BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos
Aires
Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario
Año
8 Nº72 Octubre de 2001
Coordinación: Dres. Pedro
Cahn y Héctor Pérez
INDICE
Nuevas
ideas y viejos
problemas en debate
Preparando el escenario
El cumplimiento es clave para el éxito
Mujeres con HIV y la transmisión de madres a hijos
Pautas cambiantes en la transmisión del HIV-1 resistente a las
drogas

PRIMERA CONFERENCIA DE LA
SOCIEDAD INTERNACIONAL DE SIDA
HIV, NUEVAS IDEAS Y VIEJOS PROBLEMAS EN DEBATE
La ciudad de Buenos Aires fue recientemente sede de un importante evento
científico internacional: la Primera Conferencia de la Sociedad Internacional
de Sida (IAS) sobre patogénesis y tratamiento del hiv.
El campo del hiv/sida, tanto en las ciencias básicas como en las clínicas,
presenta una gran movilidad con una rápida acumulación de información y
conocimientos, lo que genera a su vez rápidos cambios en los paradigmas que
sustentan la práctica asistencial y, en consecuencia, la orientación de la
investigación.
Durante este año, un tema centra de debate en retrovirología clínica ha sido:
cuál es el momento óptimo para iniciar el tratamiento. A mediados de la década
pasada, el criterio predominante se basaba en el concepto de it hard and
early1, sustentado a su vez en la hipótesis de erradicar el virus al cabo de
un limitado número de años de tratamiento. Diversos estudios demostraron que
dicha hipótesis no puede materializarse en el estado actual de nuestros
conocimientos. A esto deben sumarse las evidencias de toxicidades
originalmente desconocidas, problemas de adherencia que comprometen
severamente la eficacia terapéutica, la emergencia de cepas resistentes y
–last but not least2- el costo. El Dr. Julio S. G. Montaner presentó datos de
una cohorte de 1.200 pacientes en British Columbia, Canadá, que demuestran que
el recuento de linfocitos CD4 fue el único predictor independiente de
mortalidad en un análisis multivariado. Así, quienes comenzaron el tratamiento
con un recuento mayor a 200 células/mm3 presentaron una sobrevida cercana al
100% a 30 meses, contra el 74% de sobrevida en el mismo período para quienes
iniciaron su tratamiento con menos de 50 CD4/mm3, con un riesgo relativo de
7.1. En el mismo estudio, el nivel de carga viral comparado en el recuento de
CD4, fue casi nulo. El segundo factor pronóstico de importancia identificado
fue el nivel de adherencia, especialmente en el grupo con niveles de
inmunodeficienica más severos.
Montaner, durante la conferencia plenaria inaugural, resumió diferentes
estudios que confirman que una terapia antirretroviral exitosa, logra
restaurar la actividad del sistema inmune a niveles que permiten suspender la
profilaxis primaria y secundaria, para diversas infecciones oportunistas.
Estos datos agregan evidencia a favor de diferir el inicio de la terapia ARV
hasta que el nivel de CD4 se ubique alrededor de 350/mm3, al tiempo que
recupera el valor pronóstico de esta determinación. Obviamente, el nivel de
carga viral sigue siendo una información valiosa, sobre todo para monitorerar
la respuesta al tratamiento. De lo expuesto surge que tal vez no sea
imprescindible el golpear temprano, pero resta definir qué implica en estos
días golpear fuerte. Los datos referidos a terapia con tres drogas de
diferentes clases (inhibidores nucleósidos de la transcriptasa reversa, INTR;
inhibidores no-nucleósidos de la transcriptasa reversa, INNTR; e inhibidores
de la proteasa, IP), o bien con cuatro drogas de dos de esas clases, confirman
que esas opciones ofrecen mayor potencia relativa que los esquemas de tres
drogas de dos clases. La cuestión por dilucidar es si esa mayor potencia
relativa, medida estrictamente en términos de supresión de la replicación
viral más rápida, más duradera o más profunda (cinco copias), se traduce en
beneficios clínicos que contrabalanceen la mayor toxicidad y el riesgo de
menor adherencia, dada la complejidad del régimen. En un sentido contrario,
diversos estudios abordaron la hipótesis de tratamientos de menor complejidad.
Otros autores presentaron esquemas de terapia una vez al día, con resultados
promisorios.
Otro tema en debate es el de la suspensión estructurada de tratamiento,
concepto aún insuficientemente definido que refiere a diversas estrategias de
terapia intermitente. Lo racional para esta estrategia consiste en reducir el
tiempo de exposición a drogas, sin afectar la suficiencia inmunológica. Más
aún, se ha postulado que la interrupción temporaria podría mejorar la
inmunidad específica ante-hiv, al reexponer el virus frente al sistema inmune.
Se presentaron datos referidos a pacientes crónicamente infectados y a
seroconvertidores. Las evidencias disponibles hacen recomendable evitar esta
estrategia en la práctica asistencial, a la vez que impulsan a profundizar su
investigación. Otros tópicos que no se comentan por razones de espacio,
incluyen: las nuevas toxicidades, el uso racional de los tests de resistencia,
el monitoreo del nivel plasmático de drogas, el desarrollo de vacunas y la
prevención de la transmisión perinatal.
Localmente, la conclusión más importante de este congreso es la demostración
de que, aun en el marco de desaliento, las restricciones presupuestarias y las
dificultades del quehacer diario, resultó posible organizar en la Argentina
una reunión de nivel internacional que mereció múltiples elogios referidos a
su calidad y nivel organizativo, por parte de académicos y participantes.
Duele decir que con la solitaria excepción del Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires, los altos niveles oficiales brillaron por su ausencia. Resulta
paradigmático que mientras el FONCYT (Fondo de Ciencia y Tecnología) rechazó
una solicitud a la reunión “por ser la primera en su tipo”, el NIH (Instituto
Nacional de la Salud), el CDC (Centros de Control de Enfermedades), ambos de
los EE.UU., así como embajadas europeas, no vacilaron en apoyar generosamente
el evento. Una vez más, la voluntad de hacer y la coo-peración internacional
pudieron más que la burocracia. Finalmente, esta conferencia no omitió
registrar el catastrófico nivel de crecimiento de la epidemia, la que a un
ritmo de 15.000 nuevos infectados por día ya afectó a más de 36 millones de
personas, los que carecen, en el 90% de los casos, de acceso a cuidados
elementales y continúan muriendo, a razón de 2,5 millones por año.
Dr. Pedro Cahn
Presidente de la Conferencia – Jefe Infectología del hospital Fernández
Dr. Héctor Pérez
Presidente del Comité Local – Servicio Infectología del hospital Fernández
1 Fuerte y temprano.
2 Al final pero no en último lugar.
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Preparando el escenario
Por O´Brien, W. A.
Aunque todavía es posible lograr un resultado exitoso en pacientes que
inician su terapia relativamente tarde, comenzar la terapia antirretroviral
antes de que la enfermedad llegue a un estado avanzado es un desafío mucho más
interesante. En los países en desarrollo, el problema central es la falta de
acceso al tratamiento
En su discurso de apertura, el Dr. David Ho, director del Centro de
Investigación sobre Sida Aaron Diamond (ADARC) de Nueva York, hizo una
revisión de su trabajo en terreno virgen sobre dinámica viral, y brindó una
actualización sobre los estudios en los que elucidó la virología de la
infección por hiv mediante ensayos clínicos. Hace siete años, en estudios
realizados en paralelo, el Dr. Ho en el ADARC y el Dr. George Shaw en la
Universidad de Alabama (Birmin-gham), utilizaron la baja de la viremia en
plasma, luego de iniciado el tratamiento con una droga potente, para calcular
la dinámica viral. Al perturbarse el equilibrio en estado estable (en el que
la producción de virus es equivalente a su eliminación), estos grupos
demostraron tener curvas de eliminación llamativamente similares, con una vida
media (t ½) calculada en dos días durante las dos primeras semanas –que
representa la producción viral a partir de linfocitos CD4+ activados- y,
luego, una segunda fase de eliminación más lenta que representa la producción
de células de larga vida (en su mayor parte macrófagas). Al elucidarse esta
cinética de eliminación, se sugirió que sería posible una erradicación viral
luego de varios años de terapia antiviral; pero esto no es posible con las
terapias estándar actuales, a causa de un conjunto de células T en descanso y
latentemente infectadas, y a una replicación residual de bajo nivel, que
vuelve a llenar el reservorio. Ahora, el Dr. Ho ha demostrado que un régimen
fuerte de cinco drogas -lopinariv/ritonavir, efavirenz, lamivudina y
tenofovir- aumenta la velocidad de eliminación de 10–4 días a 5. Aunque esto
no sirva para reanimar los sueños de la erradicación, los regímenes más
potentes pueden prolongar la supresión viral al limitar la replicación a bajo
nivel, y reducir la emergencia de mutaciones por resistencia a las drogas.
A continuación, el Dr. Julio S. G. Montaner del Centro para la Excelencia en
hiv/sida de British Columbia, presentó un criterioso análisis sobre cuándo
iniciar la terapia. Muchas de las razones que se aplicaban anteriormente para
justificar una iniciación temprana de la terapia, ya no parecen ser valederas.
El Multicenter AIDS Cohort Study (MACS), en un estudio de la historia natural
de la infección por hiv, demostró que el punto de ajuste en los pacientes no
tratados era un factor importante para predecir el avance de la enfermedad
durante varios años. No obstante, el Dr. Montaner presentó datos más recientes
procedentes de Vancouver, referidos a pacientes tratados, señalando que un
conteo bajo de células CD4+( 200 células/mm3) se asociaba con un mayor riesgo
de avance de la infección a cualquier nivel de carga viral. De todos modos,
con buen cumplimiento, hubo poca diferencia en los resultados entre los
pacientes cuyos conteos de células CD4+ oscilaron entre las 50 y las 200
células/mm3, y el avance de la enfermedad entre aquellos con un conteo de
menos de 50 células/mm3, que lograron por lo menos un 95% de cumplimiento con
el régimen, fue similar al de los pacientes con conteos mayores de células
CD4+. Por lo tanto, aunque todavía es posible lograr un resultado exitoso en
pacientes que inician su terapia relativamente tarde, el iniciar la terapia
antirretroviral antes de que los pacientes lleguen a un estado avanzado de la
enfermedad, es un desafío mucho más interesante.
EL PROBLEMA DEL TRATAMIENTO EN LOS PAISES EN DESARROLLO
En el último de los discursos de apertura, el Dr. Stéfano Vella se refirió al
irritante problema del tratamiento a la mayoría de los pacientes con infección
por hiv que viven en países en desarrollo, de los cuales un importante
porcentaje se encuentran en el sur del planeta. Es digno reconocerlo: el Dr.
Vella ha hecho más esfuerzos que nadie por mejorar el acceso al tratamiento en
el sur. Vella es el fundador de SHARE, una fundación dedicada a brindar
educación y tratamiento en regiones del mundo que habitualmente son ignoradas
por la mayoría de los programas terapéuticos y educacionales. Ahora, con su
rol de presidente de la IAS, es factible que tenga un impacto aún mayor. En mi
opinión particular, el punto más importante de su presentación fue su mención
de que reducir el costo de las drogas, o incluso el suministrarlas sin cargo,
no es suficiente para lograr una intervención eficaz en los países en
desarrollo.
Aunque resulta necesario reducir los costos de las drogas para que sean
accesibles, en los países con escasos recursos, se debe establecer una
infraestructura de atención sanitaria con la que se pueda brindar y monitorear
el tratamiento. Esto va a requerir la participación de los gobiernos, tanto
del norte como del sur, y no sólo la de la industria farmacéutica. El Dr.
Vella señaló que el momento de actuar es ahora y no después de una detallada
evaluación de las necesidades locales. Para citar un viejo proverbio africano:
“El mejor momento para plantar un árbol fue hace 40 años; el momento que le
sigue al mejor es ahora”.
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El inicio de la terapia
EL CUMPLIMIENTO ES CLAVE PARA EL EXITO
Por Eron, J.J.
Datos recientes demuestran la importancia del cumplimiento para el éxito
antirretroviral. Se suman a la evidencia de que la demora en el inicio de la
terapia hasta que el conteo de células CD4+ baje hasta 200/mm3, no trae como
resultado un riesgo claro de mayor mortalidad
En la sesión late-breaker de hoy, utilizando datos de la cohorte –grande, bien
caracterizado y basado en la población- de British Columbia, Canadá, Julio
Montaner, MD, y sus colegas, hicieron una mayor disección de los factores
determinantes, que tienen relación con el avance de la enfermedad, en
pacientes sin experiencia previa en tratamiento. A los pacientes se los
estratificó por conteo de células CD4+ y nivel de ARN de hiv-1 en plasma en la
línea de base y -debido al sistema de atención hiv que se brinda en esta
provincia canadiense- se pudo determinar una forma de medir el cumplimiento,
mediante seguimiento del porcentaje de agentes antirretro-virales recetados
que realmente se despachaban. A los efectos de este análisis, el cumplimiento
se definió como el despacho de más del 95% de todos los antirretrovirales
recetados durante los primeros seis meses de terapia. Esta forma de medición
del cumplimiento, como la mayoría de ellas, tiene sus limitaciones, pero
realmente brinda una herramienta poderosa para lograr un valor aproximado del
cumplimiento en una población muy grande.
En el análisis se incluyeron a más de 1.200 pacientes, de los cuales 909 se
sometieron a regímenes basados en Pls y 310 a regímenes basados en NNRTIs. El
85% eran hombres. La carga viral en línea de base fue de aproximadamente
120.000 copias/mL y el conteo medio de células CD4+ en línea de base fue de
280/mm3. El tiempo medio de seguimiento fue de 28 meses. Llama poderosamente
la atención que, durante este período, sólo 82 pacientes fallecieron por
causas atribuibles al sida, lo que significa una tasa de mortalidad general
del 6,7%. Se produjeron otras 22 muertes que se consideraron como no
relacionadas con el hiv y se las analizó, aunque el Dr. Montaner señaló que
todos los resultados fueron similares, si la mortalidad por toda causa se
evaluó como en oposición a la mortalidad relacionada con el hiv.
Una vez más, estos datos ponen énfasis en la importancia del cumplimiento para
el éxito antirretroviral y se suman a la creciente evidencia: demorar el
inicio de la terapia hasta que el conteo de células CD4+ baje hasta las
200/mm3, no trae como resultado un riesgo claro de mayor mortalidad. Incluso
los conteos muy bajos de células CD4+ en línea de base no impidieron el éxito
terapéutico, cuando hubo cumplimiento por parte de los pacientes. Estos datos
son excepcionales en cuanto parecen demostrar mayores tasas de mortalidad sólo
en pacientes con conteos muy bajos de células CD4+, y con mal cumplimiento. No
demuestran que haya una disminución de la actividad antirretroviral (según se
la define en este estudio) con un menor conteo de células CD4+ en línea de
base.
ESTUDIOS RANDOMIZADOS DE REGIMENES ESCASOS EN
PROTEASA
CONTINUA LA TENDENCIA POSITIVA
Continuando con la tendencia de los últimos años, se presentaron en esta
reunión varios estudios switch en los que pacientes con supresión viral, por
un régimen basado en inhibidores de la proteasa (Pls), se pasaban a
combinaciones no basadas en Pls. Patricia Patterson (MD 83), de la Fundación
Huésped de Buenos Aires, presentó los resultados preliminares de un estudio
randomizado de etiqueta abierta, que buscaba la “simplificación” de regímenes
supresivos basados en Pls, pasando a regímenes basados en nevirapina o
efavirenz.
Los resultados fueron similares a los informados en estudios anteriores: en
general, el cambio de un PI a un inhibidor no-nucleósido de la transcriptasa
reversa (NNRTI), se ha asociado con el mantenimiento de la supresión viral
durante los períodos a los que se ha llegado hasta la fecha.
Algo interesante en este estudio fue que se presentaron datos sobre la terapia
antirretroviral no-supresiva a la que se habían sometido estos pacientes
previamente. Por lo menos la mitad de los pacientes de cada grupo habían sido
sometidos a terapia no-supresiva con inhibidores nucleósidos de la
transcriptasa reversa (NRTIs) mono o duales, incluyendo lamivudina, durante
una media de 15 meses antes de iniciar el régimen supresivo basado en Pls, y
la mayoría continuó con su previa columna vertebral NRTI de
stavudina/lamivudina, luego de pasar a un NNRTI. De cualquier manera, todos
–excepto un paciente- mantuvieron la supresión virológica. El paciente que
experimentó la falla virológica con nevirapina, había sido sometido a una
terapia secuencial particularmente prolongada con NRTIs, y rebotó con un
aislamiento que mostraba mutaciones en la posiciones D67N, Y181C, M184V y
T215Y.
Aunque estos datos son preliminares, resulta interesante que los cambios de PI
a NNRTI, en pacientes que habían sido sometidos previamente a una terapia
no-supresiva con NRTIs, parecen ser eficaces, por lo menos en las primeras
semanas. Este parece ser el caso, incluso con el NNRTI presumiblemente
“fallido”. Si se mantienen estos éxitos virológicos durante el seguimiento
ulterior, puede ser necesario volver a analizar el rol y la potencia de los
NNRTIs en el mantenimiento de la supresión viral.
Ruane, P.
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Mujeres con HIV y la transmisión de madres a hijos
Por Levine A. M.
Las mujeres constituyen la población con mayor crecimiento de riesgo de
infección. Sin embargo, no tienen las mismas posibilidades de acceso a las
terapias que los hombres. La trasmisión de madre a hijo ha disminuido, pero
esta realidad alentadora no se proyecta en las regiones pobres del mundo
Las mujeres constituyen la población con el crecimiento más rápido en riesgo
de infección por hiv en Estados Unidos, y aproximadamente el 42% de todas
las personas infectadas del mundo. A pesar de los significativos avances
logrados recientemente en la comprensión de la enfermedad por hiv en las
mujeres, todavía queda muchísimo por aprender. Muchas de las presentaciones
efectuadas en la Primera Conferencia de la IAS sobre Patogéneseis y
Tratamiento del hiv, realizada en Buenos Aires, Argentina, estuvieron
referidas a distintas características de la enfermedad en las mujeres.
Las mujeres, ¿tienen igual acceso a la terapia antirretroviral de alta
actividad (HAART) que los hombres? Numerosos estudios realizados con el
correr de los años han demostrado que las mujeres no han tenido el mismo
acceso a la terapia antirretroviral que los hombres, ni siquiera a las
mismas indicaciones. Por ejemplo, a principios de los años 90, Stein y sus
colegas hallaron que era tres veces menos factible que las mujeres con
infección por hiv y con sida, recibieran zidovudina como los hombres.
Por otro lado, Hellinger informó que, estadísticamente, era menos factible
que las mujeres con hiv recibieran igual atención médica que los hombres,
incluyendo medicación, internaciones y visitas ambulatorias a consultorios.
De la misma manera, evaluando datos de Medicaid, en el estado de Florida
(EE.UU.), de los años 1992-1997, An-derson y sus colegas encontraron una
consistente disparidad entre mujeres y hombres en cuanto a recibir agentes
antirretrovirales.
Como dato interesante, Mocroft y sus colegas analizaron el manejo de la
infección por hiv en una población de Alberta, Ontario, Canadá, donde toda
la atención de la salud, incluyendo las visitas médicas, la medicación y la
hospitalización, es provista por el Estado. Incluso en este estudio,
realizado con 14.030 pacientes (9% de los cuales eran mujeres), era
significativamente menos factible que las mujeres comenzaran con una HAART
(definida, por lo menos, por la toma de tres antirretrovirales
consecutivos), y también que comenzaran con un régimen de IP.
TRANSMISION DE MADRES A HIJOS
J. Sullivan de la Universidad de Massachusetts, dio un excelente panorama
del estado actual del conocimiento respecto de la transmisión del hiv de
madres a hijos, la que se puede producir en el útero, durante el nacimiento
y el parto, y como consecuencia de la lactancia.
Se considera que en las poblaciones sin lactancia materna, el 65% de las
infecciones se producen intrapartum. Respecto al momento preciso en que se
produce la transmisión del hiv en útero, las evidencias más recientes
sugieren como momento más vulnerable al segundo y tercer trimestre. Por
último, la lactancia en áreas de bajos recursos sigue siendo un obstáculo
importante que impide reducir la transmisión vertical.
Luego de la demostración de la reducción por el estudio ACTG 076, diversos
trabajos han verificado una situación semejante en cuanto a la transmisión
de madres a hijos del hiv. El uso de nevirapina ha llevado a un método
prácticamente factible y económicamente accesible, que podría aplicarse en
regiones de bajos recursos.
Por último, en un estudio cooperativo europeo, el uso de la cesárea electiva
se asociaba con un menor riesgo de transmisión, aunque estos resultados no
fueran significativos. Como lo señalara Newell, el uso de terapia antiviral
durante el embarazo y el parto, así como la cesárea electiva y el evitar la
lactancia materna, han traído como resultado una reducción de hasta el 2%.
Lamentablemente, estos alentadores datos no se han podido trasladar a
regiones de bajos recursos, zonas en las cuales se hallan la mayoría de las
mujeres en edad fértil infectadas por hiv.
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PAUTAS
CAMBIANTES EN LA TRANSMISION DEL HIV-1 RESISTENTE A LAS DROGAS
Por Kuritzkes, D. R.
La transmisión de cepas del hiv resistentes a las drogas es motivo de gran
preocupación para la salud pública, ya que puede conducir a fallas en el
tratamiento de pacientes recientemente infectados y sin experiencia en
tratamiento antirretroviral
La transmisión de cepas del hiv resistentes a las drogas es motivo de gran
preocupación para la salud pública, ya que puede conducir a fallas en el
tratamiento de pacientes recientemente infectados y sin experiencia en
tratamiento antirretroviral. Los informes sugieren que la prevalencia de la
transmisión de virus con reducida susceptibilidad a los agentes
antirretrovirales, se ha incrementado durante los dos últimos años en América
del Norte.
Simon y sus colegas, del Centro de Investigación sobre Sida Aaron Diamond de
Nueva York, informaron que los perfiles del hiv resistente a las drogas
observados en 154 personas infectadas en un período reciente, en un cohorte
epidemiológicamente homogéneo de hombres que tienen sexo con hombres, fue
modificándose a medida que transcurría el tiempo, en el lapso 1995-2001. La
frecuencia de las mutaciones primarias, que se asocian con la resistencia a los
inhibidores de la proteasa (Pls) aumentaron del 1% al 4%. Se observó también,
una mayor prevalencia de las mutaciones secundarias PI en el período 1999-2001.
Es de hacer notar que algunas mutaciones sólo se observaron durante el primer o
segundo período, pero no durante ambos. La mutación de M184V en la transcriptasa
reversa (RT), que se asocia con un alto nivel de resistencia a la lamivudina, se
detectó en el 4% de los individuos del estudio durante el primer período, pero
no se observó en el período 1999-2001. Por otra parte, las mutaciones de
T69D,T2155/D y L219Q en RT sólo se encontraron durante este último período. Las
mutaciones observadas en el codón 215 no se asocian con una reducida
susceptibilidad a las drogas antirretrovirales, sino que se las ha descripto
como resultantes de cepas resistentes a las drogas.
Estos resultados avalan lo que actualmente se recomienda respecto al uso de
ensayos antirretrovirales en el ambiente clínico, aconsejándose la consideración
de estos ensayos en pacientes con evidencia de infección reciente por hiv, a fin
de brindar orientación para seleccionar un régimen antirre-troviral que suprima
con éxito la replicación viral y, consiguientemente, preserve las células CD4+
específicas del hiv.
En otro informe, Petrella y sus colegas presentaron nuevos datos de estudios
realizados en el Centro del Sida McGill, de Montreal, Quebec, Canadá. Informaron
de un 11% de prevalencia de variantes resistentes a las drogas en muestras de
pacientes con infección primaria por hiv. Un 4,9% de las muestras resultaron
resistentes a una única clase de drogas, mientras que el 6,2% fueron resistentes
a múltiples drogas. Es interesante resaltar que la relativa aptitud de estas
variantes se vio menoscabada cuando los ensayos se efectuaron in vitro. En
algunos casos, ese menoscabo de la aptitud relativa puede estar relacionado con
una baja viremia, pero en algunos de los pacientes analizados se encontraron
niveles normales de virus circulantes, lo que indica que puede haber diferencias
importantes entre la conducta de estos virus in vitro e in vivo.
Queda claro que es necesario realizar estudios más amplios y más detallados
evaluando la frecuencia de la transmisión de virus resistentes a las drogas en
los diferentes países, especialmente en aquellos en los que se dispone de
terapia antirretroviral. Hay varias cuestiones que requieren mayor estudio,
incluyendo la transmisibilidad de las variantes resistentes a las drogas, la
relativa aptitud de esas cepas y la eficacia de la terapia antirretroviral, en
cuanto a la reducción de la carga viral en personas que albergan virus
resistentes. De la misma manera, la relación entre la relativa aptitud in vitro
e in vivo debería ser motivo de ulterior investigación.
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