| BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Año
7 Nº62 Octubre de 2000 Trabajo infantil y salud pública El trabajo infantil en el mundo Condiciones de trabajo y efectos en la salud de los niños Razones para explicar el trabajo infantil
TRABAJO INFANTIL Y SALUD PUBLICAEl trabajo infantil es un problema complejo, cuyas bases se encuentran profundamente enraizadas en tradiciones sociales y culturales, y determinadas por las estructuras económicas. El trabajo en un niño -y la mayoría de los que trabajan no tienen el privilegio de una libre elección- acarrea un profundo impacto en su desarrollo físico y mental. La declaración de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, quizá el tratado internacional sobre derechos humanos más ampliamente ratificado, así como las convenios de la Organización Internacional del Tra-bajo (OIT) sobre el particular (como el 138 y el 182), se refieren a la cuestión del trabajo infantil y fijan el marco para la acción tendiente a su eliminación: buscan proteger a los niños de la explotación económica, de la realización de trabajos que interfieran con su educación, o aquellos peligrosos para su salud o su desarrollo físico, mental, espiritual y social. Estos convenios tienen un impacto considerable en la legislación nacional, así como en la mayoría de los países, y a pesar de que actualmente prohiben o establecen severas restricciones al trabajo infantil, éste existe en escala masiva. El trabajo infantil es a menudo aceptado en silencio, o justificado con el argumento de que la pobreza lo hace inevitable o de que es una forma útil de preparación para la edad adulta. Como es ilegal, a menudo es declarado o asumido como inexistente. Declararlo y reconocerlo como escandaloso e inaceptable no es a menudo suficiente para eliminarlo. Los esfuerzos para erradicarlo deben incluir medidas que modifiquen el entorno que permite o acepta su práctica. El concepto “trabajo infantil” no se refiere a los jóvenes que trabajan unas pocas horas semanales en busca de dinero para ayudar a sus familias sin que ello interfiera con su educación, salud o desarrollo, sino a aquel al que se somete a muchos niños que deben trabajar un gran número de horas diarias, bajo condiciones perjudiciales, para asegurar su propia supervivencia o la de sus familias. El tipo de trabajo al que se hace referencia es aquel que priva a los niños y a su infancia de dignidad, que traba el acceso a la educación y la adquisición de conocimientos, y que es realizado bajo condiciones deplorables y peligrosas para su salud y desarrollo. De acuerdo con la OIT1, la expresión “trabajo infantil” o “trabajo de los niños” abarca toda actividad económica efectuada por una persona de menos de 15 años de edad, cualquiera sea su situación en la ocupación (trabajador asalariado, trabajador independiente, trabajador familiar no remunerado, etc.); incluye el trabajo doméstico que un niño está obligado a realizar a fin de que sus padres puedan desempeñar un empleo fuera del hogar, y que insume todo su tiempo e impide la concurrencia a la escuela. Este número del Boletín Temas de Salud está dedicado al tratamiento de este problema, sin duda, un problema de salud pública. Nota: El autor es integrante del Grupo Salud Laboral del hospital Piñero. 1 264ª reunión. Documento del Consejo de Administración sobre el Trabajo Infantil.
EL TRABAJO INFANTIL EN EL MUNDO Más de 250 millones de niños trabajan en el mundo. La mayoría lo hace en condiciones de riesgo y explotación. La falta de estadísticas confiables supone un subregistro importante El trabajo infantil no es objeto de recuento numérico en muchos países. En otros, las estadísticas disponibles dan una idea muy parcial de ese trabajo en la medida en que sólo toman en consideración a los niños cuyo trabajo es la actividad principal, con lo que se excluye a los muchos que combinan trabajo y estudios; o sólo tienen en cuenta a los niños ocupados como asalariados que son una pequeña fracción de la mano de obra infantil total; o bien, sólo recogen datos sobre el grupo de edad de 10 a 14 años, pero se omiten a los menores de 10 años que en algunos países llegan a constituir hasta el 20% de la mano de obra infantil. Es usual que también se excluyan categorías, especialmente trabajo doméstico, agricultura y sector informal de la economía. De acuerdo con estimaciones recientes1, el número de niños de 5 a 14 años que trabaja en países en desarrollo alcanza los 250 millones, de los cuales 120 millones lo hacen a tiempo completo. Estos niños suelen trabajar en condiciones de riesgo y sometidos a explotación, sufren lesiones y enfermedades, e incluso pierden la vida como consecuencia de ello. Según estimaciones de la OIT (1999), 12.000 niños mueren cada año por causas asociadas al trabajo. La presencia de tareas laborales infantiles suele ser mayor en las regiones menos desarrolladas aunque también existe en países ricos e industrializados. En términos absolutos, el mayor número de niños trabajadores se encuentra en Asia (61% del total mundial), seguida de África (32%) y América Latina (7%); en términos relativos, es decir en porcentaje de niños económicamente activos, en el grupo de 10 a 14 años África ocupa el primer lugar (26.3%), seguida de Asia (13%) y América Latina (9.8%) . La tabla muestra una estimación porcentual de los niños económicamente activos en el grupo de edad de 10 a 14 años durante 1995, para una selección de países elaborada por la oficina de estadísticas de la OIT. Es altamente probable que el número de niños trabajando sea mucho más elevado, pero resulta casi imposible cuantificar esa subestimación. La falta de series estadísticas fiables no permite conocer tampoco cómo evoluciona el trabajo infantil en el curso del tiempo. Según ciertos expertos que basan sus observaciones en el sudeste asiático, el trabajo de los niños estaría disminuyendo a raíz de factores que según se juzga han contribuido como son el incremento del ingreso por habitante, la ampliación de la instrucción básica y la reducción del tamaño de la familia. Por el contrario, otros expertos que basan sus observaciones en África y América Latina afirman que el trabajo infantil se ha incrementado de la mano del estancamiento o deterioro de las condiciones de vida, a causa de la grave crisis económica y la incapacidad de los sistemas educativos de dar acogida a todos los niños en edad escolar. El trabajo infantil es un fenómeno que se observa en todas partes, pero ante todo en los países en desarrollo. Es más frecuente en las zonas rurales, sin embargo la urbanización rápida de los países en desarrollo aumenta constantemente el volumen de trabajo infantil en estas áreas. La mano de obra infantil está integrada en su gran mayoría por trabajadores familiares no remunerados. Los datos disponibles señalan que trabajan más los varones que las niñas, no obstante, conviene advertir que el trabajo de las niñas es frecuentemente su-bestimado por las encuestas estadísticas, que por lo general no tienen en cuenta los trabajos domésticos que llevan a cabo tiempo completo en el domicilio de sus padres para permitir que éstos a su vez trabajen. Por otra parte, las niñas suelen trabajar más horas que los varones, particularmente en el servicio doméstico.
Los niños se desempeñan en diversas áreas como agricultura, comercio, empresas familiares o en las calles como cuentapropistas. Son víctimas de la explotación y están expuestos a grandes riesgos. El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil recomienda medidas urgentes Muchos de los niños que trabajan lo hacen en la agricultura, en tareas domésticas, en comercio informal o en pequeñas empresas familiares. Un considerable número puede encontrarse también en el servicio doméstico y en las calles, como trabajadores cuentapropistas. Es en este, relativamente, inaccesible sector de la economía informal, donde los chicos están expuestos a los más serios abusos y grandes riesgos. Otro factor a considerar es la edad temprana a la que muchos niños comienzan a trabajar: alrededor de los cinco o seis años. Este es un aspecto particularmente serio ya que cuanto más precoz es el ingreso al trabajo, más vulnerable es el infante a los riesgos del medio ambiente de trabajo, a la explotación y a los malos tratos. La prostitución infantil crece de manera extensa, especialmente entre las niñas explotadas por aquellos que promueven el turismo sexual. Mucho más seria es todavía la situación de aquellos niños que son vendidos y llevados más allá de las fronteras de sus países de origen. Ellos se encuentran a menudo en condiciones similares a prisioneros, separados de sus familias, en países extraños cuyos lenguaje, leyes y costumbres desconocen. La exposición a enfermedades trasmitidas sexualmente y los embarazos precoces agravan aún más la situación. Los casos de explotación sexual de niños para la pornografía también se incrementa desde la utilización de internet con esos fines. A modo de ilustración de la situación del niño explotado, se transcribe parte de un informe del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) recientemente publicado, en el que se recomiendan medidas urgentes relativas a la protección de los niños que trabajan en el sector no estructurado de Indonesia, frente a los peligros con que se enfrentan a diario. Los investigadores examinaron las condiciones en ocupaciones tan peligrosas como rebuscar basuras, pesca, buceo para la obtención de perlas y la venta callejera ambulante. En ellas trabajan miles de niños fuera del alcance de la protección de las leyes y reglamentos laborales.
Conclusiones del informe deL IPEC Vendedores callejeros ambulantes. Esquivar la circulación en las intersecciones de las calles del sector comercial del centro de Yakarta es un riesgo cotidiano para estos niños desertores de la escuela primaria, cuyos padres no pueden hacer frente a los costos de su educación. La mayoría declara que toda o gran parte de sus ganancias las envían a sus hogares, y que sus contribuciones se elevan como promedio a más de la mitad de los ingresos de sus padres. El riesgo de lesiones es elevado y los niños sufren también la exposición a los gases de los vehículos. El informe recomienda que los vendedores ambulantes sean reubicados en lugares más seguros, como estaciones de autobuses y mercados, y que se tomen medidas contra los agentes explotadores al por menor, para los cuales trabajan la mayoría de estos niños. Pesca en el mar con “jermal”. Jermal es el nombre de una trampa para pescar que se encuentra a lo largo de la costa oriental, al norte de Sumatra. Consiste en una enorme red suspendida sobre pilotes de madera que se clavan en el suelo marino. Las fuertes corrientes de la superficie empujan a los peces dentro de la red. Se construyen alojamientos rudimentarios cercanos para los pescadores. Aunque el empleo de los niños en las jermal es ilícito, un gran número de ellos está empleado en condiciones que se asemejan al trabajo forzado. Muchos proceden de tierras del interior y no saben nadar. Permanecen en las jermal durante períodos ininterrumpidos de tres meses o más, y trabajan siete días por semana con unas pocas horas para dormir al día. El riesgo de ahogarse es constante. Los niños trabajadores sufren también daños psicológicos debido al aislamiento total de sus familias. Algunas veces son sometidos a abusos verbales, físicos y sexuales. El informe insiste en que debe suprimirse el empleo de los niños en las jermal. Deberían tomarse medidas severas contra los operadores y reclutadores de estos ilícitos. Niños en los basureros. El basurero de Bantar Gebang, en las afueras de Yakarta, acumula cada día 28.000 metros cúbicos de basura. Es una “mina de oro” para algunos miles de personas que rebuscan las basuras y que viven en aldeas de fortuna en el mismo lugar. Pueden obtenerse ingresos seis veces superiores a los ingresos diarios de un trabajador agrícola. El trabajo de escarbar se hace sistemá-ticamente entre seis grupos principales de trabajadores compuestos por 200 y hasta 600 familias por grupo, incluidos los niños. Las condiciones de trabajo son misérrimas, con elevada incidencia de lesiones y frecuentes accidentes. Los camiones volquete y las excavadoras funcionan entre el enjambre de los rebuscadores (niños trabajadores). Los riesgos en cuanto a la salud son indudablemente graves. El informe insta a que se suprima inmediatamente el empleo de los niños. Una medida efectiva sería prohibir su presencia en el lugar y reubicarlos en pueblos a una cierta distancia. Pesca en el mar y de perlas. En las poblaciones costeras de Java, los niños de corta edad trabajan en las pesquerías locales. A medida que crecen participan en la pesca nocturna hasta seis millas de la costa. El trabajo más peligroso está en el agua, sosteniendo la red y anclando lámparas flotantes de querosen mientras la barca maniobra. También bucean para mantener a distancia a los peces depredadores. Su único equipo de seguridad es una vieja cámara de coche. En las islas Aru, los niños son tradicionalmente empleados en la pesca de perlas, sumergiéndose desde pequeñas barcas con un rudimentario equipo. Se exponen a los ataques de los tiburones y de los peces venenosos y a numerosos riesgos para su salud. El informe dice que, en ambos casos, una tecnología mejorada contribuiría a evitar el empleo de niños, tanto por la creciente demanda de adultos calificados como por los crecientes incentivos que empujarían a que los niños asistan más tiempo a la escuela. Deberían mejorarse los servicios locales de enseñanza, incluida la provisión de enseñanza a distancia. En sus recomendaciones generales, el informe pide que se apliquen de manera más estricta los reglamentos existentes de protección, particularmente para los niños que trabajan. Preconiza una campaña pública nacional de sensibilización que ponga de relieve los efectos de los trabajos peligrosos para la salud, seguridad y moral de los niños, y la inclusión de un sistema especial de atención en los programas primarios de salud ya en marcha. El informe subraya también la importancia de la educación obligatoria y recomienda una transferencia de recursos en favor de las escuelas de nivel primario y secundario y un apoyo compensatorio para los niños retirados del trabajo y reintegrados al sistema educativo
CONDICIONES DE TRABAJO Y EFECTOS EN LA SALUD DE LOS NIÑOS Muchos niños que trabajan están sometidos a graves riesgos físicos y psíquicos para su salud. Entre ellos, la OMS destaca el envejecimiento prematuro, la depresión y la escasa autoestima Hacen falta más informaciones oficiales acerca de los tipos de trabajo que efectúan los niños y las condiciones en que lo hacen, esto impide determinar qué niños realizan trabajos físicos o mentalmente perjudiciales, y poder así proporcionar protección específica. Numerosos informes nos aproximan al conocimiento de esta realidad. Así puede establecerse que muchos niños trabajan demasiadas horas. El peligro más evidente de esta práctica es que no pueden beneficiarse con la educación. Se inicia así un círculo vicioso, ya que una instrucción deficiente constituye un obstáculo grave para las posibilidades de empleo futuro que cada vez dependen más de la posesión de conocimientos. A pesar de lo dicho, encuestas realizadas por la Organización Internacional del Trabajo en Brasil, Ghana, India y Turquía indican que entre el 50% y 70% de los niños trabajadores combinan trabajo con escuela. La fatiga que conlleva semejante carga de trabajo es la principal causa de accidentes y puede perjudicar el desarrollo intelectual de los niños. Algunos estudios han puesto de relieve que el trabajo durante 20 horas semanales puede resultar perjudicial para la instrucción. Este peligro es especialmente grande para las niñas, ya que trabajan más horas al estar dedicadas a tareas tanto económicas como domésticas. Probablemente este hecho contribuya a explicar por qué en general su tasa de asistencia a la escuela y terminación de estudios es inferior.
Trabajo infantil y salud Muchos niños que trabajan están expuestos a serios peligros para su salud y seguridad. La naturaleza de estos riesgos varía de un sector a otro. La agricultura es considerada por los expertos entre las más peligrosas para la salud y seguridad, ya que allí la exposición a productos químicos (agroquímicos) peligrosos, así como a riesgos mecánicos derivados de la utilización de maquinaria, usualmente sin entrenamiento previo ni precauciones de seguridad y en las peores condiciones de higiene, es un hecho más que frecuente. Similares consideraciones pueden hacerse del análisis de las condiciones de trabajo infantil utilizado en la minería subterránea. Los niños sufren la fatiga más rápidamente que los adultos, máxime cuando se suman los efectos de la malnutrición que padecen muchos de ellos: los expone con mayor frecuencia al riesgo de sufrir accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo. Entre los niños que hurgan la basura se han encontrado a menudo concentraciones elevadas de plomo o mercurio en sangre, lesiones por palizas o armas, infecciones graves (como tétanos) y deformaciones óseas debidas al levantamiento de cargas pesadas. También se observaron parasitosis y enfermedades de la piel. La exposición a plaguicidas es una de las causas de enfermedad y muerte más frecuente entre los niños que trabajan en zonas rurales. El trabajo en posiciones incómodas durante las largas jornadas de las cosechas provocan alteraciones osteoarticulares que generan serias discapacidades a quienes se exponen a ellas. El déficit nutricional hace más vulnerables a los chicos respecto de la presencia de enfermedades respiratorias, inmunológicas y neurológicas. Los riesgos psicosociales también adquieren una dimensión trascendente. Algunos investigadores han señalado el hecho de que algunas ocupaciones pueden causar a los niños serios problemas de ajuste psicológico y social. Una de esas ocupaciones es el servicio doméstico en la que se emplea a un gran número de niños. La información disponible al respecto indica que trabajan gran cantidad de horas, lejos de su hogar, en situaciones de tensión, entre adultos poco afectuosos y casi en total aislamiento de familia o amigos. Una encuesta realizada en Colombia observó que las sirvientes domésticas de menos de 15 años trabajan más de 60 horas a la semana. Hay también indicios de que muchas de ellas son objeto de abusos físicos, mentales y sexuales. La Organización Mundial de la Salud informa que los niños que se ocupaban de ayudar en tareas domésticas muestran síntomas de estrés psicológico que se manifiesta entre otras cosas por retraimiento y regresión, envejecimiento prematuro, depresión y escasa autoes-tima.
Esclavitud infantil La esclavitud infantil -grave, escandalosa, inaceptable- es aún hoy un hecho real. Los informes del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre las formas contemporáneas de la esclavitud dan suficiente cuenta de la existencia actual de la esclavitud infantil y llevan a estimar en decenas de millones su número. Las informaciones disponibles señalan la existencia de formas tradicionales de esclavitud en el Asia meridional, en la franja subsahariana de África y en algunos países de América Latina. Sin embargo, al parecer se están desarrollando formas contemporáneas de esclavitud infantil en casi todo el mundo, sea mediante el establecimiento de un vínculo entre el contrato de trabajo de un adulto y la puesta a disposición de un niño, o mediante el intercambio de un niño por dinero, que suele presentarse como adelanto salarial. Se sabe que existe un número considerable de niños esclavos en la agricultura, la servidumbre doméstica, la industria del sexo, la textil, los tapices, las canteras y las fábricas de ladrillos. El predominio de niños esclavos corresponde principalmente a la existencia de sistemas sociales fundados en la explotación de la pobreza, como la servidumbre por deudas. Las situaciones de guerra también reducen a la esclavitud a niños y adolescentes..
RAZONES PARA EXPLICAR EL TRABAJO INFANTIL La pobreza es la causa principal de la explotación de niños. La utilización de mano de obra infantil no puede explicarse sólo por razones económicas, existen factores culturales que la determinan Para este análisis, siguiendo a la OIT1 conviene analizar inicialmente los factores que influyen en la oferta de trabajo infantil. La pobreza, que constituye la principal causa de presencia de niños en los sitios de trabajo, influye al obligar a muchos a trabajar en régimen de plena dedicación para su supervivencia y al impedir casi totalmente a las familias que inviertan en otras actividades, como la educación. La gran necesidad que tienen los hogares pobres de que trabajen muchos miembros de la familia les impide invertir en la instrucción. Además, se tiene en cuenta el ingreso que la familia pierde cuando el niño estudia en vez de trabajar. Puede muy bien ocurrir que esos niños no dejen de ser analfabetos y nunca adquieran las calificaciones que necesitan para su futuro como trabajadores y para contribuir al desarrollo de una economía moderna en su país. Los análisis macroeconómicos muestran que las inversiones en la educación, sobre todo en la enseñanza primaria, arrojan tasas elevadas de beneficios sociales. A este respecto, la historia nos recuerda también que los países industrializados no alcanzaron primero esa situación y luego procedieron a invertir en el “lujo” de la escolarización universal. Al contrario, en Alemania, Austria, Estados Unidos y Japón se alcanzaron altos índices de alfabetización antes de que ocurriese la industrialización gran escala. Las familias pobres suelen tener más hijos y, como se sabe, el tamaño de la familia es uno de los factores que influyen en la decisión de que los niños trabajen. Las estadísticas muestran que hay relación entre la familia numerosa y la probabilidad más elevada de que los niños trabajen: los índices de asistencia a la escuela son inferiores y, por la tanto lo son las posibilidades que finalicen sus estudios.
TEORIA DE LOS DEDOS HABILESPor otra parte, deben analizarse los factores que influyen en la demanda de trabajo infantil. El empleo de niños es más probable cuando resulta menos caro o causa menos conflictos que la mano de obra adulta, cuando hay escasez de otro tipo de recurso humano o cuando se considera que los niños son irreemplazables a causa de su tamaño o de su destreza. Es un hecho que en muchos casos a los niños que trabajan se les paga menos que a sus homólogos adultos. Ahora bien, esas diferencias salariales competitivas y otras ventajas no están siempre presentes ni son tan claras y convincentes como se afirma. Esto quedó demostrado, por ejemplo, en estudios realizados hace poco tiempo en la India con el apoyo del Departamento de Empleo de la OIT para someter a prueba la afirmación de que, por razones técnicas o económicas, los niños trabajadores son irreemplazables en determinadas industrias, las que perderían su competitividad si prescindiesen de ellos. La OIT decidió investigar esta cuestión en las industrias de tapetes tejidos a mano y de pulseras de vidrio. Los resultados de esos estudios refutan claramente la tesis de los “dedos hábiles”: concepto de que sólo los niños pueden realizar determinadas tareas o que pueden hacerlas mejor que los adultos. En realidad, los adultos pueden ejecutar esas mismas tareas y efectivamente las realizan, las hacen tan bien como los niños. Algunos de los mejores tapices, los cuales tienen la máxima densidad de nudos pequeños, son tejidos por adultos. Si la destreza de los niños no es una característica indispensable que les sea exclusiva para hacer los nudos en los tapices más finos, es difícil imaginar para qué otros oficios podría ser válido el argumento de los “dedos hábiles”.
ECONOMIA Y TRABAJO INFANTILLa tesis relativa a la insustituibilidad económica apenas sale mejor parada. Desde el punto de vista del precio final de los tapices o las pulseras para el consumidor, todo ahorro en los costos de mano de obra debido al empleo de niños es sorprendentemente pequeño: menos del 5% para las pulseras y entre el 5% y el 10% para los tapices. Es muy probable que, habida cuenta de lo reducido de esas proporciones, los vendedores y los compradores podrían absorber con facilidad los costos adicionales que supondrían la contratación exclusiva de adultos. Si esta diferencia es tan pequeña, ¿por qué la industria recurre a niños, sobre todo cuando está creciendo la oposición internacional a los productos hechos con recurso de mano de obra infantil? La respuesta se encuentra allí donde tienen lugar los beneficios derivados del uso de mano de obra infantil. En la in dustria del tapiz, quienes obtienen un beneficio directo son los propietarios de los telares, los cuales supervisan el tejido. Son numerosos, suelen ser pobres y actúan como pequeños subcon-tratistas (sólo con uno o dos telares por propietario) que trabajan con un margen de beneficios muy estrecho. Recurriendo a niños trabajadores pueden multiplicar por dos sus propios exiguos ingresos. No siempre se contrata a niños por razones económicas. En la India, la industria de pulseras de vidrio contrata a niños como trabajadores a destajo sin que sea perceptible ningún ahorro, lo cual hace suponer que hay razones importantes de carácter no económico para que recurran al trabajo infantil. Quizá los empleadores consideren que no hay motivo alguno para discriminar a los niños que solicitan trabajo, o bien que admitan a niños en el lugar de trabajo por razones tanto sociales como estrechamente económicas. También puede ocurrir que algunos empleadores consideren que hacen un favor valioso al proporcionar empleos a niños de familias pobres. Una de las principales fuentes de la demanda de trabajo infantil en provecho de sus propios familiares es la que procede de los padres. Un número ingente de niños trabaja sin remuneración en granjas, talleres y tiendas familiares cuya viabilidad económica depende de la mano de obra familiar. Suele considerarse que esos niños están mucho menos expuestos al riesgo de explotación que los niños que no trabajan para su familia, pero semejante generalización no se ve confirmada por los hechos: a menudo ocurre lo contrario.
Se estima que trabajan 250.000 chicos, el 70% lo hace en tareas rurales. Un informe de UNICEF destaca la ausencia de estadísticas oficiales Según un informe de UNICEF Argentina, en nuestro país existen 252.000 niños que trabajan. Un 70 % de ellos lo hace en zonas rurales. En un documento especial publicado recientemente1 se afirma que el 40 % de la fuerza laboral que trabaja en los olivares de San Juan está integrada por menores de 14 años y además 7 de cada 10 cosecheros de cebolla son menores. En la recolección de papa en Tucumán cerca del 40% son chicos que no superan los 10 años. Por su parte en Misiones, durante la zafra de yerba mate trabajan cerca de 25.000 niños. En la provincia de Buenos Aires la frutihorticultura incorpora cerca del 25% de mano de obra infantil. En Jujuy los chicos trabajan en la cosecha del tabaco y en la zafra azucarera, pero perciben la mitad del jornal de un adulto. En La Rioja se estima que centenares de menores participan en la cosecha de jojoba. En La Pampa se afirma que hay niños que trabajan en hornos de ladrillo. En Salta se constató que son muchísimos los que lo hacen en la cosecha de tabaco y citrus. En Santa Fe se estima que en el Gran Rosario hay más de 1.500 chicos que desempeñan tareas no bien precisadas. En Mendoza los chicos trabajan en las fincas de viñedos acompañando a sus padres. También lo hacen en la cosecha de ajo y cebolla. En la provincia de Neuquén la mayoría de los lavacoches de la capital son menores. Idéntica situación se da en San Luis donde desde los 12 años los niños que trabajan como lavacoches cobran 2 pesos por coche. En Río Negro la mayoría de los chicos que trabajan vende diarios, lava coches, recolecta fruta o ayuda en supermercados. En Catamarca se constata la presencia infantil en el cuidado de rebaños. En la provincia del Chaco los chicos trabajan en la cosecha del algodón en jornadas de alrededor de 10 horas diarias y también en la industria forestal como hacheros. En el mismo informe se dice que casi ningún gobierno provincial tiene cifras oficiales. CONVENIO SOBRE LA EDAD MINIMA DE ADMISION AL EMPLEO. C138, OIT (1973)Artículo 1Todo Miembro para el cual esté en vigor el presente Convenio se compromete a seguir una política nacional que asegure la abolición efectiva del trabajo de los niños y eleve progresivamente la edad mínima de admisión al empleo o al trabajo a un nivel que haga posible el más completo desarrollo físico y mental de los menores. La edad mínima fijada en cumplimiento de lo dispuesto no deberá ser inferior a la edad en que cesa la obligación escolar, o en todo caso, a los quince años (...). CONVENIO SOBRE LAS PEORES FORMAS DE TRABAJO INFANTIL. C182, OIT (1999) Artículo 3 A los efectos del presente Convenio, la expresión las peores formas de trabajo infantil abarca: a) todas las formas de esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, como la venta y el tráfico de niños, la servidumbre por deudas y la condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados; b) la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas; c) la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes, tal como se definen en los tratados internacionales pertinentes, y d) el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños (...). |