Editorial

Por el Dr. Enrique Visillac

LA AMM, UNA ENTIDAD DEMOCRATICA

UN SITIAL QUE LUCE CON ORGULLO

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Mientras en el país los últimos hechos cuestionaron ciertos aspectos del sistema democrático, la AMM llevaba adelante un acto eleccionario ejemplo de convivencia y participación democrática

Resulta difícil para una institución que desde sus inicios ha hecho de la democracia una práctica fundamental, no comentar los recientes acontecimientos políticos que nos han involucrado a todos. Fuera de toda actitud político partidaria, que por otra parte jamás hemos sustentado, lo menos que podemos expresar es que en estos últimos días los sucesos acaecidos han desvirtuado de algún modo lo expresado en las urnas por la mayoría de los argentinos.

El peligro que conlleva esta irrefutable realidad es que vuelve a poner sobre la mesa de discusiones el real valor de la democracia. Valor que ya no debería ser motivo de debates, si no existieran aquellos que siempre están dispuestos a tomar sus debilidades para cuestionar el sistema. Lo que sí debemos poner en discusión es cuáles son los mecanismos que se deben utilizar, siempre dentro del sistema, que sean útiles para evitar los desvíos que son tan perniciosos y que llenan de incredulidad a quienes ejercen la democracia con unción.

Tal vez las crisis políticas que han acaecido  recientemente se puedan evitar si los gobernantes cumplen con lo que han propuesto en sus campañas. Por lo tanto, lo que se necesita es una dosis importante de sensatez y equilibrio para no ofrecer a la gente, desesperada por la situación que vive, promesas meramente electoralistas y que de antemano los futuros gobernantes consideran irrealizables.

¿Qué es en consecuencia lo que se espera de los políticos? Coherencia. Vocablo que significa conexión de una cosa con otra. Lo que se les solicita a los futuros gobernantes es precisamente que unan las promesas preelectorales con los actos concretos durante sus gobiernos posteriores. Este simple acontecer pone a resguardo al sistema democrático de opiniones adversas y mal intencionadas, y además permitirá que quienes han confiado plenamente en sus dirigentes vislumbren el esperanzado camino que ellos le han prometido para aliviar sus carencias, con la confianza que brinda la credibilidad.

Es frecuente que los discursos que invocan a que se cumplan los postulados que hacen de la democracia un sistema creíble, no pasen de discursos. Es importante demostrar permanentemente que las palabras van seguidas por hechos concretos que ratifican ampliamente el contenido de las mismas. Las instituciones intermedias, que son en muchas ocasiones las encargadas de nutrir al sistema, están impelidas a dar ejemplos de lo que se entiende por auténtica democracia.

El concepto de auténtica democracia, conlleva indisolublemente unido a él, la noción de que la participación es su elemento primordial. Precisamente por ser primordial requiere de una gran responsabilidad. No se debe confundir participación con desorganización o anarquía. Los que no tienen capacidad para participar buscan generar el caos, precisamente para ocultar esa incapacidad primordial que les impide ser pluralistas y participativos.

Casi simultáneamente con los acontecimientos relatados al comienzo de esta editorial, en la Asociación de Médicos Municipales se efectuaron elecciones para renovar las autoridades de los diferentes estamentos que constituyen los cuerpos directivos de la institución. En un verdadero y necesario ejemplo de funcionamiento democrático, los afiliados pudieron expresarse libremente, a través de una de las partes que componen al sistema: el voto. Lo que debe ser una rutina, y como toda rutina debe pasar inadvertida, a la luz de los preocupantes acontecimientos mencionados adquiere el rango de ejemplo que debe ser imitado.

Decíamos que el voto conforma a la democracia pero no es el todo, ya que luego de él se inicia el ejercicio de la participación y el funcionamiento adecuado de los cuerpos directivos que desempeñan roles diferentes, pero de indudable trascendencia para el desarrollo de la entidad.

La democracia no es demostrar un día sino todos los días las obligaciones permanentes que tienen los dirigentes. Su incumplimiento nos pone ante un acto que sin eufemismos debemos interpretarlo como totalitario, como un golpe a la confianza de quienes han elegido a las autoridades para que se desempeñen dentro de los cánones que garantizan la participación, y por ende las decisiones compartidas.

Nosotros tenemos la seguridad de que la Asociación de Médicos Municipales seguirá enrolada dentro de las entidades gremiales que son tomadas como ejemplo de funcionamiento democrático. Este último acto eleccionario así lo ratifica. El sistema de repartición proporcional, utilizado desde hace muchos años, permite que a partir del 10 de diciembre del corriente año se desempeñen en el gobierno de la institución sectores político-gremiales de agrupaciones diferentes, pero con objetivos similares (al menos así creemos entenderlo), que afianzarán en el discenso, el debate y el consenso, las características históricas de nuestra Asociación. Esta trayectoria la ha tornado creíble y la ha conducido al sitial que hoy luce con legítimo orgullo.