BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 9 Nº82 Octubre de 2002 
Coordinación: Comité Editorial


INDICE

Salud Reproductiva, un tema de Salud Pública

Maternidad Segura

Situación de Salud Reproductiva en la Argentina

Estrategias para la reducción de la mortalidad materna

Estrategia regional para la reducción de la mortalidad y morbilidad maternas


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


SALUD REPRODUCTIVA, UN TEMA DE SALUD PUBLICA

Hace ya algunos años, desde los organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) se comenzó a plantear la incidencia del género en los temas de salud. En general, una primera conclusión ubica a la mujer como un grupo vulnerable frente a problemas de salud, como por ejemplo el sida, el tabaquismo, la violencia, las enfermedades mentales, la salud reproductiva, etc. Sin embargo, el género puede ser un factor que brinde oportunidades para las mujeres como grupo más vulnerable. Por otro, lado y haciendo referencia al tema que nos ocupará en este Boletín, es imposible pensar en salud reproductiva sin incorporar al varón en las estrategias de abordaje. Ese fue un error que hoy estamos replanteando con mucha fuerza los grupos que trabajamos en este tema .

Si bien las mujeres enfermas tienen, en función del género, ciertos problemas como la anemia, la malnutrición, la violencia doméstica, la salud mental, y la salud reproductiva, también es cierto que, desde la perspectiva del género, los hombres se enferman más y la crisis del mercado laboral de los hombres implica una diferencia conceptual en la organización familiar, que impacta muy fuertemente en la salud de los varones.

Por otro lado, la salud reproductiva es un derecho y  el Estado tiene que cumplir acciones, en el marco de las disposiciones internacionales y las firmas de acuerdos a los que nuestro país adhirió desde 1995 y que hoy no se cumplen.

Muchas veces se menciona la salud reproductiva exclusivamente como un sinónimo de planificación familiar, y lo que queremos plantear es que abarca también a la salud sexual que es parte del crecimiento humano, y los profesionales de la salud tenemos un rol que cumplir en defensa de estos derechos. La OMS señala que “Salud reproductiva implica que las personas puedan tener una vida sexual satisfactoria y segura, y que gocen de plena capacidad para reproducirse y de la libertad de decisión de cuando y cuan a menudo hacerlo”. Implícitamente, en esta última condición están los derechos del hombre y de la mujer a ser informados y a tener libre elección y acceso a métodos para regular la fecundidad que sean seguros, eficaces, de fácil alcance y aceptables. La OMS también indica que abarca  “el derecho de acceso a servicios y cuidado de salud apropiado que permitan a la mujer atravesar con seguridad el período del embarazo y el parto, ofreciendo a las parejas la más alta probabilidad de tener un hijo sano”.

El otro costado de la salud reproductiva es el rol del Estado, que le debe ofrecer a las mujeres la posibilidad de transitar, si desean embarazarse, un embarazo y parto seguros, y esa es una carencia en regiones de nuestro país: en muchas provincias se registran hasta tres dígitos de mortalidad materna; la primera causa es el aborto, pero le siguen la falta de capacidad resolutiva de los servicios, y la ausencia de estrategias sanitarias. La responsabilidad del sector salud, aun en la crisis, es indelegable. La ciudad de Buenos Aires es un caso aislado, con buenos índices, pero en Corrientes, por ejemplo, el 45% de las mujeres no acceden a control prenatal y  el 40% no está vacunada (datos de hospitales públicos).

La salud reproductiva es un derecho ya reconocido en gran parte del mundo y es, además,  un derecho humano que debe ser garantizado. Anualmente, en el mundo se producen más de 585.000 muertes por complicaciones relacionadas con el embarazo, parto y puerperio, por lo que muere aproximadamente una mujer cada minuto.

(*) Jefa de Obstetricia del hospital Álvarez

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MATERNIDAD SEGURA

Implica sexualidad responsable, cuidados obstétricos esenciales, atención prenatal, parto seguro y estrategias de en salud reproductiva 

La maternidad segura implica sexualidad responsable, cuidados obstétricos esenciales, atención prenatal y parto seguro. Para poder alcanzar el objetivo de la maternidad segura deben implementarse planes de salud que involucren a la salud reproductiva, que según la Organización Mundial de la Salud significa que las personas puedan tener una vida sexual satisfactoria y segura, que gocen de plena capacidad para reproducirse y de la libertad de decisión de cuando y cuan a menudo hacerlo.

La contracara de esta definición son los embarazos no deseados que están vinculados a la falta de control que las personas tienen sobre su sexualidad y sus decisiones reproductivas, así como también a la dificultad de acceso a información y métodos (los tabúes y las relaciones inequitativas de género condicionan el uso de métodos anticoncepti-vos seguros). Los embarazos no deseados originan en el mundo dos millones de abortos en condiciones de riesgo, el 10% de los abortos en el mundo ocurren entre los 15 y los 19 años. En nuestro país (ver Mortalidad materna por aborto según edad), un tercio de las muertes adolescentes resulta del aborto de riesgo.

La planificación familiar puede impedir el 25% de las muertes relacionadas con la maternidad, y contribuye a evitar abortos al reducir el número de embarazos no planeados (55% de los embarazos en América del Sur), además colabora en la prevención de la propagación de enfermedades de transmisión sexual y sida. La planificación familiar debe ser una estrategia usada en la atención primaria. De hecho, los programas más exitosos en Latinoamérica son manejados por agentes sanitarios y Family Health.

Con respecto a complicaciones de abortos en la Argentina, un estudio realizado por Aller Atucha-Pailles (La práctica del aborto en Argentina: actualización de los estudios realizados y estimación de la magnitud del problema, 1996) en hospitales públicos: encontró que se produjeron 48 mil internaciones (ver Relación costo/beneficio de la planificación familiar).

En ese momento, el cálculo de días promedio de estadía implicaba un costo de 199 pesos/dólares, y el gasto era de 57 millones al año (hoy, habría que hacer una actualización para llegar al costo real). Se hizo el siguiente cálculo: si se  hubieran dado anticonceptivos hormonales a esas mujeres, se habrían ahorrado más de 25 millones.

Relación costo/beneficio de la planificación familiar

Cantidad abortos por año (estimado)                                475.000+5% Internación en hospital público por complicaciones              48.000/año
Días promedio/cama por caso                                          6
Costo promedio cama/día                                                $199
Costo total por internación/año                                         $57.000.000
 

Fuente: La práctica del aborto en Argentina: actualización de los estudios realizados y estimación de la magnitud del problema. Aller Atucha-Pailles, 1996

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SITUACION DE SALUD REPRODUCTIVA EN LA ARGENTINA

Se presenta en esta nota un informe con las últimas estadísticas que dan cuenta de las falencias de los planes y políticas de salud. De cada 35 mil muertes que se producen al año en nuestro país, el 80% es fácilmente evitable

La mortalidad materna ha sido un marcador extremo de la condición de salud de las mujeres en nuestro país. Si observamos las cifras de los últimos 20 años, ha descendido a la mitad (ver gráfico Tasa de Mortalidad...), y alcanza hoy un promedio de 35 cada 100 mil.  En el primer mundo se mueren 6 por 100 mil, en Cuba 20 por 100 mil, en Uruguay 23 por 100 mil, y la expectativa para nuestro país, con el creciente empobrecimiento de la población y la crisis del sistema sanitario, pronostican un aumento en esta cifra que ya es elevada.

En 1990, dentro de las “Metas a favor de la Madre y el Niño” del Ministerio de Salud, se propone descender por debajo de 40 por 100 mil esta tasa; este objetivo se cumplió si nos atenemos a las cifras globales. Pero un estudio realizado en 1987 por este Ministerio (Althabe, Vinacur y col.) dejó en evidencia que existe un subregistro de un 50%. Si analizamos los últimos siete años puede observarse que no hubo gran variación: cada año mueren alrededor de 500 mujeres por causa de embarazo, parto y puerperio, y el 80% de esas muertes es evitable. También la morbilidad por las mismas causas compromete unas 15.000 mujeres para el mismo período.

Con respecto a la variación que se observa en las distintas jurisdicciones, podemos decir que tanto el Noroeste como el Noreste Argentinos presentan cifras por encima de 50 por 100 mil; en la actualidad Formosa es la provincia que ostenta el valor más elevado: 177 por 100 mil. Las cifras más altas coinciden con las provincias que tienen la mayor fecundidad, menor educación, y más pobreza.

Cuando se analiza la muerte por causas (ver gráfico Causas de muerte materna), se puede observar que tampoco en los últimos años cambiaron las cifras sustancialmente: el aborto es la primera de ellas (29%). Tanto en Jujuy como en Formosa, el 50% de las muertes se debe a este motivo.

Pudo observarse que en el grupo de muertes “subregistradas”, el peso del aborto era mayor. De las otras causas evitables, debemos destacar las muertes por hemorragias posparto (9%), e infecciones (16%), que evidencian una deficiencia en la capacidad resolutiva de los servicios.

A su vez, las muertes por hemorragias anteparto (8%) e hipertensión (13%), podrían evaluarse como fallas en el control preconcepcional, falta de captación temprana de las embarazadas, y deficiente salida a la comunidad para su búsqueda en terreno.

Por investigaciones realizadas en nuestro país, sabemos que el 50% de los embarazos son no buscados, con lo cual es difícil pensar en una asesoría pre-concepcional en un primer embarazo. Una mejor calidad en la atención prenatal podría prevenir desenlaces fatales de patologías obstétricas, como son la hipertensión y las hemorragias an-teparto.

Se puede observar que en el año 2000 han disminuido los partos domiciliarios; actualmente la cifra promedio del país es 97,9%. Formosa ostenta la más baja con 87%. En ese mismo año,  el 61% de los partos se produjo en el sector oficial, una cifra más elevada que la población sin cobertura.

Con respecto a las madres adolescentes, se había producido hasta 1997 un leve ascenso en el grupo de 15 a 19 años, pero posteriormente se registra un leve descenso. En las menores de 15 años hay un descenso de los embarazos. Según datos del Ministerio de Salud, en 2000 nacieron 105.700 bebés de madres adolescentes, el 16% de mujeres entre 15 y 19 años, el 0,45% entre menores de 15 años, y el resto de mayores de 19.

Si observamos la mortalidad infantil en relación a la edad materna, podemos ver que la mortalidad se duplica en madres menores de 15 años, y en aquellas con seis o más hijos. En investigaciones latinoamericanas sobre fecundidad (nuestro país no participó de las encuestas de demografía y salud), se observa el mismo fenómeno cuando los intervalos intergenésicos son de un año.

En el país hay 1.000 maternidades para atender entre 700 mil y 800 mil nacimientos. A excepción de la Ciudad de Buenos Aires, que tiene un promedio elevado de partos anuales por servicio, las otras provincias tienen una alta proporción de instituciones con menos de 1.000 partos, llegando al extremo la provincia de Formosa con maternidades de no más de 100 partos anuales. Francia, para tomar un ejemplo, tiene 500 maternidades eficientes; esto nos está dando la pauta del bajo poder resolutivo que ha tenido nuestro sistema de salud en buscar estrategias claras.

Destacamos esto ya que es recomendable que los niños nazcan en instituciones con más de 1.500 partos al año, y que reúnan las funciones obstétricas y neonatales esenciales (sangre segura, personal entrenado en emergencias obstétricas, anestesia, derivación oportuna, etc.). Sin estos requisitos no podría autorizarse la atención del parto.


PROGRAMAS DE SALUD

·  Sólo 15 de las 24 jurisdicciones de nuestro país cuentan con un programa sobre Salud  Sexual y Reproductiva (SSR).

·  Sólo 10 de estas 15 jurisdicciones cuentan con una ley, decreto o normativa acerca de la SSR.

·  En 9 jurisdicciones, la SSR ha quedado fuera de la política regional.


SITUACION LEGAL

Convención contra toda forma de discriminación de la mujer. Aprobada por el  Congreso Nacional en forma unánime. Mayo 1985.

Incorporación de este Tratado a la Constitución Nacional en 1994, Art. 75, inc. 22.

Constituye un derecho de aplicación inmediata que no requiere de legislación especial.


Mortalidad femenina por causas - Argentina 2001

<20 años                                 Accidentes

                                                Suicidios

                                                Homicidios

• 20 a 29 años                           Accidentes

                                                SIDA

                                                Causas maternas

• 30 a 39 años                           Accidentes

                                                Cáncer de mama

                                                Causas maternas

Ministerio de Salud. Dir. de Estadística e Información de Salud


LA PLANIFICACION FAMILIAR 

La Argentina participó en una reciente encuesta realizada por el Centro Latinoamericano de Salud Mujer; según ese estudio, una de las razones que manifiestan las mujeres como obstáculo para la planificación familiar y para la utilización de prácticas anticonceptivas es la oposición del marido, una cuestión que pone en el centro de las estrategias de prevención el rol del varón en la salud reproductiva.

Según este estudio, un dato interesante en Argentina tiene que ver con  la relación entre edad y uso de anticoncepción: el 19% de las argentinas en edad fértil que tienen relaciones sexuales nunca ha usado un método anticonceptivo. El 61% de las mujeres entre 15 y 19 años no utiliza métodos anticonceptivos, a pesar de que el 62% de las menores de 20 años ya se han iniciado sexualmente.

Se encuestó en Argentina a 990 mujeres por niveles sociales y educacionales en todas las provincias, y se obtuvo la siguiente información sobre prácticas anticonceptivas: 23% usa hormonas orales, 2% hormonas inyectables, 9% DIU, 25% condón, 4% por coito interrumpido, 4% por ligadura de trompas, y 8% por ritmo. Se debe mencionar que en el país la ligadura tubaria es ilegal.

En Argentina, el método anticonceptivo utilizado con mayor frecuencia como primer método es el preservativo (59%) y las pastillas (50%). El 15% de las argentinas a las que se les realizó una ligadura refieren a este como el primer método anticonceptivo que utilizaron, lo cual se relaciona con la falta de acceso a información adecuada (primer método luego de muchos años sin protección anticonceptiva).

Una de cada cuatro entrevistadas nunca recibió educación sexual (26%). Del total de mujeres que recibió educación sexual, el 72% la recibió en escuelas; menos de la mitad de las mujeres que recibió educación sexual fue capacitada en su casa.

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ESTRATEGIAS PARA LA REDUCCION DE LA MORTALIDAD MATERNA

Garantizar la atención de la salud femenina, especialmente en el ciclo de embarazo, así como el asesoramiento y provisión de anticonceptivos, prestando particular atención al aumento de los casos de vih-sida en mujeres y niños/as, son temas que deben priorizar estas estrategias

En 1987, en el informe de mortalidad materna del Ministerio de Salud, se plantearon estrategias claras para reducción de la mortalidad materna a través de un programa de vigilancia epidemiológica: 1) educación sexual, procreación responsable, suministros. 2) reorganización de los servicios (con funciones obstétricas escenciales cumplidas), redes, capacitación del RRHH para la resolución de la emergencia obstétrica

La primera propuesta hubiera implicado un Programa Nacional de Procreación Responsable que no se cumplió, a pesar de haber firmado nuestro país la Convención contra Toda Forma de Discriminación contra la Mujer en 1985. Allí  se estipulaba claramente que la planificación familiar era un derecho que debía ser respetado. Dicha Convención se incorporó a nuestra Constitución en 1994 (artículo 75), y es de ejecución inmediata sin necesidad de reglamentación.

Con respecto a la reingeniería de los servicios y al rol de la Atención Primaria de la Salud como estrategia que salva vidas, tampoco lo realizado fue suficiente.

Se sabe que con programas extendidos de Planificación Familiar, la mortalidad materna descendería un 25%, y el resto tiene que ver con las estrategias antes mencionadas.

Actualmente, 15 de las 24 provincias cuentan con leyes y/o programas con dificultades presupuestarias, y en algunas, con carencia de suministros, que complican la situación porque se discontinúa la provisión.

Un marco jurídico, con una ley de Salud Reproductiva, tiene como objetivo el descenso de la mortalidad materna e infantil, evitar embarazos no deseados con su tan temible consecuencia: el aborto y sus complicaciones, el abandono postnatal, los niños de la calle, etc. De hecho, en algunas provincias la existencia de la ley no garantizó la implementación de un programa en extensión y calidad, con amplia cobertura a toda la población en edad fértil que así lo requiriera. Desde ya, tampoco suministros sostenidos en el tiempo.

Es de destacar que en la última reunión de Naciones Unidas se expresó la preocupación por la situación de las mujeres argentinas. El Comité remarcó, entre los temas de mayor inquietud hacia el gobierno argentino, la no ratificación del Protocolo opcional de la Cedaw,  que implica una clara discriminación hacia la mujer, dado que los otros tratados sobre derechos humanos fueron ratificados.

La necesidad de garantizar la atención de la salud femenina, especialmente en el ciclo embarazo-parto-puerperio, y el asesoramiento y provisión de métodos anticonceptivos, así como la particular atención que debe prestarse al aumento de los casos de vih-sida en mujeres y niños/as, son temas que deben prio-rizar las políticas sanitarias.

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ESTRATEGIA REGIONAL PARA LA REDUCCION DE LA MORTALIDAD Y LA MORBILIDAD MATERNAS

Documento de la Organización Panamericana de la Salud presentado en la 26ª Conferencia Sanitaria Panamericana (54ª Sesión del Comité Regional, septiembre de 2002)

La mortalidad materna debida a complicaciones del embarazo y el parto es innecesariamente alta y aún constituye una tragedia en varios países de América Latina y el Caribe. Se calcula que la razón global de mortalidad materna en estos países es de 190 por 100 mil nacidos vivos, lo que representó en 1995 unas 22.000 defunciones maternas. El embarazo y el parto no son enfermedades, pero las mujeres de América Latina y el Caribe todavía mueren de las mismas causas que las mujeres de los países industrializados a principios del siglo XX. Aunque la razón de mortalidad materna se ha estancado desde que la maternidad sin riesgo se convirtió en un tema primordial a finales de los años ’80 y principios de los ‘90, la mortalidad materna es un tema de salud pública en el que se ha progresado poco en los últimos tiempos, y sobre el que se pide a la Conferencia Sanitaria Panamericana que dé a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) un mandato claro.

Ha aumentado considerablemente el conocimiento de las causas de la discapacidad y  muerte maternas y de las intervenciones apropiadas en entornos de escasos recursos. La historia indica que la clave para la reducción de la mortalidad materna no reside exclusivamente en el desarrollo socioeco-nómico general, sino también en ofrecer un tratamiento eficaz y accesible. Los resultados de investigación y la experiencia práctica demuestran que determinadas intervenciones de salud pueden reducir la incidencia y la gravedad de las principales complicaciones asociadas con el embarazo, el parto y el puerperio, tanto para las madres como para sus bebés. La Organización Panamericana de la Salud promueve actualmente un enfoque más centrado en intervenciones eficaces en razón de los costos, como la atención obstétrica esencial (AOE), la asistencia del parto por personal cualificado, y el mejor acceso a servicios de atención de salud materna de calidad.

Los resultados son claros: la muerte materna es evitable; se sabe qué intervenciones son eficaces, y que la inversión en maternidad sin riesgo no sólo reducirá la mortalidad y la discapacidad materno-infantil sino que también contribuirá a la mejor salud, calidad de vida y equidad para las mujeres, sus familias y las comunidades. Las intervenciones de maternidad sin riesgo, que abarcan las estrategias de promoción de la salud, figuran entre las más eficaces en función de los costos del sector, en particular en atención primaria. Esto es especialmente digno de mención porque las mujeres pobres de las comunidades rurales aisladas son las más afectadas por la falta de atención obstétrica esencial básica y, por lo tanto, quienes más probabilidades tienen de morir en el parto.

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