Editorial

Por el Dr. Jorge Gilardi



Retribuir y defender a nuestros jubilados

 

 


Nuestra sociedad carga una pesada deuda con sus mayores. Después de una vida consagrada al trabajo, la inmensa mayoría de los jubilados argentinos hallan, al final del camino, una magra retribución que bordea generalmente los límites de la supervivencia económica.

Esta situación resulta inadmisible cuando se observa a quienes, como los médicos nucleados en nuestra asociación, han aportado durante gran parte de su vida ingresos suficientes que les permitirían sobrellevar una vejez sin penurias ni sobresaltos. Gran parte de ellos consagraron lo mejor de sus vidas al ejercicio de la medicina en el hospital público, soportando condiciones precarias, postergando mejores oportunidades laborales en el ámbito privado o incluso fuera de las fronteras nacionales. En muchos casos aún, ejerciendo una labor docente indispensable para que futuras generaciones adquieran los conocimientos y destrezas del arte de curar sin que de ello se obtuviera un inmediato rédito económico.

Por eso resulta imperativo el reclamo por una retribución más justa.

La ley de Solidaridad Provisional sancionada en 1995 apuntó a incrementar las prestaciones mínimas, permitiendo que se establezcan fallos favorables para aquellos jubilados que hasta entonces venían reclamando la actualización de sus haberes. Pero el estancamiento de la actualización salarial para quienes superaran los ingresos de $ 1.000 y la derogación del 82% móvil implementadas también durante la gestión Cavallo han sido un mazazo a las aspiraciones de justicia y reconocimiento para otro importante segmento de la población pasiva.

Si consideramos que en el período que media entre el mes de enero de 2002 hasta la fecha, el costo de vida ha trepado ostensiblemente y los ingresos se han mantenido casi invariables, no podemos dejar de reconocer que la situación de dichos jubilados resulta cuanto menos alarmante. Quienes recibían la jubilación mínima eran sólo un 27% de la población total en 2001, mientras que hoy alcanzan al 63% del total de jubilados en un número absoluto que asciende a aproximadamente 2.000.000, produciendo ello un achatamiento en la pirámide de ingresos de quienes perciben haberes jubilatorios. 

En este contexto, el caso de los médicos no experimentó cambios positivos y la pérdida del poder adquisitivo continúa planteándose de modo alarmante.

Ante este cuadro de situación, la asociación ha decidido encarar iniciativas en el plano político, gremial y judicial.

a) En el plano político, efectuamos sendos reclamos en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores y ante autoridades del ANSES para que se tomen en consideración nuestros reclamos. Conservamos la fundada expectativa de que nuestras peticiones no serán desoídas y que eso renovará nuestras fuerzas para seguir bregando en otros espacios por esta justa causa. Como un hecho auspicioso, existe ya un proyecto de ley del Poder Ejecutivo que deroga varios artículos de la ley sancionada en 1995, dando cabida así a las objeciones planteadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en torno a considerar la dilación en el pago de sentencias como violatorias de tales derechos de los mayores de edad.

b) En el plano gremial, hemos convocado a una asamblea con los jubilados de la asociación para desarrollar cursos de acción enérgicos y consensuados que permitan revertir el actual estado de situación. Los importantes logros obtenidos sobre la población activa, como el incremento del porcentaje salarial que se traslada a ítems remunerativos sobre el cual se compondrá en el futuro el haber jubilatorio, el reencasillamiento y la recomposición del régimen salarial sin duda servirá para mejorar la situación futura de nuestros asociados en vías de jubilarse.

c) En el plano judicial, y gracias a la intensa labor de nuestros asesores legales, se ha continuado bregando para actualizar los haberes jubilatorios que consagren el derecho a obtener una retribución acorde con el nivel de sus aportes. Recientes fallos sancionados en las tres salas que integran la Cámara de Seguridad Social permiten abrigar esperanzas sobre la retribución de los jubilados que reclaman la movilidad de sus haberes posteriores a 2002 en función del incremento en el costo de vida producido hasta la fecha.

d) En el plano institucional, la asociación, además del planteo gremial, continúa promoviendo actividades sociales y recreativas para que los jubilados se integren a nuestras actividades con el entusiasmo y la dedicación que los caracteriza, e incrementando su participación en ámbitos de discusión académica y profesional. Se ha consolidado, en tal sentido, la iniciativa de que existan referentes gremiales en cada uno de los hospitales que conforman la red de salud de la ciudad de Buenos Aires para que representen el sentir de los pasivos y orienten con su consejo la decisión de quienes asumen responsabilidades ejecutivas en dichas instituciones.

Es por esto que deseamos seguir esforzándonos para que nuestros jubilados accedan a una remuneración digna y se revierta así, una condición que juzgamos oprobiosa.

Porque la calidad y desarrollo humano de la Nación se mide no sólo por la constatación de cuántos llegan a la tercera edad sino de cómo se llega a ser jubilado y cómo se siente tras una vida de esfuerzos y aportes consagrados al bienestar de toda la comunidad.