| Editorial
Por el Dr. Jorge Gilardi |
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Acciones y compromisos para el año 2005 |
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U n nuevo año nos convoca al desafíode construir juntos el futuro que deseamos. Luego de un verano turbulento, en el que la tragedia ha convivido con las respuestas más comprometidas y conmovedoras de los profesionales del sector salud, las iniciativas para la acción van marcando rumbos claramente definidos. A pesar de su intensidad y complejidad, los problemas actualmente existentes representan un desafío que convoca nuevamente la participación de todos los profesionales que integran nuestra asociación. Vayamos enumerando. Para comenzar, el problema salarial y la necesidad de continuar efectuando una recomposición que aún con los recientes incrementos, es uno de los desafíos más convocantes de la coyuntura. Pero esto merece que recuperemos parte de nuestra historia. Merced a la lucha gremial desarrollada, durante los años 2002 y 2003, en pleno default¸ se logró cobrar el sueldo en tiempo y forma, incluso evitando la utilización de bonos (como los que se usaban habitualmente en esos años) que desfinanciaran al trabajador. A mediados de 2004 comienza el reclamo salarial mediante el otorgamiento de dos aumentos de sueldo que significaron un ingreso de al menos $250 (solicitados por las asambleas hospitalarias) para la mayoría de nuestros agremiados y para otra proporción importante, un incremento sustancialmente mayor. Asimismo, se logró un aumento del plus para el personal de guardia de un 30%, y un incremento para el plus de jefatura de un 20%, hecho que merece ser destacado por el impacto que ha tenido en la mejora de los incentivos para ocupar funciones de mayor responsabilidad ejecutiva. Pero aún falta mucho, en lo inmediato el tratamiento de uno de los temas centrales de las paritarias: nuestros médicos no deben ingresar a la Carrera de Profesionales a través de la categoría D3, sino por otras superiores incrementando el piso salarial. Otro de los temas bajo tratamiento inmediato es la situación salarial de los suplentes de guardia y los médicos de planta. Hemos apuntado asimismo a revertir la costumbre del cobro en negro, efectuando un blanqueo de los ítems no remunerativos que componen el salario, y lograr de esta forma que la jubilación resulte más acorde a las necesidades económicas del profesional. Continuaremos la discusión abierta en el ámbito institucional creado con la convocatoria a paritarias, centrando la discusión en la confección de instrumentos que permitan avanzar en las escalas o categorías laborales; incentivando así el mérito y la capacitación permanente. Hemos decidido promover aún más los convenios con otras instituciones académicas porque ello aumenta el prestigio que nuestro Instituto ha encarnado por décadas de manera señera, y ampliar el acceso a la formación mediante estrategias de educación a distancia que permitan adecuarnos al tiempo y espacio de que hoy disponen nuestros profesionales. Todo de gran valor y aplicación en los concursos hospitalarios. Como un tema saliente, pendiente de una discusión y tratamiento a fondo se hallan las estructuras hospitalarias. Se debe revertir la existencia de ámbitos institucionales en los cuales se concentra un porcentaje excesivo de suplentes de guardia, cuando ya es un hecho de común reconocimiento que dichos cargos deben constituirse en parte integrante de la estructura formal de las instituciones. Y no nos olvidemos de Cromañón, un desastre colectivo del que nuestra ciudad no reconoce antecedentes similares en el reciente período. El saldo de la tragedia no hace más que recrudecer el dolor colectivo y convoca a una respuesta solidaria y responsable, tanto de las organizaciones públicas como de la sociedad civil, porque es necesario mitigar el impacto entre los allegados y familiares más directos de las víctimas. Pero allí donde golpeó la tragedia, allí estuvo el hospital público. Y allí estuvieron también los profesionales del sector salud, en el centro mismo del desastre y en el pico más agudo de la emergencia. Porque quedó una vez más demostrado que es el hospital público, en el que reinan los valores de la equidad y la solidaridad, el que debe ser sostenido con nuestra lucha. Porque quedó una vez más de manifiesto el peligro de introducir ideologías geren-cialistas, como las promovidas por esta Secretaría de Salud, que desconocen el fin último que da sentido y vitalidad a las instituciones de nuestro sector. Por todo ello es que el año 2005 aparece con demandas cuya resolución es imperiosa, pero que nuestra institución sabrá convertir en oportunidades para dar una vez más pruebas de los recursos con que cuenta para su afrontamiento, entre los cuales cabe destacar por sobre todo, el compromiso de los médicos que conforman nuestra Asociación. ¨ |