| Editorial Por el Dr. Enrique Visillac LA LUCHA GREMIAL NO BAJAR LOS BRAZOS |
| La injusticia social y el deterioro de las condiciones
laborales del médico nos obligan a dar respuestas y propuestas creativas que reviertan
una situación, que muchos años de políticas supeditadas a lo económico han conducido a
la dramática realidad de nuestros díasDurante las postreras décadas, y especialmente en los últimos
años, hemos oído hablar con frecuencia creciente sobre los profundos cambios que
indefectiblemente se iban a producir en la sociedad. Los sistemas de salud fueron
señalados como uno de los sectores en donde más necesario se hacía adaptarse a estas
transformaciones.
El enunciado de estas modificaciones tenía un epígrafe dominante: el cambio del modelo prestacional. Quizás este punto, que es la base de la atención de las personas, es lo que no se ha definido en plenitud. El anunciado cambio del modelo tarda en producirse, básicamente por carecer de una definición clara sobre en qué consiste realmente. A nosotros nos preocupa cuál será la política rectora de esos cambios y fundamentalmente si van a seguir las tendencias antisolidarias que las reformas han dejado impresas en las comunidades que las han adoptado. Es muy probable que este nuevo modelo prestacional se inscriba en las orientaciones que hoy predominan en el mal llamado mercado de la salud. Esta tendencia responde indudablemente al concepto de globalización, del que no ha quedado excluida la parte correspondiente al sistema de salud. La duda que se nos plantea es: ¿el espíritu que anima a quienes son los encargados de desarrollar los programas es que los cambios garanticen el derecho inclau-dicable de una salud integral para toda la población? ¿O que la cobertura de la salud dependerá de lo que las diferentes situaciones económicas permitan? Algunos signos poco alentadores que se visualizan de distinta manera en los diferentes subsectores nos ponen en situación de alerta. Hoy no se discute que la globalización por sí sola no sea eficaz para mejorar las condiciones de la salud de las capas sociales más pobres. Lamentablemente, lo que sí se observa con claridad es que unos de los grandes desafíos de la humanidad, que es acortar la diferencia de ingresos entre la mayoritaria y creciente clase pobre y la cada vez más rica clase alta, no sólo no se ha alcanzado sino que incluso se ha profundizado. Ante este panorama poco alentador los médicos estamos llamados a cumplir un rol trascendente. Este rol, lo volvemos a reiterar, está fundamentado en el protagonismo que debemos retomar en la definición de lo que a políticas de salud se refiere. Para que nuestra participación tenga el peso necesario como para ser determinante en los cambios que ameriten llevarse a cabo en el sistema de salud, es esencial que las entidades médicas estén altamente capacitadas y, además, organizadas. La participación democrática así lo exige. Los Estados autoritarios, o aquellos que necesitan introducir cambios que no benefician al conjunto de la comunidad, necesitan una sociedad desorganizada o con las instituciones intermedias desacreditadas, que en gran medida es útil a los fines de dichos Estados. Esta realidad nos obliga a reflexionar y pensar profundamente en el incalculable valor que tiene la presencia de un gremio organizado y unido. Sabemos que las condiciones actuales, donde muchas veces las luchas emprendidas para lograr mejoras en las condiciones laborales o de salud de la población, no son las más óptimas para que los gremios se fortalezcan. Hay que evitar que la decepción se apodere de nosotros, y estas dificultades tienen que obrar como estímulos para que la continuidad y fortaleza de nuestro accionar sean la respuesta a los permanentes escollos que tenemos que superar. La injusticia social, el deterioro de las condiciones laborales del médico son motivos suficientes para no bajar los brazos y nos obligan a dar respuestas y propuestas creativas que reviertan esta situación, que muchos años de políticas supeditadas a lo económico han conducido a la dramática realidad de nuestros días. |