| Editorial
Por el Dr. Enrique Visillac
65º ANIVERSARIO DE LA ASOCIACION DE MEDICOS MUNICIPALES UNA HISTORIA DE SOLIDARIDADES |
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El 20 de mayo la AMM cumple 65 años de vida. Un hecho
solidario le dio origen en 1936. Quienes continuamos el camino hemos
trabajado para no apartarnos del objetivo con el cual fue fundada: la
solidaridad Ciertos acontecimientos, muchas veces
por su dramatismo, se constituyen en generadores de reacciones
colectivas cuyas consecuencias son difíciles de prever. En algunos casos
estas reacciones son negativas y ocasionan un daño de gran magnitud a la
comunidad donde han sucedido, ésta puede decidir no responder, y se torna
indiferente y paradójicamente individualista. Entre
otros, ese hecho dramático provoca una reacción altamente positiva de la
sociedad y estimula acciones que tienden a evitar la reiteración de esos
acontecimientos. Los que conforman el grupo pueden unirse en la búsqueda del
desarrollo de conductas solidarias como elemento crucial para vencer
el infortunio de algunos de sus integrantes. Cuando
una institución nace para llevar adelante comportamientos solidarios,
suele mantener definitivamente las características de los principios que
le dieron origen. Es como si aquel acontecimiento dramático le dejase una
impronta indeleble, un sello, que la institución lucirá con orgullo
durante el transcurso del tiempo. Un
grupo de médicos que hace 65 años se sintieron conmovidos por la muerte
de un colega y por la pobreza en que se vio sumida su familia,
reaccionaron positivamente: se unieron para ayudar a esa familia. Pero
pensaron más allá de la inmediatez que les imponía ese hecho:
entendieron que en la necesidad no postergable de asociarse se podía
encontrar una férrea unión para la solución de futuras situaciones
similares que les pudiese tocar vivir a algunos de sus integrantes. Bajo
ese signo nació hace 65 años la Asociación de Médicos Municipales, y
durante su prolongado derrotero ha demostrado sin solución de continuidad
su espíritu solidario. Luego, se fueron incorporando otros
principios, todos ellos enraizados en su base fundamental: la
solidaridad. Los vaivenes políticos que tuvimos que soportar, algunos
de ellos de extrema dureza, como las dictaduras militares, no lograron
desviar la conducta de la Asociación. Los dirigentes supieron con
inteligencia y fortaleza mantener incólume la bandera que hizo a nuestra
institución merecedora de justos reconocimientos en el campo
gremial. El
accionar de nuestra institución es, sin lugar a dudas, un ejemplo de
coherencia durante todos estos años en defensa de sus afiliados. Mantener
posturas fieles a los principios que nos dieron origen es una tarea difícil
que con frecuencia lleva al enfrentamiento con el poder de turno, que con
el pretexto de lograr la modernidad impulsa cambios que pretenden cercenar
derechos adquiridos legítimamente. Nosotros
entendemos que los cambios son un hecho natural, lo que no comprendemos es
que para cambiar sea necesario cercenar derechos legítimamente
adquiridos. En
estas épocas, donde se practica el culto al individualismo, se pretende
dejar a la salud de la gente sujeta a diversos factores, muchos de los
cuales son ajenos a la característica de la enfermedad que padecen.
Tampoco comprendemos que el Estado ceda su responsabilidad de asegurar la
atención de la salud a empresas o compañías de seguros. Los intentos de
privatización de la salud siguen siendo una amenaza vigente, así como lo
son los planes basados sólo en las posibilidades económicas. Estas políticas
se han pretendido efectivizar no hace muchos años y siempre uno siente el
peligro de que se revitalicen. La
Asociación de Médicos Municipales, haciendo honor a los dirigentes que
desde su fundación han elaborado una filosofía sobre lo que debe ser la
salud y los derechos de sus afiliados, en este 65º aniversario ratifica
que es y será consecuente con su historia. Esto significa: no apartarse
del camino donde la solidaridad sea su mojón fundamental, además
del compromiso de defender el derecho pleno a la salud y al lugar donde éste
se ejecuta con más veracidad: el hospital público. Y, como ha
sido una constante a través de su rica historia, defender sin
restricciones los derechos de nuestros afiliados. Los dirigentes del pasado, aquellos que desafiaron lo difícil,
casi impensable que resultaba fundar un gremio médico, más aquellos
otros que fueron los artífices de su enorme desarrollo, los actuales y
los que vendrán, seguirán demostrando que el hecho tremendo,
circunstancial pero fundamentalmente humano, que dio origen a nuestra
Asociación sigue rigiendo con plena vigencia las actitudes que la
institución toma y seguirá tomando, en su cada vez más arduo camino
hacia la justicia. |