BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 11 Nº 105 Diciembre de 2004 
COORDINACION: COMITE EDITORIAL


INDICE

Migración y salud

La importancia de la migración

Fuga de cerebros

La salud de los trabajadores migratorios


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


10 DE DICIEMBRE - DIA MUNDIAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

MIGRACION Y SALUD

El 10 de diciembre se conmemora el Día Mundial de los Derechos Humanos. La salud se consagró como derecho humano fundamental en la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1946; luego se reiteró en la Declaración de Alma-Ata de 1978 y en la Declaración Mundial de la Salud adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en 1998.

Como se ha consignado en ediciones anteriores1, entre salud y derechos humanos existen vínculos complejos, ya que la violación de los derechos humanos puede tener graves consecuencias para la salud. En el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), ratificado por 145 países (a mayo de 2002), se reconoce que el derecho a la salud está estrechamente vinculado con otros derechos y depende de su realización: derecho a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, a la educación, a la participación, al disfrute de los beneficios del progreso científico y sus aplicaciones, a la vida, a la no discriminación, a la igualdad, a no ser sometido a torturas, a la vida privada, a la libertad de asociación, de reunión y de circulación. Además, se considera el derecho a la salud como un derecho inclusivo, que no sólo abarca la atención oportuna y apropiada de la salud, sino también los principales factores determinantes, como acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, suministro de alimentos, nutrición apropiada, vivienda digna, condiciones saludables en el trabajo y el medio ambiente, acceso a la educación e información sobre cuestiones relacionadas con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva.

No obstante, los factores de género, grupo étnico, discapacidad y orientación sexual generan discriminación en la atención de la salud y desigualdad en el acceso a la asistencia sanitaria, sobre todo en los grupos étnicos y raciales cuya obvia consecuencia es el racismo2.

En ese contexto, uno de los fenómenos a tener en cuenta y que constituye un importante y creciente desafío en salud en el marco de la globalización, es la migración -entendida como el movimiento de personas de un área a otra por períodos de tiempo variables-.

Sobre la base de que los grupos vulnerables y marginados requieren atención prioritaria, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el problema de la migración desde dos puntos de vista: primero, el de los trabajadores migratorios forzados e indocumentados y segundo, el de las poblaciones que quedaron desprovistas de atención por la denominada “fuga de cerebros” (los profesionales de los países pobres emigran hacia los más ricos).

En el informe Migración internacional, salud y derechos humanos (2003)3, la OMS junto al Instituto Mario Negri, el Centro Internacional para la Migración y Salud, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización Internacional para la Migración, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y las organizaciones de la sociedad civil relacionadas con el tema, plantean los desafíos para la salud y los derechos humanos en el marco actual de movimiento de personas. En este número del Boletín de Temas de Salud, presentamos un resumen de los principales puntos del documento, y analizamos sus aspectos relevantes.

1 Boletín de Temas de Salud, diciembre de 2003.

2 Salud y ausencia de discriminación, OMS, 2001.

3 La traducción es autoría del Boletín de Temas de Salud. La versión completa en inglés se puede leer en: www.who.int

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LA IMPORTANCIA DE LA MIGRACION

En el informe Migración internacional, salud y derechos humanos, la OMS plantea la situación actual y las razones que impusieron el análisis de la migración como un fenómeno de importancia creciente, a la vez que hace un llamado a la comunidad internacional ante la inminencia de sus consecuencias sobre la salud pública

Desde comienzos del nuevo milenio, se profundizó más que nunca la migración. El crecimiento de la inestabilidad política acoplada al estancamiento del crecimiento económico en una cantidad considerable de países, evidencia que probablemente el desarraigo y desplazamiento–ya sea por razones políticas, medioambientales o económicas–continúe, e incluso se torne un mayor desafío para la salud pública.

En el contexto de globalización, el debate sobre la salud se ha centrado en el movimiento de bienes y en el comercio, prestando relativamente poca atención a los grupos más vulnerables. Los trabajadores migratorios enfrentan a menudo serios obstáculos para la atención de su salud debido a la discriminación, al idioma, a las barreras culturales, al estatus legal y a otras dificultades económicas y sociales. A su vez, las políticas de migración pueden tener importantes consecuencias sobre la salud pública. Un claro ejemplo es que en muchas partes del mundo, la migración de profesionales de la salud –“fuga de cerebros”- es un serio impedimento para la cobertura de la salud en los países de origen.

Los derechos humanos -incluido el derecho a la salud- son de aplicación para todas las personas: trabajadores migratorios, refugiados y otros. El Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales reconoce el derecho de todos al goce del más alto nivel de reserva mental y salud física. Recientemente entró en vigencia la Convención Internacional para la Protección de los Derechos de todos los Obreros Migratorios y los Miembros de sus Familias, proveyendo protección adicional en cuanto a los derechos humanos de los obreros migratorios. Todas estas previsiones, deberían ser integradas a las políticas, programas y legislación referidos a migración y salud.

Trabajo conjunto

Hasta el momento, la comunidad internacional ha prestado relativamente poca atención a los grupos de población más vulnerables dentro del contexto de la migración. Sin embargo, la magnitud de la migración, tanto forzada como voluntaria, regular como irregular, indica que a menos que se aborde la problemática, existe un gran riesgo de que en muchos lugares estos individuos y grupos permanezcan socialmente excluidos y sin capacidad de obtener beneficios en el cuidado de su salud. Se necesitan mayores esfuerzos para mantener la salud pública y la cohesión social. De lo contrario, la capacidad de los trabajadores migratorios de contribuir en las sociedades que los reciben se verá seriamente disminuida.

Tanto las organizaciones internacionales de derechos humanos como los abogados, los gobiernos y las ONGs prestan cada vez más atención a los derechos humanos en la migración, en particular a los derechos humanos de trabajadores migratorios, así como a refugiados y gente que busca asilo. Han aumentado las ratificaciones de los Estados a tratados internacionales que reconocen los derechos humanos de los trabajadores migratorios y se observa una atención renovada a los aspectos de los derechos humanos en migración en muchas conferencias nacionales e internacionales. El Reporte Especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los derechos humanos de trabajadores migratorios y la reciente entrada en vigencia de la Convención de la ONU en la Protección de los Derechos de Todos los Obreros Migratorios y de los Miembros de sus Familias son manifestaciones visibles.

Migración internacional, salud y derechos humanos (2003) describe algunos de los complejos problemas de salud pública surgidos como consecuencia de la migración, en el marco de los derechos humanos y en el contexto de los modelos actuales de migración. Resalta los desafíos principales que la migración plantea globalmente a los responsables de las políticas de salud. Cualquier solución a la migración internacional debe ser abarcativa, teniendo en cuenta los factores que determinan la naturaleza y dirección de migración.

El paradigma de los derechos humanos

Los derechos humanos garantizan legalmente la protección a individuos y grupos contra las acciones que interfieran con las libertades fundamentales y la dignidad humana. Contemplan los aspectos civil, cultural, económico, político y de derechos sociales y son de aplicación universal. Los instrumentos internacionales de derechos humanos reconocen explícitamente el derecho a la salud y a todos los aspectos relacionados con ella como aplicable a todas las personas, tanto a trabajadores migratorios como refugiados y otros extranjeros, en muchos casos, independientemente de su estado legal.

El rechazo de estos derechos conlleva el alto riesgo de que los extranjeros sean socialmente excluidos, incapaces de contar con atención para su salud,  lo que acarrearía consecuencias potencialmente severas tanto para ellos mismos como para el país que los aloja y que se convierte en su hogar. En síntesis, los derechos humanos deben ser fundamentales en el diseño, aplicación, monitoreo y evaluación de las políticas y los programas de migración.

magnitud de la migracion

El término “migración internacional” abarca una amplia gama de movimientos de la población, así como las razones para ese movimiento y el estado legal de los trabajadores migratorios que determina cuánto tiempo pueden quedarse en el país que los aloja y bajo qué condiciones.

Aproximadamente 175 millones de personas, un 2,9% de la población del mundo, vive temporal o permanentemente fuera de sus países de origen. Incluye a obreros migratorios, inmigrantes permanentes, refugiados y personas que solicitan asilo, pero no considera el movimiento irregular o de indocumentados que está comenzando a caracterizar la migración en todo el mundo.

Causas de la migracion: trabajadores migratorios forzados y voluntarios

A lo largo de la historia, las personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares para escapar de la persecución y violencia políticas o de conflictos armados.

Sin embargo, lo que hoy es diferente es la naturaleza de los conflictos armados y su impacto sobre la salud. Cada vez más las guerras son causadas por conflictos internos de poca intensidad pero  que duran mucho más tiempo, donde las distinciones entre los combatientes y no combatientes se desdibujan rápidamente. Como resultado, la mortandad de civiles en tiempo de guerra subió del 5% a principios de siglo XX al 15% durante la Primera Guerra Mundial, al 65% a finales de la Segunda Guerra Mundial y a más del 90% como consecuencia de las guerras de los noventa.

Como consecuencia, la carga global de refugiados aumentó de 2,4 millones en 1974 a más de 27,4 millones en la actualidad. El número de personas desplazadas internamente en países en guerra permanente se estima en 30 millones.

La pobreza creciente (tanto la real como la relativa) ocasiona el movimiento de personas en busca de trabajo. Los medios masivos de comunicación, que llegan a las áreas más remotas, emiten imágenes de una vida mejor en otras partes del mundo. El aumento de la brecha de riqueza entre el Norte y el Sur y la creciente necesidad de mano de obra joven y barata, hacen pensar que esta tendencia continuará en aumento.

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FUGA DE CEREBROS

La emigración de los profesionales de la salud tiene serias consecuencias en la insuficiente cobertura de salud de sus países de origen, además de incidir en su economía. Si bien es un fenómeno antiguo, cada vez más los países ricos reclutan a profesionales de los países pobres

Para lograr las metas de atención de la salud es especialmente importante planificar las políticas en recursos humanos, que a su vez, mejoran los sistemas y minimizan el constreñimiento que los países pueden tener con respecto a problemas de salud importantes como sida, tuberculosis y malaria. Sobre todo en países en vías de desarrollo, la partida de profesionales es un problema serio, especialmente en donde la capacidad de reinversión en el sistema de educación está limitada. En estos países, la pérdida de profesionales de la salud puede producir serias deficiencias en los servicios disponibles en las comunidades y en la capacidad de avanzar en planes para mejorar la salud.

Para compensar tales pérdidas, los profesionales existentes pueden verse en la necesidad de prestar servicios para los cuales no han sido capacitados. Además, deben soportar una mayor carga de trabajo, tensión agregada, paga insuficiente, equipamiento inadecuado, poca información y falta de oportunidades en sus carreras, factores que pueden minar su motivación de continuar desempeñándose en tales circunstancias, situación que se observa no sólo en los casos de migración internacional, sino en la que se produce dentro de un mismo país.

Algunos aspectos a tener en cuenta

Tendencias en la migración internacional: la llamada “fuga de cerebros” ha existido por décadas. De los médicos capacitados en Ghana en los ochenta, el 60% emigró y este no es un patrón inusual en muchas regiones de África y Asia. En 1998, el estudio en siete países africanos reveló que los niveles de vacantes en el sector salud estaban entre el 7,6% para médicos en Lesotho y 72,9% para especialistas en Ghana. Malawui reportó un 52,9% de nivel de vacantes para enfermeras. Estos índices de vacancias conllevan, inevitablemente, una cobertura inadecuada. Si estas tendencias continúan, las necesidades de salud de la población crecerán y se volverán muy difíciles de cubrir.

Los datos acerca de la migración internacional son escasos, pero las fuentes de variación estadística proveen algunos datos útiles acerca de la migración de los trabajadores de la salud (registros administrativos, visas de migración, permisos de trabajo). Sin embargo, la naturaleza de esas fuentes varía de un país a otro. En muchos lugares, no se cuenta con información y una considerable proporción de flujos está indocumentada, haciendo difícil comparar los datos entre distintos países. Consecuentemente, el monitoreo internacional de la migración es dificultoso por la calidad de los datos. Lo que sí es posible afirmar es que los países más ricos continúan reclutando personal de los países en vías de desarrollo y que la migración de los profesionales de la salud continuará mientras haya salarios más competitivos en otros lugares. Cada vez está siendo más reconocido que los países “reclutadores” pueden evaluar el impacto de sus políticas en el cumplimiento de los derechos humanos en otros países.

Implicancias financieras: dada la inversión financiera que realizan los gobiernos en capacitación profesional, la partida de los nuevos graduados constituye una masiva pérdida financiera y de recursos humanos para los países en cuestión. Esta es una buena razón para creer que esta práctica colabora a aumentar la brecha entre países ricos y pobres. Muchas veces se argumenta que las ganancias que son enviadas por los trabajadores migratorios desde el país donde están empleados hacia su país de origen (conocidas como remesas) juegan un rol central en la economía de sus países de origen. Sin embargo, la realidad es que no todos los trabajadores migratorios envían dinero a sus hogares y, aunque lo hicieran, su capacidad de remitir fondos a menudo está limitada por la variable de empleo irregular en sus países de adopción. Además, en el contexto de la migración de los profesionales de la salud, no hay evidencias de que las remesas que envían necesariamente contribuyan a las inversiones en salud en sus países de origen, particularmente porque esas remesas no son directamente reinvertidas en capital humano.

Además, siempre que la capacidad económica de un país está amenazada durante un largo período, la pérdida en corto plazo de los profesionales de la salud impacta negativamente en la cobertura y en el acceso a los servicios de salud en los países en vías de desarrollo.

Regulaciones comerciales: el tema de la migración de profesionales de la salud es de interés general, particularmente porque en la actualidad hay negociaciones en el marco del Acuerdo General sobre el Comercio en Servicios (GATS, según sus siglas en inglés), marco legal a través del cual los miembros de la Organización Mundial del Comercio progresivamente liberalizan el comercio de servicios, incluido el relacionado con los servicios de salud. Sin embargo, hay riesgos asociados con la liberalización y es que no todos los países están equilibrados como para transformar las ganancias potenciales en beneficios de salud para la mayoría de la población. En algunos casos, el comercio de servicios de salud ha agravado los problemas existentes de una justa financiación, asegurando los servicios de salud así como un acceso igualitario a los mismos. Por ejemplo, los países pobres que utilizan recursos en el tratamiento de pacientes extranjeros podrían desviar recursos que cubrían necesidades internas. En el derecho a la salud, en especial, deben evaluar el impacto de los acuerdos de comercio en lo concerniente a la disponibilidad, accesibilidad, calidad y aceptación cultural de los medios, bienes y servicios, y debe demostrarse que el acuerdo promoverá o colaborará para el disfrute del derecho a la salud. En otras palabras, los gobiernos están obligados a asegurar el cumplimiento estándar de los derechos humanos, adoptando legislación, políticas y otras medidas para asegurar el adecuado acceso al cuidado de la salud, calidad de información, etc., así como a proveer medios de reparación si a los individuos les son negados a esos bienes y servicios.

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LA SALUD DE LOS TRABAJADORES MIGRATORIOS

La salud de los trabajadores migratorios constituye un problema de salud pública; la falta de atención o la discriminación tienen serias consecuencias no sólo en la salud en su aspecto humanitario, sino también en la economía

Migracion forzada y sus implicancias en la salud

Se debe hacer una distinción entre trabajadores migratorios regulares e irregulares (documentados e indocumentados). Los primeros son aquellas personas cuya entrada, residencia y, lo más relevante, empleo en el país que los aloja en forma permanente o transitoria, han sido reconocidos y autorizados por el Estado. Por el contrario, los trabajadores migratorios irregulares o indocumentados han entrado en un país sin autorización, por ejemplo, como visitantes, turistas, estudiantes extranjeros o con un contrato temporal de trabajo.

También se debe hacer una distinción entre trabajadores migratorios “voluntarios” y “forzados”. Esta última clasificación hace referencia a los movimientos de refugiados y personas internamente desplazadas (aquellas que se ven obligadas a desplazarse por conflictos), así como las personas que se mudan por desastres naturales o medioambientales, químicos o desastres nucleares, hambre o proyectos de desarrollo. Entre estos últimos, se puede distinguir entre:

Desplazados por razones de desarrollo: los proyectos de desarrollo deben ser evaluados en términos de su impacto sobre los derechos humanos, incluyendo el derecho a la salud. A pesar de esto, las políticas y proyectos implementados para, supuestamente, reforzar el desarrollo, muchas veces generan la mayor causa global de desplazamiento. Los más afectados son los indígenas, las minorías étnicas y los pobres rurales.

Personas y refugiados desplazados internacionalmente: en situaciones de conflicto, el desplazamiento de la población también significa el del personal de salud, lo que causa interrupción de los servicios de salud. En consecuencia, las enfermedades que habían sido controladas pueden reemerger como epidemias.

Buscadores de asilo: los refugiados y buscadores de asilo que ingresan a un país de asilo pueden sufrir severas experiencias traumáticas; en muchos casos, es probable que sufran de estrés postraumático, ansiedad y también la pérdida de miembros de su familia. En muchos casos, han sufrido torturas y otros abusos, incluido el sexual. Además, las condiciones de trabajo servil o la violencia física pueden influir en su salud sexual y reproductiva, incluyendo la existencia de enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, abortos inseguros, sida, etc., con todas las implicancias que tienen en la salud mental y emocional. Esto puede limitar su capacidad de adaptación al país que lo aloja.

Inmigrantes de contrabando: existe un creciente número de personas que tratan de ingresar a los países en forma extraoficial. Mucha gente muere cada día mientras intenta entrar por tierra o por mar.

Víctimas del tráfico: los traficantes usan tácticas coercitivas, incluyendo fraude, intimidación, aislamiento o la amenaza del uso de la fuerza física para controlar a sus víctimas, que soportan muchos impactos negativos sobre su salud, en especial las mujeres y los niños.

Detencion de trabajadores migratorios. desafIos en salud

Generalmente, los gobiernos tratan a los trabajadores migratorios más como un problema que como un recurso. Para encarar este problema, muchos gobiernos han creado centros de detención de trabajadores migratorios para su procesamiento, protección y administración antes de permitirles ingresar a su territorio, si lo logran.

Debido a la falta de previsiones, muchas veces esos centros están superpoblados y ello mismo genera el contagio de enfermedades infecciosas.

Los fugitivos de guerra y otras categorías de trabajadores migratorios, como las víctimas de tráfico, pueden sufrir experiencias de estrés postraumático, lo que puede llevarlos a una elevado nivel de agresión, exacerbado por las condiciones de los mismos centros y por la forma en que son tratados. Cómo afecta este tratamiento todavía no es claro, pero el compromiso ideológico entre niños afectados puede resultar en tendencias violentas en su futuro y puede ser riesgoso para sí mismo y para la sociedad que los recibe.

La detención también puede ser negativa por la disponibilidad y accesibilidad a los servicios de salud, así como a la privacidad, ya que en muchos casos las consultas se realizan delante de los guardias o el acceso al cuidado de la salud debe ser negociado.

En muchos países occidentales reconocen las necesidad de una detención mínima para realizar los trámites de identificación y hacer una revisación de su salud, razón por la cual la tendencia actual está avanzando en ese sentido.

Revisacion de trabajadores migratorios en la frontera

Las leyes internacionales reconocen el derecho a abandonar el propio país. Sin embargo, no hay una obligación de otros estados de permitir la entrada a sus territorios. Consecuentemente, las visas para abandonar un territorio han sido eliminadas en la mayoría de los países, pero las visas de entrada para los nativos de ciertos países son presentadas regularmente. Tradicionalmente, las cuestiones de inmigración han sido consideradas dentro del terreno de la soberanía nacional y, actualmente, los gobiernos de muchos países están tomando medidas restrictivas hacia la inmigración, que hoy se lleva a cabo con una viso de discriminación creciente y xenófoba hostilidad hacia trabajadores migratorios. En consecuencia, las políticas nacionales tornan difícil la entrada, la integración social y el bienestar de los trabajadores migratorios.

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, seguidos del refuerzo de la seguridad nacional, han servido para endurecer estas actitudes y dar base a los argumentos de los defensores de políticas de migración restrictivas.

La discriminación, basada en el estatus de salud, es cada vez más reconocida como parte de los derechos humanos internacionales, aunque está menos explicitada dentro de los tratados en comparación con las cuestiones relacionadas al sexo, la raza o la religión, por ejemplo. Sin embargo, es una práctica común perfilar a los trabajadores migratorios de acuerdo con su estatus de salud. Algunos gobiernos usan la revisación como un medio para obtener la información necesaria para derivar a los trabajadores migratorios hacia los servicios de salud, aunque otros sólo lo hacen para bloquearles la entrada.

Por ejemplo, según Estados Unidos, aproximadamente 60 países requieren que los extranjeros sean testeados para HIV antes de ingresar al país por un largo período, como es el caso de estudiantes y trabajadores con contratos temporales. La evidencia muestra que este procedimiento sólo tiene valor como dato epidemiológico ya que la historia muestra que no pueden crear un riesgo adicional en la población local. En los casos de enfermedades altamente infecciosas que puedan ser una amenaza para la salud pública, la revisación antes de partir puede ser un buen medio de protección.

Reconociendo que sellar las fronteras nacionales o frenar la inmigración es una tarea imposible, y el hecho de que los portadores de una enfermedad pueden no ser concientes de la posibilidad de contagio, la vigilancia de personas bajo sospechas de estar infectada así como sus contactos y la aplicación del aislamiento o la cuarentena adecuadamente, según los principios de Siracusa, pueden ser la estrategia más eficaz para prevenir problemas de salud pública.

Derechos humanos de los trabajadores migratorios

El grado de vulnerabilidad de los trabajadores migratorios depende de muchos factores, que van desde el estatus legal hasta su ambiente global. Los siguientes son algunos de los elementos claves, directa o indirectamente relacionados con el disfrute de los derechos humanos individuales, que pueden influir en la salud y el bienestar de este grupo.

1. Accesibilidad en relación con su estatus legal: es uno de los factores más importantes a la hora de que los trabajadores migratorios accedan a los servicios de salud. Por lo tanto, se debe comenzar el análisis explorando el tema de la salud y derechos humanos de los indocumentados o trabajadores migratorios irregulares.

Las leyes y políticas que prohíben el acceso de éstos a los servicios sociales, incluida la salud, se basan en la idea de que los “irregulares” son responsables de su situación precaria y que esto puede resultar muy caro para los contribuyentes que tendrían que hacer frente a sus servicios de salud. Eso los excluye de los beneficios, lo que a su vez, puede servir para detener la migración de trabajadores en el futuro. Permitirles el acceso a los servicios de salud es considerado además, como caridad o generosidad en nombre del Estado.

Según los derechos humanos, los gobiernos tienen una obligación legal en relación con la salud de cada persona que se encuentre en su jurisdicción y aunque los derechos humanos se aplican a todos, en ciertas circunstancias está permitido un tratamiento diferencial.

Sin embargo, la Convención contra la Discriminación Racial fija que los gobiernos no pueden favorecer a extranjeros de una nacionalidad sobre otra. Tanto los derechos humanos como los imperativos de la salud pública requieren que los trabajadores migratorios irregulares tengan acceso a la protección de la salud.

No obstante, los planes nacionales de salud discriminan a los trabajadores migratorios temporarios, especialmente a los indocumentados, atendiendo sólo las urgencias. Eso implica que algunos problemas menores de salud, que pudieron ser tratados en estadios tempranos, se tornen más serios y por lo tanto más costosos a la hora de ser resueltos.

2. Accesibilidad en relación con la capacidad de adquisición: el mayor impedimento para lograr este factor es el inequitativo reconocimiento del acceso a los servicios de salud y su protección bajo las leyes.

Actualmente, hay iniciativas positivas entre algunas grandes corporaciones transnacionales con el objeto de hacer accesible el cuidado de la salud, tanto para los trabajadores migratorios como para sus familias.

3.- Derecho a buscar, recibir e impartir información: es importante sensibilizar y predisponer la cooperación de las autoridades de salud pública para asegurar el goce de los derechos a la información en salud y a la educación para trabajadores migratorios, tanto en el contexto de servicios del cuidado de la salud como en el más amplio de la promoción de la salud.

Nota: las fotos de la OIT son de J. Maillard.

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