| BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Año
11 Nº 105 Diciembre de 2004 La
importancia de la migración La salud de los trabajadores migratorios
10
DE DICIEMBRE - DIA MUNDIAL DE LOS DERECHOS HUMANOS MIGRACION Y
SALUD El 10 de diciembre se conmemora el Día
Mundial de los Derechos Humanos. La salud se consagró como derecho humano
fundamental en la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
en 1946; luego se reiteró en la Declaración de Alma-Ata de 1978 y en la
Declaración Mundial de la Salud adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud
en 1998. Como se ha consignado en ediciones anteriores1, entre salud y derechos humanos existen vínculos
complejos, ya que la violación de los derechos humanos puede tener graves
consecuencias para la salud. En el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (1966), ratificado por 145 países (a mayo de 2002), se
reconoce que el derecho a la salud está estrechamente vinculado con otros
derechos y depende de su realización: derecho a la alimentación, a la
vivienda, al trabajo, a la educación, a la participación, al disfrute de los
beneficios del progreso científico y sus aplicaciones, a la vida, a la no
discriminación, a la igualdad, a no ser sometido a torturas, a la vida
privada, a la libertad de asociación, de reunión y de circulación. Además,
se considera el derecho a la salud como un derecho inclusivo, que no sólo
abarca la atención oportuna y apropiada de la salud, sino también los
principales factores determinantes, como acceso al agua limpia potable y a
condiciones sanitarias adecuadas, suministro de alimentos, nutrición
apropiada, vivienda digna, condiciones saludables en el trabajo y el medio
ambiente, acceso a la educación e información sobre cuestiones relacionadas
con la salud, incluida la salud sexual y reproductiva. No obstante, los factores de género, grupo
étnico, discapacidad y orientación sexual generan discriminación en la
atención de la salud y desigualdad en el acceso a la asistencia sanitaria,
sobre todo en los grupos étnicos y raciales cuya obvia consecuencia es el
racismo2. En ese contexto, uno de los fenómenos a
tener en cuenta y que constituye un importante y creciente desafío en salud
en el marco de la globalización, es la migración -entendida como el
movimiento de personas de un área a otra por períodos de tiempo variables-. Sobre la base de que los grupos vulnerables y
marginados requieren atención prioritaria, la Organización Mundial de la
Salud (OMS) considera el problema de la migración desde dos puntos de vista:
primero, el de los trabajadores migratorios forzados e indocumentados y
segundo, el de las poblaciones que quedaron desprovistas de atención por la
denominada “fuga de cerebros” (los profesionales de los países pobres
emigran hacia los más ricos). En el informe Migración internacional, salud
y derechos humanos (2003)3,
la OMS junto al Instituto Mario Negri, el Centro Internacional para la Migración
y Salud, la Organización Internacional del Trabajo, la Organización
Internacional para la Migración, la Oficina del Alto Comisionado para los
Derechos Humanos y las organizaciones de la sociedad civil relacionadas con el
tema, plantean los desafíos para la salud y los derechos humanos en el marco
actual de movimiento de personas. En este número del Boletín de Temas de Salud, presentamos un resumen
de los principales puntos del documento, y analizamos sus aspectos relevantes. 1
Boletín de Temas de Salud, diciembre de 2003. 2
Salud y ausencia de discriminación, OMS, 2001. 3
La traducción es autoría del Boletín de Temas de Salud. La versión
completa en inglés se puede leer en: www.who.int LA
IMPORTANCIA DE LA MIGRACION
En el informe Migración internacional, salud y derechos humanos, la OMS plantea la situación actual y las razones que impusieron el análisis de la migración como un fenómeno de importancia creciente, a la vez que hace un llamado a la comunidad internacional ante la inminencia de sus consecuencias sobre la salud pública Desde comienzos del nuevo milenio, se
profundizó más que nunca la migración. El crecimiento de la inestabilidad
política acoplada al estancamiento del crecimiento económico en una cantidad
considerable de países, evidencia que probablemente el desarraigo y
desplazamiento–ya sea por razones políticas, medioambientales o económicas–continúe,
e incluso se torne un mayor desafío para la salud pública. En el contexto de globalización, el debate
sobre la salud se ha centrado en el movimiento de bienes y en el comercio,
prestando relativamente poca atención a los grupos más vulnerables. Los
trabajadores migratorios enfrentan a menudo serios obstáculos para la atención
de su salud debido a la discriminación, al idioma, a las barreras culturales,
al estatus legal y a otras dificultades económicas y sociales. A su vez, las
políticas de migración pueden tener importantes consecuencias sobre la salud
pública. Un claro ejemplo es que en muchas partes del mundo, la migración de
profesionales de la salud –“fuga de cerebros”- es un serio impedimento
para la cobertura de la salud en los países de origen. Los derechos humanos -incluido el derecho a
la salud- son de aplicación para todas las personas: trabajadores
migratorios, refugiados y otros. El Pacto Internacional sobre Derechos Económicos,
Sociales y Culturales reconoce el derecho de todos al goce del más alto nivel
de reserva mental y salud física. Recientemente entró en vigencia la
Convención Internacional para la Protección de los Derechos de todos los
Obreros Migratorios y los Miembros de sus Familias, proveyendo protección
adicional en cuanto a los derechos humanos de los obreros migratorios. Todas
estas previsiones, deberían ser integradas a las políticas, programas y
legislación referidos a migración y salud. Trabajo
conjunto
Hasta el momento, la comunidad internacional
ha prestado relativamente poca atención a los grupos de población más
vulnerables dentro del contexto de la migración. Sin embargo, la magnitud de
la migración, tanto forzada como voluntaria, regular como irregular, indica
que a menos que se aborde la problemática, existe un gran riesgo de que en
muchos lugares estos individuos y grupos permanezcan socialmente excluidos y
sin capacidad de obtener beneficios en el cuidado de su salud. Se necesitan
mayores esfuerzos para mantener la salud pública y la cohesión social. De lo
contrario, la capacidad de los trabajadores migratorios de contribuir en las
sociedades que los reciben se verá seriamente disminuida. Tanto las organizaciones internacionales de
derechos humanos como los abogados, los gobiernos y las ONGs prestan cada vez
más atención a los derechos humanos en la migración, en particular a los
derechos humanos de trabajadores migratorios, así como a refugiados y gente
que busca asilo. Han aumentado las ratificaciones de los Estados a tratados
internacionales que reconocen los derechos humanos de los trabajadores
migratorios y se observa una atención renovada a los aspectos de los
derechos humanos en migración en muchas conferencias nacionales e
internacionales. El Reporte Especial de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) sobre los derechos humanos de trabajadores migratorios y la
reciente entrada en vigencia de la Convención de la ONU en la Protección de
los Derechos de Todos los Obreros Migratorios y de los Miembros de sus
Familias son manifestaciones visibles. Migración internacional, salud y derechos
humanos (2003) describe algunos de los complejos problemas de salud pública
surgidos como consecuencia de la migración, en el marco de los derechos
humanos y en el contexto de los modelos actuales de migración. Resalta los
desafíos principales que la migración plantea globalmente a los responsables
de las políticas de salud. Cualquier solución a la migración internacional
debe ser abarcativa, teniendo en cuenta los factores que determinan la
naturaleza y dirección de migración. El
paradigma de los derechos humanos
Los derechos humanos garantizan legalmente la
protección a individuos y grupos contra las acciones que interfieran con las
libertades fundamentales y la dignidad humana. Contemplan los aspectos civil,
cultural, económico, político y de derechos sociales y son de aplicación
universal. Los instrumentos internacionales de derechos humanos reconocen explícitamente
el derecho a la salud y a todos los aspectos relacionados con ella como
aplicable a todas las personas, tanto a trabajadores migratorios como
refugiados y otros extranjeros, en muchos casos, independientemente de su
estado legal. El rechazo de estos derechos conlleva el alto
riesgo de que los extranjeros sean socialmente excluidos, incapaces de contar
con atención para su salud, lo
que acarrearía consecuencias potencialmente severas tanto para ellos mismos
como para el país que los aloja y que se convierte en su hogar. En síntesis,
los derechos humanos deben ser fundamentales en el diseño, aplicación,
monitoreo y evaluación de las políticas y los programas de migración. magnitud
de la migracion El término “migración internacional”
abarca una amplia gama de movimientos de la población, así como las razones
para ese movimiento y el estado legal de los trabajadores migratorios que
determina cuánto tiempo pueden quedarse en el país que los aloja y bajo qué
condiciones. Aproximadamente 175 millones de personas, un
2,9% de la población del mundo, vive temporal o permanentemente fuera de sus
países de origen. Incluye a obreros migratorios, inmigrantes permanentes,
refugiados y personas que solicitan asilo, pero no considera el movimiento
irregular o de indocumentados que está comenzando a caracterizar la migración
en todo el mundo. Causas
de la migracion: trabajadores migratorios forzados y voluntarios
A lo largo de la historia, las personas se
han visto obligadas a abandonar sus hogares para escapar de la persecución y
violencia políticas o de conflictos armados. Sin embargo, lo que hoy es diferente es la
naturaleza de los conflictos armados y su impacto sobre la salud. Cada vez más
las guerras son causadas por conflictos internos de poca intensidad pero
que duran mucho más tiempo, donde las distinciones entre los
combatientes y no combatientes se desdibujan rápidamente. Como resultado, la
mortandad de civiles en tiempo de guerra subió del 5% a principios de siglo
XX al 15% durante la Primera Guerra Mundial, al 65% a finales de la Segunda
Guerra Mundial y a más del 90% como consecuencia de las guerras de los
noventa. Como consecuencia, la carga global de
refugiados aumentó de 2,4 millones en 1974 a más de 27,4 millones en la
actualidad. El número de personas desplazadas internamente en países en
guerra permanente se estima en 30 millones. La pobreza creciente (tanto la real como la
relativa) ocasiona el movimiento de personas en busca de trabajo. Los medios
masivos de comunicación, que llegan a las áreas más remotas, emiten imágenes
de una vida mejor en otras partes del mundo. El aumento de la brecha de
riqueza entre el Norte y el Sur y la creciente necesidad de mano de obra joven
y barata, hacen pensar que esta tendencia continuará en aumento. FUGA
DE CEREBROS
La emigración de los profesionales de la
salud tiene serias consecuencias en la insuficiente cobertura de salud de sus
países de origen, además de incidir en su economía. Si bien es un fenómeno
antiguo, cada vez más los países ricos reclutan a profesionales de los países
pobres Para lograr las metas de atención de la salud es
especialmente importante planificar las políticas en recursos humanos, que a
su vez, mejoran los sistemas y minimizan el constreñimiento que los países
pueden tener con respecto a problemas de salud importantes como sida,
tuberculosis y malaria. Sobre todo en países en vías de desarrollo, la
partida de profesionales es un problema serio, especialmente en donde la
capacidad de reinversión en el sistema de educación está limitada. En estos
países, la pérdida de profesionales de la salud puede producir serias
deficiencias en los servicios disponibles en las comunidades y en la capacidad
de avanzar en planes para mejorar la salud.
Para compensar tales pérdidas, los profesionales
existentes pueden verse en la necesidad de prestar servicios para los cuales
no han sido capacitados. Además, deben soportar una mayor carga de trabajo,
tensión agregada, paga insuficiente, equipamiento inadecuado, poca información
y falta de oportunidades en sus carreras, factores que pueden minar su
motivación de continuar desempeñándose en tales circunstancias, situación
que se observa no sólo en los casos de migración internacional, sino en la
que se produce dentro de un mismo país. Algunos
aspectos a tener en cuenta
Tendencias en la migración internacional:
la llamada “fuga de cerebros” ha existido por décadas. De los médicos
capacitados en Ghana en los ochenta, el 60% emigró y este no es un patrón
inusual en muchas regiones de África y Asia. En 1998, el estudio en siete países
africanos reveló que los niveles de vacantes en el sector salud estaban entre
el 7,6% para médicos en Lesotho y 72,9% para especialistas en Ghana. Malawui
reportó un 52,9% de nivel de vacantes para enfermeras. Estos índices de
vacancias conllevan, inevitablemente, una cobertura inadecuada. Si estas
tendencias continúan, las necesidades de salud de la población crecerán y
se volverán muy difíciles de cubrir. Los datos acerca de la
migración internacional son escasos, pero las fuentes de variación estadística
proveen algunos datos útiles acerca de la migración de los trabajadores de
la salud (registros administrativos, visas de migración, permisos de
trabajo). Sin embargo, la naturaleza de esas fuentes varía de un país a
otro. En muchos lugares, no se cuenta con información y una considerable
proporción de flujos está indocumentada, haciendo difícil comparar los
datos entre distintos países. Consecuentemente, el monitoreo internacional de
la migración es dificultoso por la calidad de los datos. Lo que sí es
posible afirmar es que los países más ricos continúan reclutando
personal de los países en vías de desarrollo y que la migración de los
profesionales de la salud continuará mientras haya salarios más competitivos
en otros lugares. Cada vez está siendo más reconocido que los países
“reclutadores” pueden evaluar el impacto de sus políticas en el
cumplimiento de los derechos humanos en otros países. Implicancias financieras:
dada la inversión financiera que realizan los gobiernos en capacitación
profesional, la partida de los nuevos graduados constituye una masiva pérdida
financiera y de recursos humanos para los países en cuestión. Esta es
una buena razón para creer que esta práctica colabora a aumentar la
brecha entre países ricos y pobres. Muchas veces se argumenta que las
ganancias que son enviadas por los trabajadores migratorios desde el país
donde están empleados hacia su país de origen (conocidas como remesas)
juegan un rol central en la economía de sus países de origen. Sin embargo,
la realidad es que no todos los trabajadores migratorios envían dinero a sus
hogares y, aunque lo hicieran, su capacidad de remitir fondos a menudo está
limitada por la variable de empleo irregular en sus países de adopción. Además,
en el contexto de la migración de los profesionales de la salud, no hay
evidencias de que las remesas que envían necesariamente contribuyan a las
inversiones en salud en sus países de origen, particularmente porque esas
remesas no son directamente reinvertidas en capital humano. Además, siempre que la
capacidad económica de un país está amenazada durante un largo período, la
pérdida en corto plazo de los profesionales de la salud impacta
negativamente en la cobertura y en el acceso a los servicios de salud en
los países en vías de desarrollo. Regulaciones comerciales:
el tema de la migración de profesionales de la salud es de interés general,
particularmente porque en la actualidad hay negociaciones en el marco del
Acuerdo General sobre el Comercio en Servicios (GATS, según sus siglas en
inglés), marco legal a través del cual los miembros de la Organización
Mundial del Comercio progresivamente liberalizan el comercio de servicios,
incluido el relacionado con los servicios de salud. Sin embargo, hay riesgos
asociados con la liberalización y es que no todos los países están
equilibrados como para transformar las ganancias potenciales en beneficios de
salud para la mayoría de la población. En algunos casos, el comercio de
servicios de salud ha agravado los problemas existentes de una justa
financiación, asegurando los servicios de salud así como un acceso
igualitario a los mismos. Por ejemplo, los países pobres que utilizan
recursos en el tratamiento de pacientes extranjeros podrían desviar recursos
que cubrían necesidades internas. En el derecho a la salud, en especial,
deben evaluar el impacto de los acuerdos de comercio en lo concerniente a la
disponibilidad, accesibilidad, calidad y aceptación cultural de los medios,
bienes y servicios, y debe demostrarse que el acuerdo promoverá o colaborará
para el disfrute del derecho a la salud. En otras palabras, los gobiernos están
obligados a asegurar el cumplimiento estándar de los derechos humanos,
adoptando legislación, políticas y otras medidas para asegurar el adecuado
acceso al cuidado de la salud, calidad de información, etc., así como a
proveer medios de reparación si a los individuos les son negados a esos
bienes y servicios. LA
SALUD DE LOS TRABAJADORES MIGRATORIOS
La
salud de los trabajadores migratorios constituye un problema de salud pública;
la falta de atención o la discriminación tienen serias consecuencias no sólo
en la salud en su aspecto humanitario, sino también en la economía
Migracion forzada y
sus implicancias en la salud Se debe hacer una distinción entre trabajadores
migratorios regulares e irregulares (documentados e indocumentados). Los
primeros son aquellas personas cuya entrada, residencia y, lo más relevante,
empleo en el país que los aloja en forma permanente o transitoria, han sido
reconocidos y autorizados por el Estado. Por el contrario, los trabajadores
migratorios irregulares o indocumentados han entrado en un país sin
autorización, por ejemplo, como visitantes, turistas, estudiantes extranjeros
o con un contrato temporal de trabajo. También se debe hacer una distinción entre
trabajadores migratorios “voluntarios” y “forzados”. Esta última
clasificación hace referencia a los movimientos de refugiados y personas
internamente desplazadas (aquellas que se ven obligadas a desplazarse por
conflictos), así como las personas que se mudan por desastres naturales o
medioambientales, químicos o desastres nucleares, hambre o proyectos de
desarrollo. Entre estos últimos, se puede distinguir entre: Desplazados por razones de desarrollo: los proyectos de desarrollo deben ser evaluados en términos de su
impacto sobre los derechos humanos, incluyendo el derecho a la salud. A pesar
de esto, las políticas y proyectos implementados para, supuestamente,
reforzar el desarrollo, muchas veces generan la mayor causa global de
desplazamiento. Los más afectados son los indígenas, las minorías étnicas
y los pobres rurales. Personas y refugiados desplazados internacionalmente:
en situaciones de conflicto, el desplazamiento de la población también
significa el del personal de salud, lo que causa interrupción de los
servicios de salud. En consecuencia, las enfermedades que habían sido
controladas pueden reemerger como epidemias. Buscadores de asilo:
los refugiados y buscadores de asilo que ingresan a un país de asilo pueden
sufrir severas experiencias traumáticas; en muchos casos, es probable que
sufran de estrés postraumático, ansiedad y también la pérdida de miembros
de su familia. En muchos casos, han sufrido torturas y otros abusos, incluido
el sexual. Además, las condiciones de trabajo servil o la violencia física
pueden influir en su salud sexual y reproductiva, incluyendo la existencia de
enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, abortos inseguros,
sida, etc., con todas las implicancias que tienen en la salud mental y
emocional. Esto puede limitar su capacidad de adaptación al país que lo
aloja. Inmigrantes de contrabando: existe un creciente número de personas que tratan de ingresar a los países
en forma extraoficial. Mucha gente muere cada día mientras intenta entrar por
tierra o por mar. Víctimas
del tráfico: los
traficantes usan tácticas coercitivas, incluyendo fraude, intimidación,
aislamiento o la amenaza del uso de la fuerza física para controlar a sus víctimas,
que soportan muchos impactos negativos sobre su salud, en especial las mujeres
y los niños.
Detencion de
trabajadores migratorios. desafIos en salud Generalmente, los gobiernos tratan a los
trabajadores migratorios más como un problema que como un recurso. Para
encarar este problema, muchos gobiernos han creado centros de detención de
trabajadores migratorios para su procesamiento, protección y administración
antes de permitirles ingresar a su territorio, si lo logran. Debido a la falta de previsiones, muchas
veces esos centros están superpoblados y ello mismo genera el contagio de
enfermedades infecciosas. Los fugitivos de guerra y otras categorías
de trabajadores migratorios, como las víctimas de tráfico, pueden sufrir
experiencias de estrés postraumático, lo que puede llevarlos a una elevado
nivel de agresión, exacerbado por las condiciones de los mismos centros y por
la forma en que son tratados. Cómo afecta este tratamiento todavía no es
claro, pero el compromiso ideológico entre niños afectados puede resultar en
tendencias violentas en su futuro y puede ser riesgoso para sí mismo y para
la sociedad que los recibe. La detención también puede ser negativa por
la disponibilidad y accesibilidad a los servicios de salud, así como a la
privacidad, ya que en muchos casos las consultas se realizan delante de los
guardias o el acceso al cuidado de la salud debe ser negociado. En muchos países occidentales reconocen las
necesidad de una detención mínima para realizar los trámites de
identificación y hacer una revisación de su salud, razón por la cual la
tendencia actual está avanzando en ese sentido. Revisacion
de trabajadores migratorios en la frontera
Las leyes internacionales reconocen el
derecho a abandonar el propio país. Sin embargo, no hay una obligación de
otros estados de permitir la entrada a sus territorios. Consecuentemente, las
visas para abandonar un territorio han sido eliminadas en la mayoría de los
países, pero las visas de entrada para los nativos de ciertos países son
presentadas regularmente. Tradicionalmente, las cuestiones de inmigración han
sido consideradas dentro del terreno de la soberanía nacional y, actualmente,
los gobiernos de muchos países están tomando medidas restrictivas hacia la
inmigración, que hoy se lleva a cabo con una viso de discriminación
creciente y xenófoba hostilidad hacia trabajadores migratorios. En
consecuencia, las políticas nacionales tornan difícil la entrada, la
integración social y el bienestar de los trabajadores migratorios. Los ataques terroristas del 11 de septiembre
de 2001 en Estados Unidos, seguidos del refuerzo de la seguridad nacional, han
servido para endurecer estas actitudes y dar base a los argumentos de los
defensores de políticas de migración restrictivas. La discriminación, basada en el estatus de
salud, es cada vez más reconocida como parte de los derechos humanos
internacionales, aunque está menos explicitada dentro de los tratados en
comparación con las cuestiones relacionadas al sexo, la raza o la religión,
por ejemplo. Sin embargo, es una práctica común perfilar a los trabajadores
migratorios de acuerdo con su estatus de salud. Algunos gobiernos usan la
revisación como un medio para obtener la información necesaria para derivar
a los trabajadores migratorios hacia los servicios de salud, aunque otros sólo
lo hacen para bloquearles la entrada. Por ejemplo, según Estados Unidos,
aproximadamente 60 países requieren que los extranjeros sean testeados para
HIV antes de ingresar al país por un largo período, como es el caso de
estudiantes y trabajadores con contratos temporales. La evidencia muestra que
este procedimiento sólo tiene valor como dato epidemiológico ya que la
historia muestra que no pueden crear un riesgo adicional en la población
local. En los casos de enfermedades altamente infecciosas que puedan ser una
amenaza para la salud pública, la revisación antes de partir puede ser un
buen medio de protección. Reconociendo que sellar las fronteras
nacionales o frenar la inmigración es una tarea imposible, y el hecho de que
los portadores de una enfermedad pueden no ser concientes de la posibilidad de
contagio, la vigilancia de personas bajo sospechas de estar infectada así
como sus contactos y la aplicación del aislamiento o la cuarentena
adecuadamente, según los principios de Siracusa, pueden ser la estrategia más
eficaz para prevenir problemas de salud pública. Derechos
humanos de los trabajadores
migratorios
El grado de vulnerabilidad de los
trabajadores migratorios depende de muchos factores, que van desde el estatus
legal hasta su ambiente global. Los siguientes son algunos de los elementos
claves, directa o indirectamente relacionados con el disfrute de los derechos
humanos individuales, que pueden influir en la salud y el bienestar de este
grupo. 1. Accesibilidad en relación con su estatus legal: es
uno de los factores más importantes a la hora de que los trabajadores
migratorios accedan a los servicios de salud. Por lo tanto, se debe comenzar
el análisis explorando el tema de la salud y derechos humanos de los
indocumentados o trabajadores migratorios irregulares. Las leyes y políticas que prohíben el
acceso de éstos a los servicios sociales, incluida la salud, se basan en la
idea de que los “irregulares” son responsables de su situación precaria y
que esto puede resultar muy caro para los contribuyentes que tendrían que
hacer frente a sus servicios de salud. Eso los excluye de los beneficios, lo
que a su vez, puede servir para detener la migración de trabajadores en el
futuro. Permitirles el acceso a los servicios de salud es considerado además,
como caridad o generosidad en nombre del Estado. Según los derechos humanos, los gobiernos
tienen una obligación legal en relación con la salud de cada persona que se
encuentre en su jurisdicción y aunque los derechos humanos se aplican a
todos, en ciertas circunstancias está permitido un tratamiento diferencial. Sin embargo, la Convención contra la
Discriminación Racial fija que los gobiernos no pueden favorecer a
extranjeros de una nacionalidad sobre otra. Tanto los derechos humanos como
los imperativos de la salud pública requieren que los trabajadores
migratorios irregulares tengan acceso a la protección de la salud. No obstante, los planes nacionales de salud
discriminan a los trabajadores migratorios temporarios, especialmente a los
indocumentados, atendiendo sólo las urgencias. Eso implica que algunos
problemas menores de salud, que pudieron ser tratados en estadios tempranos,
se tornen más serios y por lo tanto más costosos a la hora de ser resueltos.
2. Accesibilidad en relación con la capacidad de adquisición: el
mayor impedimento para lograr este factor es el inequitativo reconocimiento
del acceso a los servicios de salud y su protección bajo las leyes. Actualmente, hay iniciativas positivas entre
algunas grandes corporaciones transnacionales con el objeto de hacer accesible
el cuidado de la salud, tanto para los trabajadores migratorios como para sus
familias. 3.- Derecho a buscar, recibir e impartir información: es
importante sensibilizar y predisponer la cooperación de las autoridades de
salud pública para asegurar el goce de los derechos a la información en
salud y a la educación para trabajadores migratorios, tanto en el contexto de
servicios del cuidado de la salud como en el más amplio de la promoción de
la salud. Nota: las fotos de la
OIT son de J. Maillard. |