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TEMAS DE SALUD de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Año 14 Nº131 Octubre de 2007
PREVENCION DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
SITUACION GENERAL DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
30 de septiembre Día mundial del Corazón PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES Las enfermedades crónicas, como afecciones cardíacas, infarto, cáncer, ciertas enfermedades respiratorias y diabetes, son la principal causa de mortalidad en el mundo, representando el 60% de todas las muertes. De las 35 millones de personas que murieron a raíz de enfermedades crónicas en 2005, la mitad tenía menos de 70 años y la mitad eran mujeres. Con respecto a nuestro país, un informe del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires revela que las enfermedades cardiovasculares son responsables del 30% de las muertes que se producen cada año (cada cinco minutos mueren doce personas a causa de trastornos cardiovasculares). A su vez, según el Departamento de Estadísticas del Ministerio de Salud, las enfermedades cardiovasculares representan la segunda causa de muerte para las personas de 35 a 55 años y la primera para los varones de dicha edad. La proporción es de tres hombres por mujer. Además, un relevamiento de la Sociedad Argentina de Cardiología marca que la prevalencia de internación por infarto agudo de miocardio también reproduce este patrón comparativo de tres hombres por cada mujer.
La modificación de factores de riesgo puede reducir episodios clínicos y la muerte prematura en personas con enfermedad cardiovascular establecida, así como en los que tienen alto compromiso cardio-vascular debido a uno o varios agentes de riesgo. La disminución de la actividad física, el incremento en la edad poblacional, el aumento de la incidencia de diabetes mellitus y fundamentalmente los altos índices de sobrepeso y obesidad y el consumo de tabaco, son las causas básicas que propician el auge y la perpetuación de las dolencias cardiovasculares que afectan a la humanidad.
Esta epidemia invisible es una causa subestimada de pobreza y dificulta el desarrollo económico de muchos países. Contrariamente a la percepción común, el 80 % de muertes por enfermedades crónicas ocurre en países de ingreso bajos y medios. Casi dos tercios de las personas que sufren un infarto de miocardio mueren antes de recibir atención médica. Incluso cuando acceden a un tratamiento adecuado, un porcentaje muy importante des pacientes mueren o quedan discapacitados.
El día mundial del corazón es una iniciativa de la Federación Mundial del Corazón cuyo objetivo es concientizar a la población acerca de las enfermedades cardiovasculares y promover su prevención y control; cuenta con el patrocinio de la OMS y la UNESCO. A pesar de que la incidencia de las enfermedades car-diovasculares se está reduciendo en algunos países desarrollados, las evidencias demuestran que esto no es totalmente cierto. De hecho, aumentarán en los países desarrollados en los próximos veinte años, aunque la población la padecerá en edades más avanzadas. La prioridad actual son los países en desarrollo, que todavía no ha superado la primera ola de enfermedades cardiovasculares (cardiopatía reumática y enfermedad de Chagas como resultado de infecciones) y que ya se encuentran bajo los efectos de la segunda ola, las enfermedades coronarias. La incidencia de cardiopatía coronaria aumentará mucho en estos países, a causa de los cambios en sus estilos de vida: mayor tabaquismo, introducción de la comida rápida, menor actividad física, etc.
Las enfermedades cardíacas y los accidentes cardiovasculares son la causa número uno de muerte prematura en América (31%). Se estima que durante la próxima década 20,7 millones de personas de Latinoamérica y el Caribe morirán por estas enfermedades. SITUACION GENERAL DE LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES Según datos de la OMS, las ECV son la principal causa de muerte en todo el mundo. Las causas están bien definidas y son bien conocidas. Las más importantes son los llamados factores de riesgo modificables. Para disminuir su incidencia se necesita de una acción integral y estrategias de salud pública bien definidas
Acontecimientos agudos coronarios (infartos) y acontecimientos cerebro-vasculares con frecuencia ocurren de repente y son a menudo fatales, antes de que se pueda recibir asistencia médica. La modificación de factores de riesgo puede reducir eventos clínicos y la muerte prematura en las personas con enfermedad cardiovascular establecida, así como en quienes tienen alto riesgo debido a uno o varios factores.
La disminución de la actividad física, el incremento en la edad poblacional, el aumento de la incidencia de diabetes mellitus y, fundamentalmente, los altos índices de sobrepeso y obesidad, así como el consumo de tabaco, son las causas básicas que propician el auge y la perpetuación de las dolencias cardiovasculares que afectan a la humanidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que esta epidemia invisible es una causa subestimada de pobreza y dificulta el desarrollo económico de muchos países. Contrariamente a la percepción común, el 80% de muertes por enfermedades crónicas ocurre en países de ingreso bajos y medios.
Clasificación de las ECV De acuerdo a una clasificación de la OMS, las enfermedades cardiovasculares (ECV), es decir, del corazón y de los vasos sanguíneos, son:
- Cardiopatía coronaria. Enfermedad de los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardiaco (miocardio); - Enfermedades cerebrovasculares. Enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro; - Arteriopatías periféricas. Enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan los miembros superiores e inferiores; - Cardiopatía reumática. Lesiones del miocardio y de las válvulas cardíacas debidas a la fiebre reumática, una enfermedad causada por bacterias denominadas estreptococos; - Cardiopatías congénitas. Malformaciones del corazón presentes desde el nacimiento; - Trombosis venosas profundas y embolias pulmonares. Coágulos de sangre (trombos) en las venas de las piernas, que pueden desprenderse (émbolos) y alojarse en los vasos del corazón y los pulmones.
Incidencia de la enfermedad Los ataques al corazón y los accidentes vasculares cerebrales (AVC) suelen ser fenómenos agudos que se deben sobre todo a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro. Los AVC también pueden deberse a hemorragias de los vasos cerebrales o coágulos de sangre.
Según datos de la OMS, las ECV son la principal causa de muerte en todo el mundo. Cada año mueren más personas por esta enfermedad que por cualquier otra causa: se calcula que en 2005 murieron 17,5 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas en el mundo; 7,6 millones de esas muertes se debieron a la cardiopatía coronaria, y 5,7 millones a los AVC.
A su vez, las muertes por ECV afectan por igual a ambos sexos, y más del 80% se producen en países de ingresos bajos y medios. Las proyecciones estiman que en 2015 morirán cerca de 20 millones de personas por ECV, sobre todo por cardiopatías y AVC, y se prevé que sigan siendo la principal causa de muerte.
Causas de las enfermedades cardiovasculares Las causas de las ECV están bien definidas y son bien conocidas. Las más importantes son los llamados factores de riesgo modificables: dieta malsana, inactividad física y consumo de tabaco. Nadie duda hoy en hablar de epidemia del tabaquismo en el mundo desarrollado, donde se estima que causa unos dos millones de muertes por año. El tabaco provoca numerosas dolencias, muchas de ellas mortales (cáncer de pulmón y faringe, bronquitis crónica, enfisema pulmonar). Pero, además, es el factor de riesgo cardiovascular más importante. Con la particularidad de que es el más fácil de evitar.
Está demostrado que la incidencia de la enfermedad coronaria es tres veces mayor en los fumadores que en los que no tiene, dicho hábito. Por otra parte, el riesgo es proporcional al número de cigarrillos que se fuma al día y al número de años que se lleva fumando.
También los efectos de la dieta malsana y de la inactividad física pueden manifestarse como factores de riesgo intermedios: aumento de la tensión arterial y del azúcar y los lípidos de la sangre, sobrepeso y obesidad. Los principales factores de riesgo modificables son responsables de aproximadamente un 80% de los casos de cardiopatía coronaria y enfermedad cerebrovascular (OMS, 2006).
Además, hay una serie de determinantes subyacentes de las enfermedades crónicas, es decir, las causas de las causas, que son un reflejo de las principales fuerzas que rigen los cambios sociales, económicos y culturales: la globalización, la urbanización y el envejecimiento de la población. Otros determinantes de las ECV son la pobreza y el estrés.
Síntomas frecuentes La OMS señala: “La enfermedad subyacente de los vasos sanguíneos no suele presentar síntomas, y su primera manifestación puede ser un ataque al corazón o un AVC. Los síntomas del ataque al corazón consisten en dolor o molestias en el pecho, brazos, hombro izquierdo, mandíbula o espalda. Además, puede haber dificultad para respirar, náuseas o vómitos, mareos o desmayos, sudores fríos y palidez. La dificultad para respirar, las náuseas y vómitos y el dolor en la mandíbula o la espalda son más frecuentes en las mujeres”.
Por otro lado, el síntoma más frecuente de los AVC es la pérdida súbita, generalmente unilateral, de fuerza muscular en los brazos, piernas o cara. Otros síntomas consisten en la aparición súbita, generalmente unilateral, de entumecimiento en la cara, piernas o brazos; confusión, dificultad para hablar o comprender lo que se dice; problemas visuales en uno o ambos ojos; dificultad para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación; dolor de cabeza intenso de causa desconocida, y debilidad o pérdida de conciencia.
Costo económico de las ECV Las ECV afectan a muchas personas de mediana edad y a menudo reducen gravemente los ingresos y los ahorros de los pacientes y de sus familias. Los ingresos que dejan de percibirse y los gastos en atención médica socavan el desarrollo socioeconómico de las comunidades y de los países.
Según datos de las OMS, las ECV suponen una gran carga para las economías de los países. Por ejemplo, se calcula que en el próximo decenio (2006-2015) China perderá US$ 558.000 millones de su renta nacional debido a las cardiopatías, los AVC y la diabetes. La prevalencia de factores de riesgo y enfermedades, así como la mortalidad, suelen ser más elevados en los grupos socioeconómicos más bajos de los países de altos ingresos.
En los países de bajos y medianos ingresos se está observando una distribución similar a medida que avanza la epidemia.
Cómo reducir la carga de ECV Al menos un 80% de las muertes prematuras por cardiopatía y AVC podrían evitarse con una dieta saludable, actividad física regular y abandono del consumo de tabaco. Desde la perspectiva del individuo es posible reducir el riesgo de ECV realizando actividades físicas de forma regular; evitando la inhalación activa o pasiva de humo de tabaco; consumiendo una dieta rica en frutas y verduras; evitando los alimentos con muchas grasas, azúcares y sal, y manteniendo un peso corporal saludable.
Desde la perspectiva de los gobiernos y los organismos internacionales, la forma de prevenir y controlar las ECV es por medio de una acción global e integrada (OMS):
- Una acción global requiere la combinación de medidas que traten de reducir los riesgos en la totalidad de la población y de estrategias dirigidas hacia los individuos con alto riesgo o que ya padecen la enfermedad. - Como ejemplos de intervenciones poblacionales que permiten reducir las ECV se pueden citar las políticas globales de control del tabaco, los impuestos para reducir la ingesta de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal, la creación de vías para peatones y bicicletas con el fin de fomentar la actividad física y el suministro de comidas saludables en los comedores escolares. - Las estrategias integradas se centran en los principales factores de riesgo comunes a varias enfermedades crónicas tales como las ECV, la diabetes y el cáncer: dieta malsana, inactividad física y consumo de tabaco. - Existen medicamentos eficaces y baratos para tratar prácticamente la totalidad de las ECV.
INFARTOS DE MIOCARDIO La mayor parte de los infartos de miocardio son súbitos e intensos. No obstante, a veces comienzan a manifestarse con lentitud, acompañados de un malestar o dolor leve. A menudo los pacientes no se dan cuenta de lo que sucede y tardan mucho tiempo en buscar ayuda. Un infarto de miocardio grave puede paralizar el corazón y provocar la muerte inmediata. Los infartos de miocardio graves empiezan generalmente como un dolor o malestar en el centro del pecho, que dura varios minutos o tiende a repetirse. El malestar puede consistir en una sensación de presión, opresión o repleción. El dolor o malestar puede irradiar hacia los brazos, el hombro izquierdo, los codos, la mandíbula o la espalda. Otros síntomas son: dificultad para respirar o falta de aliento, náuseas o vómitos, mareos o desmayo, sudor frío, palidez. Las mujeres presentan una mayor predisposición a padecer dificultad respiratoria, náuseas, vómitos y dolor de espalda o de mandíbula. Quienes padecen diabetes hace mucho tiempo quizá sientan menos dolor, pues esta enfermedad puede lesionar los nervios. Muchos de los pacientes que sufren un infarto de miocardio mueren antes de llegar al hospital. Por eso, se debe actuar con rapidez. Existen tratamientos que pueden disolver los coágulos sanguíneos y restaurar el flujo de sangre al corazón. Los resultados son mucho mejores si el tratamiento se administra en el plazo de una hora tras el infarto. Si se instaura con rapidez, el músculo cardiaco se verá menos dañado. Quien haya padecido un infarto de miocardio corre mayor riesgo de sufrir un segundo infarto, incluso más grave que el primero, y complicaciones como la insuficiencia cardiaca aguda.
ANGINA DE PECHO Si los vasos sanguíneos del corazón se han obstruido sólo parcialmente y el flujo de sangre al corazón es reducido, pero no se ha interrumpido por completo, se puede producir un dolor en el pecho conocido como angina de pecho. El paciente puede sufrir un dolor o malestar en el pecho que dura varios minutos. Generalmente aparece al efectuar alguna actividad física y se alivia con el reposo. También puede surgir como resultado de emociones intensas, estrés o calor o frío extremos. El dolor puede irradiar hacia los brazos, espalda, mandíbula, cuello y estómago. Las personas que padecen angina de pecho corren un alto riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Las personas con angina de pecho deben estar atentas a la evolución del dolor torácico. La angina puede estar agravándose si el dolor: - Sobreviene más a menudo. - Dura más de lo habitual. - Se asocia con dificultad respiratoria o con un ritmo cardiaco acelerado o irregular. - Se produce con poco ejercicio físico y estrés.
CARDIOPATÍA REUMÁTICA La cardiopatía reumática consiste en lesiones del miocardio y de las válvulas cardiacas debidas a la inflamación y fibrosis causadas por la fiebre reumática; esta tiene su origen en una infección estreptocócica de la garganta, que generalmente aparece en la infancia. Los síntomas de la cardiopatía reumática consisten en dificultad para respirar, fatiga, latidos cardiacos irregulares, dolor torácico y desmayos. Los síntomas de la fiebre reumática consisten en fiebre, dolor y tumefacción articulares, cólicos abdominales y vómitos. El tratamiento rápido de la faringitis estreptocócica puede impedir la aparición de la fiebre reumática. El tratamiento prolongado y periódico con penicilina puede evitar los ataques repetidos de fiebre reumática causantes de la cardiopatía reumática y detener la progresión de la enfermedad en pacientes cuyas válvulas cardíacas ya han sido dañadas (OMS).
TABACO E ISQUEMIA CORONARIA Hay dos mecanismos por los que el tabaco puede producir una isquemia coronaria: - La nicotina. Desencadena la liberación de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) que producen daño en el endotelio (la pared interna de las arterias) y aumenta el tono coronario con espasmo. La concentración de nicotina en sangre está en relación con el grado de inhalación más que con el contenido en nicotina del cigarrillo. La nicotina produce alteraciones de la coagulación, ya que fumar conlleva un incremento de la agregabilidad de las plaquetas (su capacidad de unirse y formar coágulos); finalmente, el consumo de cigarrillos produce un incremento de los niveles de colesterol LDL y reduce los niveles del HDL o colesterol bueno. - El monóxido de carbono. Disminuye el aporte de oxígeno al miocardio. Además, tiene una gran afinidad por la hemoglobina, de modo que se unen monóxido y hemoglobina impidiendo el transporte de oxígeno a los tejidos. Por otra parte, aumenta el colesterol y la agregabilidad plaquetaria. LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES Y LA PREVENCION La clave es la modificación de los estilos de vida poco saludables: la inactividad física, las dietas inadecuadas, el consumo de tabaco, el estrés aumentan drásticamente las posibilidades de padecer enfermedades del corazón En un documento denominado Evite los infartos de miocardio y los accidentes Cerebrovasculares. No sea una víctima, protéjase, la OMS brinda una extensa y completa nómina de consejos e información para concientizar sobre la importancia del cuidado de la salud y la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Prevención de los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares Casi dos tercios de las personas que sufren un infarto de miocardio mueren antes de recibir atención médica. Incluso cuando llegan a recibir un tratamiento avanzado y moderno, el 60% de los pacientes con accidentes cerebrovasculares mueren o quedan discapacitados. De ahí que sea importante conocer los síntomas premonitorios y actuar con rapidez. Lo mejor sería procurar que los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares no sucedieran nunca. Siempre es mejor prevenir que tratar, y la mayor parte de esos trastornos pueden evitarse. Las investigaciones revelan que los factores de riesgo aumentan la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Algunos guardan relación con los estilos de vida. Los tres factores más importantes son: - El consumo de tabaco, fumado o de otras formas. - La dieta poco saludable. - La inactividad física. Los factores relacionados con el estilo de vida pueden producir tres problemas físicos graves: - Tensión arterial alta (hipertensión). - Concentración alta de azúcar en la sangre (hiperglucemia o diabetes). - Concentración alta de lípidos en la sangre (hiperlipidemia). El consumo de tabaco está en aumento en muchas regiones del mundo. Asimismo, en muchos países, las personas acumulan kilos de más como resultado de su menor actividad física y de ingerir alimentos ricos en grasas y azúcares. Cada vez hay más jóvenes y niños que contraen diabetes por tener sobrepeso. Cómo el estilo de vida puede aumentar el riesgo Consumo de tabaco. El humo de tabaco contiene numerosas sustancias que dañan los pulmones, los vasos sanguíneos y el corazón. Esas sustancias ocupan en la sangre el lugar del oxígeno que el corazón y el cerebro necesitan para funcionar con normalidad. El consumo de tabaco aumenta de forma considerable la probabilidad de padecer un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. El tabaco causa asimismo cáncer y enfermedades pulmonares y perjudica al feto durante la gestación. La inhalación pasiva del humo del tabaco de otros causa el mismo daño que al fumador. Dieta poco saludable. Una dieta poco saludable es aquella que contiene: - Mucha comida (demasiadas calorías). - Muchas sustancias grasas, azúcar o sal. - Pocas frutas y hortalizas. El exceso de peso puede provocar diabetes, hipertensión arterial e hiperlipidemia. Estos problemas físicos aumentan el riesgo de padecer infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Las personas obesas son especialmente propensas a padecerlos si tienen mucha gordura concentrada alrededor de la cintura y el vientre. La dieta poco saludable suele contener una gran proporción de comida rápida, que es rica en grasas y azúcares, así como bebidas gaseosas azucaradas. La comida rápida contiene asimismo una gran cantidad de sal, que incrementa la tensión arterial. Inactividad física. La inactividad física aumenta considerablemente el riesgo de padecer infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. La actividad física reduce el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares porque: - Ayuda al cuerpo a quemar grasas y azúcares y a mantener el peso adecuado. - Reduce la tensión arterial. - Aumenta la concentración de oxígeno en el cuerpo. - Disminuye el estrés. - Fortalece el músculo cardiaco y los huesos. - Mejora la circulación sanguínea y el tono muscular. Permanecer activo reduce asimismo el riesgo de contraer enfermedades como el cáncer. Actualmente, por lo menos 60% de la población mundial no cumple la recomendación mínima de 30 minutos de actividad física diaria moderada para los adultos y 60 minutos para los niños. Problemas físicos relacionados con el estilo de vida Tensión arterial alta (hipertensión). La tensión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias; cuando es alta, el corazón trabaja más de lo que debe y, con el tiempo, se debilita. La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo de infarto de miocardio y el factor de riesgo más importante de accidente cerebrovascular. Para evitar que la tensión arterial aumente, se debe permanecer activo, mantener un peso adecuado y comer alimentos sanos. La alimentación sana incluye una cantidad considerable de frutas y hortalizas. Es importante reducir la sal en la dieta y no ingerir bebidas alcohólicas en exceso. Si a pesar de todas estas modificaciones de estilo de vida, no se logra reducir la tensión arterial, existen medicamentos que ayudan al control. Concentración alta de azúcar en la sangre (hiperglucemia o diabetes). El cuerpo produce una hormona, la insulina, que ayuda a las células a utilizar el azúcar de la sangre para producir energía. Cuando el cuerpo no genera suficiente insulina o no puede utilizarla de forma apropiada, como ocurre en la diabetes, se acumula azúcar en la sangre. La hiperglucemia acelera la aterosclerosis (el estrechamiento y endurecimiento de las arterias), que a su vez aumenta mucho el riesgo de padecer infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares. El tratamiento de la diabetes exige un cambio de alimentación y estilo de vida. A veces es necesario tomar medicamentos que reducen la glucemia. Concentración alta de lípidos en la sangre (hiperlipidemia). Las grasas de la sangre son un grupo de sustancias diversas entre las que se encuentran el colesterol y los triglicéridos. La hiper-lipidemia hace que se formen depósitos grasos en las arterias, y ello fomenta la aparición de aterosclerosis (el estrechamiento y endurecimiento de las arterias). La aterosclerosis aumenta considerablemente el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Si tiene concentraciones elevadas de colesterol o triglicéridos en la sangre, se debe ingerir una menor cantidad de alimentos grasos, permanecer activo y controlar el peso. Si estas medidas no fueran suficientes, existen medicamentos que disminuyen la concentración sanguínea de grasas. Combinación de factores de riesgo La probabilidad de que se produzcan infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares aumenta considerablemente si una persona presenta dos o más factores de riesgo de los tres posibles (hipertensión, hiperglucemia e hiperlipidemia). Cuantos más factores de riesgo presente, tanto mayor será el riesgo. Otros factores de riesgo importantes Síndrome metabólico. Cuando una persona tiene al mismo tiempo obesidad central (demasiada grasa alrededor de la cintura), concentraciones anómalas de grasas en la sangre (por ejemplo: gran concentración de triglicéridos o baja concentración de colesterol de las HDL), hipertensión e hiperglucemia, se dice que padece síndrome metabólico. Las personas con este síndrome son muy propensas a contraer diabetes o a sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular y necesitan una cuidadosa atención médica. Estrés crónico. El sentimiento prolongado de soledad, aislamiento o angustia puede asociarse con otros factores de riesgo y aumentar la probabilidad de que una persona sufra un infarto de miocardio o un accidente cerebrovas-cular. Ciertos medicamentos. Algunos anticonceptivos orales y tratamientos hormonales pueden aumentar el riesgo de infarto de miocardio. Ritmo cardiaco irregular (fibrilación auricular). Cuando el ritmo cardiaco es irregular (fibrilación auricular), el corazón no se contrae con la fuerza que debería. Ello puede hacer que la sangre se estanque en el corazón y se formen coágulos. Si esos coágulos se desplazan, pueden llegar al cerebro, quedar atrapados en alguna arteria cerebral estrecha, obstruir el flujo de sangre y producir un accidente cerebrovascular. Hasta un 20% de los accidentes cerebrovasculares están relacionados con la fibrilación auricular. Muchas personas no saben que su ritmo cardiaco es irregular a pesar de que es sencillo determinarlo (auscultación o, si fuera necesario, por medio de un electrocardiograma). En pacientes con ritmo cardiaco irregular, medicamentos como la warfarina o, en ciertos casos, la aspirina, pueden reducir significativamente el riesgo de que se produzcan accidentes cerebrovasculares. A veces, el ritmo irregular puede normalizarse con medicamentos o procedimientos médicos especiales. Sectores vulnerables Para que se puedan reducir los riesgos vinculados a las enfermedades cardiovasculares es necesario que haya un entorno propicio (por ejemplo, que se puedan encontrar productos alimentarios sanos con facilidad y a precios accesibles, que haya senderos destinados específicamente para los caminantes y los ciclistas y que no se fume en los espacios públicos). Esto se aplica en particular a los grupos vulnerables, como lo son los niños y las personas pobres, que a menudo no pueden elegir el entorno en el que viven, su dieta ni la exposición pasiva al humo del tabaco. MEDIDA DE LA CINTURA La humanidad sigue engordando, según la Organización Mundial de la Salud. En un informe reciente, la entidad calculó que en 2015 habrá en el mundo 1.500 millones de obesos. Lo que quiere decir que en los próximos diez años 500 millones de personas más tendrán cinturas con más de 102 cm en el caso de los hombres y de 88 cm en el de las mujeres. La OMS advirtió que la gordura conlleva un amplio de riesgo de padecer complicaciones cardiovasculares. La OMS destacó que los países más afectados por el aumento de la obesidad serán los de bajos y medianos recursos. Por su parte, el Profesor Sidney Smith, de la Federación Mundial del Corazón, sostuvo: “Estudios prospectivos han demostrado que una acumulación de adipocitos (células grasas) con predominio en la región abdominal incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de muerte prematura”. Para ello es importante entonces establecer, cuál es una cintura de alto riesgo: que en el caso de las mujeres es de más de 88 cm y más de 102 cm en el caso de los hombres de América del Norte; más de 80 cm en el caso de las mujeres y más de 90 cm en los hombres de Latinoamérica, Oriente Medio, India y Asia; 90 cm en las mujeres y 85 cm en los hombres del Japón u 80 cm para las mujeres y 94 cm para los hombres del resto del mundo. CONSEJOS PARA REDUCIR EL RIESGO Es mucho lo que se puede hacer para reducir el riesgo de padecer un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular. Lo primero es practicar algunos cambios saludables en su estilo de vida: • Abandonar el hábito de fumar y evitar la inhalación del humo del tabaco de otras personas. • Dedicar 30 minutos diarios a realizar alguna actividad física, por ejemplo, caminar, trabajar en el jardín o hacer tareas domésticas. • Comer cinco raciones diarias de frutas y hortalizas. • Reducir el consumo de sal, sustancias grasas y azúcar. • Una vez al año, realizar un control de peso, tensión arterial, lipidemia y glucemia. LA OBESIDAD INFANTIL La Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a controlar el peso de los niños y a desarrollar hábitos saludables para que tengan un corazón sano. En la actualidad existen 155 millones de niños obesos y con exceso de peso en el mundo; los padres pueden desempeñar un papel crucial para reducir los principales factores de riesgo de las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares en la edad adulta. Los jóvenes obesos tienen un 80% más de posibilidades de tener exceso de peso de adultos y por tanto, el riesgo de enfermedades cardiacas y de accidentes cerebrovasculares será mayor. Los niños con exceso de peso tienen el triple o el quíntuple de probabilidades de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular antes de llegar a los 65 años que un niño con un peso normal, a lo que hay que añadir el riesgo inmediato de arterosclerosis y de una probabilidad mayor de diabetes. La actividad física es vital para una buena salud cardiaca. La falta de actividad física puede fomentar la obesidad, la diabetes y la hipertensión. En los últimos diez años, el número de niños con sobrepeso ha aumentado de dos a cinco veces en los países desarrollados y casi cuatro veces en los países en vías de desarrollo. Lo revela un estudio mundial del que participó la Argentina, por medio de la Fundación Favaloro. El trabajo demuestra que ha bajado la mortalidad por infartos gracias a la eficacia de los tratamientos hospitalarios Un estudio internacional revela que los tratamientos cardiovasculares modernos han disminuido a la mitad los riesgos de muerte por eventos coro-narios como infarto de miocardio y angina de pecho en los hospitales, según publicó BBC Ciencia. Es la primera vez que una investigación muestra una reducción importante, en tan corto tiempo, en las tasas de estas dolencias. El estudio forma parte del Registro Global de Síndromes Coronarios Agudos (GRACE en sus siglas en inglés), que ha recogido datos de 44.372 pacientes tratados en 113 hospitales, en catorce países. Se encontró que las muertes por ataques cardíacos disminuyeron de 8,4% a 4,5% entre 1999 y 2006. Según los investigadores, la clave han sido los procedimientos como la an-gioplastia, para desbloquear las arterias obstruidas, y el incremento en el uso de fármacos para disminuir el impacto a largo plazo de los problemas coronarios. Es el estudio más extenso que se lleva a cabo para analizar los logros de los tratamientos hospitalarios una vez que los pacientes son ingresados por infarto de miocardio o angina de pecho. Además de Argentina, participan en el registro Canadá, Francia, Escocia, Estados Unidos, Inglaterra, Polonia, Alemania y España, entre otros países. El registro incluye información tanto de hospitales universitarios académicamente prestigiosos,, como centros más alejados de las grandes urbes. Según el informe, además de la disminución en las tasas de mortalidad por ataques cardíacos severos, en los que las arterias están totalmente bloqueadas, también se mostró una reducción de 2,9% a 2% en las muertes por ataques moderados. El riesgo de insuficiencia cardíaca crítica -una debilitación del corazón que puede conducir a infarto- se redujo de 7,1% a 4,7%. Entre 1999 y 2006, dicen los investigadores, se incrementó el uso en los hospitales de fármacos como aspirina, estatinas para reducir el colesterol, anticoagulantes para licuar la sangre y beta-bloqueadores para reducir la hipertensión. Al mismo tiempo, ha aumentado en un 30% el uso de técnicas como la angiografía para detectar arterias bloqueadas y la angioplastia para desbloquearlas. Hasta hace algún tiempo –dice, en BBC Ciencia, Enrique Gurfinkel, especialista de la Fundación Favaloro que participó del estudio- el uso de medicamentos combinados era infrecuente en toda la población. Los médicos tenían cierta reticencia a recetar esas combinaciones entre ciertos grupos de pacientes. Pero esos prejuicios se han ido eliminando y estamos consiguiendo dar a toda la población terapéuticas, combinadas que han documentado un beneficio en cuanto a supervivencia y calidad de vida. Según el estudio, a medida que estos tratamientos han aumentado, las tasas de muerte de los pacientes han disminuido significativamente. También se han reducido los riesgos de que un paciente desarrolle insuficiencia cardiaca, edema pulmonar, o sufra un derrame cerebral en los primeros seis meses después de la hospitalización. |