| Editorial
Por el Dr. Jorge
Gilardi
LA SALUD Y LA CRISIS SOCIOECONOMICA |
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La inédita crisis
socioeconómica que vive el
país, producto de la corrupción generalizada y los devastadores ajustes
macroeconómicos, ha impactado fuertemente sobre el conjunto de la
sociedad: generando un abrupto desequilibrio social. Este
desequilibrio ha profundizado las diferencias sociales preexistentes y ha
sumergido en la pobreza a un número creciente de personas. Actualmente,
hay en la Argentina 18.000.000 de pobres, es decir, que se enfrenta la
dramática situación de que la mitad de la población viva bajo la línea
de la pobreza. Como
lógica consecuencia, se ha establecido una profunda iniquidad en desmedro
de la seguridad social de los pueblos. La atención de la salud no ha
quedado exenta de esta crisis, y hoy la mayoría de los integrantes de la
sociedad ve peligrar el acceso a los sistemas que la protegen. Entendemos
que la salud es un derecho humano esencial, que como tal debe ser
respetado sin restricciones. La salud adquiere gran importancia como
factor de formación, mantenimiento y perfeccionamiento del capital
humano. Por lo tanto, no puede estar sujeta a condicionamientos de ninguna
índole, incluidos los económico-financieros, que hoy los gobiernos
esgrimen a la hora de justificar las numerosas iniquidades que el sistema
origina, aunque estas impongan límites importantes a la calidad de vida,
la salud, y por lo tanto, pongan en riesgo la existencia de las personas. El
Estado tiene el deber indelegable
de garantizar este derecho. Si el Estado no asume su responsabilidad, es
nuestro deber como entidad profundamente comprometida con la comunidad,
enfrentar todas aquellas disposiciones que pretendan limitar los
principios en que se asientan las bases de la salud pública. Por ende, la
Asociación de Médicos Municipales sólo concibe un sistema de salud que
esté basado en principios irre-nunciables como el acceso universal, la
equidad, oportunidad e integralidad en la atención de la salud. Por
otra parte, exigimos el cumplimiento de
estos principios, que es llevar a la práctica lo que el texto de
la Constitución y la Ley Básica de Salud de la Ciudad de Buenos Aires
propugnan. En
las actuales circunstancias, en que el desarrollo de las ciencias médicas
pone al servicio del hombre numerosos beneficios
que le permiten optimizar su calidad de vida, es inadmisible que se
elaboren, desde los gobiernos, planes que sólo brindan prestaciones básicas,
infringiendo principios éticos o morales insoslayables. Por lo tanto,
resulta ineluctable para nuestra Asociación bregar para que los avances
científicos lleguen a
toda la población en forma oportuna,
cumpliendo con el principio de integralidad de la atención de la salud. Los
hospitales públicos brindan atención a una demanda que ha crecido
sostenidamente en la última década contando, en el mejor de los casos,
con la misma cantidad de trabajadores. El hospital, a pesar de las múltiples
crisis del sector, se ha mantenido incólume
y ha logrado garantizar los principios que hemos enunciado
precedentemente. Pretendemos que siga cumpliendo ese rol de garante de
la salud, por eso solicitamos que se lo excluya de los ajustes económicos
que secuencialmente lo afectan. Estamos dispuestos a enfrentar esta cruda
realidad que amenaza con dificultar el normal abastecimiento de insumos
hospitalarios, que puede ocasionar que los servicios públicos de salud no
puedan desempeñar sus funciones con
normalidad. Si
contemplamos que durante el desarrollo de crisis como la que hoy padece el
país se incrementan notoriamente los requerimientos de la población
en materia de salud, los únicos planes que vamos a compartir son
aquellos que garanticen el acceso universal al sistema de salud y su
cobertura integral. Todo otro intento, por más que se lo pretenda
justificar, es atentar contra el derecho a la salud, que obviamente no
vamos acompañar. La
Asociación de Médicos Municipales, institución que ha luchado desde sus
orígenes en defensa del hospital público, ha creído necesario sentar
una vez más su posición irrenunciable en defensa de la salud de la
población. El
rol protagónico que desempeñan médicos y profesionales de la salud, así
como sus entidades gremiales y las de todos los trabajadores, no puede
ser ignorado. Cualquier decisión de gobierno que intente alterar la
capacidad operativa del sistema de salud pública, que es el único que
garantiza la atención de todos los habitantes del suelo Argentino, es
inaceptable. No
abandonaremos nuestra posición en defensa del hospital público y su
excelencia, abierto a toda la población sin ningún tipo de exclusión.
No ignoramos la extraordinaria crisis que hoy somete a numerosos riesgos a
la comunidad, las instituciones y al Estado. Pero los médicos hemos
demostrado capacidad científica, espíritu de sacrificio, disposición
solidaria y dignidad moral en el pasado, y en el presente reafirmamos
nuestra tradición con una actitud responsable, sin políticas
partidarias, frente a los funcionarios. Esto nos convierte no sólo en
interlo-cutores válidos sino en corresponsables del mantenimiento de este
sistema de salud que mostró sobradamente su capacidad en todos y cada uno
de los momentos difíciles que vivió el país, muchas veces sosteniendo a
otros subsistemas y siempre firme ante la emergencia. Ratificamos
una vez más que este compromiso con la comunidad excede el marco
meramente enunciativo. De ser necesario, se tomarán medidas de acción
que estarán ampliamente justificadas, porque despojadas de todo contenido
político partidario pretenderán salvaguardar la salud de la comunidad,
estado fundamental que le permite al hombre gozar plenamente de la
libertad que los sistemas democráticos le brindan. Sin salud no se
puede ser libre. ¨ |