| BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Año
10 Nº 93 Noviembre de 2003 Neurotóxicos
ambientales y salud pública Contaminantes
orgánicos persistentes (COP’s) Recomendaciones
para los profesionales de la salud
NEUROTOXICOS
AMBIENTALES Y SALUD PUBLICA
La investigación sobre la interacción
entre las sustancias químicas ambientales y el desarrollo del niño es un
área nueva de la salud pública. También un área donde se cruzan la
ciencia con la política pública. Hace pocos años que se comenzaron a
comprender los efectos potenciales sobre la salud y sobre el desarrollo del
niño y a relacionarlos con las exposiciones a tóxicos ambientales. Son
importantes la evaluación y la comprensión de la influencia de sustancias
químicas ambientales en el proceso de la aparición de enfermedades
vinculadas al neurodesa-rrollo (déficit de atención, hiperacti-vidad y
autismo, por ejemplo). Las consecuencias de estos desórdenes
del desarrollo, que son irreversibles, pueden ser trágicas. Los costos
familiares, sociales y económicos son inmensos y la incapacidad puede
perdurar toda la vida. En las últimas dos décadas, ha
habido una explosión de investigaciones neuro-biológicas sobre el
neurocomportamien-to: atención, memoria y otras funciones cognitivas. Además,
los patrones y estados del desarrollo normal del cerebro son ahora bien
entendidos. Estos nuevos conocimientos permitieron una mejor comprensión de
la especial vulnerabilidad del desarrollo del sistema nervioso a los cambios
del ambiente. Se desprende claramente, de observaciones hechas primero en
animales y luego en niños, que ante cambios sutiles en las concentraciones
de sustancias químicas normales (como las hormonas) o la presencia de
agentes tóxicos externos (como metales pesados o sustancias químicas sintéticas),
se pueden producir cambios profundos y permanentes en el desarrollo del
sistema nervioso, que pueden llevar al deterioro del rendimiento mental
y a alteraciones en el sistema reproductor. Los problemas de aprendizaje, madurez
y comportamiento en los niños son, claramente, resultado de complejas
interaccio-nes entre factores genéticos, químicos y del medio social que
los influencia durante períodos vulnerables del desarrollo. Los efectos
negativos sobre el neuro-desarrollo son una causa evitable de daño. No debemos ignorar y sí tener
presente que los niños son concebidos y viven hoy en un ambiente muy
diferente al de hace unas décadas. Hay un nuevo patrón de enfermedades
emergentes. Más de diez millones de productos con los que convivimos
diariamente contienen sustancias químicas; aún no conocemos la toxicidad
de la mayoría de ellos, muchos son identificados como neurotóxicos con
efectos por exposición crónica a muy bajas dosis, tan bajas que a veces
son difíciles de detectar en el ambiente. El problema es que los niños son muy
vulnerables a los tóxicos desde su concepción (generalmente las dosis de
exposición tóxica se calculan para adultos de 70 kg), tienen menor
habilidad deto-xificante, ingieren más agua y alimento, y consumen más
aire en relación con su su peso corporal que un adulto, juegan en el suelo,
alfombras o en el pasto que son reservorios de polvo o plaguicidas y habitan
en edificios públicos (escuelas) que son frecuentemente tratados con
insecticidas. Los niños no pueden, además, discernir cuándo están ante
una situación de peligro tóxico y pueden no estar capacitados para
evitarla o escapar de ella. Si podemos entender el papel que juegan las
sustancias químicas ambientales en los desórdenes del neurodesa-rrollo,
avanzaremos concretamente hacia la prevención de estos problemas.
Reconociendo la etiología podremos reducir la incidencia, limitando o
eliminando la exposición a sustancias neurotóxicas, regulando su uso o
buscando sustituirlas por alternativas más seguras. Las autoras son miembros de la
Asociación Argentina de los Médicos por el Medio Ambiente (www.aamma.org).
(*) Coordinadora regional para Sudamérica
de Salud sin daño (www.noharm.org - mariadr@arnet.com.ar). TOXICOS
EN EL NEURODESARROLLO
La
exposición a tóxicos ambientales provoca alteración de los procesos de
desarrollo y consecuencias sobre la salud, especialmente de los niños. En
este artículo se presenta una síntesis de las sustancias y sus efectos más
graves La exposición a tóxicos ambientales
provoca alteración de los procesos del neu-rodesarrollo y desórdenes, con
consecuencias y cambios profundos y permanentes, e incapacidades perdurables
de por vida con gran costo familiar, social y económico. Los síndromes clínicos de la
exposición son variados: desórdenes de aprendizaje, retraso madurativo,
autismo, problemas de conducta, déficit en la atención e hiperactividad. Es importante recalcar que las
exposiciones tóxicas merecen una atención especial porque son causas
evitables de daño. Sustancias neurotOxicas
Las sustancias neurotóxicas interfieren directa o indirectamente en los procesos del neurodesarrollo: directamente, aceleran o retardan los procesos y alteran la formación de mielina, potenciándose con las deficiencias nutricionales en el período del desarrollo y el lugar del cerebro donde se estén llevando adelante los procesos. En este sentido, hay que tener en cuenta que existen períodos críticos de vulnerabilidad donde la exposición puede tener impacto sobre la función cerebral de por vida. De la exposición al mismo agente tóxico pueden resultar efectos diferentes sobre el aprendizaje y la conducta; esto depende de la acción indirecta sobre la función placentaria y de si los agentes tóxicos actúan como disruptores endo-crinos y alteran la acción o metabolismo de las hormonas. Las sustancias neurotóxicas pueden interferir en el desarrollo por exposición a dosis de efecto mínimo, transitorio o nulo en el adulto, ya que existe una amplia variación en la sensibilidad individual. ¿De quE sustancias hablamos? Plomo: la exposición al plomo provoca
importantes efectos sobre la salud: problemas de aprendizaje, déficit de
coeficiente intelectual y de atención, impul-sividad, violencia,
hiperactividad, agresión, patrones de comportamiento delictivo. Esto se
debe a que el plomo puede destruir el sistema inhibitorio de la agresión.
El nivel de absorción de este metal
depende de factores como la dieta: el plomo y calcio se unen a los mismos
receptores (un niño sin calcio disponible absorbe más plomo). La exposición al plomo puede ser: transplacentaria, por leche materna, polvo de habitación, pinturas, naftas con plomo, suelos contaminados, latas de alimentos y bebidas, soldaduras y tinturas y maquillaje. Mercurio: los efectos de la exposición
al mercurio van desde las dificultades visuales hasta el retraso en la
adquisición del lenguaje, déficit en la atención o problemas de memoria y
también disfunciones motoras.
Se calcula que aparece retraso psicomo-tor en un niño nacido de una madre que tiene entre diez y veinte partes por millón de metilmercurio en el cabello. La exposición al mercurio puede ser: trans-placentaria, por leche materna, agua: se acumula en la cadena trófica acuática; pescado (más alto en predadores: por ejemplo, está presente en atún y tiburón de mar, dorado y surubí de río). Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP´s):
son sustancias químicas sintéticas, producto y subproducto de la
actividad humana. Entre ellos se destacan: aldrin, dieldrin, endrin,
clordane, DDT, heptacloro, mirex, toxafeno, hexaclorobenceno, bifenoles
policlora-dos (PCB´s), dioxinas, furanos.
Son ubicuos y se encuentran en agua
superficial y potable (la depuración puede no eliminar sustancias químicas
sintéticas) y en los alimentos como residuos derivados del uso de
plaguicidas del suelo
contaminado: se concentran en la cadena trófica acumulándose en el tejido
graso de los animales y en los productos grasos eliminados (carnes rojas,
pescados y lácteos). Los COP’s tienen efectos severos sobre la salud: son
cancerígenos, alteran el funcionamiento del sistema inmunológico, afectan
el sistema reproductivo, producen trastornos
en el neurodesarrollo, aunque el efecto no está relacionado con la
dosis sino fuertemente al momento de exposición. Como atraviesan la placenta, la
exposición se da desde la concepción y además se concentran en la leche
materna por su alto contenido en grasa. Los COP’s mimetizan, potencian o frenan la acción endocrina y actúan de manera diferente en cada sistema, alteran los mensajes químicos para la ocurrencia oportuna de los hechos y la transmisión del mensaje genético. Plaguicidas organoclorados: DDT,
diel-drin, heptacloro: la exposición a estos tóxicos genera
hiperactividad, coordinación disminuida, alteraciones de la memoria,
habilidad disminuida para dibujar. La exposición se concreta por vía
transplacentaria, leche materna, alimentos, agua y aire.
Un estudio realizado por la Universidad de Arizona (Elizabeth Gillette, 1998) en una comunidad Yaqui mejicana expuesta a plaguicidas, mostró severos daños en el neurodesarrollo de los niños (ver página 8). Dioxinas y PCB´s: los efectos a la exposición de estas sustancias son: problemas de aprendizaje, déficit de atención, problemas de memoria, hiperactividad, disfunción psicomotora. La exposición puede ser transplacentaria, por leche materna, tierra y polvo contaminados, y alimentos Los pcb´s son químicos muy estables que se utilizan como lubricantes, aislantes en revestimientos, materiales eléctricos y en transformadores. Dioxinas y furanos: tienen una estructura
muy similar a los PCB´s, se emiten en el ambiente durante la síntesis de
PVC, tratamiento de la pulpa y blanqueo de papel, incineración de productos
con cloro, quema de basura a cielo abierto.
La vulnerabilidad de
los niños
Es muy importante destacar que los efectos tóxicos de todas estas sustancias afectan especialmente a los niños porque, en primer lugar, están expuestos desde la concepción. Además tienen menos habilidad detoxificante, ingieren más agua y alimento y consumen más aire en relación a un adulto. Juegan en el suelo, alfombras y pasto en permanente contacto con tóxicos. Habitan edificios públicos, como escuelas, que son tratados con sustancias químicas, y en general no disciernen cuándo están en peligro y muchas veces no están capacitados para evitarlo. EL PLOMO La exposición a bajos niveles de
plomo puede alterar significativamente la función cognitiva y motora en los
niños, particularmente si la exposición ocurre antes de los seis años.
Hay consenso general entre los toxicó-logos en que cada aumento de diez
microgramos por decilitro en sangre de los niveles de plomo desciende entre
uno a tres puntos el coeficiente intelectual. Los niños expuestos al plomo
exhiben problemas de conducta, dificultad para concentrarse y conservar el
foco de la atención; se comprobó una fuerte relación con conductas
agresivas y patrones de conducta delictiva en niños menores de once años. Los tóxicos como el plomo pueden
destruir el sistema inhibitorio y causar violencia. La absorción de plomo
depende de muchos factores y uno de ellos es la dieta. El plomo y el calcio se unen a los mismos receptores. Un niño sin calcio disponible absorbe más plomo. EL
MERCURIO
Los investigadores sostinen que cuando la madre tiene entre diez y veinte partes por millón de metilmer-curio en el cabello su hijo desarrollará retraso psicomotor. El mercurio se une a proteínas y produce una alteración difusa de la función celular, inhibición de la síntesis proteica, puede dañar el ADN e interrumpir la división celular. Interviene en el desarrollo de los micro-túbulos del esqueleto neuronal, afecta la integridad de la membrana celular y la hace más adherente (esto explica por qué está alterada la migración celular) y afecta la transmisión sináptica. El mercurio se concentra especialmente en el pescado y recorre caminos similares a los contaminantes orgánicos persistentes (COP´s) en la cadena ali-mentaria con los que se potencia (dioxinas y PCB´s). Sin embargo, de otras sustancias químicas sintéticas introducidas en el ambiente en la segunda mitad del siglo XX, recién en las últimas dos décadas se han detectado sus efectos sobre la salud. ARGENTINA - CONTAMINANTES ORGANOCLORADOS EN LECHE
MATERNA Un estudio realizado por
profesionales del hospital Materno Infantil Ramón Sardá, presentado en el
33º Congreso Argentino de Pediatría (Mar del Plata, 1 al 4 de octubre de
2003), detectó que en un elevado porcentaje de la población estudiada se
encontraron plaguicidas organoclorados prohibidos en el país como el DDT,
mirex y endosulfan. Todos ellos contaminantes orgánicos persistentes,
incluidos en el tratado para la eliminación de las doce sustancias
identificadas como más tóxicas creadas por el hombre (el tratado fue
firmado por Argentina en el año 2001 y aún no fue ratificado). El 90,5 %
de los casos estudiados tenía residuos de por lo menos un plaguicida. El
objetivo de la investigación fue verificar la presencia de organoclorados
en leche materna de puérperas (una muestra de 189 madres) que atendieron su
parto en esa institución. La contaminación materna por plaguicidas
constituye uno de los factores de riesgo que puede influir sobre la salud
del feto y el recién nacido, provocando alteraciones del desarrollo,
afecciones en el intelecto y la fertilidad, y alteraciones a la inmunidad,
que pueden causar enfermedades tumorales en la infancia y adultez. Las
concentraciones de plaguicidas en leche humana son un buen indicador del
grado de contaminación ambiental al que está expuesta la población
general. Autores: Der Parsehian, S.; Grandi,
C. Fuente: Libro de resúmenes del 33º Congreso Argentino de Pediatría, Mar del Plata, 1 al 4 de octubre de 2003. EE.UU.
- DATOS IMPORTANTES - En la última década, el autismo
en niños aumentó un 1.000%. - Del 4% al 12% de los niños que
asisten a la escuela sufren de trastorno por déficit de atención con
hiperacti-vidad (ADHD, sigla en inglés) y de dislexia. -Desde 1980 hasta 2001 la cantidad de
niños asmáticos se duplicó: de 3,6% a 8,7%. Cerca de 6,3 millones de niños
sufren asma. - El 20% de los adolescentes que
asisten a la escuela secundaria sufre de desórdenes de humor y de depresión. - Alrededor de 5 millones de mujeres,
el 8% de la población de entre 16 y 49 años, poseen 5,8 partes por billón
de mercurio en sangre. Los niños nacidos de madres con alto índice de
mercurio en sangre (más de 5,8 ppb) poseen problemas de salud y de
coordinación motriz. - El 50% de los embarazos
finalizan en aborto espontáneo, defectos congénitos, malformaciones
y efectos crónicos en la salud del recién nacido.
EL
PROBLEMA DEL MERCURIO
El
mercurio es un metal pesado, neurotóxico, responsable de gran cantidad de
efectos sobre la salud de los animales y los seres humanos. La utilización
de productos que contienen mercurio requiere de una política de
administración y un plan de emergencia frente a los derrames El mercurio es un metal pesado,
neuro-tóxico, responsable de gran cantidad de efectos sobre la salud de los
animales y los seres humanos.
Se puede encontrar en numerosos productos de uso hospitalario como termómetros,
esfigmomanómetros, dilatadores esofágicos, tubos de nutrición, baterías,
lámparas fluorescentes, termostatos y blanqueadores. La ruta más común de exposición es
por inhalación de los vapores de mercurio inorgánico después de un
derrame, durante su proceso de manufactura o por la ingesta de pescado
contaminado con metilmercurio. El mercurio representa una amenaza importante
para la salud cuando se derrama en un ambiente pequeño y poco ventilado. Un
reporte emitido por el Consejo Nacional de Investigaciones de la Academia
Nacional de Ciencias de EE.UU. estimó que en ese país, cada año, 60.000
niños están en riesgo de nacer con problemas neurológicos debido a
la exposición a metilmercurio en el útero, lo que podría conducir a un
pobre rendimiento escolar. Un estudio del Centro para el Control de
Enfermedades de EE.UU. (CDC, según sus siglas en inglés) estimó que
actualmente una de cada diez mujeres presenta un nivel de mercurio en sus
cuerpos lo suficientemente elevado como para provocar trastornos neurológicos
en su descendencia. Hay aproximadamente un gramo de
mercurio en un típico termómetro para la fiebre. Este mercurio es
suficiente para contaminar un lago de una superficie de aproximadamente 20
acres, de tal manera que la ingesta de sus peces sería insegura. EE.UU. ya
ha advertido sobre la contaminación de pescado por mercurio en más de
1.900 cuencas de agua en su territorio. En marzo de 2001, la Administración
sobre Alimentos y Drogas de EE.UU. (Food and Drug Administration,
FDA) advirtió a los consumidores, previniendo a las mujeres embarazadas de
no comer tiburón, pez espada (además de king mackerel o tilefish)
porque presentaban un nivel suficientemente elevado de mercurio como para
producir daño en el feto. Niños pequeños, madres en período de lactancia
y mujeres con probabilidad de quedar embarazadas también fueron advertidas
de no ingerir pescado. Los hospitales contribuyen con el 4%
al 5 % de la carga total de mercurio en las aguas residuales. Hay 50 veces más
mer-curio en los desechos médicos que en los desechos municipales y la
cantidad de mercurio emitido por los incine-radores de residuos médicos es,
en promedio, 60 veces mayor que la producida por los incineradores de
desechos orgánicos patológicos. Los desechos sólidos y médicos que
contienen mercurio o que han estado contaminados con mercurio son
considerados desechos peligrosos y deberán ser segregados de la ruta de
generación de residuos. En 2000, el mercurio acumulado de los termómetros
para la fiebre fue de 17 toneladas; el mercurio de las baterías llegó a
98. Se ha dictado legislación que pena
la venta de termómetros de mercurio en las siguientes ciudades de EE.UU.:
Duluth, MN; Ann Arbor, MI; San Francisco, CA; Boston, MA; Chicago, IL; y en
los estados de Maryland, Maine, Minnesota y New Hampshire. Hay legislación
pendiente en otras ciudades, estados y en el Congreso Nacional. Practicando una medicina Libre de
mercurio
Cuidado de la salud sin daño es una coalición internacional
integrada por más de 360 organizaciones en 40 países, que trabajan en
conjunto para la transformación de la industria médica ecoló-gicamente
sustentable para que no sea una fuente de daño para la salud y el ambiente,
sin comprometer en ese cambio la seguridad o cuidado del paciente. Cuando el mercurio no es negocio en el
negocio de la salud El mercurio se encuentra en una gran
cantidad de productos médicos, incluyendo termómetros, tensiómetros y
dilatadores esofágicos. También en una gran variedad de sustancias químicas
y equipos de medición usados en los laboratorios médicos. Cuando estos
productos se derraman, rompen o tienen una disposición final incorrecta
provocan un daño potencial significativo sobre la salud de los seres
humanos y el ambiente. Los incineradores de la basura hospitalaria, al igual
que los incine-radores municipales, emiten Hg cuando queman residuos que lo
contienen. De acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (US
EPA), la incineración de los desechos médicos es la cuarta fuente más
importante de Hg al ambiente. Los hospitales contribuyen con el 4%-5% del
total de Hg eliminado al agua como residuo. Los aparatos que contienen mercurio
son también una fuente potencial de daño cuando son incorrectamente
dispuestos como relleno sanitario. Sólo el mercurio de los termómetros
aporta alrededor de 17 toneladas anuales a la basura usada como relleno
sanitario. En Brasil se rompen tres millones de
termómetros de Hg por año, y
esto contribuye al aumento fehaciente del mercurio en la basura. Consecuencias
sobre la salud El mercurio actúa sobre la
reproducción y es además un potente neurotóxico que afecta el cerebro y
el sistema nervioso central. Las mujeres embarazadas, mujeres en edad de
reproducción y los niños pequeños son la población de mayor riesgo. El
mercurio puede atravesar la placenta y producir un daño neurológico
irreparable en el feto. Un reporte de la Academia Nacional de Ciencias de
EE.UU. de julio de 2000, demostró que alrededor de 60.000 niños nacen en
ese país cada año con problemas neuroló-gicos, y pueden llegar a padecer
una disminución en el rendimiento escolar debido a su exposición al
metilmercurio intraútero. En mayo de 2001, un estudio realizado
por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), tomó muestras
de los niveles de mercurio en sangre, cabello y orina en mujeres jóvenes y
niñas y encontró que una de cada diez tenía niveles de Hg suficientemente
elevados como para producir daño neuro-lógico a sus hijos y poner en
peligro a alrededor de 395.000 bebés por año. Consecuencias
ambientales El mercurio en el aire llega por
precipitación a las cuencas de agua, y el eliminado al ambiente es un
potente neurotóxico que puede causar problemas en el neu-rodesarrollo,
afectar la médula espinal, los riñones y el hígado En el pescado, el metilmercurio se
puede concentrar en niveles de hasta un millón de veces más que aquel
presente en el agua. En alrededor de 40 estados en EE.UU. se ha advertido
sobre su consumo debido a la contaminación por mercurio. Consecuencias
econOmicas Actualmente, muchos hospitales están
obligados a aplicar estrictas medidas de seguridad especiales para el
tratamiento de la eliminación del Hg al agua y esta regulación está en
franco aumento de aplicación. El programa para control del derrame de Hg es
costoso en algunas partes de EE.UU. Gran cantidad de casos de derrame de
mercurio en los hospitales ha tenido un costo de recolección del mercurio
sustancialmente superior a los costos de crear una alternativa libre de
mercurio. Eliminando el mercurio, los
hospitales no solamente protegen la salud de su comunidad sino también
disminuyen sus costos. Consecuencias
en la legislaciOn Por
ley federal, en EE.UU el mercurio es un residuo regulado y como resultado de
esto su manejo puede ser bastante costoso. La utilización de productos que
contienen mercurio requiere de una política de administración del
mercurio y de un plan de emergencia frente a los derrames. Los
costos asociados con el derrame son elevados a veces en miles de dólares y
pueden poner en riesgo la salud de los pacientes y del personal sanitario.
La complacencia de las regulaciones en el acarreo y eliminación del residuo
con mercurio puede llevar a la incineración, con la subsiguiente emisión
de mercurio al ambiente. Es por ello que el reciclado del mercurio elemental
puede sacarlo del ambiente por un corto plazo, pero lamentablemente su
utilización en nuevos productos vuelve a poner a la salud en el mismo
riesgo. Los hospitales pueden evitar el riesgo utilizando una alternativa
libre de mercurio. Instituciones líderes en EE.UU., tales como el
Dartmouth-Hitchcock Medical Center, la Mayo Clinic y el Instituto Nacional
de la Salud reconocen actualmente alternativas seguras y efectivas para casi
todos los productos tradicionales que contengan mercurio, desde termómetros
hasta tensiómetros y fijadores usados en los laboratorios. En la Argentina
no existe una ley que regule el Hg como desecho peligroso. CONTAMINANTES
ORGANICOS PERSISTENTES (COP´S) Hay
evidencia científica de efectos severos sobre la salud humana asociados a
la exposición a COP´s: cáncer, alteraciones del sistema inmune, efectos
sobre la reproducción y trastornos en el neurodesarrollo, entre otros Los contaminantes orgánicos
persistentes son productos y subproductos de la actividad humana de origen
relativamente reciente. Hasta la mitad del siglo XX, contaminantes con estas
propiedades eran virtualmente desconocidos en el ambiente y en los
alimentos. Su aparición comienza luego de la Segunda Guerra Mundial, con la
creciente introducción de químicos sintéticos en el ambiente. Los COP´s son ubicuos, se encuentran
en el agua superficial y potable ya que la depuración puede no eliminar
sustancias químicas sintéticas. Hay residuos en hortalizas y derivados
animales que contienen grasas (carnes rojas y pescados, lácteos)
provenientes del uso de plaguicidas y de la contaminación del agua y el
suelo. Actualmente se acepta que son muy
tóxicos y varios de ellos son objeto de una negociación internacional
para su urgente y total eliminación. Todos estos compuestos orgánicos
contienen cloro. Muchos ya han sido prohibidos o tienen fuertes
restricciones de uso. La lista de los más comunes y peligrosos es: aldrin,
dieldrin, endrin, clordane, DDT, heptacloro, mirex, toxafeno,
hexacloro-benceno, bifenoles policrorinados o PCB´s, dioxinas y furanos. Estas sustancias químicas sintéticas,
muy apreciadas en el mercado comercial por su estabilidad, característica
que se busca en el proceso de síntesis, se mantienen, justamente,
“estables”. Los COP´s viajan grandes distancias, penetran en los
ecosistemas y, en vez de diluirse, se concentran en la cadena trófica
acumulándose en el tejido graso de los mamíferos. Este proceso se llama
bioacumulación. También aumentan su intensidad de acción al subir en la
cadena alimentaria, proceso conocido por biomagnificación. Al no
descomponerse, puede ser 25 millones de veces más concentrada en el
depredador que en el agua. Hay evidencia científica de efectos
severos sobre la salud humana asociados a la exposición a COP´s: cáncer,
alteraciones del sistema inmune, efectos sobre la reproducción y trastornos
del neurodesarrollo, entre otros. Su efecto no siempre está
relacionado con la dosis pero sí fuertemente con el momento de exposición.
Atraviesan la placenta, por lo que la exposición es desde la concepción y
se concentran en la leche materna que, por su alto contenido en grasa,
expone a los neonatos en un período especialmente vulnerable de su
desarrollo a una dosis promedio 50 veces mayor a la recomendada para los
adultos. El organismo humano (que puede
identificar, descomponer y eliminar estró-genos vegetales) puede confundir
estas sustancias artificiales con hormonas. El organismo no tiene la
capacidad de identificarlas como tóxicas y neutralizarlas o eliminarlas;
las acumula en el tejido graso debido a que son liposolubles. Los
bloqueadores de las acciones es-trogénicas pueden inhibir la producción de
sustancias endocrinas internas o bloquear los receptores, pero no
identifican las sintéticas por su muy diferente formulación. Esto es lo
que les permite a los COP´s mimetizar la acción endocrina, potenciarla o
frenarla, por lo que actúan de manera diferente en cada sistema. Producen, en una palabra, alteración
en los mensajes químicos que hacen que se produzca una ocurrencia oportuna
de los hechos: para construir, para funcionar, para responder, para
adaptarse y para transmitir el mensaje genético. Los niños de la comunidad afectada
mostraron una significativa disminución de la coordinación para atrapar
una pelota, cuando se les pedía permanecer en equilibrio sobre un solo pie,
saltar en el lugar o acertar a un blanco. La memoria en el grupo expuesto
estaba afectada: no recordaban, por ejemplo, lo prometido como premio antes
de las pruebas. Pero el registro más asombroso fue la falta de habilidad
para dibujar representaciones reconocibles de personas u objetos (ver
dibujo página 7). Cuando se les pedía dibujar personas estaban
considerablemente distorsionadas, mientras que los árboles y casas eran difíciles
de reconocer. Los niños expuestos también mostraron ser menos creativos en
sus juegos. Dioxinas y
PCB’s Los fetos expuestos a niveles bajos
de PCB´s presentan problemas de aprendizaje, déficit de coeficiente
intelectual, hiperactividad y déficit de atención. Los PCB´s, químicos
muy estables, se utilizaron como lubricantes, aislantes en revestimientos y
materiales eléctricos y transformadores. Por ser muy estables persisten en
el ambiente, se bioacumulan y son muy tóxicos. Las dioxinas tienen una estructura
muy similar a los PCB´s y se emiten al ambiente durante la síntesis de
PVC, tratamiento de la pulpa y blanqueo del papel, incineración de
productos con cloro y quema de basura a cielo abierto. COP’s
DDT
Insecticida Prohibido en EE.UU. (1972) Se utiliza como control de la
malaria en algunos países. PCB’s
Químico industrial usado en equipos
eléctricos. Prohibido desde 1977 en EE.UU. Aún se usa en equipos antiguos. Dioxinas
Producto secundario industrial sin
utilidad comercial. Se produce durante la combustión de
elementos clorados. 210 distintos compuestos de dio-xinas
y furanos TCDD
es la más toxica de las dioxinas. RECOMENDACIONES
PARA LOS PROFESIONALES DE LA SALUD - Entender la importancia de la
relación entre los cambios ambientales y la salud humana y reconocer la
etiología (causas ambientales). - Aumentar sus conocimientos y
capacidades para manejar la problemática de salud presente y los problemas
potenciales que puedan surgir o irán surgiendo de los cambios globales
ambientales. - Tomar posición para la aplicación
de medidas que tiendan a un desarrollo sustentable y una promoción
de la salud ambiental responsable. - Participar, tratando de identificar
y monitorear los efectos que sobre la salud humana puedan surgir de los
cambios ambientales. - Recabar evidencias fehacientes,
regionales y locales. - Investigar relación causa-efecto. - Proponer alternativas para
minimizar el daño a la salud humana y al ambiente. - Informar al público sobre las
enfermedades ambientales. - Proveer asistencia y ayuda para desarrollar políticas ambientales prudentes y respetuosas de la salud y de los derechos de las personas a un ambiente saludable, aportando el conocimiento científico y técnico que el profesional relacionado a la salud posee. MEdicos por el medio ambiente La Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente sostiene, con respecto a los profesionales de la salud, que: “Un desarrollo social equitativo, que reconozca que los pobres deban tener el poder necesario para utilizar de modo sostenible los recursos ambientales, es el fundamento necesario del desarrollo sustentable. También reconocemos que para sostener el desarrollo y la equidad social es necesario un crecimiento económico en amplia base y sostenido en el contexto del desarrollo sustentable. Estamos profundamente convencidos de que el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente son componentes de un desarrollo sustentable, son interdependientes y se fortalecen mutuamente, lo cual constituye el marco de nuestros esfuerzos, encaminados a lograr una mejor calidad de vida para las personas”. |