BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos
Aires
Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario
Año
8 Nº73 Noviembre de 2001
Coordinación: Comité Editorial
INDICE
La salud
la guerra y la paz
Salud como puente
hacia la paz
La
crisis de la salud mental en Afganistán
Una población en
riesgo: enfermedades transmisibles en la crisis afgana

La salud,
la guerra y la paz
Los hechos de conflicto o guerra generan y profundizan situaciones de
extremo peligro para la salud de las poblaciones afectadas. En general, los
grupos más pobres son los que sufren las consecuencias más graves, que los
llevan a vivir en una situación desesperante.
En Afganistán, veinte años de guerra han causado estragos en la salud mental y
en el funcionamiento psicosocial de su población. Los asesinatos, las
ejecuciones, las persecuciones masivas, los desplazamientos internos forzosos,
las minas sembradas por doquier, y la última escalada de violencia, han
generado miedo y sufrimiento psicosocial en un país cuya situación sanitaria
es una de las peores del mundo; por otro lado, sus recursos para la salud son
más que insuficientes. A esto se suma el impacto psicológico de vivir con
incertidumbre, realidad que afecta al menos a tres millones de refugiados
afganos.
Las mujeres
en particular, han padecido un dramático deterioro en su estado psicológico,
en su familia y en su vida social durante toda la década pasada. Excluidas de
la educación, el empleo, tienen enormes dificultades de acceso a la salud,
mientras que deben cuidar a los otros miembros de la familia. Viudas,
embarazadas y sobrevivientes de la violencia sexual son particularmente
vulnerables. Aunque no existe información oficial, se sabe que durante el
último mes, sometidos a bombardeos y amenazas constantes, los habitantes de
este país viven en un total estado de alienación. Las oportunidades para
recibir ayuda psicosocial no existen en Afganistán. Como primer dato
importante, un trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que
reseñamos en esta edición del Boletín de Temas de Salud, sostiene que los
profesionales en salud mental tienen muy pocos años de experiencia en esa
tierra. El Proyecto ATLAS de la OMS reveló que a comienzos de 2001, para una
población de 25 millones, se reportaron ocho psiquiatras en todo el país. Sólo
18 enfermeras especializadas en psiquiatría y 20 psicólogos.
En
Afganistán con una población masiva que se desplaza, una muchedumbre en campos
que sobrepasan sus límites e insuficientes servicios de salud, la población es
altamente sensible a las enfermedades transmisibles. El invierno que comienza,
el frío y las nevadas agravarán el estado de salud de millones de refugiados.
La amenaza más grande de los desplazamientos de la población incluye
enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias graves y enfermedades
eruptivas. Devastado por más de 23 años de guerra, combinados con tres años de
sequía en el norte y oeste del país, Afganistán es un país donde innumerables
niños simplemente no tienen acceso a dietas balanceadas.
La OMS
trabaja desde 1997 en el programa Salud como puente para la paz, en donde se
establece que la construcción de la paz es un objetivo que debe tomarse en
cuenta para lograr la meta de Salud para todos en esta nueva centuria. Como
resultado de enfrenamientos, millones de personas en el mundo no acceden, o
ven seriamente obstaculizado, su acceso al sistema de salud. La iniciativa de
la OMS destaca el rol central de los profesionales de la salud en la
construcción de la paz. El objetivo de este programa es fortalecer el regreso
de las inversiones al sector salud, en las áreas afectadas por los conflictos.
La OMS sostiene que esta es la estrategia adecuada a adoptar si lo que se
espera es asegurar una ganancia duradera en salud, en el contexto de
inestabilidad social y emergencias complejas.
Como señala
el documento que presentamos en esta edición, se debe poner énfasis en la
importancia del análisis sociopolítico de las realidades sanitarias, para
formular propuestas que alivien el dolor de millones de personas inocentes,
que son una vez más, víctimas de una guerra que aniquila sus ya escasas
expectativas de vivir dignamente.
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Salud como puente hacia la paz (*)
Los conflictos o guerras generan y profundizan situaciones de extremo
peligro para la salud de las poblaciones afectadas. La construcción de la paz
es un objetivo que debe tomarse en cuenta para lograr la meta de Salud para
todos en esta nueva centuria. Como consecuencia de enfrentamientos, millones
de personas en el mundo no acceden, o ven obstaculizado, su acceso al sistema
de salud. La OMS lleva adelante desde 1997 el programa Salud como puente para
la paz, que remarca el rol central de los profesionales de la salud en la
construcción de la paz. Presentamos una síntesis de los puntos más destacados
de esta iniciativa y los resultados que ha logrado en los últimos años
El programa Salud como un puente para la paz (Health as a bridge for a peace
-HBP) comenzó en agosto de 1997. Ya en 1981, la resolución 3438 de la
Organización Mundial de la Salud establecía: “El papel del médico y otros
trabajadores de la salud en la preservación de la paz, es el factor más
significativo para el logro de Salud para todos”. El concepto HBP fue acuñado
en los ´80 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y desde entonces
la OMS y sus oficinas regionales han llevado a cabo programas dirigidos a la
construcción de la paz en conflictos, y han gestionado estrategias en varios
países, como por ejemplo: Mozambique, Croacia, Bosnia, Sri Lanka, Angola. En
mayo de 1998, la 51º Asamblea Mundial de la Salud aceptó el papel de las
organizaciones en salud como un puente para alcanzar la paz, y como una
característica más de Salud para todos en la estrategia para la 21ª centuria.
Salud como un puente para
la paz es un concepto multidimensional y dinámico que apunta a proporcionar
una estructura política y de planificación, para fortalecer el regreso de las
inversiones al sector salud en las áreas que, afectadas por conflicto,
experimentan una transición post conflicto. Este retorno de dinero cubre una
vasta selección de objetivos, que van desde la reducción de la violencia
social hasta la actual construcción de la paz. Es un concepto dinámico porque
si bien no puede y no provee fórmulas estándar, trata de mejorar la capacidad
de los profesionales de la salud para que identifiquen y adapten las
estrategias y acciones que sean más convenientes para el escenario específico.
Esta extensa y trabajosa
definición de Salud como un puente para la paz hace a la integración y
construcción de la paz, involucra conceptos, principios, estrategias y
prácticas orientadas a aliviar la enfermedad y desarrollar al sector salud. El
concepto HBP está arraigado en valores derivados de los derechos humanos,
tanto de principios humanitarios como de ética médica. La OMS sostiene que
esta es la estrategia adecuada a adoptar si lo que se espera es asegurar una
ganancia duradera en salud, en el contexto de inestabilidad social y
emergencias complejas.
LA CONSTRUCCION DE LA PAZ
La construcción de la paz es definida por las Naciones Unidas como: “La
promoción de medidas institucionales y socioeconómicas, a nivel local o
nacional, dirigidas a las causas subyacentes del conflicto”.
La OMS toma esta definición como principio. Es útil ilustrar dónde el sector
salud (y más específicamente la OMS), ha sido capaz de contribuir exitosamente
a los procesos de paz y dónde puede ser necesaria más atención, usando la
estructura de construcción de la paz del Instituto de Diplomacia, que define
tres tipos de acciones relacionadas con la construcción de la paz
Construcción política de la paz es la formación y/o acuerdo político que
proporciona el contexto global dentro del cual se entendiende la relación de
varias partes y de sus recursos. Se trata de la construcción de una
infraestructura legal que puede signar las necesidades políticas, y dirigir
los límites del sistema de paz.
Construcción estructural de la paz abarca actividades que crean estructuras
-sistemas de conductas, instituciones, acciones concertadas- que sostienen la
personificación o implementación de una cultura de la paz.
Construcción social de la paz es la relación que se vincula a sentimientos,
actitudes, opiniones, creencias, valores y aptitudes, a cómo ellos son
compartidos entre personas, individualmente y en grupos. Se trata de construir
una infraestructura humana que esté comprometida a engendrar una nueva
cultura, una “cultura de la paz”, dentro de una estructura de vida comunal e
intercomunal.
DISCUSION ¿COMO CONSTRUIR LA PAZ?
Algunos autores sienten que la definición remarca poco el imperativo público
de salud, de conceptos y de estrategias integradores en la construcción de la
paz. Según la visión de estos autores, trabajar por la paz no es una opción,
la OMS debe implementar estas estrategias si quiere facilitar acciones
duraderas de salud en el contexto de emergencias complejas. Si estos
imperativos pertenecen a la definición de la HBP o a las responsabilidades de
OMS en emergencias, pueden ser discutidos en el futuro.
¿Qué contribuciones hizo el sector salud al proceso de paz? Los aportes del
sector al proceso de paz han sido en gran parte concentrados (y con mayor
éxito) en la construcción estructural de la paz. Esto es, quizás, explicado
por varias razones: la mayor parte de los tratados de asistencia humanitaria
tradicional se relacionan con temas estructurales; las iniciativas de HBP
fueron planeadas e implementadas a nivel de campo (a menudo fuera de
decisiones políticas de la esfera de influencia de la comunidad
internacional); el personal de campo de la OMS es predominantemente médico; y
la construcción estructural de la paz es más fácilmente dirigible que la
construcción social de la paz.
Sin embargo, surgen muchos factores y condiciones que se deben contemplar con
el fin de lograr las claves del éxito en la construcción de la paz en el
sector salud. Algunos de esos son externos, mientras hay muchos internos. Los
factores más pertinentes que emergen de los casos estudiados fueron ordenados
de acuerdo a cuatro categorías (ver cuadro Factores para la construcción de la
paz). En algunas situaciones dadas, diferentes factores pueden ser más o menos
importantes.
En cada caso de estudio donde las estrategias de construcción de la paz fueron
empleadas, el rol de construcción de la paz complementó y fortaleció
claramente el tradicional papel de la OMS. Donde no han sido aplicados (por
ejemplo en Haití), el impacto de la intervención de la OMS ha sido realmente
perjudicial para conseguir a largo plazo resultados en términos de salud.
Valorando el importante papel de la incorporación de estrategias de
construcción de la paz en los programas de la OMS, emerge claramente el
siguiente resultado: un rol más fuerte en la construcción de la paz ayuda a
asegurar que las intervenciones técnicas sean más sostenibles, esto agudizará
la atención de la OMS hacia la importancia del análisis sociopolítico, y
proveerá de una herramienta tangible que la OMS puede usar para coordinar y
conducir el sector salud.
MITOS A SER DISIPADOS
Para lograr el objetivo de HBP es necesario terminar con ciertos mitos que
actúan como obstáculos.
- La construcción de la paz está fuera del mandato de la OMS.
La construcción de la paz complementa y fortalece el papel de la OMS y es
necesaria para conseguir un largo período de salud. Estrategias inapropiadas
pueden distraer a la OMS de este mandato. “La salud pública (…) puede ser
efectiva sólo si la seguridad de las víctimas de los conflictos armados puede
ser garantizada. La seguridad abarca la satisfacción sostenible de los
derechos básicos de los seres humanos” (Perrin, 1998).
- Salud como un puente para la paz se propone reunir gente.
La iniciativa HBP no se propone convocar a personas para que se conviertan en
amigas. Por el contrario, el objetivo es dirigirse a la raíz del conflicto y
asegurar que la intervención pueda acoger un proceso que cree oportunidades
para la paz y refuerce momentos positivos en su desarrollo. Quizás una
alternativa de título para Salud como un puente para la paz podría ser: las
extensas y profundas implicancias de la construcción de la paz en el sector
salud.
- Es demasiado temprano para Salud como un puente para la paz.
Una de las consecuencias de equiparar esta iniciativa con una reconciliación,
es creer que es demasiado pronto e inapropiado el momento para HPB. En muchas
emergencias puede ser demasiado prematura una reconciliación, pero el proyecto
de la OMS no es sinónimo de reunir gente. Salud como un puente para la paz
podría ser una política analítica y una estructura de trabajo planificada para
fortalecer el regreso de la inversión en el sector salud. Nunca es demasiado
pronto para emprender un análisis sociopolítico y adoptar estrategias y
principios para la construcción de la paz.
- No tomar posición es ser neutral.
La salud puede ser apolítica pero el sector salud no lo es. Hay muchas
consideraciones políticas dificultosas que el personal de campo ve cada día.
En los últimos tres de los cuatro casos de estudio, la Oficina Regional
utilizó “neutralidad” como justificación para evitar decisiones políticas
difíciles. Ocultando la cabeza en la arena no se es neutral y puede ser una
gran obstáculo para la misión de la operación de campo y en última instancia,
para la salud de la población.
(*) Basado en el informe de la OMS Health as a bridge for peace.
Nota: para más información consultar:
www.who.int/disasters/bridge.cfm
FACTORES PARA LA
CONSTRUCCION DE LA PAZ
Medio ambiente
- Relativa estabilidad de la política ambiental.
- Claras políticas nacionales (en todos lados).
- Una clara estructura del sector salud (sobre todo de necesidades, actores,
recursos y direcciones).
Visión
- Un claro mandato y visión.
- Análisis sociopolítico y económico.
- Definición y visión de la construcción de la paz.
Estrategia
- Objetivos de salud claros a corto y a largo plazo.
- Énfasis en las aptitudes y programación no médicas.
- Compromiso sociopolítico-económico (integración de análisis sociopolítico y
planificación técnica de programas).
Acción
- Fortalecimiento de la presencia de la OMS (calidad de liderazgo y
envergadura).
- Recursos financieros (cantidad y flexibilidad).
- Apoyo político, técnico y administrativo desde la Ofidina Regional.
- Disponibilidad de herramientas para la construcción de la paz.
- Evaluación de progresos y programas de adaptación.
DEFINICIONES
Las palabras claves del proyecto Salud como un puente para la paz (Health as a
bridge for a peace -HBP) son: salud, paz, construcción de la paz y conflicto.
Son simplemente herramientas de trabajo para definir mejor el contexto en el
cual se desarrolla esta iniciativa
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud como el estado de
completo bienestar físico, psicológico y social. Esta es una definición
extensa y comprende las condiciones para lograr un estado de salud aceptable
para un individuo, comunidad o sociedad.
La definición de paz desarrollada, comprende desde la mera ausencia de guerra
hasta el concepto abarcativo que la señala como la ausencia de violencia
estructural dentro de una sociedad (paz positiva). La violencia estructural es
entendida como un daño provocado a un individuo o grupos de individuos por una
desigual distribución de recursos (o de acceso a ellos) en una sociedad dada.
Para este propósito, se define construcción de la paz como cualquier acción
dirigida a identificar y apoyar estructuras y actividades que tienden a
fortalecer y solidificar la paz. El concepto no es aplicable sólo a las
situaciones post conflicto, sino que debe también ser extendido a las medidas
y acciones para la prevención de conflictos, y a apoyar las medidas que puedan
facilitar el proceso de paz.
El conflicto puede ser definido como una situación donde las partes persiguen
metas opuestas; se puede suponer que está vinculado a la violencia pero no
tiene por qué ser igual a ella. Las acciones de HPB tienen incumbencia en
donde los conflictos toman la forma de conflicto violento, específicamente a
través de la violencia organizada, lo que puede ir desde la violencia
estructural (por ejemplo, el régimen del apartheid en Sudáfrica) hasta la
clásica guerra interestatal.
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La
crisis de la salud mental en Afganistán
Un reciente trabajo de la OMS explora acerca de los graves problemas de
salud mental que atraviesa la población en Afganistán, víctima de la guerra,
la violencia, los desplazamientos y la pobreza. La falta de acceso a la
atención médica y la destrucción de los lazos sociales, completan el cuadro de
estado desesperante en que viven millones de personas
Existe un numeroso grupo de personas que, a consecuencias de condiciones y
circunstancias extremadamente difíciles, corren un riesgo especial de ser
afectadas por problemas de salud mental. Esto incluye a los traumatismos por
guerra o violencia y a los refugiados, que en general son víctimas de otros de
los factores que agudiza este tipo de patología: la extrema pobreza.
A continuación, reseñamos un informe especial de la Organización Mundial de la
Salud, The invisible wounds: the mental health crisis in Afghanis-tan1.
AFGANISTAN, LA CRISIS DE LA SALUD MENTAL
En las remotas montañas centrales de Hazarajat, Afganistán, uno de los
problemas que más prevalece en las consultas de los pacientes a los centros de
salud es el miedo.
La Dra. Leena Kaartinen de la NGO Healthnet International, comenzó a trabajar
en la atención de pacientes en esa aislada región, en 1985. De acuerdo a su
experiencia, el problema más grande que enfrenta la población, primordialmente
la de Hazaras, son los sufrimientos de origen psicosocial.
“La comunidad es muy protectora, pero la población vive con miedo. Están
preocupados por sobrevivir cada día. Están aterrorizados por los ataques
militares, llegan al hospital en un estado de sufrimiento que no tiene
relación con ninguna condición psíquica. Yo sólo los escucho con dedicación y
ellos se sienten aliviados”, explica Kaartinen.
CONSECUENCIAS DE LA GUERRA
Veinte años de guerra han causado estragos en la salud mental y en el
funcionamiento psicosocial de la población de Afganistán. Los asesinatos, las
ejecuciones, las persecuciones masivas, los desplazamientos internos forzosos,
las minas sembradas por doquier y la última escalada de violencia han generado
miedo y sufrimiento psicosocial en un país, cuya situación sanitaria es una de
las peores del mundo, y sus recursos para la salud mental son más que
insuficientes. A esto se suma el impacto psicológico de vivir con
incertidumbre, situación que afecta al menos a tres millones de refugiados
afganos.
No sólo Afganistán ocupa esta nada envidiable posición de tener una de las
peores situaciones sanitarias del mundo, sino que además padece una crisis
médica encubierta: los graves sufrimientos mentales son el resultado de
décadas de conflicto y represión.
LA SITUACION VULNERABLE DE LAS MUJERES
Las mujeres en particular han vivido un dramático deterioro en su estado
psicológico, en su familia y en su vida social durante todo la década pasada.
Excluidas de la educación y el empleo, tienen enormes dificultades de acceso a
la salud, mientras que deben cuidar a los otros miembros de la familia.
Viudas, embarazadas, y sobrevivientes de la violencia sexual, son
particularmente vulnerables. En Kabul solamente, se estima que 60.000 viudas
se ven obligadas a subsistir sin su tradicional sustento familiar. Muchas
sufren la humillación de tener que pedir limosna y son todavía castigadas por
vagabundear por las calles sin compañía masculina.
DATOS DE LA GUERRA Y LA SALUD
La puesta al día de la información estadística sobre la salud mental en
Afganistán no existe. En el resto del mundo, las estadísticas –en
circunstancias normales- indican que más del 3% de la población sufre
desórdenes mentales graves en algún momento. Esto implica que cientos de miles
de afganos están presumiblemente padeciendo graves enfermedades mentales, sin
oportunidad de recibir ningún tipo de tratamiento bajo estas circunstancias
actuales.
Las investigaciones muestran que durante conflictos, el 10% de la gente que
vive experiencias traumáticas tendrá serios problemas de salud mental y otro
10% desarrollará conductas que obstaculizarán sus habilidades. En Afganistán,
unos cinco millones de personas están muy probablemente afectadas por
sufrimientos de orden psicosocial, los más comunes son la depresión, la
ansiedad y los problemas psicosomáticos, tales como el insomnio o los dolores
de cabeza o espaldas.
Tradicionalmente, los sufrimientos de la gente a consecuencia de traumas, son
capaces de sobrellevarse con el soporte de la familia y de la comunidad. Pero
las comunidades en Afga-nistán han sido destruidas por décadas de luchas, y el
apoyo del sistema público es muy poco frecuente.
UN POBLACION SIN ATENCION MEDICA
Las oportunidades para recibir ayuda psicosocial no existen en Afganistán.
Como primer dato importante, los profesionales en salud mental tienen muy
pocos años de experiencia en esa tierra. El Proyecto ATLAS de la OMS reveló
que a comienzos de 2001, para una población de 25 millones, se reportaron ocho
psiquiatras en todo el país. Sólo 18 enfermeras especializadas en psiquiatría
y veinte psicólogos.
Las facilidades para el tratamiento son extremadamente limitadas. Existen sólo
50 camas psiquiátricas disponibles en Kabul: 30 para hombres y 20 para
mujeres. Otras instalaciones incluyen dos centros en Jalalabad y uno en
Mazar-I-Sharif. No hay forma de saber si esos centros siguen funcionando o no,
y si los psiquiatras siguen en Afganistán.
“Los recursos para salud mental son ampliamente insuficientes en la mayoría de
los países, pero en los países en conflicto como Afganistán, esta realidad es
especialmente alarmante”, explica el Dr. Shekhar Saxenz, coordinador del
departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS.
Ya en 1980, durante la guerra contra la Unión Soviética, los grupos médicos
como Médicos sin Fronteras y Ayuda Médica Internacional advirtieron sobre el
crecimiento de jóvenes combatientes que sufrían problemas psicológicos.
Asimismo reportaron que muchos de los refugiados que habían visto cómo
asesinaban o ejecutaban a miembros de sus familias frente a ellos, padecían
desórdenes mentales.
Hace cinco años, una misión que llevó comida a Afganistán puntualizó sobre la
cada vez más desesperante crisis de la salud mental, especialmente entre
mujeres. Un artículo publicado en la revista de la Asociación Medica
Americana, destacó el deterioro mental de las mujeres y los refugiados en los
campos de Pakistán: de 160 mujeres entrevistadas, el 81% reportó una
declinación en el estatus de su salud mental, 97% mostró signos de depresión,
mientras que el 86% tenía importantes síntomas de ansiedad.
La extrema vulnerabilidad de los niños fue revelada en 1997 por medio de un
estudio de UNICEF. En Kabul, de 300 chicos entrevistados, el 40% había perdido
a sus padres, dos tercios de ellos había visto los cuerpos muertos -o partes
de los cuerpos- de sus padres y el 90% creía que ellos podrían morir durante
la guerra.
Una misión de la OMS en Pakistán, encontró recientemente que el 30% de los
Afganos refugiados que requerían atención médica, presentaban dolencias
psicosomáticas, resultado de los problemas psicológicos.
1 La herida invisible: la crisis de la salud mental en Afganistán.
Nota: el subtitulado corresponde al Boletín de Temas de Salud.
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Una población en riesgo: Enfermedades transmisibles en la crisis afgana
La situación de guerra que vive Afganistán,
sumada a las malas condiciones de salud, vivienda y a la extrema pobreza de
sus habitantes, genera el crecimiento de factores que propagan las
enfermedades transmisibles, agravando el ya delicado estado de salud de
millones de personas muy vulnerables. El informe especial de la Organización
Mundial de la Salud, Una población en riesgo: enfermedades transmisibles en
la crisis afgana, del 29 de octubre de 2001, que reseñamos a continuación
analiza esta situación
La población que se desplaza a través de escarpadas montañas y ventosos
desiertos, con altos índices de mala nutrición, sin acceso a agua pura y
apenas con pan duro para comer, el comienzo del invierno con temperaturas
que descienden y el inicio de las nevadas, profundizan los factores de
propagación de las enfermedades transmisibles en la región de las montañas
centrales de Afganistán.
El Dr. Mohamed Jama, coordinador regional de la OMS por la crisis de
Afganistán, destaca en el informe: “En Afganistán, con una población masiva
que se desplaza, con una muchedumbre en campos que sobrepasan sus límites y
con insuficientes servicios de salud, la población es altamente vulnerable a
las enfermedades transmisibles. En efecto, muchas zonas montañosas y
desér-ticas no tienen acceso a servicios de salud”.
La amenaza más grande de los desplazamientos de la población incluye
enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias graves y enfermedades
eruptivas.
Pero es la mala nutrición la que deteriora la resistencia de la población,
especialmente entre los niños, que son más susceptibles a esas enfermedades.
La malnutrición asimismo, incrementa notablemente los índices de mortalidad
y morbilidad.
Los riesgos que corre la creciente población que se desplaza están
relacionados, también, con las malas condiciones de sanidad e higiene y con
la inseguridad alimentaria.
Las enfermedades diarreicas son una seria amenaza, particularmente para los
jóvenes y niños. Sin un tratamiento adecuado, uno de cada diez chicos
menores de diez años que desarrolle diarrea con sangre, como disentería, se
sabe que morirá. Algunas pocas ciudades tienen acceso a agua pura, pero
mucha gente toma agua directamente de la irrigación de los canales, donde el
agua está contaminada con desechos humanos y animales.
El riesgo de epidemias de cólera está actualmente declinando como
consecuencia del comienzo del invierno. Pero la epidemia ha ocurrido a lo
largo de todo el país en los últimos cinco años. En junio de 2001, el cólera
en Samangan y Baghland, provincias de Afganistán, reportó 4.499 casos,
incluidas 114 muertes. El riesgo del brote del cólera es extremadamente alto
en los campos de refugiados debido a las malas condiciones de salud e
higiene. El norte de Afganistán está afectado por las sequías, numerosas
familias se alojan a lo largo del canal o riachuelos en Amu Darya o Oxus
River, que sirven también como depósito de aguas residuales.
El comienzo del invierno, con sus amargas noches frías en las áreas
montañosas de Hindú Kush a 3.000-5.000 metros de altura, que es una de las
partes más áridas de Afganistán, significa que las infecciones respiratorias
graves aumentarán su número de víctimas. La neumonía es una de las
principales causas de muerte de los chicos menores de cinco años en toda la
región, y es la causa de mayor incidencia durante la estación de frío. La
neumonía puede ser fatal en más del 20% de los casos si no es tratada con
propiedad. La protección del frío es uno de los pasos preventivos a seguir,
pero es un desafío inalcanzable en la actual crisis.
El sarampión es el mayor responsable de la muerte de chicos de hasta cinco
años. En la mayor parte del mundo los chicos están inmunizados contra el
sarampión a temprana edad. A pesar de los esfuerzos internacionales, la
enfermedad tienen un impacto mortal en los niños afganos. Más de la tercera
parte del país no accede a programas de inmunización, como por ejemplo
Hazarajat en las montañas centrales o Nurisan en el noreste, que están
especialmente afectadas. El riesgo de epidemias es muy alto durante períodos
de crisis, debido a que se estima que la cobertura de vacunas es menor al
50% entre los niños afganos. Es probable que uno de cada diez niños que
tiene sarampión muera.
Además de causar la muerte, la neumonía, las enfermedades diarreicas, la
malnutrición grave y el sarampión, pueden además provocar incapacidades como
ceguera, daños cerebrales y sordera. El sarampión puede evitarse con la
inmunización y planes de vacunación a todos los niños refugiados de seis
meses a cinco años. Dentro de Afganistán es, sin embargo, muy difícil llegar
a toda la población. Los trabajadores de la salud deben frecuentemente
caminar durante días para acceder a los grupos de población más aislados.
La extensión de las enfermedades está creciendo en las áreas más pobladas y
los niños menores de un año están particularmente expuestos a riesgos.
Se estima que el 50% de los chicos en Afganistán están por debajo de su
peso, creciendo así su susceptibilidad de contraer sarampión y otras
enfermedades transmisibles.
Devastado por más de 23 años de guerra combinados con tres años de sequía en
el norte y oeste del país, Afganistán es un país donde innumerables niños
simplemente no tienen acceso a dietas balanceadas. Muchos, particularmente
en el interior de las familias desplazadas, viven ahora sólo con un poco de
arroz y pan, ocasionalmente suplementados con vegetales de estación, fruta y
caldo.
El pobre estado nutricional además, incrementa la vulnerabilidad a la
tuberculosis, una enfermedad que afecta según estimaciones a 325 de cada
100.000 afganos. Hay también un aumento amplio de TBC debido al
hacinamiento. El desafío más grande con la tuberculosis es que requiere una
supervisación de seis meses del tratamiento. Con cientos de miles de afganos
que se desplazan dentro del país, las posibilidades de tratamiento están
severamente limitadas. Más del 50% de los infectados morirán por TBC si
siguen sin recibir atención.
Los reportes de este mes (octubre 2001) focalizaron sobre nuevos casos de
Crimean Congo Haemorraghic Fever (CCHF) en Pakistán e Irán. Esta enfermedad
es de hecho endémica en la región y los nuevos casos son típicos para esta
época del año. Con el clima frío que se acerca, se espera que el virus se
detenga dentro de algunas semanas.
En Afganistán, la malaria es endémica en todas las áreas, colocando a
numerosas personas en riesgo, particularmente en las zonas de siembras de
arroz. La malaria surge entre octubre y diciembre. Hay una estimación de
300.00-450.000 casos fatales de malaria al año en este país.
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EL
CAMPO DE LA MALNUTRICION
Abarca toda la gama de problemas que se presentan
cuando la ingestión de energía dietética y/o nutrientes es insuficiente,
excesiva o desequilibrada
La
FAO señala que la malnutrición abarca toda la gama de problemas que pueden
presentarse cuando la ingestión de energía dietética y/o nutrientes es
insuficiente, excesiva o simplemente desequilibrada.
En
uno de los extremos de la escala de la malnutrición energética se encuentra la
subnutrición que se describe en términos de macronutrientes. Se
utilizan para identificar el problema: el bajo aporte de energía dietética, la
emaciación2,
el retraso del crecimiento, la falta de peso y el bajo índice de masa corporal
(IMC).
En
el otro extremo se debe ubicar la supernutrición, que provoca exceso de
peso y obesidad. Un alto IMC es el indicador del problema. La obesidad, fenómeno
bien conocido en los países desarrollados, está aumentando entre los nuevos
habitantes urbanos del mundo en desarrollo. No se ha prestado mucha atención al
problema en los países en desarrollo, debido a que son más acuciantes los
problemas planteados en el otro extremo de la escala. Sin embargo, las
consecuencias de la obesidad -que
reduce la productividad e incrementa el riesgo de cardiopatías, hipertensión,
diabetes y algunos cánceres- pueden ser tan graves como las de la falta
de peso. Es preciso también afrontar el problema mundial de la obesidad.
Una
dieta desequilibrada en cantidad de macronutrientes, que son los componentes
alimentarios que aportan energía, es también causa de preocupación aun cuando
el aporte energético total sea suficiente.Sin embargo, la gama saludable del
aporte de los macronutrientes, expresada en porcentaje de energía total, puede
ser amplia: 55%-75% de carbohidratos, 15%-35% de grasas y 10-15% de proteínas.
Al espectro del aporte energético se sobrepone el problema mundial de la
malnutrición en micronu-trientes. Los micronutrientes –minerales y
vitaminas– son necesarios para un crecimiento, desarrollo y actividad
adecuados. Las carencias son especialmente comunes entre las mujeres en edad
reproductiva, y los niños y adultos con problemas que afectan el sistema
inmunitario, como los enfermos de sida. Las carencias de micro-nutrientes
afectan invariablemente a personas cuyo aporte energético es bajo, pero también
a las que consumen demasiada energía.
Las carencias de micronutrientes más frecuentes son: la
anemia por carencia de hierro que afecta a 1.500 millones de personas, sobre
todo mujeres y niños; los trastornos por carencia de yodo que afectan a unos
740 millones de personas en todo el mundo; la ceguera por carencia de vitamina A
que afecta a unos 2.800 millones de niños menores de cinco años; la carencia
de calcio en mujeres embarazadas y lactantes que puede afectar al desarrollo de
sus hijos y se presenta como osteoporosis más adelante en la vida; la grave
carencia de vitamina C, el escorbuto constituye un problema, sobre todo en
poblaciones de refugiados y que viven en la miseria. Se considera que más de
200 millones de personas padecen carencia de vitamina A.
El IMC es una norma antropométrica que se calcula
dividiendo el peso (en kilogramos) por el cuadrado de su altura (en metros). La
FAO, la Organización Mundial de la Salud y el Grupo Consultivo sobre Energía
Dietética establecen los límites de 18,5 para la falta de peso y 25 para el
exceso de peso, aunque no todos los especialistas están de acuerdo. Algunos
consideran que deberían establecerse límites basados en grupos de referencia
específicos de cada país, para reflejar las diferencias en la altura y masa
muscular.
1 Basado en el
documneto de la FAO: El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo.
2 Bajo peso para la estatura, debido en general a pérdida
de peso asociada con un período reciente de inanición o de enfermedad.
Nota
Para mayor información se puede visitar el sito web
de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO): www.fao.org
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