BOLETIN DE

TEMAS DE SALUD

de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 6 Nº54 Diciembre de 1999 Coordinador: Dr. Marcos Buchbinder


INDICE

Argentina, la Salud en el fin del siglo

La Mortalidad Infantil en la Argentina y en el mundo

Esperanza de vida al nacer

El SIDA en la Argentina

Tuberculosis


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Argentina, la Salud en el fin del Siglo

El último número del Boletín de Temas de Salud 1999 lo dedicaremos al análisis de algunos aspectos de la salud y la enfermedad en la Argentina. Utilizaremos ciertos datos con la intención de aproximarnos a valorar el estado en el que nos encuentra el fin de siglo. En esta centuria, la salud estuvo determinada por grandes cambios sociales, científicos y tecnológicos. Progresaron las condiciones de vida en muchas regiones del mundo y se expresaron, entre otros términos, en indicadores sanitarios especialmente en mejorías en las tasas de mortalidad. Estas transformaciones del siglo no fueron parejas para todas las naciones ni para todos los sectores dentro de cada uno de ellas.

En nuestro país estamos en una situación atípica. Se dan las condiciones como para lograr resolver los grandes problemas de salud, tanto desde el punto de vista de la capacitación del personal de salud, de la educación de la población, como así también de las posibilidades tecnológicas. Sin embargo, cuando comparamos nuestra realidad con la de otros países del mundo, incluso de América Latina, observamos que nuestra situación es de atraso relativo. Tenemos muchas circunstancias anómalas y los factores que las determinan son múltiples y es probable que no los conozcamos ni totalmente ni en profundidad. Sin embargo, sobresalen algunos datos que nos llaman la atención. Llegamos a fin de siglo con un sistema de salud fragmentado: el hospital público debe atender a una demanda en crecimiento, con recursos que no son proporcionales a este incremento. En muchas provincias, el hospital público está desfinanciado y con grandes dificultades económicas para resolver la compra de insumos elementales. A pesar de todas las dificultades, este hospital público enfrenta los problemas de salud de la población mitigando los dolores y sufrimientos.

Atípicamente (en contraste con los sistemas de salud de los países desarrollados) un porcentaje alto del gasto en salud depende del dinero de bolsillo de los personas. El ejemplo más claro del desastre en salud es el caso del Pami, que se ha ido desintegrando lentamente dejando sin cobertura a los jubilados. Se sostiene que gran parte del sistema de salud está en quiebra, no sólo lo están muchas obras sociales, sino también muchas instituciones privadas.

Es evidente que la red de salud de la Argentina, que tiene dificultades desde hace varias décadas, no ha podido soportar los 10 años de ajuste que hemos pasado. La renuncia del Estado a asumir sus responsabilidades sociales y de salud, el crecimiento de la desocupación, el proceso de aumento de la brecha entre los sectores de mayores y menores ingresos, produjo una situación que en salud nos llevó al borde del colapso. Esto se produce en un momento en que el sistema sanitario se enfrenta a nuevos desafíos. En la Argentina se está produciendo el crecimiento de la morbilidad y mortalidad por enfermedades cardiovas-culares, el aumento de los casos de cáncer (el de mama es uno de los ejemplos). Pero al mismo tiempo persisten los viejos problemas: aparecen y reaparecen enfermedades infecciosas como la tuberculosis o el sida, se extienden las bacterias con resistencia a los antibióticos, etc. Estos nuevos desafíos requieren la responsabilidad del Estado para enfren-tarlos.

En esta edición, analizaremos sólo algunos temas que pueden servir como ejemplo de lo sucedido en nuestro país.

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La Mortalidad Infantil en la Argentina y en el Mundo

La tasa de mortalidad infantil mejoró durante este siglo en casi todo el mundo. Sin embargo, en la Argentina es alta con relación a otros países que con niveles menores de ingreso y gastos en salud, ostentan indicadores de mejor calidad o por lo menos similares

La tasa de mortalidad infantil es un índice que expresa el número de niños que fallecen antes de cumplir el año de vida. Este dato siempre ha sido muy considerado, pues a través de él se pueden valorar las condiciones de vida de una población, su nivel de alimentación, el estado de su medio ambiente, etc. También puede medirse la dedicación que una sociedad destina al cuidado de la salud, el nivel de la atención médica y el nivel educativo alcanzado.

Se han observado en las últimas décadas, mejoras en la tasa de mortalidad infantil pese a que no mejoró el ingreso general de la sociedad. Los cambios de este indicador sanitario estarían expresando el esfuerzo de una nación para mejorar la salud de su población.

La tasa de mortalidad infantil ha ido optimizándose en el curso de este siglo en todos los países del mundo. Los estados con mayor desarrollo económico y social, con más cobertura social y con cuidados médicos adecuados han logrado mejoras notables. En la Tabla 1 se pueden observar los progresos de los países europeos, Canadá, EE.UU., Nueva Zelanda y Australia.

En América Latina también ha habido un mejoramiento sostenido de la tasa en el curso del siglo, que se acentuó en la segunda mitad.

Hay casos notables como el de Cuba (7 por mil, muy cercano a la de los países desarrollados), o Costa Rica (12 por mil), o Chile (11 por mil). Aunque la mayoría de los países de América Latina persisten en niveles muy altos, como Brasil, Ecuador, Perú, etc.

LA MORTALIDAD INFANTIL EN LA ARGENTINA

La Argentina, que es el país de la región con mayor ingreso per cápita y mayor gasto en atención médica por habitante, tiene una tasa de mortalidad infantil alta en relación a otros países que, con niveles menores de ingreso y menor gasto en salud, tienen indicadores de mejor calidad, o por lo menos similares.

Posiblemente para la Argentina estos datos están en relación a la desigualdad en los ingresos que se ha ido acentuando en la última década, y a la organización peculiar de su atención médica.

Esta disparidad se refleja en la mortalidad infantil según las provincias, donde se observa que en muchas zonas del país subsisten tasas muy altas, especialmente en el Norte.

Hay quienes sostienen que el subre-gistro de la mortalidad infantil, tradicional en nuestro país, persiste todavía con cierta intensidad para muchas regiones. Si fuera así, las tasas serían aún más altas.

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Esperanza de vida al nacer

El índice de esperanza de vida al nacer está íntimamente relacionado con el desarrollo económico y social. En América Latina refleja grandes disparidades, ya que se observan países con bajos niveles, que apenas han superado los 60 años

Esperanza de vida al nacer: es el número de años que un niño recién nacido viviría si las rasgos prevalentes de la mortalidad en el momento del nacimiento persistieran igual a través de toda su vida.

La esperanza de vida al nacer ha tenido un mejoramiento importante en el correr del siglo XX, como muchos otros indicadores, este progreso se aceleró a partir de la década del ’50.

LA ESPERANZA DE VIDA Y LAS DESIGUALDADES SOCIALES

Como se puede observar en la Tabla 3 los países desarrollados del mundo han alcanzado un alto nivel en este indicador. Muchos de ellos se acercan a los 80 años. Este índice está íntimamente relacionado con el desarrollo económico y social de cada país.

En América Latina este indicador refleja grandes disparidades, ya que se observan países con bajos niveles que apenas han superado los 60 años.

Se debe tener en cuenta que en naciones como las nuestra, el indicador es un reflejo de situaciones muy diversas dentro de las cuales se promedian regiones con atraso y algunas más prósperas.

Para la Argentina la situación no es muy clara pues siendo el país con mayor ingreso per cápita de América Latina (ver Tabla 4), sus indicadores son de menor nivel que otros países como Chile, Costa Rica, Cuba, Uruguay, que están en un nivel parecido, u otros que también con menor ingreso, se acercan a los valores de los indicadores nacionales.

La esperanza de vida al nacer para nuestro país también refleja, por un lado, la desigualdad creciente en el ingreso de los diferentes sectores de la sociedad, y por otro, las reformas del Estado, que en la última década abandonó paulatinamente su responsabilidad con la sociedad.

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EL SIDA EN LA ARGENTINA

A medida que la epidemia avanza, en nuestro país los casos de sida van asociados a un bajo nivel educacional

El número de casos de sida acumulados al 21 de julio de 1999 en la Argentina es de 15.166, aunque debido al retraso de la notificación la cantidad de casos sería para esa fecha de 17.186 (el retraso en la notificación se reconoce que es habitual).

También se sabe que hay subregistro. Los datos que se registran son del sector público. Hay casos que no son ni serán notificados, especialmente: los que son tratados en el medio privado y en el sector de obras sociales.

De los 15.166 casos notificados:

- El 40,8% es por el uso de drogas inyectables.

- El 26,1% corresponde a hombres que tienen sexo con otros hombres.

- El 20,8% son personas con prácticas heterosexuales.

- El 6,8% es por trasmisión vertical.

Uno de cada cuatro casos (el 25%) ha sido diagnosticado en los últimos dos años (período 97/99). Si bien la epidemia lleva en nuestro país 17 años, es en los últimos cinco donde se acumula el 70% del total de casos.

Hay registros de sida en todas las provincias, pero el predominio es en las grandes ciudades en especial en la de Buenos Aires y en los partidos del conurbano bonaerense y Rosario (ver Tabla Sida en la Argentina).

En el área metropolitana (ciudad de Buenos Aires y partidos del conurbano bonaerense) donde habita el 33% de la población del país, se concentra el 66% del total de los casos.

A medida que avanza la epidemia en nuestro país, los casos de sida van asociados a un bajo nivel educacional, por ejemplo, a comienzo de la década del ’90 el 55% de los casos habían finalizado el nivel secundario, pero en 1998 sólo lo habían logrado el 23%.

La relación hombre/mujer para la Argentina (año 1998) es de 2,6.

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TUBERCULOSIS

En la Argentina se producen alrededor de 13.000 nuevos casos cada año. La situación se vio agravada por la asociación tbc/sida y por la resistencia micobacteriana a los fármacos

Uno de los grandes fracasos de este fin de siglo en el mundo es el crecimiento de la mortalidad por tuberculosis. El tratamiento para la inmensa mayoría de los casos de esta enfermedad es sencillo, y a precios relativamente bajos, sin embargo no se ha podido frenar la epidemia.

Como señalan diversos autores, entre otras razones, el fracaso en el control de la tuberculosis radica en que no se han dispuesto todos los recursos necesarios para su control.

A este ritmo, el esfuerzo por controlar la tuberculosis nos encontrará en el nuevo milenio con 200 millones de casos en todo el mundo.

LA TBC EN LA ARGENTINA

En la Argentina se producen alrededor de 13.000 casos nuevos todos los años. Esto da una tasa de 40 casos por 100.000 habitantes. Como ocurre en otras áreas en América Latina, países como Uruguay, Chile, Cuba tienen indicadores más favorables que los nuestros.

En nuestro país hay que señalar las diferencias regionales. Una provincia como Jujuy tiene una tasa de ataque de 100 por 100.000 habitantes.

En el tema tuberculosis, hay dos cuestiones temibles a destacar. En primer lugar, el crecimiento de la resistencia de la micobacteria a los fármacos. Este proceso se registra en todo los países del mundo. La Argentina se encuentra en un porcentaje para la resistencia inicial del 12,5% pero para la adquirida de un 41,3%.

La otra cuestión es la asociación sida/tuberculosis. Los datos de 1996 señalan que un 16% de los pacientes con sida padecen también tuberculosis, en general asociada a la resistencia bacteriana a los tubercu-lostáticos.

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