BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 10 Nº 93 Noviembre de 2003 
Coordinación: Comité Editorial


INDICE

Neurotóxicos ambientales y salud pública

Tóxicos en neurodesarrollo

El problema del mercurio

Contaminantes orgánicos persistentes (COP’s)

Recomendaciones para los profesionales de la salud


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


NEUROTOXICOS AMBIENTALES Y SALUD PUBLICA

La investigación sobre la interacción entre las sustancias químicas ambientales y el desarrollo del niño es un área nueva de la salud pública. También un área donde se cruzan la ciencia con la política pública.

Hace pocos años que se comenzaron a comprender los efectos potenciales sobre la salud y sobre el desarrollo del niño y a relacionarlos con las exposiciones a tóxicos ambientales. Son importantes la evaluación y la comprensión de la influencia de sustancias químicas ambientales en el proceso de la aparición de enfermedades vinculadas al neurodesa-rrollo (déficit de atención, hiperacti-vidad y autismo, por ejemplo).

Las consecuencias de estos desórdenes del desarrollo, que son irreversibles, pueden ser trágicas. Los costos familiares, sociales y económicos son inmensos y la incapacidad puede perdurar toda la vida.

En las últimas dos décadas, ha habido una explosión de investigaciones neuro-biológicas sobre el neurocomportamien-to: atención, memoria y otras funciones cognitivas. Además, los patrones y estados del desarrollo normal del cerebro son ahora bien entendidos. Estos nuevos conocimientos permitieron una mejor comprensión de la especial vulnerabilidad del desarrollo del sistema nervioso a los cambios del ambiente. Se desprende claramente, de observaciones hechas primero en animales y luego en niños, que ante cambios sutiles en las concentraciones de sustancias químicas normales (como las hormonas) o la presencia de agentes tóxicos externos (como metales pesados o sustancias químicas sintéticas), se pueden producir cambios profundos y permanentes en el desarrollo del sistema nervioso, que pueden llevar al deterioro del rendimiento mental y a alteraciones en el sistema reproductor.

Los problemas de aprendizaje, madurez y comportamiento en los niños son, claramente, resultado de complejas interaccio-nes entre factores genéticos, químicos y del medio social que los influencia durante períodos vulnerables del desarrollo. Los efectos negativos sobre el neuro-desarrollo son una causa evitable de daño.

No debemos ignorar y sí tener presente que los niños son concebidos y viven hoy en un ambiente muy diferente al de hace unas décadas. Hay un nuevo patrón de enfermedades emergentes. Más de diez millones de productos con los que convivimos diariamente contienen sustancias químicas; aún no conocemos la toxicidad de la mayoría de ellos, muchos son identificados como neurotóxicos con efectos por exposición crónica a muy bajas dosis, tan bajas que a veces son difíciles de detectar en el ambiente.

El problema es que los niños son muy vulnerables a los tóxicos desde su concepción (generalmente las dosis de exposición tóxica se calculan para adultos de 70 kg), tienen menor habilidad deto-xificante, ingieren más agua y alimento, y consumen más aire en relación con su su peso corporal que un adulto, juegan en el suelo, alfombras o en el pasto que son reservorios de polvo o plaguicidas y habitan en edificios públicos (escuelas) que son frecuentemente tratados con insecticidas. Los niños no pueden, además, discernir cuándo están ante una situación de peligro tóxico y pueden no estar capacitados para evitarla o escapar de ella. Si podemos entender el papel que juegan las sustancias químicas ambientales en los desórdenes del neurodesa-rrollo, avanzaremos concretamente hacia la prevención de estos problemas. Reconociendo la etiología podremos reducir la incidencia, limitando o eliminando la exposición a sustancias neurotóxicas, regulando su uso o buscando sustituirlas por alternativas más seguras.

Las autoras son miembros de la Asociación Argentina de los Médicos por el Medio Ambiente (www.aamma.org).

(*) Coordinadora regional para Sudamérica de Salud sin daño (www.noharm.org - mariadr@arnet.com.ar).

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TOXICOS EN EL NEURODESARROLLO

La exposición a tóxicos ambientales provoca alteración de los procesos de desarrollo y consecuencias sobre la salud, especialmente de los niños. En este artículo se presenta una síntesis de las sustancias y sus efectos más graves

La exposición a tóxicos ambientales provoca alteración de los procesos del neu-rodesarrollo y desórdenes, con consecuencias y cambios profundos y permanentes, e incapacidades perdurables de por vida con gran costo familiar, social y económico.

Los síndromes clínicos de la exposición son variados: desórdenes de aprendizaje, retraso madurativo, autismo, problemas de conducta, déficit en la atención e hiperactividad.

Es importante recalcar que las exposiciones tóxicas merecen una atención especial porque son causas evitables de daño.

Sustancias neurotOxicas

Las sustancias neurotóxicas interfieren directa o indirectamente en los procesos del neurodesarrollo: directamente, aceleran o retardan los procesos y alteran la formación de mielina, potenciándose con las deficiencias nutricionales en el período del desarrollo y el lugar del cerebro donde se estén llevando adelante los procesos. En este sentido, hay que tener en cuenta que existen períodos críticos de vulnerabilidad donde la exposición puede tener impacto sobre la función cerebral de por vida. 

De la exposición al mismo agente tóxico pueden resultar efectos diferentes sobre el aprendizaje y la conducta; esto depende de la acción indirecta sobre la función placentaria y de si los agentes tóxicos actúan como disruptores endo-crinos y alteran la acción o metabolismo de las hormonas. Las sustancias neurotóxicas pueden interferir en el desarrollo por exposición a dosis de efecto mínimo, transitorio o nulo en el adulto, ya que existe una amplia variación en la sensibilidad individual.

¿De quE sustancias hablamos?

Plomo: la exposición al plomo provoca importantes efectos sobre la salud: problemas de aprendizaje, déficit de coeficiente intelectual y de atención, impul-sividad, violencia, hiperactividad, agresión, patrones de comportamiento delictivo. Esto se debe a que el plomo puede destruir el sistema inhibitorio de la agresión.

El nivel de absorción de este metal depende de factores como la dieta: el plomo y calcio se unen a los mismos receptores (un niño sin calcio disponible absorbe más plomo).

La exposición al plomo puede ser: transplacentaria, por leche materna, polvo de habitación, pinturas, naftas con plomo, suelos contaminados, latas de alimentos y bebidas, soldaduras y tinturas y maquillaje.

Mercurio: los efectos de la exposición al mercurio van desde las dificultades visuales hasta el retraso en la adquisición del lenguaje, déficit en la atención o problemas de memoria y también disfunciones motoras.

Se calcula que aparece retraso psicomo-tor en un niño nacido de una madre que  tiene entre diez y veinte partes por millón de metilmercurio en el cabello. La exposición al mercurio puede ser: trans-placentaria, por leche materna, agua: se acumula en la cadena trófica acuática; pescado (más alto en predadores: por ejemplo, está presente en atún y tiburón de mar, dorado y surubí de río).

Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP´s): son sustancias químicas sintéticas, producto y subproducto de la actividad humana. Entre ellos se destacan: aldrin, dieldrin, endrin, clordane, DDT, heptacloro, mirex, toxafeno, hexaclorobenceno, bifenoles policlora-dos (PCB´s), dioxinas, furanos.

Son ubicuos y se encuentran en agua superficial y potable (la depuración puede no eliminar sustancias químicas sintéticas) y en los alimentos como residuos derivados del uso de plaguicidas  del suelo contaminado: se concentran en la cadena trófica acumulándose en el tejido graso de los animales y en los productos grasos eliminados (carnes rojas, pescados y lácteos). Los COP’s tienen efectos severos sobre la salud: son cancerígenos, alteran el funcionamiento del sistema inmunológico, afectan el sistema reproductivo, producen trastornos  en el neurodesarrollo, aunque el efecto no está relacionado con la dosis sino fuertemente al momento de exposición.

Como atraviesan la placenta, la exposición se da desde la concepción y además se concentran en la leche materna por su alto contenido en grasa.

Los COP’s mimetizan, potencian o frenan la acción endocrina y actúan de manera diferente en cada sistema, alteran los mensajes químicos para la ocurrencia oportuna de los hechos y la transmisión del mensaje genético.

Plaguicidas organoclorados: DDT, diel-drin, heptacloro: la exposición a estos tóxicos genera hiperactividad, coordinación disminuida, alteraciones de la memoria, habilidad disminuida para dibujar. La exposición se concreta por vía transplacentaria, leche materna, alimentos, agua y aire.

Un estudio realizado por la Universidad de Arizona (Elizabeth Gillette, 1998) en una comunidad Yaqui mejicana expuesta a plaguicidas, mostró severos daños en el neurodesarrollo de los niños (ver página 8).

Dioxinas y PCB´s: los efectos a la exposición de estas sustancias son: problemas de aprendizaje, déficit de atención, problemas de memoria, hiperactividad, disfunción psicomotora. La exposición puede ser transplacentaria, por leche materna, tierra y polvo contaminados, y alimentos

Los pcb´s son químicos muy estables que se utilizan como lubricantes, aislantes en revestimientos, materiales eléctricos y en transformadores.

Dioxinas y furanos: tienen una estructura muy similar a los PCB´s, se emiten en el ambiente durante la síntesis de PVC, tratamiento de la pulpa y blanqueo de papel, incineración de productos con cloro, quema de basura a cielo abierto.

La vulnerabilidad de los niños

Es muy importante destacar que los efectos tóxicos de todas estas sustancias afectan especialmente a los niños porque, en primer lugar, están expuestos desde la concepción. Además tienen menos habilidad detoxificante, ingieren más agua y alimento y consumen más aire en relación a un adulto. Juegan en el suelo, alfombras y pasto en permanente contacto con tóxicos. Habitan edificios públicos, como escuelas, que son tratados con sustancias químicas, y en general no disciernen cuándo están en peligro y muchas veces no están capacitados para evitarlo. 


 EL PLOMO

La exposición a bajos niveles de plomo puede alterar significativamente la función cognitiva y motora en los niños, particularmente si la exposición ocurre antes de los seis años. Hay consenso general entre los toxicó-logos en que cada aumento de diez microgramos por decilitro en sangre de los niveles de plomo desciende entre uno a tres puntos el coeficiente intelectual. Los niños expuestos al plomo exhiben problemas de conducta, dificultad para concentrarse y conservar el foco de la atención; se comprobó una fuerte relación con conductas agresivas y patrones de conducta delictiva en niños menores de once años.

Los tóxicos como el plomo pueden destruir el sistema inhibitorio y causar violencia. La absorción de plomo depende de muchos factores y uno de ellos es la dieta.

El plomo y el calcio se unen a los mismos receptores. Un niño sin calcio disponible absorbe más plomo.


EL MERCURIO

Los investigadores sostinen que cuando la madre tiene entre diez y veinte partes por millón de metilmer-curio en el cabello su hijo desarrollará retraso psicomotor. El mercurio se une a proteínas y produce una alteración difusa de la función celular, inhibición de la síntesis proteica, puede dañar el ADN e interrumpir la división celular. Interviene en el desarrollo de los micro-túbulos del esqueleto neuronal, afecta la integridad de la membrana celular y la hace más adherente (esto explica por qué está alterada la migración celular) y afecta la transmisión sináptica. El mercurio se concentra especialmente en el pescado y recorre caminos similares a los contaminantes orgánicos persistentes (COP´s) en la cadena ali-mentaria con los que se potencia (dioxinas y PCB´s). Sin embargo, de otras sustancias químicas sintéticas introducidas en el ambiente en la segunda mitad del siglo XX, recién en las últimas dos décadas se han detectado sus efectos sobre la salud.


ARGENTINA - CONTAMINANTES ORGANOCLORADOS EN LECHE MATERNA

Un estudio realizado por profesionales del hospital Materno Infantil Ramón Sardá, presentado en el 33º Congreso Argentino de Pediatría (Mar del Plata, 1 al 4 de octubre de 2003), detectó que en un elevado porcentaje de la población estudiada se encontraron plaguicidas organoclorados prohibidos en el país como el DDT, mirex y endosulfan. Todos ellos contaminantes orgánicos persistentes, incluidos en el tratado para la eliminación de las doce sustancias identificadas como más tóxicas creadas por el hombre (el tratado fue firmado por Argentina en el año 2001 y aún no fue ratificado). El 90,5 % de los casos estudiados tenía residuos de por lo menos un plaguicida. El objetivo de la investigación fue verificar la presencia de organoclorados en leche materna de puérperas (una muestra de 189 madres) que atendieron su parto en esa institución. La contaminación materna por plaguicidas constituye uno de los factores de riesgo que puede influir sobre la salud del feto y el recién nacido, provocando alteraciones del desarrollo, afecciones en el intelecto y la fertilidad, y alteraciones a la inmunidad, que pueden causar enfermedades tumorales en la infancia y adultez. Las concentraciones de plaguicidas en leche humana son un buen indicador del grado de contaminación ambiental al que está expuesta la población general. 

Autores: Der Parsehian, S.; Grandi, C.

Fuente: Libro de resúmenes del 33º  Congreso Argentino de Pediatría, Mar del Plata, 1 al 4 de octubre de  2003.


EE.UU. - DATOS IMPORTANTES

- En la última década, el autismo en niños aumentó un 1.000%.

- Del 4% al 12% de los niños que asisten a la escuela sufren de trastorno por déficit de atención con hiperacti-vidad (ADHD, sigla en inglés) y de dislexia.

-Desde 1980 hasta 2001 la cantidad de niños asmáticos se duplicó: de 3,6% a 8,7%. Cerca de 6,3 millones de niños sufren  asma.

- El 20% de los adolescentes que asisten a la escuela secundaria sufre de desórdenes de humor y de depresión.

- Alrededor de 5 millones de mujeres, el 8% de la población de entre 16 y 49 años, poseen 5,8 partes por billón de mercurio en sangre. Los niños nacidos de madres con alto índice de mercurio en sangre (más de 5,8 ppb) poseen problemas de salud y de coordinación motriz.

- El 50% de los embarazos  finalizan en aborto espontáneo, defectos congénitos, malformaciones y efectos crónicos en la salud del recién nacido.


Fuente: Environmental Protection Agency (EPA) - EE.UU.

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EL PROBLEMA DEL MERCURIO

El mercurio es un metal pesado, neurotóxico, responsable de gran cantidad de efectos sobre la salud de los animales y los seres humanos. La utilización de productos que contienen mercurio requiere de una política de administración y un plan de emergencia frente a los derrames 

El mercurio es un metal pesado, neuro-tóxico, responsable de gran cantidad de efectos sobre la salud de los animales y  los seres humanos. Se puede encontrar en numerosos productos de uso hospitalario como termómetros, esfigmomanómetros, dilatadores esofágicos, tubos de nutrición, baterías, lámparas fluorescentes, termostatos y blanqueadores.

La ruta más común de exposición es por inhalación de los vapores de mercurio inorgánico después de un derrame, durante su proceso de manufactura o por la ingesta de pescado contaminado con metilmercurio. El mercurio representa una amenaza importante para la salud cuando se derrama en un ambiente pequeño y poco ventilado. Un reporte emitido por el Consejo Nacional de Investigaciones de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. estimó que en ese país, cada año, 60.000 niños están en riesgo de nacer con problemas neurológicos debido a la exposición a metilmercurio en el útero, lo que podría conducir a un pobre rendimiento escolar. Un estudio del Centro para el Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC, según sus siglas en inglés) estimó que actualmente una de cada diez mujeres presenta un nivel de mercurio en sus cuerpos lo suficientemente elevado como para provocar trastornos neurológicos en su descendencia.

Hay aproximadamente un gramo de mercurio en un típico termómetro para la fiebre. Este mercurio es suficiente para contaminar un lago de una superficie de aproximadamente 20 acres, de tal manera que la ingesta de sus peces sería insegura. EE.UU. ya ha advertido sobre la contaminación de pescado por mercurio en más de 1.900 cuencas de agua en su territorio. En marzo de 2001, la Administración sobre Alimentos y Drogas de EE.UU. (Food and Drug Administration, FDA) advirtió a los consumidores, previniendo a las mujeres embarazadas de no comer tiburón, pez espada (además de king mackerel o tilefish) porque presentaban un nivel suficientemente elevado de mercurio como para producir daño en el feto. Niños pequeños, madres en período de lactancia y mujeres con probabilidad de quedar embarazadas también fueron advertidas de no ingerir pescado.

Los hospitales contribuyen con el 4% al 5 % de la carga total de mercurio en las aguas residuales. Hay 50 veces más mer-curio en los desechos médicos que en los desechos municipales y la cantidad de mercurio emitido por los incine-radores de residuos médicos es, en promedio, 60 veces mayor que la producida por los incineradores de desechos orgánicos patológicos. Los desechos sólidos y médicos que contienen mercurio o que han estado contaminados con mercurio son considerados desechos peligrosos y deberán ser segregados de la ruta de generación de residuos. En 2000, el mercurio acumulado de los termómetros para la fiebre fue de 17 toneladas; el mercurio de las baterías llegó a 98.

Se ha dictado legislación que pena la venta de termómetros de mercurio en las siguientes ciudades de EE.UU.: Duluth, MN; Ann Arbor, MI; San Francisco, CA; Boston, MA; Chicago, IL; y en los estados de Maryland, Maine, Minnesota y New Hampshire. Hay legislación pendiente en otras ciudades, estados y en el Congreso Nacional.

Practicando una medicina Libre de mercurio

Cuidado de la salud sin daño es una coalición internacional integrada por más de 360 organizaciones en 40 países, que trabajan en conjunto para la transformación de la industria médica ecoló-gicamente sustentable para que no sea una fuente de daño para la salud y el ambiente, sin comprometer en ese cambio la seguridad o cuidado del paciente.

Cuando el mercurio no es negocio en el negocio de la salud

El mercurio se encuentra en una gran cantidad de productos médicos, incluyendo termómetros, tensiómetros y dilatadores esofágicos. También en una gran variedad de sustancias químicas y equipos de medición usados en los laboratorios médicos. Cuando estos productos se derraman, rompen o tienen una disposición final incorrecta provocan un daño potencial significativo sobre la salud de los seres humanos y el ambiente. Los incineradores de la basura hospitalaria, al igual que los incine-radores municipales, emiten Hg cuando queman residuos que lo contienen. De acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (US EPA), la incineración de los desechos médicos es la cuarta fuente más importante de Hg al ambiente. Los hospitales contribuyen con el 4%-5% del total de Hg eliminado al agua como residuo.

Los aparatos que contienen mercurio son también una fuente potencial de daño cuando son incorrectamente dispuestos como relleno sanitario. Sólo el mercurio de los termómetros aporta alrededor de 17 toneladas anuales a la basura usada como relleno sanitario.

En Brasil se rompen tres millones de termómetros de Hg  por año, y esto contribuye al aumento fehaciente del mercurio en la basura.

Consecuencias sobre la salud

El mercurio actúa sobre la reproducción y es además un potente neurotóxico que afecta el cerebro y el sistema nervioso central. Las mujeres embarazadas, mujeres en edad de reproducción y los niños pequeños son la población de mayor riesgo. El mercurio puede atravesar la placenta y producir un daño neurológico irreparable en el feto. Un reporte de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. de julio de 2000, demostró que alrededor de 60.000 niños nacen en ese país cada año con problemas neuroló-gicos, y pueden llegar a padecer una disminución en el rendimiento escolar debido a su exposición al metilmercurio intraútero.

En mayo de 2001, un estudio realizado por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), tomó muestras de los niveles de mercurio en sangre, cabello y orina en mujeres jóvenes y niñas y encontró que una de cada diez tenía niveles de Hg suficientemente elevados como para producir daño neuro-lógico a sus hijos y poner en peligro a alrededor de 395.000 bebés por año.

Consecuencias ambientales

El mercurio en el aire llega por precipitación a las cuencas de agua, y el eliminado al ambiente es un potente neurotóxico que puede causar problemas en el neu-rodesarrollo, afectar la médula espinal, los riñones y el hígado

En el pescado, el metilmercurio se puede concentrar en niveles de hasta un millón de veces más que aquel presente en el agua. En alrededor de 40 estados en EE.UU. se ha advertido sobre su consumo debido a la contaminación por mercurio.

Consecuencias econOmicas

Actualmente, muchos hospitales están obligados a aplicar estrictas medidas de seguridad especiales para el tratamiento de la eliminación del Hg al agua y esta regulación está en franco aumento de aplicación. El programa para control del derrame de Hg es costoso en algunas partes de EE.UU. Gran cantidad de casos de derrame de mercurio en los hospitales ha tenido un costo de recolección del mercurio sustancialmente superior a los costos de crear una alternativa libre de mercurio.

Eliminando el mercurio, los hospitales no solamente protegen la salud de su comunidad sino también disminuyen sus costos.

Consecuencias en la legislaciOn

Por ley federal, en EE.UU el mercurio es un residuo regulado y como resultado de esto su manejo puede ser bastante costoso. La utilización de productos que contienen mercurio requiere de una política de administración del mercurio y de un plan de emergencia frente a los derrames. Los costos asociados con el derrame son elevados a veces en miles de dólares y pueden poner en riesgo la salud de los pacientes y del personal sanitario. La complacencia de las regulaciones en el acarreo y eliminación del residuo con mercurio puede llevar a la incineración, con la subsiguiente emisión de mercurio al ambiente. Es por ello que el reciclado del mercurio elemental puede sacarlo del ambiente por un corto plazo, pero lamentablemente su utilización en nuevos productos vuelve a poner a la salud en el mismo riesgo. Los hospitales pueden evitar el riesgo utilizando una alternativa libre de mercurio. Instituciones líderes en EE.UU., tales como el Dartmouth-Hitchcock Medical Center, la Mayo Clinic y el Instituto Nacional de la Salud reconocen actualmente alternativas seguras y efectivas para casi todos los productos tradicionales que contengan mercurio, desde termómetros hasta tensiómetros y fijadores usados en los laboratorios. En la Argentina no existe una ley que regule el Hg como desecho peligroso.

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CONTAMINANTES ORGANICOS PERSISTENTES (COP´S)

Hay evidencia científica de efectos severos sobre la salud humana asociados a la exposición a COP´s: cáncer, alteraciones del sistema inmune, efectos sobre la reproducción y trastornos en el neurodesarrollo, entre otros

Los contaminantes orgánicos persistentes son productos y subproductos de la actividad humana de origen relativamente reciente. Hasta la mitad del siglo XX, contaminantes con estas propiedades eran virtualmente desconocidos en el ambiente y en los alimentos. Su aparición comienza luego de la Segunda Guerra Mundial, con la creciente introducción de químicos sintéticos en el ambiente.

Los COP´s son ubicuos, se encuentran en el agua superficial y potable ya que la depuración puede no eliminar sustancias químicas sintéticas. Hay residuos en hortalizas y derivados animales que contienen grasas (carnes rojas y pescados, lácteos) provenientes del uso de plaguicidas y de la contaminación del agua y el suelo.

Actualmente se acepta que son muy tóxicos y varios de ellos son objeto de una negociación internacional para su urgente y total eliminación. Todos estos compuestos orgánicos contienen cloro. Muchos ya han sido prohibidos o tienen fuertes restricciones de uso. La lista de los más comunes y peligrosos es: aldrin, dieldrin, endrin, clordane, DDT, heptacloro, mirex, toxafeno, hexacloro-benceno, bifenoles policrorinados o PCB´s, dioxinas y furanos.

Estas sustancias químicas sintéticas, muy apreciadas en el mercado comercial por su estabilidad, característica que se busca en el proceso de síntesis, se mantienen, justamente, “estables”. Los COP´s viajan grandes distancias, penetran en los ecosistemas y, en vez de diluirse, se concentran en la cadena trófica acumulándose en el tejido graso de los mamíferos. Este proceso se llama bioacumulación. También aumentan su intensidad de acción al subir en la cadena alimentaria, proceso conocido por biomagnificación. Al no descomponerse, puede ser 25 millones de veces más concentrada en el depredador que en el agua.

Hay evidencia científica de efectos severos sobre la salud humana asociados a la exposición a COP´s: cáncer, alteraciones del sistema inmune, efectos sobre la reproducción y trastornos del neurodesarrollo, entre otros.

Su efecto no siempre está relacionado con la dosis pero sí fuertemente con el momento de exposición. Atraviesan la placenta, por lo que la exposición es desde la concepción y se concentran en la leche materna que, por su alto contenido en grasa, expone a los neonatos en un período especialmente vulnerable de su desarrollo a una dosis promedio 50 veces mayor a la recomendada para los adultos.

El organismo humano (que puede identificar, descomponer y eliminar estró-genos vegetales) puede confundir estas sustancias artificiales con hormonas. El organismo no tiene la capacidad de identificarlas como tóxicas y neutralizarlas o eliminarlas; las acumula en el tejido graso debido a que son liposolubles. Los bloqueadores de las acciones es-trogénicas pueden inhibir la producción de sustancias endocrinas internas o bloquear los receptores, pero no identifican las sintéticas por su muy diferente formulación. Esto es lo que les permite a los COP´s mimetizar la acción endocrina, potenciarla o frenarla, por lo que actúan de manera diferente en cada sistema.

Producen, en una palabra, alteración en los mensajes químicos que hacen que se produzca una ocurrencia oportuna de los hechos: para construir, para funcionar, para responder, para adaptarse y para transmitir el mensaje genético.
Un estudio reciente, publicado en la revista Environmental Health Pers-pectives en 1998, realizado por la Dra. Elizabeth Guillette de la Universidad de Arizona entre los niños de la tribu Yaqui, en México, mostró un resultado asombroso. Se compararon dos grupos de niños de entre cuatro y cinco años de edad, con antecedentes genéticos, sociales y culturales similares, pero con la notable diferencia de que un grupo utilizaba plaguicidas en agricultura regularmente y el otro tenía un sistema de agricultura libre de sustancias químicas. Se detectaron plaguicidas organoclorados y de otras clases en sangre de cordón y leche materna en los individuos de la comunidad expuesta.

Los niños de la comunidad afectada mostraron una significativa disminución de la coordinación para atrapar una pelota, cuando se les pedía permanecer en equilibrio sobre un solo pie, saltar en el lugar o acertar a un blanco. La memoria en el grupo expuesto estaba afectada: no recordaban, por ejemplo, lo prometido como premio antes de las pruebas. Pero el registro más asombroso fue la falta de habilidad para dibujar representaciones reconocibles de personas u objetos (ver dibujo página 7). Cuando se les pedía dibujar personas estaban considerablemente distorsionadas, mientras que los árboles y casas eran difíciles de reconocer. Los niños expuestos también mostraron ser menos creativos en sus juegos.

Dioxinas y PCB’s

Los fetos expuestos a niveles bajos de PCB´s presentan problemas de aprendizaje, déficit de coeficiente intelectual, hiperactividad y déficit de atención. Los PCB´s, químicos muy estables, se utilizaron como lubricantes, aislantes en revestimientos y materiales eléctricos y transformadores. Por ser muy estables persisten en el ambiente, se bioacumulan y son muy tóxicos.

Las dioxinas tienen una estructura muy similar a los PCB´s y se emiten al ambiente durante la síntesis de PVC, tratamiento de la pulpa y blanqueo del papel, incineración de productos con cloro y quema de basura a cielo abierto.


COP’s

DDT

Insecticida

Prohibido en EE.UU. (1972)

Se utiliza como control de la  malaria en algunos países.

PCB’s

Químico industrial usado en equipos eléctricos.

Prohibido desde 1977 en EE.UU.

Aún se usa en equipos antiguos.

Dioxinas

Producto secundario industrial sin utilidad comercial.

Se produce durante la combustión de elementos clorados.

210 distintos compuestos de dio-xinas y furanos

TCDD es la más toxica de las dioxinas.

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RECOMENDACIONES PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

- Entender la importancia de la relación entre los cambios ambientales y la salud humana y reconocer la etiología (causas ambientales).

- Aumentar sus conocimientos y capacidades para manejar la problemática de salud presente y los problemas potenciales que puedan surgir o irán surgiendo de los cambios globales ambientales.

- Tomar posición para la aplicación de medidas que tiendan a un desarrollo sustentable y una promoción de la salud ambiental responsable.

- Participar, tratando de identificar y monitorear los efectos que sobre la salud humana puedan surgir de los cambios ambientales.

- Recabar evidencias fehacientes, regionales y locales.

- Investigar relación causa-efecto.

- Proponer alternativas para minimizar el daño a la salud humana y al ambiente.

- Informar al público sobre las enfermedades ambientales.

- Proveer asistencia y ayuda para desarrollar políticas ambientales prudentes y respetuosas de la salud y de los derechos de las personas a un ambiente saludable, aportando el conocimiento científico y técnico que el profesional relacionado a la salud posee. 

MEdicos por el medio ambiente 

La Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente sostiene, con respecto a los profesionales de la salud, que: “Un desarrollo social equitativo, que reconozca que los pobres deban tener el poder necesario para utilizar de modo sostenible los recursos ambientales, es el fundamento necesario del desarrollo sustentable. También reconocemos que para sostener el desarrollo y la equidad social es necesario un crecimiento económico en amplia base y sostenido en el contexto del desarrollo sustentable. Estamos profundamente convencidos de que el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente son componentes de un desarrollo sustentable, son interdependientes y se fortalecen mutuamente, lo cual constituye el marco de nuestros esfuerzos, encaminados a lograr una mejor calidad de vida para las personas”.

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