BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 12 Nº 112 Septiembre de 2005 
COORDINACION: COMITE EDITORIAL


INDICE

Plaguicidas, ¿aliados o amenazas para la salud pública?

El mercado de plaguicidas en la Argentina

Impacto biótico y abiótico de los pesticidas

Pecepción de riesgos por uso de pesticidas domésticos


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


PLAGUICIDAS, ¿ALIADOS O AMENAZAS PARA LA SALUD PUBLICA?

(Segunda parte)

En la edición anterior del Boletín de Temas de Salud presentamos la primera parte de un informe sobre el impacto de los plaguicidas en la salud ambiental. Decíamos que las consultas por exposición/intoxicación con estas sustancias constituyen el 14% del total de las consultas a los centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxi-cológica, y de ellas aproximadamente el 50% corresponden a niños de 0 a 9 años. Del total de las consultas, un 30% están relacionadas con piretroides y piretrinas, un 24% con organofosforados y un 14% son por derivados cumarínicos.

También afirmábamos que los países desarrollados comunican una incidencia de intoxicaciones con pesticidas mucho mayor en el público en general que en la población expuesta a tareas agropecuarias. Y en este caso también, la mayoría de los intoxicados son niños menores de seis años.

Los niños son entonces el grupo más vulnerable, especialmente aquellos expuestos por motivo de su trabajo en zonas agrícolas. Situación que se agrava porque la exposición a los venenos puede ocurrir aun desde el período gestacional y perinatal (varios estudios confirman la presencia de metabolitos persistentes en tejido adiposo y leche materna).

En esta segunda entrega sobre el tema, abordamos el impacto biótico y abiótico de los pesticidas. Se sabe que sólo alrededor del 0,1% alcanza a la plaga que debe combatir. El resto contamina las aguas y los suelos, dañando la fauna y la flora. Aun con aplicaciones cuidadosas, los pesticidas van al aire, al agua o a los suelos, para acabar filtrándose en aguas subterráneas, con el consiguiente riesgo para el suministro de agua potable. Diferentes estudios realizados en nuestro país muestran importantes niveles de contaminación en aguas y suelos.

Por último, presentamos un estudio de percepción de riesgos por uso de pesticidas domésticos realizado en la Ciudad de Buenos Aires. Entre las principales conclusiones, se evidencia que el uso de insecticidas es muy alto tanto por la compra de productos comerciales como por la utilización de servicios de fumigación. También revela que el nivel de información sobre los peligros que implican estos productos es escaso y confuso. Al momento de comprar un pesticida, el criterio más relevante es la eficacia, es decir, su poder de aniquilación. El grado de toxicidad aparecería en un segundo plano, no como determinante sino como un criterio optimizador. Hay desconocimiento acerca de las precauciones a tomar para la utilización de insecticidas. Lo que se conoce son instrucciones básicas de gran difusión y no siempre de precaución de uso (por ejemplo, poner el envase lejos de los chicos, no acercarlo al fuego, no usarlo sobre la comida, etc.)

Es frecuente el uso de insecticida de forma preventiva, pero sin embargo se presenta una pregunta con una respuesta alarmante: si no hay insectos ¿a quién va a afectar el insecticida que se usa de manera preventiva? A los canarios, a las mascotas, a los niños.

La educación y las campañas de información son una de las claves para reducir el impacto de los plaguicidas en la salud, sobre todo si tenemos en cuenta que en muchas ocasiones, las intoxica-ciones ocurren por  precauciones hogareñas insuficientes.

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EL MERCADO DE PLAGUICIDAS EN LA ARGENTINA (*)

La percepción de la población acerca de la peligrosidad de los plaguicidas es equívoca y muchas veces contradictoria

La percepción del público acerca de la peligrosidad de los plaguicidas es equívoca y contradictoria. A la vez que se percibe en el término pesticida algo probablemente malo, adhieren al concepto de agroquímicos con especial simpatía. Hacia 2002, Argentina contaba con 332.057 explotaciones agrope-cuarias (EAPs) cubriendo una superficie de 172.105.798 hectáreas. La mayor plantada con cereales y oleaginosas. La población que reside en las EAPs es de 1.447.365 personas, en su mayoría constituida por productores y sus familiares (75%). De ellos, 1.032.215 personas son trabajadores. La crisis de 2002 alteró profundamente la actividad comercial durante el primer semestre. En el segundo semestre se recompuso en base a modalidades de pago no habituales, como el canje por cereales u oleaginosas, o el pago al contado. Así, entre agosto y octubre repuntó la demanda de fitosanitarios para los cultivos de soja, maíz y girasol.

El mercado de 2002, comparado con el de 2001 tuvo una caída del 6.1% en valores y del 2.5% en volumen, especialmente a expensas del segmento herbicidas. Hubo un ligero incremento en los volúmenes de acaricidas y algunos curasemillas que no alcanzó a compensar. El glifosato y sus mezclas siguen manteniendo un alto nivel de participación, tanto en la técnica del barbecho químico como en la soja RR implantada, acompañando el crecimiento de la superficie de este cultivo y la siembra directa. A pesar de caer en 14 millones de litros el volumen del tradicional glifosato formulado al 48%, se duplicó el de la formulación granulada al 74.8%.

Viendo los segmentos, creció la venta de acaricidas en valor y volumen por los motivos ya mencionados; curase-millas y funguicidas cayeron en valor; herbicidas e insecticidas lo mantuvieron; el segmento varios cayó un 26.3%. En cuanto a volúmenes, acaricidas creció un 194.8%; curasemillas un 14%; funguicidas cayó un 7.3 %; herbicidas descendió un 8.1%, e insecticidas creció un 5.9%; varios, por su lado, cayó un 8.8%. En el segmento de los insecticidas se vendieron 700 mil litros más que en 2001, los más vendidos fueron endosulfán, cipermetrina y clorpirifós (en ese orden). El incremento en el área sembrada de soja también tuvo mucho que ver con esto. Los curasemillas se comportaron, acompañando la crisis, aumentando el uso de unidades de menor valor unitario y disminuyendo la utilización de las más caras. De esta manera se explica el aumento en un 14% del volumen vendido acompañado con una caída del 5.5% en su valor total.

 

Envases de agroquímicos

Por año se descartan 13.000.000 de envases con residuos de agroquímicos. CASAFE, una organización de los productores de agroquímicos, recomienda el triple lavado antes de descartar un envase. Esto se realiza muy pocas veces. Por otro lado,  aconseja enterrar  los envases y no reusarlos. Sin embargo, el entierro hace que los residuos contaminen los acuíferos, pues no se realiza un lavado profundo de los envases. Es frecuente el reuso para llenarlos de bebida o leche1.


PLAGUICIDAS: SITUACION ACTUAL

Las condiciones de los países en desarrollo y de economías en transición, que contribuyen a los problemas asociados corrientemente con intoxicaciones por plaguicidas son las siguientes:

· Las intoxicaciones se caracterizan por problemas relacionados con las débiles infraestructuras nacionales para la reglamentación de los plaguicidas, la educación y comunicación sobre sus riesgos, y la falta de participación de las partes interesadas en las estructuras de adopción de decisiones.

· En donde los trabajadores retribuidos y por cuenta propia saben lo que debe hacerse, no tienen con frecuencia acceso fiable a cualquier forma de ropa protectora personal o equipo moderno de aplicación.

· Muchos plaguicidas son utilizados por trabajadores retribuidos y pequeños propietarios agrícolas y con frecuencia reenvasados en recipientes más pequeños con un etiquetado insuficiente o nulo, mientras que cantidades mayores pueden alma-cenarse incorrectamente en el hogar o cerca del mismo.

 

Medidas requeridas

El Grupo de Trabajo sobre plaguicidas de toxicidad aguda recomienda que el Foro IV acepte las siguientes recomendaciones:

· Establecimiento de normativas y medidas nacionales para la evaluación y reducción del riesgo que: a) utilicen los instrumentos del Convenio de Rotterdam, b) examinen los sistemas de disminución del riesgo, c) fomenten la gestión integrada de las plagas y la producción y reduzcan la importancia concedida a los plaguicidas de toxicidad aguda, d) fortalezcan la gestión de los plaguicidas en el lugar de trabajo, y e) fortalezcan el derecho de la comunidad a saber y el acceso a la información.

· Evaluación de la eficacia de los programas de reducción del riesgo de los plaguicidas para precisar las lecciones aprendidas.

· Ampliación de las investigaciones y la capacidad para investigar sobre métodos alternativos de lucha contra las plagas y medidas de cultivo.

· Establecimiento o refuerzo de sistemas nacionales para la vigilancia y notificación de los incidentes de intoxicación.

· Concesión de prioridad a las actividades de gestión de los plaguicidas cuando se establezcan proyectos de asistencia y desarrollo técnicos.

(Foro IV, Seguridad Química en un Mundo Vulnerable)


riesgos de los productos fitosanitarios

Hoy, cerca de 300 principios activos se usan a través de 1.550 formulaciones comerciales. En  2005 se emplearon alrededor de 148 millones de kg de productos formulados en 2000. Esto corresponde a  cerca de 73,5 millones de kg de ingrediente activo2.


(*) Fuente

Este trabajo está basado, entre otros, en  un informe elaboradoro por la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE),  Mercado Argentino 2002 de Productos Fitosanitarios, Buenos Aires, junio 2003.

Más información diponible en: http://www.casafe.org

1 Gladario, MV, Garbelino, H. Trabajo final de intensificación sobre “Problemática entre los envases y el ambiente en la comercialización de agroquímicos”, Carrera de Agronomía, sede Pilar, Prov. de Buenos Aires, Universidad del Salvador, 1997.

2 Otamendi G y otros. “Problemas ambientales agropecuarios y soluciones ambientales desde lo agropecuario”. Temas de Medicina Ambiental, 2001. P.167-171. 

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ESTUDIOS EN ARGENTINA

IMPACTO BIOTICO Y ABIOTICO DE LOS PESTICIDAS

Sólo alrededor del 0,1% de los pesticidas alcanza la plaga que debe combatir. El resto contamina las aguas y los suelos, dañando la fauna y la flora. Diferentes estudios realizados en nuestro país muestran importantes niveles de contaminación

 

Aspecto 1. Estudios seleccionados

Sólo alrededor del 0,1% de los pesticidas alcanza a la plaga que debe combatir. El resto contamina las aguas y los suelos, dañando la fauna y la flora. Aun con aplicaciones cuidadosas, los pesticidas van al aire, al agua o a los suelos, para acabar filtrándose en aguas subterráneas, con el consiguiente riesgo para el suministro de agua potable.

El río De la Plata, principal fuente de abastecimiento de agua potable en el país, contiene pesticidas clorados. A pesar del formidable fenómeno de dilución se encontraron seis compuestos en dieciséis muestras de agua tomadas de la ribera sur y más allá del límite exterior del río. Los más frecuentes fueron los isómeros alfa, gama y delta hexaclo-rociclohexano (HCH), seguidos de heptaclorepóxido, p,p’DDE y p,p’DDD. El análisis fue hecho sobre muestra entera (agua y material suspendido)1.

Otro ejemplo típico de contaminación con pesticidas sobre un curso de agua es el río Reconquista. Aproximadamente el 10% de la población del país se halla establecida en su cuenca. Se buscó organoclorados y fosforados en el marco de un programa de monitoreo mensual durante dos años, en tres estaciones de muestreo (S1, S2 y S3), a lo largo de los 46 km de su curso. De las 60 muestras, el 35% contenía pesticidas organoclorados en concentración más alta que el límite de detección. No se hallaron organofosforados en ningún caso. El heptaclor estuvo presente en el 50% de las muestras de S2 y en el 35% de S3, mientras que los isómeros del HCH fueron detectados en el 38% de las muestras de S2 y en el 45% de las de S3. El DDT y su metabolito, el DDE, fueron hallados sólo en S1 y el gama clordano en S3. En todos los sitios, los niveles de pesticidas resultaron entre 40 y 400 veces más altos que los límites establecidos para protección de la vida acuática2.

 

Aspecto 2. Estudios seleccionados

También las aguas profundas pueden verse contaminadas, como consecuencia del proceso de lixiviado. Se encontraron pesticidas organofosforados en 30 fuentes de agua profunda del valle del río Neuquen en concentraciones que excedían la tasa de toxicidad aguda establecidas para protección de la vida acuática. Predominó el metilazinfos en el 66% de las muestras, seguido de dimetoato, metidation y fosmet3.

 

Aspecto 3. Estudios seleccionados

Se produce esterilización del suelo por eliminación de los microorganismos que contribuyen a revitalizarlo, a formar el manto de humus y a nutrir las plantas. Se demostró que el uso de algunos pesticidas a concentraciones más bajas que las recomendadas, podrían ser favorables para la persistencia de variedades nativas de bacterias del suelo (en el caso del estudio, Bacillus thuringiensis) en el ambiente4.

 

Aspecto 4. Estudios seleccionados

Al aplicarse en las inmediaciones, los ecosistemas de arroyos, lagunas y estuarios, quedan fuertemente dañados. Al inhibirse el crecimiento de algas y plancton, afecta la dieta y alimentación de peces y de otros organismos. Ocurre además toxicidad directa para los insectos acuáticos, para el plancton y para los peces.

 

Aspecto 5. Estudios seleccionados

El suelo de uso agrícola, en el SE de la provincia de Buenos Aires, resultó ser una fuente importante de pesticidas organoclorados para el biota acuático de una laguna de las inmediaciones. Se buscó gama-HCH (lindano), todavía en uso, y los siguientes compuestos prohibidos: DDT, DDE, DDD heptaclor, heptaclor epóxido, aldrin, dieldrin y endrin; en suelo, juncos, macrofitos y peces. El lindano fue el más predominante en el suelo y en los juncos. Los macrofitos también acumularon altos niveles de heptaclor epóxido. El hep-taclor, aunque presente en el suelo, estuvo por debajo del límite de detección en todo el biota estudiado. Su producto de degradación primaria, el heptaclor epóxido fue hallado en muestras de suelo y de biota. El DDT fue hallado a bajos niveles en la superficie del suelo pero a mayores concentraciones en peces, aunque eran niveles todavía permisibles para consumo humano5.

Otro estudio muestra los potenciales efectos de los pesticidas sobre comunidades de macroinvertebrados de tres arroyos rurales (Maguire, Helves, y Horqueta), cerca de la ciudad de Arrecifes. Se trata de cuencas que pasaron por actividad agrícola intensa, en especial, cultivo de soja. Después de una precipitación de 184 mm, se midieron concentraciones de beta-endosulfan de hasta 318 y 43 µg/kg en muestras de partículas suspendidas de los arroyos Horqueta y Helves, respectivamente (sin niveles detectables de endosulfán en el Maguire). Se observó un decrecimiento en la densidad promedio de especies de macroinvertebrados en el Horqueta (de 12.8 +/- 0.5 a 9 +/- 0.7 especies) y en el Helves (de 10.8 +/- 1.7 a 3.3 +/- 1.3 especies) tras la misma precipitación, mientras que la densidad de especies en Maguire permaneció constante en 7.9 +/- 0.3 especies6. Los mismos compuestos clorados persisten sin degradarse en el medio ambiente durante décadas.

 

Aspecto 6. Estudios seleccionados

 A pesar de la prohibición de los orga-noclorados, aún existen en sedimentos de arroyos de la región, representando continuas contribuciones de contaminantes provenientes del suelo al ambiente acuático. Se evaluó la ocurrencia y distribución de organoclorados en sedimentos, en dos arroyos que contribuyen a la contaminación costera de la región SE de Argentina: Las Brusquitas, que pasa por áreas agrícolas extensas, y La Tapera, que se origina en un humedal natural y pasa a través de granjas hortícolas y áreas urbanizadas. Los resultados mostraron concentraciones similares de OCs en los sedimentos de ambos arroyos. Sin embargo, cuando los OCs fueron expresados en ng/g de carbono orgánico total (TOC), el arroyo La Tapera presentó niveles 4 veces mayor como consecuencia de un ingreso más alto de OCs durante el pasado reciente en esa vertiente. El endosulfan fue el compuesto más frecuente y abundante. Los sedimentos del fondo actúan como sumideros, y sus concentraciones a menudo reflejan el grado de contaminación antropogénica7.

Los patrones de distribución en todos los suelos estudiados fueron similares: DDT y metabolitos > hexaclorociclo-hexanos (HCHs) > heptaclor > clorda-nos. Los mayores niveles de organoclo-rados (656.1 ng/g de peso seco) se hallaron en la superficie de suelo natural a pesar de no haber recibido nunca aplicación directa. Los resultados mostraron que aunque la mayoría de estos plaguicidas están prohibidos, siguen presentes en esos suelos y que el transporte atmosférico y deposición subsecuente, sería el principal proceso de distribución de organoclorados desde el sitio de aplicación hacia áreas naturales8.

 

Aspecto 7. Estudios seleccionados

Aún se pueden encontrar residuos en alta concentración donde están prohibidos hace ya mucho tiempo. Se van bioacumulando en los tejidos de los organismos expuestos, con lo que los efectos exceden las explotaciones agrícolas. Los animales que ocupan los lugares más altos en la cadena trófica, incluyendo al hombre, son los que tienen mayor peligro. Se envenenan las abejas y otros polinizadores, los pájaros que se alimentan con semillas contaminadas, o las rapaces y los mamíferos que se nutren con roedores contaminados. Hay ausencia de lechuzas y gavilanes que controlen la proliferación de ratones portadores de hantavirus. Con el tiempo, los insectos van desarrollando resistencia a los plaguicidas, porque su configuración genética les permite generar mecanismos capaces de neutralizar el veneno y sobrevivir. Los viejos plaguicidas organoclorados ya no sirven para combatir las plagas a las que estuvieron originalmente destinados.

 

1 Janiot LJ, Orlando AM, Roses OE. “Levels of chlorinated pesticides in the River Plate (Argentina)”. Acta Farm Bonaerense; 10 (1). 1991. 15-24.

2 Rovedatti MF, Castane PM, Topalian ML, Salibian A. “Monitoring of organochlorine and organophosphorus pesticides in the water of the Reconquista River (Buenos Aires, Argentina)”. Water Res. 2001 Oct;35(14):3457-61.

3 Loewy RM, Carvajal LG, Novelli M, de D’Angelo AM. “Effect of pesticide use in fruit production orchards on shallow ground water”. J Environ Sci Health B. 2003 May;38(3):317-25.

4 Salerno C, Dias S, Sagardoy M. “Effect of pesticides on Bacillus thuringiensis strains under controlled conditions”. Rev Argent Microbiol. 1999 Apr-Jun;31(2):58-64.

5 Miglioranza KS, Gonzalez Sagrario Mde L, Aizpun de Moreno JE, Moreno VJ, Escalante AH, Osterrieth ML. “Agricultural soil as a potential source of input of organochlorine pesticides into a nearby pond”. Environ Sci Pollut Res Int. 2002;9(4):250-6.

6 Jergentz S, Mugni H, Bonetto C, Schulz R. “Runoff-related endosulfan contamination and aquatic macroinvertebrate response in rural basins near Buenos Aires, Argentina”. Arch Environ Contam Toxicol. 2004 Apr;46(3):345-52.

7 Miglioranza KS, Aizpun de Moreno JE, Moreno VJ. “Land-based sources of marine pollution: organochlorine pesticides in stream systems”. Environ Sci Pollut Res Int. 2004;11(4):227-32.

8 Miglioranza KS, Aizpun de Moreno JE, Moreno VJ. “Dynamics of organochlorine pesticides in soils from a southeastern region of Argentina”. Environ Toxicol Chem. 2003 Apr;22(4):712-7.

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CIUDAD DE BUENOS AIRES

PERCEPCION DE RIESGOS POR USO DE PESTICIDAS DOMÉSTICOS

Una encuesta reciente(1) evidencia que el uso de insecticidas doméstico es muy alto, tanto por la compra de productos comerciales como por la utilización de servicios de fumigación. También revela que el nivel de información y sobre los riesgos que implican es escaso y confuso. A continuación presentamos un estracto de este trabajo

 

Con el propósito de disponer de información sobre la percepción de riesgo por el uso de pesticidas domésticos, se encuestaron telefónicamente a 250 hogares de la CBA, aplicando un cuestionario estructurado. Se definió como informante a cualquier persona mayor de 18 años que habite en el hogar. Quedaron excluidos los sectores no usuarios de teléfono, con bajo nivel socioeco-nómico, constituyendo una probabilidad de sesgo.

Se obtuvieron siete zonas muestrales. La distribución de hogares en cada zona se realizó proporcionalmente a la cantidad de hogares del censo de 1991. La determinación del número telefónico fue por selección simple al azar. Los horarios de relevamiento influyeron en el alto porcentaje de mujeres y de personas de mayor edad obtenido en la muestra.

 

Conclusiones

Se evidencia un uso de insecticidas doméstico muy alto a través de la compra de productos comerciales y de la utilización de los servicios de fumigación.

Los productos que se utilizan se concentran prácticamente en un solo tipo de plaga a eliminar: las cucarachas. Estos productos además, están considerados por los encuestados como uno de los más peligrosos.

Al momento de comprar un pesticida, el criterio más relevante es la eficacia, es decir, su poder de aniquilación. El grado de toxicidad aparecería en un segundo plano, no como determinante sino como un criterio optimizador. Finalmente, el costo no parece tener demasiada incidencia para definir la compra.

Las mujeres de mayor edad son las que tienden a modificar su criterio de compra, valorizando la eficacia y el costo del producto, en desmedro de la toxicidad. Los jóvenes aparecen más claramente optando por una menor toxicidad al momento de la compra. La tendencia también se insinúa, pero más levemente, entre quienes poseen mayor escolaridad.

El nivel de información y conocimientos sobre los riesgos por el uso de insecticidas es escaso y por sobre todo confuso. Las precauciones y cuidados para su utilización no son bien conocidas y se recuerdan instrucciones básicas generales, referidas en gran parte a la disposición o almacenamiento de los productos.

Surgen algunas contradicciones entre la preocupación por el grado de toxicidad de los productos y los cuidados que se toman al respecto; en particular entre quienes manifiestan desconocer las diferencias de toxicidad pero recomiendan el uso o quienes utilizan los servicios de las empresas fumigadoras sin mayores conocimientos de estas o de los productos que ellas usan.

Aunque este estudio no haya abarcado todas las dimensiones de la percepción del riesgo, es posible observar que esta aparece condicionada por la práctica cotidiana del uso de pesticidas. El conocimiento puesto en juego en dicha práctica es acrítico respecto a qué se usa y sus posibles consecuencias para la salud.

Sin embargo, ante la necesidad de pensar respuestas para la encuesta, surge el alerta. Por tal motivo, es posible afirmar que existe un umbral de percepción de riesgo, puesto de manifiesto en la importancia adjudicada a la toxicidad como criterio de compra, en los cuidados en relación a los menores, en ciertas recomendaciones básicas, etc. y aún en ciertas dudas o falta de respuestas ante elecciones conscientes. Pero este umbral parecería asociarse más claramente al hecho de la utilidad de los pesticidas, es decir matar ciertas plagas e insectos (particularidad distintiva del resto de los productos domésticos aunque estos también fueran tóxicos), que a las posibles consecuencias que los mismos pudieran producir a la salud.

 

Percepciones

En el estudio, una de las dos preguntas que requería respuestas espontáneas de los encuestados, fue acerca de las precauciones que hay que tener en la utilización de insecticidas cuando hay niños en el hogar (tabla 1).

De las respuestas surgen dos precauciones. La primera hace referencia a la disposición o almacenamiento del envase, más que una precaución de uso: poner el envase fuera del alcance de los chicos parece ser una medida bastante conocida. La segunda sí alude a una medida de uso de los insecticidas: la ausencia de los niños en la vivienda al momento de usarse. Las otras respuestas se agrupan en tres categorías, una de ellas demasiado general (no se especifica el tipo de cuidado que hay que tener) y las otras dos no se ajustan a la pregunta de los cuidados específicos ante niños en el hogar. El 28,4 % de las personas no han podido enunciar ninguna medida precautoria.

Uno de los medios de informar los cuidados en la utilización de insecticidas, es a través de las leyendas en los envases de los productos. También de manera espontánea los encuestados enunciaron las indicaciones que recordaban haber leído en los envases (tabla 2).

El nivel de información de los encues-tados sería escaso y vago. Hay desconocimiento acerca de las precauciones a tomar para la utilización de insecticidas. Lo que se conoce son instrucciones básicas de gran difusión y no siempre de precaución de uso (por ejemplo, poner el envase lejos de los chicos, no acercarlo al fuego, no usarlo sobre la comida, etc.) Las otras respuestas se desgranan en consideraciones más generales e inciertas.

Existe preocupación por los niveles de toxicidad, aunque se tenga como prioridad la eficacia. La preocupación no se corresponde con los niveles de información que poseen los entrevistados. Será necesario profundizar el estudio de percepción, teniendo en cuenta que se presenta como un conjunto inconexo de intereses, preocupaciones, necesidades, actitudes, información y prácticas.

 

Los síntomas

El 65 % de los entrevistados pudo nombrar de manera espontánea al menos un síntoma por intoxicación, el 45 % pudo mencionar hasta 2 síntomas y por último un 18 % llegó a recordar hasta 3 síntomas (tabla 3).

Como se puede observar en la tabla 3, el síntoma mencionado más recurren-temente son los vómitos, seguidos por los mareos. No deja de ser significativa la mención de problemas agudos únicamente, evidenciando la ausencia de percepción de efectos crónicos.

Empresas fumigadoras

Aproximadamente, la mitad de los departamentos usan el servicio de empresas fumigadoras. La gran mayoría lo hacen mensualmente: 71 %; pero hay también un alto porcentaje que lo utiliza quincenalmente, 22 %.

Como se señalara, la toxicidad de los productos aparece como un elemento de considerable importancia entre los encuestados. No obstante, también se observaron contradicciones sobre esta valoración: entre quienes reciben el servicio de empresas fumigadoras, el 83,5% no conoce la toxicidad del producto empleado por la empresa. Estos datos adquieren otro relieve a partir de la información de la tabla 4.

La preocupación por la toxicidad de los insecticidas también se desdibuja entre quienes usan el servicio de empresas fumigadoras: se podría presuponer que si se desconoce la toxicidad del insecticida que se usa, al menos se confiaría en la empresa, pero una amplia mayoría de los consultados tampoco tiene referencias de la misma. Según la impresión observada durante el relevamiento, los entrevistados depositan su confianza en las administraciones de consorcio, quienes serían responsables de contratar empresas con buenas referencias. Aun así, tampoco se hacía efectiva la demanda a las administraciones sobre la información pertinente.           

 

1 Amable M, Digón A., Rodríguez E, García S. Los habitantes de Buenos Aires entre las plagas y los químicos: un estudio sobre el uso doméstico de pesticidas. 


Tabla 1    
Precauciones de uso ante los niños Respuestas %
Fuera del alcance de los chicos 131 52,4
Fumigar/usar sin chicos 69 27,4
Tener cuidados al fumigar 14 5,6
No fumigar sobre comidas 15 6
Lejos del fuego 12 4,8
No sabe/ no contesta 71 28,4

 

Tabla 2    
Indicaciones de uso recordadas Respuestas %
1- Referidas a la protección de los menores 143 57,2
2- Referidas a la disposición del envase 77 30,8
3- Información para casos de emerg.  22 8,8
    o intoxicación    
4- Cuidados en la utilización 19 7,6
5- Ventilar 6 -
6- No fumigar sobre la comida 6 -
7- No comer al usar 6 -
8- Usar guantes 2 -
9- No usar con animales presentes 2 -

 

 

Tabla 4    
Tiene referencias de la empresa 37 30,6
No tiene referencias 84 69,4
Total de respuestas 121 100%

 

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