BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 12 Nº 111 Agosto de 2005 
COORDINACION: COMITE EDITORIAL


INDICE

Plaguicidas, ¿aliados o amenazas para la salud pública?

Control de plagas en el ámbito hogareño

Riesgos y efectos por el uso indebido de plaguicidas

Plaguicidas y seguridad química infantil

Convenios de Rótterdam (PIC) y Estocolmo (POPS)


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


PLAGUICIDAS, ¿ALIADOS O AMENAZAS PARA LA SALUD PUBLICA?1

(Primera parte)

Inadvertidos, los plaguicidas impregnaron el ambiente. La presencia de gusanos es hoy cada vez más rara. Hace algunas décadas, los días de primavera se pintaban con millares de mariposas revoloteando. No hay más. Entonces, las manzanas y duraznos se podían morder con cáscara, y en su interior era frecuente encontrar un gusano.

Hasta hace pocos años, tratábamos las pediculosis de nuestros niños con lociones que contenían compuestos organoclorados. Pero no se podían usar en el agro porque si nuestras vacas contenían en grasa niveles altos de DDE (metabolito del DDT), no se podían exportar a la Comunidad Europea y debían ser derivadas al consumo interno. No extraña que así fuera. Usábamos lo que en Europa no se consigue. En 1989 visitó el país el director de una empresa que comercializaba Aldicarb, el carbamato más potente que se conoce (una gota en contacto con la piel puede matar a un adulto). Cuando se le preguntó por qué nos estaba vendiendo sustancias químicas peligrosas que ellos tenían prohibidas fronteras adentro, contestó: “No podemos imponerles nuestra propia política ambiental. Estamos respetando vuestro derecho a elegir”.

Hoy seguimos jugando con veneno. Una práctica habitual en verdulerías continúa siendo el uso de derribantes. Esto evita insectos en las paredes a la vista del cliente, aunque las frutas y verduras terminen también algo rociadas. Otra práctica común es la de niños jugando a perseguir insectos hogareños manteniendo el rociador del insecticida presionado. Antes era con la maquinita de Flit; hoy, con aerosoles presurizados.

Pero la fuente de exposición más frecuente se verifica en los domicilios, sin tocar siquiera el rociador.  Existen en la opinión pública, algunas percepciones equivocadas acerca de la presencia de cucarachas. Es común, escuchar que por cada una que se ve existen ocho ocultas, sin embargo no hay forma de saber si esto es cierto. Los venenos se usan a concentraciones de DL50, que significa que la dosis es letal para el 50% de los insectos expuestos en una unidad de tiempo dada. En otras palabras, que el 50% de las cucarachas se mueren en un tiempo dado. Pero si no hay cucarachas ¿a quién va a afectar el insecticida que se usa de manera preventiva? A los canarios, a las mascotas, a los niños... En forma mensual o quincenal, los departamentos de los edificios de consorcios son visitados por un fumigador que aplica una mezcla de DDVP, clorpirifós y un piretroide2 para eliminar cucarachas, haya o no. La aplicación se realiza en general sin protección y la indicación habitual al usuario es mantener abiertas las ventanas durante media hora. La baja degradabilidad es ponderada como argumento de venta bajo el eslogan poder residual. La evaluación científica de esta práctica es materia pendiente y podría tener en el futuro gran impacto en la salud de los ocupantes, en especial la de los niños.

Las consultas por exposición/intoxicación  a plaguicidas constituyen el 14% del total de las consultas a los centros de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxico-lógica, de las cuales aproximadamente el 50% corresponden a niños de 0 a 9 años. Del total de las consultas por plaguicidas, un 30% están relacionadas con piretroides y piretrinas, un 24% con organofosforados y un 14% son por derivados cumarínicos. En esta edición del Boletín de Temas de Salud presentamos la primera parte de un profundo análisis que advierte sobre los graves riesgos para la salud de la población del uso indebido de plaguicidas.

 

1 Nota del autor: este artículo nació como iniciativa de la Asociación de Profesionales del hospital Durand con el objetivo de aclarar las percepciones erróneas que existen entre la opinión pública sobre el uso de venenos. Y contiene datos de un informe elaborado por el autor sobre salud ambiental infantil.

2 Comunicación personal con fumigador.

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CONTROL DE PLAGAS EN EL AMBITO HOGAREÑO

Los países desarrollados comunican una incidencia de intoxicaciones con pesticidas mucho mayor en el público en general que en la población expuesta a tareas agropecuarias. La mayoría de los intoxicados son niños menores de seis años

 

Plaguicidas de uso doméstico

Los plaguicidas de uso domésticos son las especialidades utilizadas en el perímetro domiciliario destinadas: al control de plagas y regulación de crecimiento de árboles, arbustos y plantas ornamentales de interior o exterior, huertas y jardines familiares (Línea jardín); al control de infestaciones humanas y de animales domésticos por artrópodos (ectopara-siticidas); a repeler o eliminar plagas in-tradomiciliarias (moscas, mosquitos, polillas, cucarachas, roedores, etc.); a la lucha antivectorial por organismos de Salud Pública (campañas de erradicación de vectores de la enfermedad de Chagas, paludismo, dengue, fiebre amarilla) 1.

 

Estudios seleccionados

Los países desarrollados comunican una prevalencia de intoxicaciones con pesticidas mucho mayor en el público en general que en la población expuesta a tareas agropecuarias. Un estudio realizado en California reveló que la mayor parte de los episodios de intoxicación por pesticidas no son laborales, se dan en el ámbito doméstico (casas y jardines) y que al menos la mitad de los intoxicados son niños menores de seis años2.

Como parte de un estudio sobre exposición no ocupacional a plaguicidas, la United States Environmental Protec-tion Agency (USEPA) llevó a cabo el primer estudio en gran escala sobre exposición doméstica a los plaguicidas en ciudades de Florida y de Massachusetts, situadas en zonas no agrícolas, que representan un uso alto y bajo de plagui-cidas domésticos, respectivamente. Se incluyeron 33 de los plaguicidas más utilizados y la exposición que pueden generar por diversas vías (aire, agua potable, alimentos y absorción cutánea). Los resultados de este estudio, que incluyó siete de los insecticidas más utilizados (clorpirifós, propoxur, o-fenilfenol, diazi-non, clordano, heptacloro y diclorvos), indicaron que todas estas sustancias se encuentran en el aire en un orden de magnitud superior en Florida (alto uso) respecto de Massachusetts (bajo uso), con concentraciones más altas en verano que en invierno. El análisis de polvo recogido en las casas de Florida reveló grandes concentraciones de muchos plaguicidas, que variaban de 1 a 100 ppm.

Un niño que ingiriera diariamente un gramo de polvo de la casa recibiría aproximadamente 10 ug/día oralmente y unos 2 ug/día por inhalación, lo que puede representar una vía importante de exposición a los plaguicidas para lactantes mayores y preescolares3

Otro estudio de la USEPA, realizado en Carolina del Norte, evaluó exposición potencial a plaguicidas en los hogares en niños de 6 meses a 5 años, a través de la determinación de 30 plaguicidas en muestras de aire, polvo de alfombras, tierra de afuera de la casa y de las manos de los niños. El estudio demostró la presencia de por lo menos un pesticida en las muestras, detectándose en total 23 tipos distintos de los cuáles los más frecuentemente hallados fueron: clordane, clorpirifos, dieldrin, heptacloro y penta-clorofenol. Los niveles más altos se encontraron en las muestras de polvo de alfombra4.

 

La necesidad de más control

La aparición de comunicaciones médicas sobre la asociación de trastornos neurológicos en lactantes con la presencia de altos niveles de residuos de pla-guicidas en el hogar y en muestras biológicas de los pacientes, deben alertar a considerar con más seriedad dicha exposición5.

El 13º Informe del Comité de Expertos de la OMS en Biología de los Vectores y Lucha Antivectorial, reunido en Ginebra en septiembre de 1989, observaba que la tendencia actual de la lucha antivectorial es estimular a las personas a cuidarse a sí mismas y a protegerse contra las plagas y vectores domésticos, a resultas de lo cuál los plaguicidas domésticos se usarán cada vez más y urgirá formular criterios para establecer especificaciones para esos productos6.

En 1990, la subsecretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Argentina , en la resolución que reglamenta la Línea jardín, considera que dado el aumento habido en la comercialización de estas especialidades, el escaso conocimiento necesario para su aplicación por parte de los usuarios de las mismas, el gran riesgo del uso de productos de alta toxicidad en superficies pequeñas próximas a los asentamientos urbanos o dentro de los mismos, y la inexistencia de normas específicas para la inscripción de estos productos, es conveniente restringir el registro a aquellos que contengan principios activos correspondientes a las clases II y III establecidas por la OMS.

Normas IRAM sobre plaguicidas para uso doméstico recomiendan la utilización de principios activos de clase III exclusivamente7. La misma corresponde a aquellos de escasa toxicidad, según la clasificación de la OMS.


ARGENTINA

Envases de agroquImicos

Por año se descartan 13.000.000 de envases con residuos de agroquímicos. CASAFE, una organización de productores de agroquímicos, recomienda el triple lavado antes de descartar un envase. Esto se realiza muy pocas veces. Por otro lado, recomienda enterrar los envases y no reusarlos. El entierro hace que los residuos contaminen los acuíferos pues no se cuida del lavado. Es frecuente el reuso para llenarlos de bebida o leche8.


1 Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sanidad Vegetal. Resolución 131/90, Boletín Oficial, 1990.

2 OPS/OMS, “Nuestro planeta, nuestra salud, Informe de la comisión de Salud y medio Ambiente de la OMS”, Publicación científica Nº 544, Washington, 1993.

3 OPS/OMS, División de Salud y Medio Ambiente. “Plaguicidas y Salud en las Américas”, Serie Ambiental Nº 12, Washington DC, 1993.

4 Lewis R. G. et Alter. “Evaluation of methods for monitoring the potential expsure of small children to pesticides in the residential environment”. Arch. Envirom. Contam. Toxicol. (US), 1994, 26 (1) p 37 – 46.

5 Wagner S. L. Orwick D.L., Chronic organophosphate exposure associated with transient hypertonia in an infant, Pediatrics, (US), 1994 (1) p94 - 7

6 OMS, “13° Informe del comité de expertos en biología de los vectores y lucha antivectorial, química y especificaciones de los plaguicidas”, Serie de Informes Técnicos 798, Ginebra, 1990.

7 Instituto Argentino de Racionalización de Materiales. Norma IRAM - SEPLAFAM Q 38-221/222/223. Rotulado de productos químicos tóxicos para el hombre. Plaguicidas en aerosol/ líquidos/ en polvo parra uso doméstico, 1982.

8 Gladario, MV, Garbelino, H. “Problemática entre los envases y el ambiente en la comercialización de agroquímicos”, Carrera de Agronomía, sede Pilar, Prov. de Buenos Aires, Universidad del Salvador, 1997).

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RIESGOS Y EFECTOS POR EL USO INDEBIDO DE PLAGUICIDAS

Aun considerando que existe un subregistro, los efectos nocivos por plaguicidas más extendidos sobre el hombre se deben a la exposición crónica a plaguicidas organoclorados. La información proviene de pruebas en animales, comunicaciones de casos y especialmente de estudios epidemiológicos

Efectos agudos

Los efectos agudos por exposición a plaguicidas organofosforados constituyen la punta del iceberg. Son los que conducen a la consulta y sobre los que existe registro. El impacto sanitario entre trabajadores rurales, especialmente entre los niños, es elevado. Aunque suelen ocurrir con frecuencia casos graves, a veces fatales, la cantidad de expuestos es considerablemente menor que a organoclorados. Su ventaja ambiental es la rápida degradabilidad. En ocasiones, las intoxicaciones ocurren por precauciones hogareñas insuficientes. Familias con niveles bajos de ingresos no tienen cerraduras en los armarios y no pueden guardar los tóxicos fuera del alcance de los niños. Muchos niños salen a jugar al campo, a veces descalzos, después de haber sido fumigado. Las ropas usadas para fumigar, introducidas en la vivienda, pueden ser también fuente de exposición.

 

Efectos sobre la reproducción y el desarrollo infantil

Aun considerando que existe un subre-gistro, los efectos nocivos por plaguici-das más extendidos sobre el hombre se originan en la exposición crónica a plaguicidas organoclorados. La información proviene de pruebas en animales, comunicaciones de casos y especialmente de estudios epidemiológicos. Existe evidencia epidemiológica cuantiosa, y aún creciente que demuestra asociación significativa entre exposición a organoclorados y abortos espontáneos, retraso para lograr el embarazo, defectos de nacimiento, retraso del crecimiento intrauterino, ciertos cánceres de la infancia, espermatotoxicidad y daño cromosómico. El daño cromosó-mico fue estudiado en nuestro país, en un grupo de floricultores que utilizaban organoclorados, organofosforados y carbamatos, en los que la frecuencia de algunos tipos de anormalidades cromo-sómicas fue cuatro veces mayor que en la población control1.

De hecho la acumulación de residuos de plaguicidas en leche materna y testículo, con posibles efectos secundarios en niños lactantes y en el índice de fertilidad en hombres está siendo cada vez más motor de preocupación. El carácter mutagénico y por tanto posiblemente carcinogénico constituye uno de los peligros2.

Un estudio realizado en la provincia de Santa Fe revisó las relaciones entre la exposición a agentes ambientales y características del semen, con las concentraciones de hormonas reproductivas en el suero de hombres que buscaban tratamiento por infertilidad. La muestra incluyó 225 parejas en la región sur del litoral argentino, una de las regiones agrícolas más productivas del mundo. La exposición a pesticidas y solventes se asoció significativamente a valores umbrales de esperma por debajo del límite de la fertilidad masculina. Se encontró también que los hombres expuestos a pesticidas tuvieron concentraciones de estradiol más altos, y que los expuestos a solventes tuvieron concentraciones más bajas de LH que los no expuestos. Todos estos efectos fueron mayores en hombres con infertilidad primaria que con infertilidad secundaria3.

Una publicación reciente informó una asociación entre el aumento en las concentraciones de DDT en sangre materna y un descenso en las posibilidades de embarazo en sus hijas. Por cada aumento de 10 µg de DDT por litro de sangre de la madre se produce una reducción de un tercio en la posibilidad de embarazo de la hija. Se midió la concentración de DDT y su derivado DDE en la sangre preservada de mujeres que habían dado a luz a principios de década de 1960. Las concentraciones de DDT y DDE materna en la sangre fueron comparadas con el tiempo de embarazo en 289 hijas de estas mujeres, alrededor de 30 años después. Se encontró una clara asociación entre el aumento en las concentraciones de DDT en sangre materna y un descenso en las posibilidades de embarazo en sus hijas. Sin embargo, inesperadamente, se vio que el DDT y DDE tienen efectos opuestos: la posibilidad de embarazo aumentaba una sexta parte por incremento de 10 µg DDE/l en sangre materna4.

Estudios en animales realizados por grupos locales contribuyen al conocimiento de la actividad espermatotóxica y te-ratogénica de herbicidas en uso. El ácido 2,4-diclorofenoxiacético (2,4-D) y sus ésteres y sales son herbicidas ampliamente usados. En fumigadores agrícolas se halló caída en los recuentos y aumento de la esperma anormal5.

En un estudio se vio que las ratas adultas y de 25 días expuestas a 70 mg/kg/día y a 2,4-D a través de la leche de sus madres, expresaban cambios morfoló-gicos y bioquímicos en el sistema serotoninérgico central. Los mismos autores estudiaron el efecto de 2,4-D, sobre el ciclo de los estrógenos y sobre las concentraciones de prolactina y progesterona séricas en ratas hembra.

Estas hembras eran nacidas de madres tratadas con 2,4-D desde el día 16 de la gestación hasta el destete. Los animales fueron destetados a los 21 días de edad, alojados de a cuatro por jaula y alimentados con comida sin tratar (grupo T1) o tratada con 2,4-D (grupo T2) hasta vida adulta. Se observaron los niveles de prolactina y progesterona séricas ligeramente aumentados en las ratas T1 y T2. A pesar del aumento del tamaño del cuerpo lúteo en el ovario de ambos grupos tratados con 2,4-D, sólo en los animales T2 el ciclo estrogénico estuvo alterado. Los resultados mostraron los efectos adversos del 2,4-D sobre el sistema endócrino6.

El glifosato es un agroquímico organo-fosforado no selectivo ampliamente usado en numerosos países, incluyendo la Argentina, y actúa después del brote de una manera sistémica. Con el objeto de conocer mejor el riesgo en la progenie, se estudió el efecto del herbicida glifosato sobre varias enzimas de ratas embarazadas.

Se estudiaron tres enzimas: isocitrato deshidrogenasa-NADP dependiente, glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, y deshidrogenasa málica, en hígado, corazón y cerebro de ratas Wistar embarazadas. El tratamiento fue administrado durante los 21 días de embarazo. Los resultados sugieren que la exposición materna a los agroquímicos durante el embarazo, induce una variedad de anormalidades funcionales en la actividad específica de estas enzimas en los órganos estudiados de las ratas embarazadas y sus fetos7.


ARGENTINA

Los riesgos de los productos fitosanitarios

Cerca de 300 principios activos se utilizan en la actualidad a través de 1.550 formulaciones comerciales, habiéndose empleado aproximadamente la cantidad de 148 millones de kg de productos formulados en  2000. Esto corresponde a una cifra cercana a 73,5 millones de kg de ingrediente activo8.


1 Dulout FN, Pastori MC, Olivero OA, et al. “Sister-choromatid exchanges and chromoso-mal aberrations in a poulation exposed to pesticides”. Mutat Res 143:237-244, 1985.

2 Zapata Gayón y otros. “Alteraciones clasto-génicas en cromosomas de una población de individuos ocupacionalmente expuestos a diferentes plaguicidas”, Salud Pública México, 1987, 29.

3 Oliva A, Spira A, Multigner L. “Contribution of environmental factors to the risk of male infertility”. Hum Reprod, 2001 Aug;16(8): 1768-76.

4 “La presencia de DDT en la sangre materna reduce las posibilidades de embarazo de futuras hijas”. Lancet 2003;361. http:// www.thelancet.com

5 Lerda D, Rizzi R. “Study of reproductive function in persons occupationally exposed to 2,4-dichlorophenoxyacetic acid (2,4-D)”, Mutat Res 262:47-50, 1991.

6 Duffard R, Bortolozzi A, Ferri A, Garcia G, Evangelista de Duffard AM. “Developmental neurotoxicity of the herbicide 2,4-dichlorophenoxyacetic acid”. Neurotoxicolo-gy 1995 Winter;16(4):764.

7 Daruich J, Zirulnik F, Gimenez MS. “Effect of the herbicide glyphosate on enzymatic activity in pregnant rats and their fetuses”. Environ Res. 2001 Mar;85(3):226-31.

8 Otamendi G y otros. “Problemas ambientales agropecuarios y soluciones ambientales desde lo agropecuario”. Temas de Medicina Ambiental, 2001. P.167-171.

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PLAGUICIDAS Y SEGURIDAD QUIMICA  INFANTIL

De la población expuesta a plaguicidas, el grupo más vulnerable es el de los niños, especialmente los expuestos por motivo de su trabajo en zonas agrícolas. La exposición puede ocurrir aun desde el período gestacional y perinatal

Desde hace décadas se sabe que de la población expuesta a plaguicidas, el grupo más vulnerable es el de los niños, especialmente los expuestos por motivo de su trabajo y sobre todo en zonas agrícolas. La exposición puede ocurrir aun desde el período gestacional y perinatal.

La máxima exposición no laboral de los niños está relacionada con el mayor consumo proporcional de alimentos, la aplicación de plaguicidas en las escuelas, guarderías, patios de juegos y canchas deportivas, agravado por la falta de normas que tengan en cuenta la exposición infantil en las campañas de control de vectores y plagas en escuelas.

En el campo, los niños realizan actividades a temprana edad, primero en cuestiones relacionadas con el mantenimiento del hogar, como el cuidado de los más pequeños del núcleo familiar. A los seis o siete años, comienzan a colaborar en la cosecha. A los once o doce años realizan tareas aplicando agroquímicos con mochila.

Las campañas de erradicación del Chagas y del paludismo se asociaron históricamente a niveles altos de pla-guicidas en sangre, tanto entre los expuestos laboralmente como entre los ocupantes de los ranchos. Los estudios realizados en niños demostraron que los bebés ya nacían con niveles detectables en sangre, que aumentaba durante los primeros 5 a 7 años de vida para luego caer. Las concentraciones séricas eran entre 20 y 50 veces inferior al de las madres, en parte debido a la menor cantidad de tejido graso en el cuerpo del recién nacido y a las propiedades de-toxicantes de la placenta. Muestras de alimentos no cocinados mostraron niveles variables de DDT, dieldrin y lindano. Las primeras comunicaciones sobre niveles altos de residuos clorados en leche materna datan de la época en que eran de uso común1.

 

Lactancia materna

Ya en la década de 1970, Astolfi alertaba sobre la excesiva cantidad de residuos de plaguicidas en muestras de sangre de niños de entre uno y diez años de edad. En un estudio, todas las muestras habían contenido beta-BHC entre 1.3 y 22 ppb, y p,p'-DDE entre 1.7 y 22 ppb; la mayoría contenía lindano, heptaclor epóxido, dieldrin y o,p'-DDT en el rango de 0.1 a 1 ppb, y p,p'-DDT en el rango de 1 a 8 ppb. Estos hallazgos concordaban con los obtenidos de muestras de tejido adiposo en 19672.

En 1980, el mismo autor prevenía sobre los plaguicidas residuales presentes en la alimentación láctea del niño, por encima de los límites fijados por la OMS, lo que significaba para un índice de alarma sobre el uso indebido y exagerado de los plaguicidas a nivel hogareño. Citaba entonces hallazgos publicados por Polonia, Israel y Guatemala, de niveles mayores de organoclorados en leche materna respecto a la de vaca, y de mujeres de centros industrializados en relación a las indígenas, lo que relacionaba con el grado de contaminación por plagui-cidas del microambiente materno3.

Varios estudios más actuales han confirmado la presencia de los plaguicidas persistentes, como el DDT, el lindano y toxafeno, en tejido adiposo y leche materna mucho tiempo después de la exposición. También en fórmulas para alimentación artificial se hallaron residuos  de diversos agentes organoclorados.


1 Higa J: Organochlorine. “Pesticide Residues in Argentina General Population's Meals and Babies' Diets”. Proceedings of the VII International Congress of Rural Medicine, Salt Lake City, Utah, September 17-21, International Association of Agricultural Medicine, Grant No. R13-OH-00694, pages 20-22, 1978.

2 Astolfi E; Blaksley E; Rabinovich A; Becker D; Pineda E. “Blood pesticide levels in Argentina”. Arch. Argent. Pediat.; 68: 20-22; 1970.

3 Astolfi, Higa de Landoni. “Ingestión de residuos de plaguicidas en la alimentación láctea del niño”, Arch. Argent. Pediat. Vol LXXIX, nº 2 1980.

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Implementación en la Argentina

CONVENIOS DE ROTTERDAM (PIC) Y ESTOCOLMO (POPS)

Ambos acuerdos constituyen un marco regulatorio importante para proteger la salud humana y el medio ambiente de sustancias tóxicas, así como promueven la responsabilidad de organismos internacionales. El convenio de Estocolmo aún no ha sido ratificado por nuestro país

Convenio Rótterdam

El Convenio de Rótterdam sobre el Procedimiento de consentimiento fundamentado previo, aplicable a ciertos plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de comercio internacional1, adoptado en Rótterdam (Reino de los Países Bajos) el 10 de septiembre de 1998, fue ratificado en nuestro país por la ley Nº 25.278 sancionada el 6 de julio de 2000 y publicada en el boletín oficial el 3/08/2000.

El objetivo del Convenio es promover la responsabilidad compartida y los esfuerzos conjuntos de las partes, en la esfera del comercio internacional de ciertos productos químicos peligrosos, a fin de proteger la salud humana y el medio ambiente frente a posibles daños y contribuir a su utilización ambiental-mente racional, facilitando el intercambio de información acerca de sus características, estableciendo un proceso nacional de adopción de decisiones sobre su importación y exportación y difundiendo esas decisiones a las partes.

El Convenio define como producto químico toda sustancia, sola o en forma de mezcla o preparación, ya sea fabricada u obtenida de la naturaleza, excluidos los organismos vivos. Ello comprende las siguientes categorías: plaguicida, (incluidas las formulaciones plaguicidas extremadamente peligrosas) y producto químico industrial. En este sentido, el convenio es aplicable a: los productos químicos prohibidos (aquél cuyos usos dentro de una o más categorías han sido prohibidos en su totalidad, en virtud de una medida reglamentaria firme, con objeto de proteger la salud humana o el medio ambiente. Ello incluye los productos químicos cuya aprobación para primer uso haya sido denegada o que las industrias hayan retirado del mercado interior o de ulterior consideración en el proceso de aprobación nacional cuando haya pruebas claras de que esa medida se haya adoptado con objeto de proteger la salud humana o el medio ambiente); los productos químicos rigurosamente restringidos (aquél cuyos usos dentro de una o más categorías hayan sido prohibidos prácticamente en su totalidad, en virtud de una medida reglamentaria firme, con objeto de proteger la salud humana o el medio ambiente, pero del que se sigan autorizando algunos usos específicos). Ello incluye los productos químicos cuya aprobación para prácticamente cualquier uso haya sido denegada o que las industrias hayan retirado del mercado interior o de ulterior consideración en el proceso de aprobación nacional cuando haya pruebas claras de que esa medida se adopte con objeto de proteger la salud humana o el medio ambiente; las formulaciones plaguicidas extremadamente peligrosas (todo producto químico formulado para su uso como plaguicida que produzca efectos graves para la salud o el medio ambiente observables en un período de tiempo corto, tras exposición simple o múltiple en sus condiciones de uso).

 

Convenio de Estocolmo

El Convenio de Estocolmo aún no ha sido ratificado. Ese acuerdo establece que dado que los contaminantes orgánicos persistentes tienen propiedades tóxicas, son resistentes a la degradación, se bioacumulan y son transportados por el aire, el agua y las especies migratorias a través de las fronteras internacionales y depositados lejos del lugar de su liberación, acumulándose en ecosistemas terrestres y acuáticos, y teniendo en cuenta, entre otros numerosos problemas que surgen, los graves riesgos de salud, especialmente en los países en desarrollo, resultantes de la exposición local a los contaminantes orgánicos persistentes, en especial los efectos en las mujeres y, a través de ellas, en las futuras generaciones, acuerda una serie de medidas para proteger la salud humana y el medio ambiente de estas sustancias tóxicas.

Para mayor información puede consultarse en: Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación. Programa Nacional de Riesgos Químicos. Conferencia de plenipotenciarios sobre el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes: http://www.msal.gov.ar/htm/site/pdf/convenio_estocolmo.pdf).

 

Autoridad competente en Argentina

La autoridad nacional designada para operar sobre ambos convenios es la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación. En las fechas que fueron suscriptos, Argentina contaba ya con un marco regulatorio que prohibía los plaguicidas listados en los anexos de ambos convenios, por lo cual no se han tomado medidas de restricción o prohibición posteriores.


IMPACTO BIOTICO Y ABIOTICO

La segunda entrega del Boletín de Temas de Salud sobre este tema abordará el impacto biótico y abiótico de los pesticidas. Se sabe que sólo alrededor del 0,1% alcanza la plaga que debe combatir. El resto contamina las aguas y los suelos, dañando la fauna y la flora. Aún con aplicaciones cuidadosas, los pesticidas van al aire, al agua o a los suelos, para acabar filtrándose en aguas subterráneas, con el consiguiente riesgo para el suministro de agua potable. Diferentes estudios realizados en nuestro país muestran importantes niveles de contaminación en aguas y suelos.


1 http://www.msal.gov.ar/htm/site/pdf/Convenio_Rotterdam.pdf

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