BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 10 Nº 94 Diciembre de 2003 
Coordinación: Comité Editorial


INDICE

Derechos humanos y salud

Derechos humanos y grupos vulnerables

La equidad en salud

Salud, discriminación y racismo

El agua como un derecho humano


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


DERECHOS HUMANOS Y SALUD

El 10 de diciembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de los Derechos Humanos. El goce del grado máximo de salud se consagró como derecho humano fundamental en la Constitución de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hace más de cincuenta años (en 1946) y luego se reiteró en la Declaración de Alma-Ata de 1978 y en la Declaración Mundial de la Salud adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en 1998. Además, ha sido reafirmado en toda una serie de instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos. Aunque los índices sanitarios muestran que la relación entre pobreza, salud y violación de los derechos humanos es estrecha, el debate sobre el alcance quedeberían tener es un marco y una guía para el análisis y la adopción de políticas sanitarias tendientes a acortar la brecha entre quienes disfrutan del derecho a la salud y aquellos que no acceden o no lo hacen plenamente, a la atención médica.

Entre la salud y los derechos humanos existen vínculos complejos. En un trabajo de la OMS1 (2002), se señala que: “La violación o la desatención de los derechos humanos pueden tener graves consecuencias para la salud; las políticas y los programas sanitarios pueden promover los derechos huma-nos o violarlos, según la manera en que se formulen o se apliquen; el derecho al goce del grado máximo de salud que se pueda lograr, previsto en el derecho in-ternacional relativo a los derechos hu-manos, entraña la reivindicación de que mediante un conjunto de mecanismos sociales -normas, instituciones, leyes y un entorno propicio- se pueda garanti-zar de la mejor manera, el disfrute de ese derecho”.

En el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), ratificado por 145 países (al mes de mayo de 2002), se reconoce que el derecho a la salud está estrechamente vinculado con otros derechos y depende de su realización, en particular del derecho a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, a la educación, a la participación, al disfrute de los beneficios del progreso científico y sus aplicaciones, a la vida, a la no discriminación, a la igualdad, a no ser sometido a torturas, a la vida privada, al acceso a la infor-mación y a la libertad de asociación, reu-nión y circulación. Además, se inter-preta el derecho a la salud como un derecho inclusivo, que no sólo abarca la atención oportuna y apropiada de la salud, sino también los principales factores determinantes como acceso al agua limpia potable y a condiciones sanitarias adecuadas, suministro de ali-mentos sanos, nutrición apropiada, vivienda digna, condiciones saludables en el trabajo y el medio ambiente, acceso a la educación e información sobre cuestiones relacionadas con la salud, inclu-da la salud sexual y reproductiva.

Las estadísticas y las investigaciones demuestran que las desigualdades en salud de los grupos étnicos y raciales son evidentes, y que la mejor expli-cación a esa discriminación es el racismo (OMS, 2001)2. En general, los factores de género, ascendencia, edad, grupo étnico, estado socioeconómico, dis-capacidad, religión, orientación sexual, influyen sobre los resultados en salud.

En esta edición del Boletín de Temas de Salud presentamos un análisis de los aspectos que debe contemplar el ejercicio pleno del derecho a la salud, que implica una posición ideológica sobre cómo debe entenderse el sistema sanitario y el rol que debe jugar el Estado como prestador, regulador y finan-ciador de los sistemas de salud, y espe-cialmente como formulador de políticas sanitarias.  

1 Veinticinco preguntas y respuestas sobre salud y derechos humanos, julio 2002.

2 Salud y ausencia de discriminación, agosto 2001.

volver


DERECHOS HUMANOS Y GRUPOS VULNERABLES

La violación o desatención de los derechos humanos puede tener graves consecuencias sobre la salud. Sobre todo entre los grupos más vulnerables; las políticas sanitarias deben tener en cuenta estas diferencias para que los sistemas de salud logren ser accesibles a todos

En el trabajo de la OMS Veinticinco preguntas y respuestas sobre salud y derechos humano, se hace referencia a las principales características de los de-rechos humanos, se señala que están garantizados legalmente por el derecho que protege a las personas y a los grupos de personas de las acciones que menoscaban las libertades fundamentales y la dignidad humana. Abarcan lo que se conoce como derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. Los derechos humanos incumben principalmente a la relación entre las personas y el Estado. Las obligaciones de los gobiernos con respecto a los derechos humanos guardan relación en un sentido amplio con los principios de respetar, proteger y cumplir.

En lo que respecta a la salud, se hace especial hincapié en los grupos vulnerables y en las políticas y estrategias a seguir para que se respete el derecho humano a la salud.

LA RELACION ENTRE SALUD Y DERECHOS HUMANOS

Entre la salud y los derechos humanos existen vínculos complejos, continúa el documento de la OMS:

- La violación o la desatención de los derechos humanos puede tener graves consecuencias para la salud.

- Las políticas y los programas sanitarios pueden promover los derechos humanos o violarlos, según la manera en que se formulen o se apliquen.

- La vulnerabilidad a la mala salud se puede reducir adoptando medidas para respetar, proteger y cumplir los derechos humanos.

Grupos vulnerables

Las políticas sanitarias deben conceder atención a los grupos de la sociedad considerados más vulnerables (un caso emblemático de vulnerabilidad son las personas que padecen enfermedades mentales). En otras palabras, se debe reconocer y tener presentes las características de las personas a las que afectan las políticas, las estrategias y los programas sanitarios, esto es los niños y niñas, los adolescentes, las mujeres y los hombres; los pueblos indígenas y tribales; las minorías nacionales, étnicas, religiosas y lingüís-ticas; los desplazados internos; los refugiados; los inmigrantes y los emigrantes; las personas de edad; las personas con discapacidad; los presos; los grupos desfavorecidos desde el punto de vista económico o marginados por algún otro motivo.

Una política de Estado en salud, según la OMS, debe:

- Garantizar que los sistemas sanitarios sean accesibles a todos, especialmente a los sectores más vulnerables o marginados de la población, de hecho y de derecho, sin discriminación por ningún motivo.

- Adoptar una perspectiva de género y reconocer que los factores biológicos y socioculturales influyen considerablemente en la salud de hombres y mujeres y que en las políticas y los programas es necesario tener presentes esas diferencias.

- Garantizar la igualdad y la no discriminación, ya sea voluntaria o invo-luntaria, en la formulación y puesta en práctica de los programas de salud.

Por un sistema equitativo

En el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales se establecen cuatro criterios con respecto a los cuales se puede evaluar el respeto del derecho a la salud:

a) Disponibilidad: deberá haber un número suficiente de establecimientos, bienes y servicios públicos de salud y centros de atención de la salud, así como de programas.

b) Accesibilidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser accesibles a todos, sin discriminación alguna, dentro de la jurisdicción del Estado. La accesibilidad presenta cuatro dimensiones superpuestas:

• no discriminación;

• accesibilidad física;

• accesibilidad económica (asequibi-lidad);

• acceso a la información.

c) Aceptabilidad: todos los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser respetuosos de la ética médica, culturalmente apropiados y sensibles a los requisitos del género y el ciclo de vida, y deberán estar concebidos para respetar la confidencialidad y mejorar el estado de salud de las personas de que se trate.

d) Calidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser apropiados desde el punto de vista científico y médico y ser de buena calidad.


LOS DERECHOS HUMANOS

• Están garantizados por normas internacionales.

• Están protegidos legalmente.

• Se centran en la dignidad del ser humano.

• Protegen a las personas y a los grupos de personas.

• Tienen carácter vinculante para los Estados y los agentes estatales.

• Son interdependientes y están relacionados entre sí.

• Son universales.

volver


LA EQUIDAD EN SALUD

Es un concepto clave que expresa la necesidad de cerrar la brecha entre quienes acceden a los servicios de salud, y aquellos que están excluidos. La equidad implica acceso, disponibilidad e igualdad de oportunidad en la atención

La publicación de la OMS Veinticinco preguntas y respuestas sobre salud y derechos humanos (2002) formula la siguiente cuestión.¿Cuál es la relación entre los principios de derechos humanos y la equidad?

Como respuesta el documento señala: “Por equidad se entiende que la distribución de las oportunidades para gozar de bienestar se guía por las necesidades de las personas, y no por sus prerrogativas sociales. Eso significa que hay que eliminar las dispa-ridades en la salud y en sus factores determinantes básicos que están sis-temáticamente asociados a una situación subyacente de desventaja en la sociedad. En el discurso sobre los derechos humanos, el principio de e-quidad se utiliza cada vez más como un importante término genérico de po-lítica, de carácter no jurídico, con el que se expresa la necesidad de actuar con imparcialidad. Se ha empleado en relación con cuestiones de política, como la accesibilidad, la asequibilidad y la aceptabilidad de los servicios sanitarios disponibles. La atención que se presta a los grupos vulnerables y desfavorecidos de la sociedad en los instrumentos internacionales de derechos humanos, refuerza el principio de la equidad. Asimismo, en el ámbito internacional, cuando en los instrumentos de derechos humanos se aborda el tema de la equidad, se alienta a la cooperación internacional para que los derechos humanos se hagan efectivos y al desarrollo de las relaciones entre Estados; el caso más destacado a ese respecto es el de la Declaración de las Naciones Unidas sobre el derecho al desarrollo”.

Sistemas sanitarios y equidad

Para que los cambios o reformas que se impulsan en el área salud sean beneficiosos para la población deben responderse algunas preguntas claves que la Organización Mundial de la Salud estableció en un documento reciente:

- La reforma, ¿reduce los obstáculos al acceso a la salud pública y a los servicios médicos?

- ¿Proporciona una atención médica adecuada para las necesidades de la población?

- ¿Distribuye de manera equitativa la carga que supone el pago de la protección de la salud?

- ¿Promueve la eficiencia clínica y administrativa?

- ¿Consigue que las instituciones rindan cuentas públicamente de sus decisiones?

- ¿Cómo afecta a la capacidad de elección de los individuos?

Se dice que para lograr la equidad en salud, la formulación de políticas y la toma de decisiones deberán tener lugar en un entorno en el que los ciudadanos, la iniciativa privada y el gobierno la consideren una meta seria y prioritaria. La desigualdad en materia de salud puede reducirse signifi-cativamente y los medios principales para hacerlo son políticas saludables cuyo objetivo sea mejorar la igualdad en:

1) Las oportunidades de educación y empleo.

2) El acceso a un ambiente físico y social seguro y propicio.

3) La oportunidad de participar en la gobernabilidad de la sociedad.

4) El acceso a la asistencia sanitaria y los servicios de apoyo sociales.

Responsabilidad social

La Declaración de Yakarta sobre la Promoción de la Salud en el Siglo XXI de 1997 (OMS) exhorta a presentar nuevas respuestas ante las nuevas amenazas para la salud. Asimismo, la declaración asigna una alta prioridad a la promoción de la responsabilidad social en materia de salud y especifica cinco políticas y prácticas que muestran el compromiso con la responsabilidad social:

1) No perjudicar la salud del prójimo.

2) Proteger el ambiente y asegurar el uso sostenible de los recursos.

3) Restringir la producción y el comercio de productos y prácticas intrínsecamente nocivos y las prácticas de comercialización que atentan contra la salud.

4) Proteger a las personas en el mercado y en el lugar de trabajo.

5) Insertar la evaluación del impacto sanitario centrada en la equidad como parte integral del desarrollo de políticas.

Y aunque nunca se logre la equidad perfecta en materia de salud, pueden evitarse muchas de las desigualdades actuales y puede cerrarse signifi-cativamente la brecha entre los más saludables y los más enfermos. El camino más eficaz, en breve, es fomentar la igualdad de oportunidades en la vida. Esta es también una meta idealizada, desde luego, pero es un empeño digno, factible y socialmente responsable.

Discriminacion y desigualdad

El documento de la OMS Veinticinco preguntas... pone énfasis en la situación de vulnerabilidad de las personas discapacitadas, tanto física como mentalmente.

“La discapacidad puede convertirse en un motivo de pobreza y ésta, a su vez, puede ser factor de riesgo de discapacidad. Los derechos humanos proporcionan un marco jurídico para garantizar la no discriminación y la igualdad de oportunidades a las personas discapacitadas y por lo tanto, ofrecen la posibilidad de atajar el problema en su raíz y de evitar que esas personas se vuelvan pobres”.

En un informe de Acción para la Dis-capacidad y el Desarrollo, se estudia el círculo vicioso que relaciona la pobreza con la discapacidad, y se señala que la causa fundamental de la pobreza de las personas discapacitadas es la exclusión social, económica y política.

Las cifras sobre la exclusión son escalofriantes:

- En los países en desarrollo, el 98% de los niños discapacitados no tiene acceso a ningún tipo de enseñanza escolar y está excluido de muchas de las actividades cotidianas que para los niños no discapacitados son normales.

- Cien millones de personas del mundo entero padecen deficiencias pre-venibles ocasionadas por la malnu-trición y por condiciones de saneamiento deficientes.

- El 70% de los casos de ceguera infantil y el 50% de los de deficiencia auditiva que se registran en África y Asia son prevenibles y tratables.

Esas deficiencias dan lugar a situaciones de discriminación y exclusión y agravan la pobreza. Las normas uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con disca-pacidad han sido ratificadas por todos los estados miembros de las Naciones Unidas. Aunque no tienen un carácter jurídicamente vinculante, indujeron a muchos gobiernos a introducir leyes en materia de disca-pacidad.

volver


SALUD, DISCRIMINACION Y RACISMO

Los factores de género, grupo étnico, discapacidad y orientación sexual generan discriminación en la atención y desigualdad en el acceso. Un trabajo de la OMS aporta ejemplos concretos que demuestran la importancia de esta realidad sanitaria

Salud y ausencia de discriminación es un completo informe de la OMS (2001) en el que se plantean cuestione centrales sobre la desigualdad en la atención de la salud debido a causas de discriminación.

En las investigaciones de este documento se señala que las desigualdades en cuanto a salud y asistencia sanitaria de los grupos étnicos y raciales son obvias y que, de las explicaciones, el racismo es la más preocupante. Por consiguiente, se debe prestar atención a los factores de género, ascendencia y grupo étnico, estado socioeconómico, discapacidad, orientación sexual y condiciones de vida en medios rurales porque influyen en los resultados de salud, y que así mismo se ponga énfasis en los efectos de salud que las instituciones, las leyes, las políticas y los programas pueden tener sobre los grupos étnicos y raciales.

Por otro lado, también se destaca que el género es un tema afín a todas las cuestiones relacionadas con la salud y el desarrollo, relativo a la manera diferente en que las políticas y los programas afectan a la mujer y al hombre. Otra dimensión importante que hay que tener en cuenta es la forma en que la discriminación racial se combina y multiplica en relación con otros motivos de discriminación, como el sexo y los roles de género, la edad (niñez y ancianidad), la orientación sexual, la religión, la afiliación política, la discapacidad física y mental y otros estados de salud. Por ejemplo, la combinación de discriminación racial y discriminación por motivos de género se ha traducido en una mayor vulnerabilidad para las mujeres de origen africano, muchas están sometidas a explotación y tráfico sexual en el continente americano. Ello obliga a prestar especial atención a las mayores dificultades que plantea la discriminación múltiple.

Las investigaciones, obviamente, indican que las tasas de mortalidad son mayores para los pobres que para los ricos en todas las edades. Esta diferencia es particularmente elevada en la lactancia y la niñez.

Las poblaciones sometidas a discriminación tienen mayores probabilidades que otras de habitar en zonas afectadas por la contaminación y el deterioro medioambientales, y también de verse afectadas negativamente por factores que hacen al modo de vida como el régimen alimentario, el uso indebido de sustancias tóxicas (tabaco, alcohol y drogas) y el comportamiento social (violencia y accidentes).

Un factor que influye para potenciar la discriminación y la marginalidad es el acceso a la educación, el trabajo de la OMS dice: “La situación educacional tiene una repercusión no sólo en cuanto a los límites que impone el acceso equitativo al mercado del trabajo y la perpetuación de la pobreza, sino también en términos de sus consecuencias para la salud. Los estudios revelan que la educación de la madre es un factor importante en la asistencia sanitaria de la familia (nacimientos en un centro de salud, controles médicos, etc.)”.

Los números de la discriminación (1)

La oficina regional de la OMS para las Américas estudió la cuestión de las variaciones de los indicadores de salud y de acceso a los servicios, correspondientes a los diferentes grupos étnicos, a la luz de información empírica disponible.

Ciertos estudios en los Estados Unidos revelan la existencia de disparidades de salud entre distintos grupos étnicos. Por ejemplo, la mortalidad es mayor en los afroestadounidenses que en la población blanca: las dos principales causas de muerte son el cáncer, con una relación de 1 a 2, y las enfermedades cardiovasculares, con una relación de 1 a 6. Los afroestadounidenses también tienen tasas de mortalidad infantil mayores y una mortalidad más elevada por diabetes, homicidios e infección por  vih/sida. De esos estudios también se desprende una mortalidad mayor por ciertas enfermedades en la población afroestadounidense que en otros grupos minoritarios, como los indios estadounidenses y los hispanos. Otro estudio realizado recientemente confirmó una mortalidad más elevada en los afroestadounidenses en 107 ciudades del país.

No se cuenta con información tan sistemática para el resto de la Región, y los estudios son más esporádicos, pero los resultados coinciden. Por ejemplo, ciertos estudios en el Perú revelan tasas de mortalidad infantil elevadas en las provincias con concentraciones mayores de afroperuanos, como Piura (93 por 1.000 nacidos vivos), Lambayeque (68 por 1.000) y Tacna (64 por 1.000), mientras que las tasas más bajas se registran en Lima y El Callao (45 y 41 por 1.000, respectivamente).

En Panamá, la probabilidad de morir antes de cumplir el primer año de vida es 3,5 veces mayor en los niños indígenas que en los niños no indígenas.

La mortalidad infantil en Brasil, calculada con datos de 1996, revela grandes dispa-ridades: 62 por 1.000 nacidos vivos para el grupo de origen africano y 37 por 1.000 entre los blancos.

Los indicadores de mortalidad infantil son muy reveladores: 16% de las mujeres mayores de 15 años han perdido por lo menos un niño nacido vivo. Analizada por grupo étnico, la distribución es la siguiente: 33% de las mujeres indígenas de más de 15 años de edad han perdido por lo menos un niño, mientras que esa cifra es de 19% para las mujeres negras y 12,83% para las blancas.

En Guatemala, los datos demuestran que la mortalidad entre los niños indígenas es mayor. La mortalidad neonatal, la registrada en niños de hasta 1 año de edad y la ocurrida en los de menos de 5 años son mayores en la población indígena (32 por 1.000, 64 por 1.000 y 94 por 1.000) que para la población de origen latino (27 por 1.000, 53 por 1.000 y 69 por 1.000). En cuanto a la mortalidad total en niños menores de 5 años, 67,6% de dichas defunciones corresponden a la población indígena y 32% a la no indígena, hecho este atribuible al acceso limitado a los servicios de salud.

En cuanto al acceso a la cobertura de seguros, los estudios muestran que para 1986, 39% de los hispanos en los Estados Unidos no tenían cobertura alguna, cifra es tres veces más elevada que la de los blancos y dos veces superior a la de los afroestadounidenses.

En Guatemala, más del 70% de las mujeres reciben alguna forma de atención al parir, pero mientras la mitad de las de origen latino es atendida por médicos, tan sólo 14,46% de las indígenas reciben atención médica. Además, 87% de las mujeres indígenas dan a luz en el hogar, a una edad situada en promedio entre los 20 y los 25 años.

En la mayor parte de la región latinoamericana y del Caribe los servicios de salud están sumamente concentrados. En los vecindarios alejados de Caracas y Maracaibo, la población afrovenezo-lana carece de servicios; a su vez, los trabajadores de salud no quieren trabajar en esos vecindarios debido a la violencia y la falta de seguridad. Otros ejemplos de la falta de servicios y de aislamiento se encuentran en las comunidades negras de la costa colombiana del Pacífico, en el Valle del Chota o la provincia de Esmeraldas en el Ecuador y en las comunidades de garífunas y criollos de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) en Nicaragua.

No hay que olvidar la importancia de los aspectos relacionados con el acceso a las tecnologías  modernas de la salud. En cuanto a las personas ancianas, en los Estados Unidos las de origen afroestadounidense, en comparación con las blancas, consultan a menos especialistas, reciben menos atención preventiva (mamografías, pruebas de Papanicolaou), obtienen servicios hospitalarios más deficientes y carecen de acceso a tecnologías complejas (para problemas cardiovasculares, afecciones ortopédicas, trasplantes de riñón) y a programas de tratamiento intensivo para cáncer de próstata, inmunodeficiencias y depresión. Esas disparidades también se manifiestan en otros grupos minoritarios.

La pobreza, la distancia a los servicios y la falta de información posiblemente expliquen dichas disparidades y, a su vez, esos factores pueden tener sus raíces en la discriminación racial.

Los datos relacionados con el modo de vida y el grupo étnico también revelan una repercusión importante sobre la salud. En cuanto a la muerte atribuible a actos de violencia en Brasil, su incidencia es de 23,4% en la población negra (segunda causa de muerte), mientras que entre los blancos ocupa el cuarto lugar entre las principales causas de defunciones, con una incidencia de menos de la mitad de la cifra anterior (11,4%).

En Guatemala, la Encuesta Nacional sobre Salud Maternoinfantil de 1998 reveló la existencia de malnutrición crónica y aguda entre los niños indígenas de menos de 5 años. Asimismo, reveló una malnutrición crónica (talla para la edad) de 67,8% en la población indígena, pero de 36,7% para el grupo de población mestiza (los llamados “ladinos”). La malnutrición aguda (peso para la edad) asciende a 34,6% en la población indígena, pero a 20,9% entre los mestizos. Además, el porcentaje de bajo peso al nacer es de 9,94% para los niños indígenas y de 8,94% para los niños mestizos.

En el marco del análisis de las dispa-ridades de salud entre grupos étnicos, es interesante señalar que también están subrepresentados dentro de la profesión médica. Por ejemplo, sólo 2% de los cardiólogos en los Estados Unidos son de origen afroestadounidense.

En general, los datos brasileños sobre las profesiones de la salud, como médicos, dentistas y otros especialistas, revelan la siguiente distribución: 82,93% son blancos; 12,42%, de tez morena, y 1,01%, negros. La participación de los grupos minoritarios aumenta en el sector de los auxiliares médicos: blancos, 59,09%; personas de tez morena, 32,79%, y negros, 7,6%.  

(1) Extraído de Salud y ausencia de discriminación.

volver


EL AGUA COMO UN DERECHO HUMANO *

El acceso regular al agua es un derecho humano básico, sin embargo 1,1 billón de personas no tienen acceso a ella

El acceso al agua pura es una necesidad humana fundamental, por esto, un derecho humano básico. El agua contaminada pone en peligro la salud física y social de todas las personas. Esto hace a la dignidad humana

Kofi Annan

Secretario general de las Naciones unidas

El agua es la esencia de la vida. Sin agua, los seres humanos no pueden vivir más que unos pocos días. Juega un rol vital en casi todas las funciones del cuerpo, protegiendo el sistema inmunológico -las defensas naturales del cuerpo- y ayuda a remover los desechos.

Pero para realizar esto efectivamente, el agua debe ser accesible y pura. La falta de agua pura es causa de serias enfermedades como la diarrea, que mata a más de dos millones de personas cada año (la vasta mayoría niños, generalmente en países en vías de desarrollo). El agua contaminada, ya sea al beberla o usarla para cocinar, daña la salud de las personas. El agua también es esencial para la higiene, para cosechar comida, para los animales, para el descanso, para el ejercicio y la relajación y para otra variedad de actividades sociales y culturales.

El acceso regular al agua pura es un derecho humano básico como así también lo es la comida no adulterada. Pero como sucede con otros derechos humanos, demasiada gente carece de ella.

En el mundo se calcula que por lo menos 1,1 billón de personas no tiene acceso a agua limpia bebible, como tampoco a pozos protegidos. La falta de acceso al agua pura tiene efectos muy graves sobre la salud de las personas: tomar agua contaminada puede llevar a contraer enfermedades infecciosas y enfermedades causadas por químicos tóxicos, ambos pueden poner en peligro la vida.

Derechos humanos, agua y salud

En  2002 el Comité de las Naciones Unidas reconoció al agua como un derecho independiente. Firmó varios tratados y declaraciones donde establecía que “el derecho al agua pura entra en la categoría de las garantías esenciales para asegurar un adecuado nivel de vida, ya que es una de las condiciones fundamentales para la supervivencia”.

Todos los Estados tienen la obligación inmediata de asegurar un nivel esencial de un derecho. En el caso del agua , este nivel incluye garantizar el acceso suficiente como para prevenir la deshidratación y la enfermedad.

EL AGUA COMO DERECHO HUMANO HACE LA DIFERENCIA

Asegurar que el acceso a suficiente agua limpia es un derecho humano constituye un importante paso para lograr que esta declaración sea una realidad. Esto significa que: el agua fresca es un derecho legal y no un servicio provista caritativamente.

Agua suficiente

En la práctica, la cantidad de agua recolectada cada día en los hogares está determinada en gran medida por cuan lejos se encuentra el recurso de agua del hogar. Si está fuera de la casa pero en un área que no se encuentre a más de un kilómetro (o treinta minutos que toma la recolección) se trata de un nivel básico de servicio: veinte litros por persona por día.

Más de 1 billón de personas no tiene ni siquiera acceso al nivel básico. Alrededor de 1,6 billones cuentan con los servicios básicos que contribuyen a proteger su salud. Aunque se podría invertir más en la recolección de agua, con ese nivel tienen garantizadas bue-nas prácticas de higiene y con un buen tratamiento de agua en el hogar reducirán el contagio de enfermedades.

Segura y aceptable

El agua debe ser segura tanto, para beber como para otros usos en el hogar. Debe estar libre de microbios y parásitos y de peligros químicos, físicos y radio-lógicos que constituyen una amenaza a la salud de las personas. También debe ser aceptable en cuanto al color y el olor para que el individuo elija esa agua en vez de otras alternativas contaminadas, que puedan ser, a la vista, más atractivas.

Accesible

Todos deben tener un acceso seguro y fácil a servicios adecuados para que el agua sea segura. Para mucha gente en el mundo de hoy, la meta de acceder al agua no será realizada a corto ni a mediano plazo. Cuando el agua debe ser recolec-tada a larga distancia hay riesgos -directos e indirectos- para la salud. Son usualmente las mujeres quienes recolec-tan el agua y suelen padecer daños físicos al realizar esta actividad, por ejemplo, al cargar grandes pesos pueden sufrir heridas espinales.

Que se pueda hacer frente al gasto

Todos deben poder hacer frente al gasto del agua. Es una triste ironía que gene-ralmente sea la gente pobre la que recibe los niveles más bajos y de menor confiabilidad en el servicio de agua pero son los que más pagan por litro, por ejemplo de un vendedor de agua en la calle. De acuerdo con un cálculo recie-nte, una persona pobre paga un prome-dio de doce veces más por litro de agua que los que reciben el servicio por sumi-nistros municipales.

EL AGUA PARA LOS ALIMENTOS

El 70 % de todo el recurso de agua es para la agricultura. La producción global de la comida depende del sistema agrocultural, donde el agua es un factor crítico. La tierra usada para la agri-cultura es de 1,5 billones de hectáreas (el 11 % de la totalidad de la superficie terrestre) y de estas, 270.000.000 de hectáreas utilizan el sistema de irrigación. Este 18% de tierra para cultivo, produce más del 40 % del alimento para el mundo.

Actualmente, unos 777.000.000 de personas en países en vías de desarrollo, se estima, no tienen acceso al alimento suficiente y ade-cuado. El acceso al agua para el sistema de irrigación no es el factor limitante, sí lo son, los sistemas de distribución inequitativa, la pobreza y la falta de poder adquistivo y la incapacidad de los agricultores de producir suficiente alimento para su propio consumo.

El agua es esencial para que los alimentos sean seguros en dos niveles: el agua de uso doméstico se utiliza para la pro-ducción de alimentos en los hogares (huertas y ganado) y contribuye a una dieta variada y balanceada nutricional-mente.

* Extraído de El derecho al agua, Organi-zación Mundial de la Salud, 2003.

Traducción: Boletín de Temas de Salud

volver