BOLETIN DE

TEMAS DE SALUD

de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 7 Nº59 Julio del 2000 Coordinador: Dr. Marcos Buchbinder


INDICE

Accidentes de tránsito y salud pública

EE.UU. Reducción de la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito

EE.UU. Aplicación de regulaciones estatales

Alemania. Cambios político-sociales y accidentes en rutas

Argentina. Alta mortalidad por accidentes de tránsito


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Accidentes de tránsito y Salud Pública

La cuestión de los accidentes de tránsito es un grave problema de salud. En la Argentina se registra desde hace años un incremento llamativo de personas lesionadas por este tipo de accidentes, que conducen a un número importante de muertes y de daños de diversa clase, muchos de ellos de gravedad.

Nuestra situación es contrastante con lo que ocurre actualmente en los países desarrollados, tanto en los Estados Unidos como en muchas naciones de Europa donde se ha producido una disminución de los hechos fatales. En definitiva, estas diferencias son parecidas a las que se registran para otras enfermedades. Mientras que, por ejemplo, en Inglaterra hay 2,1 muertes por accidentes de vehículos por cada 10.000 autos, en la Argentina este índice es de 16.

La mejora de los indicadores en aquellos países es producto del análisis de las causas y del posterior diseño y aplicación de políticas a largo plazo.

¿Cuáles fueron las cuestiones principales que se encararon? Por un lado, las características del conductor. Fundamentalmente se valoró un aumento de la experiencia de éste, y se combatió el uso de alcohol y otras sustancias (detrás de un número importante de  accidentes está el conductor alcoholizado). Se mejoró la seguridad en las carreteras: pintura del pavimento, guardarrieles, iluminación, etc. Se establecieron topes de velocidad, se normatizaron las leyes de circulación y se sancionó con severidad a quienes las infringían. Además, se actuó sobre la seguridad en los vehículos convirtiendo en obligatoria la colocación y uso de cinturones de seguridad, se actuó también sobre la seguridad en la construcción del automóvil, etc.

Como lo planteáramos anteriormente, el resultado fue una disminución de la mortalidad por accidentes de tránsito.

Nuestra situación en este aspecto, como así también la de muchos países con nuestras características, desnuda todo lo que no hicimos. Todo lo que nos falta recorrer para llegar a una situación mejor.

La agenda es compleja pero es posible de realizar. Esto aliviaría muchos sufrimientos de quienes quedaron discapacitados por accidentes y podríamos evitar muertes prematuras.

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EE.UU. Reducción de la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito

A partir de la década del ’60, y a pesar del crecimiento del parque automotor, se registró un descenso en las muertes por accidentes de tránsito. La causa, una política activa orientada a disminuir los riesgos tanto entre automovilistas como entre peatones

Estados Unidos a partir de la década del ’60 comenzó a realizar una actividad sistemática para la reducción de la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito. Hubo una mejora evidente a pesar del aumento del parque automotor. La experiencia está relatada en el MMWR1, una publicación oficial, que fue reproducida por JAMA2.

La reducción de la tasa de muertes atribuibles a accidentes en Estados Unidos representa una exitosa respuesta de la salud pública a uno de los grandes avances tecnológicos del siglo XX: la motorización del país. Hoy conducen automóviles seis veces más personas que en 1925, y el número de vehículos a motor subió de 11 a 215 millones. El número de millas viajadas  por automotor es diez veces mayor que a mediados de 1920. A pesar de este incremento, la tasa anual de mortalidad declinó de 18 por 100 millones milla por vehículo en 1925 a 1,7 por 100 millones milla en 1997; un descenso del 90%.

Los esfuerzos sistemáticos para mejorar la seguridad comenzaron durante la década del ’60. En 1960, los siniestros no intencionales causaron 93.803 muertes, el 41% fue asociadas con accidentes de tránsito. En 1966, después de cinco años de un ascenso continuo de tasas de mortalidad, se creó una entidad reguladora y de control de seguridad en el tráfico. El primer director, un médico especialista en Salud Pública, entendió que los métodos estándar de la salud pública y epidemiológicos podían ser aplicados para prevenir los accidentes relacionados con los vehículos a motor y otras lesiones. Definió las interacciones entre los  factores: el huésped (el humano), el agente (vehículo motor) y el medio ambiente (la ruta), antes, durante y después del accidente que dio como resultado las lesiones. Una vez observados los problemas, identificado cada factor durante cada fase del accidente, el ente regulador inició así una campaña para prevenir los accidentes relacionados con  vehículos motor.

En 1966 se aprobaron las normas y se autorizó al Gobierno Federal a imple-mentar los estándares para los automotores y las rutas, un mecanismo que era necesario para una prevención efectiva. Muchos cambios en los diseños, tanto en los vehículos como en las rutas, se hicieron a continuación de estas modificaciones en las leyes. Los vehículos (el agente) fueron construidos con nuevas normas de seguridad, incluyendo el sostén para la cabeza, volantes que absorbieran la energía, cinturones de seguridad y parabrisas no astillables. Los caminos (el medio ambiente) fueron mejorados con un nuevo diseño de las curvas (líneas en los bordes y en el centro, y elementos reflectores), uso de señales claras en las rutas, mejoramiento de la iluminación, el agregado de barreras separando las dos manos, y guar-darrieles.

Los resultados fueron rápidos. Para 1970, la tasa de mortalidad relacionada decreció tanto en las estadísticas de salud pública (muertes por 100.000 personas) como en los indicadores de seguridad en el tránsito (muertes por milla recorrida).

Los cambios en las conductas del conductor y el pasajero (huésped) también han reducido los choques y las lesiones. La aprobación y mejoramiento de las leyes sobre seguridad en el tránsito, el refuerzo de la educación pública, llevaron a elegir conductas más seguras. Los ejemplos incluyen el refuerzo de las leyes contra el manejo en estado de intoxicación, y el refuerzo mediante leyes del uso del cinturón de seguridad, asiento de seguridad para el niño, y el uso de casco en la motocicleta.

EL RECONOCIMIENTO SOCIAL

El reconocimiento por parte de la comunidad y el gobierno de la necesidad de las medidas de seguridad para los vehículos a motor incitó a la iniciación de diversos programas federales y estatales, de instituciones académicas y organizaciones diversas de la comunidad y la industria.

Los gobiernos locales y de los estados han aprobado y hecho cumplir leyes que afectan la seguridad de los vehículos y de las carreteras, sobre las licencias de conductor y el testeo periódico, inspección de los vehículos y regulaciones del tránsito.

La prevención de los accidentes relacionados con el tránsito requirió la colaboración de muchas disciplinas profesionales, por ejemplo la biomecánica, que fue esencial para el diseño tanto de los vehículos como de la seguridad en las carreteras.

Los grupos de ciudadanos y organizaciones de la comunidad jugaron un rol importante en la prevención en áreas, como por ejemplo la relación entre conducir y beber alcohol, y la protección para los niños en los automóviles.

LOS DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI

Los desafíos para el siglo XXI son sostener y mejorar la seguridad de los vehículos. Los éxitos futuros requerirían aumentar las miradas desde la salud pública en los siguientes ítems:

1. Expandir la vigilancia para monitorear mejor las lesiones que no fueran fatales, detectar los nuevos problemas y fijar prioridades.

2. Promover investigaciones para los problemas prioritarios y emergentes.

3. Implementar los programas y políticas más efectivas.

4. Reforzar los programas prioritarios.

Las actividades de salud públicas prioritarias deberán ser:

. Continuar los esfuerzos para reducir la conducción de personas alcoholizadas y las muertes y lesiones relacionadas con ello.

. Promover estrategias como la licencia progresiva, que desaliente el beber en los adolescentes y otras conductas ries-gosas, como la velocidad, y aliente el uso de cinturones de seguridad.

. Extender la seguridad de los peatones, especialmente niños y ancianos, a través de soluciones de ingeniería que reduzcan la exposición al tránsito y permitan el cruce seguro de las calles. Alentar conductas responsables de los peatones como cruzar las calles en las intersecciones, e incrementar la visibilidad para los conductores

. Atender a las necesidades de movilidad de las personas mayores de 65 años -una población en crecimiento- a través de la combinación de modos alternativos de transporte (caminar, mejores transportes públicos, etc.) y el desarrollo de estrategias para reducir los riesgos al conducir.

. Alentar a la población que no lo hace (30%) a utilizar el cinturón de seguridad.

. Alentar el uso de asientos para niños más pequeños y de asientos apropiados para niños que son demasiados grandes para las sillas convencionales pero aún pequeños para las medidas de seguridad de los asientos para adultos.

. Llevar a cabo investigaciones biomecá-nicas para comprender mejor las causas de lesiones no fatales, en particular las lesiones cerebrales y de la médula es-pinal, como  fundamento para las estrategias de prevención.

. Desarrollar un sistema amplio de vigilancia epidemiológica en todos los niveles gubernamentales (federal, estatal y local).

1 MMWR,1999;48;369-374.
2
JAMA, 1999;281:2081-2082.

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EE.UU. Aplicación de regulaciones estatales

La implementación de estándares de seguridad y la disminución del consumo de alcohol contribuyeron a una importante reducción de muertes por accidentes de tránsito

Las muertes relacionadas con el uso de vehículos en Estados Unidos declinaron anualmente entre 40.000-50.000 en los últimos 25 años; paralelamente, durante este período se duplicó el número de automotores registrados y de millas manejadas.

La tasa de mortalidad por vehículo y por millón de millas recorridas que era de 5,5 en 1966, año en que comenzó la campaña contra la mortalidad por accidentes, llegó a 1,8 en 1992.

Desde posiciones neoliberales, se sostiene que las regulaciones estatales, los estándares mínimos para los vehículos (criterios de performance que atenúan y evitan los efectos de los choques) y las leyes que obligan al uso de los cinturones de seguridad, no jugaron ningún papel en aquella disminución. Los economistas neoclásicos argumentan que las medidas de protección inducen a conducir con más riesgos, y compensan (negativamente) así las medidas regulatorias y dan como resultado un incremento de los choques entre vehículos.

En la Am. J Public Health se publicó un artículo de Robertson1, allí el autor presentó un estudio basado en los datos estadísticos acumulados y en el que además tomó en cuenta que durante las décadas del ’60 y ’70 los estándares de seguridad se aplicaron (cinturón de seguridad, reducción del consumo de alcohol, etc.). Estas normas fueron suspendidas entre 1978 y 1987 por la administración Reagan y luego restauradas, al final de la década del ’80, por decisión judicial.

REDUCCION DE CASOS FATALES

Los resultados del estudio señalaron que hubo una reducción sustancial en la producción de casos fatales en los modelos de autos de los años 60 y 70, cuando se aplicaban las normas de protección y los tests de seguridad sobre algunos choques hechos públicos que condujeron a incrementar las condiciones de seguridad. Algunos aumentos adicionales en la baja de las tasas de mortalidad, atribuibles a un mejoramiento en la capacidad de los vehículos para atenuar el efecto de las colisiones, ocurrieron durante la época en que se publicaron los tests sobre las consecuencias de los accidentes. El incremento del uso del cinturón de seguridad y la reducción del consumo del alcohol contribuyeron también sistemáticamen-te a la disminución de las muertes y tuvieron un efecto adicional.

Finalmente, el autor señala que los análisis neoliberales que plantean que las conducta compensadoras nivelan los riesgos que disminuirían las medidas de seguridad, es engañosa.

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Alemania. Cambios políticos-sociales y accidentes en rutas

Los efectos de los cambios económicos sobre los accidentes de tránsito son un factor esencial para entender el crecimiento de la mortalidad por esta causa, luego de la reunificación alemana

En un estudio sobre la mortalidad de ocupantes de automóviles publicado en BMJ1, se analizan los datos que mostraron que en el período posterior a la reunificación de Alemania se produjo un importante ascenso de estas tasas. Por lo tanto, Winston y colaboradores indagan en este trabajo sobre los efectos de los cambios económicos rápidos y la influencia de la disponibilidad de automóviles sobre las tasas de mortalidad.

ALEMANIA DEL ESTE2

Las consecuencias de la reunificación sobre Alemania del Este aportaron muchos elementos sobre el impacto de los grandes cambios económicos en las muertes por efecto del tránsito.

Entre 1989 y 1991, Alemania del Este experimentó un brusco crecimiento de automóviles que previamaente eran inaccesibles para buena parte de la población. Esto coincidió con el hallazgo de una tasa de mortalidad por accidentes de tránsito mayor del doble en esos años. “Nuestro estudio sobre los efectos de la reunificación sobre los ocupantes de automóviles y otros usuarios de las rutas muestra un incremento de cuatro veces en las muertes en ocupantes de automóviles, pero llega a 11 para aquellos que tuvieran entre 18 y 20 años de edad”, señalan los autores.

INEXPERIENCIA DE LOS CONDUCTORES

En ese período fueron muy pocas las obras que se hicieron en los caminos para prepararlos para el aumento del tránsito. Desde mediados del 90 hasta el final de 1997 se invirtieron 76.000 millones de marcos alemanes con el fin de mejorar los caminos. La provisión de equipamien-to de seguridad, como guardarrieles y teléfonos de emergencia, no fue completada hasta 1994. Además, el límite de velocidad de Alemania del Este de 100km/hora fue elevada a 130km/hora luego de la reunificación.

La multiplicación por cuatro en la tasa de mortalidad de los ocupantes de vehículos durante 1989-1991, cuando el número de automóviles y la distancia recorrida se acrecentaron en un 40%, es entendible a la luz de lo que se conoce acerca de los conductores sin experiencia y jóvenes. En Estados Unidos, en 1990 por ejemplo, los conductores de la edad de 16 años tuvieron tres veces más accidentes fatales por millones de millas conducidas que los conductores de 25 años o mayores.

El mayor volumen del tránsito y los caminos inadecuados contribuyeron sin duda a la suba de las tasas de mortalidad en Alemania del Este. Si bien el aumento en el volumen del tráfico había sido el factor central, también se produjeron grandes incrementos en las tasas de mortalidad para otros usuarios de los caminos. Además, la calidad de las rutas en Alemania del Este era más pobre tanto antes como después de la reunificación, pero las tasas de mortalidad no subieron hasta después de la reunificación. Así, el factor principal que contribuyó al estallido drástico en las tasas de mortalidad de los ocupantes del automóvil, aparentemente, fue el gran incremento de los conductores inexpertos.

ALEMANIA OCCIDENTAL

La Alemania Occidental tenía una tasa de mortalidad ajustada similar a la de antes de la reunificación pero no mostró ascensos parecidos después de la reunificación. Además, el número de automóviles y las distancias viajadas en Alemania Occidental permanecieron constantes o decrecieron. Así, la reunificación parece haber tenido un efecto mínimo en los viajes en automóviles y en la tasa de mortalidad en Alemania Occidental. La gente en este último país tenía acceso al mercado automotor antes de la reunificación, por lo tanto la apertura de las fronteras no incrementó el acceso a los automóviles por los conductores inexpertos.

LA EXPERIENCIA ALEMANA

Aunque no es probable que esta situación de cambios rápidos ocurra en muchas partes del mundo, los conocimientos aportados por el período de la reunificación alemana pueden salvar vidas en países donde el crecimiento económico se produce más gradualmente y donde se han dado grandes cambios en las características de los usuarios de las carreteras. Por ejemplo, en China los accidentes entre conductores inexpertos no son tan siginificativos, pero en cambio sí lo son entre los ciclistas.

Entender los efectos de los cambios económicos sobre los accidentes de tránsito es esencial.

Aunque la modernización de las naciones subdesarrolladas y de sus economías es finalmente beneficiosa, puede ser fatal para los ciudadanos si no se toman medidas apropiadas para prevenir los daños.

Las medidas que pueden ser rápidamente instituidas incluyen el control de la velocidad excesiva, el uso de los cinturones de seguridad, el control de los conductores al-coholizados, la mejora de caminos y las restricciones especiales sobre los conductores jóvenes.

Las comunidades médicas y de salud pública de los países que experimentan un desarrollo económico sustancial pueden liderar los esfuerzos para asegurar que la modernización no vaya acompañada de incrementos trágicos en muertes y daños.

LA MUERTE EN LOS CAMINOS

Un editorialista de la revista comenta la investigación3 Según él los datos de este estudio son dramáticos: aparentemente ocurrieron casi 2.000 muertes extras entre usuarios de automóviles en la antigua Alemania del Este solamente en 1991.

Los registros internacionales de la Organización Mundial de la Salud indican que el total de muertes por daños en las rutas para las ex Alemanias del Este y del Oeste combinadas suben de 9.542 en 1989 a 10.478 en 1990 y 10.917 en 1991-un crecimiento de 1.500-. Además, el total de los decesos cayó a 8.949 en 1995. Así durante este tiempo los fallecimientos no de automovilistas -ciclistas, motociclistas y peatones- parecen haber decrecido mientras entre los ocupantes de vehículos aumentó.

¿Quiénes eran los jóvenes  que murieron a bordo de vehículos en Alemania el Este? Si algunos eran residentes de Alemania Occidental (más acostumbrados a conducir), la población usada como denominador por el autor y sus colaboradores debería se reconsiderada.

OTROS PAISES EUROPEOS

Es instructivo también mirar a otros países Europeos. En 1995 (últimos datos disponibles) la tasa de todas las muertes en hombres entre las edades de 15 a 24 años fue de 40,3 por 100.000 en Alemania, similar a la tasa en Alemania Occidental antes de la unificación (38,4 en 1989). En la vecina Polonia la tasa era en 1995 de 35,4, pero en Grecia de 54,2. A partir de 1949 se demostró que la tasa de mortalidad por vehículo decrece, así como el número de vehículos se incrementa con muchos factores que contribuyen, incluso la experiencia del conductor y el diseño de las carreteras. En contraste, el diseño del automóvil no necesariamente incrementa la seguridad, especialmente para los que no son usuarios habituales de las carreteras.

1 WINSTON Y COL. “The Carnage Wrought by Major Economic Change: Ecological Study of Traffic Related Mortality and the Reunification of Germany”. BMJ 1999;318:1647-1649.

2 Los subtítulos son del Boletín de Temas de Salud.

3  McCARTY “Comentary:road discease in european country”.BMJ 1999; 318: 1649-1680.

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Argentina. Alta mortalidad por accidentes de tránsito

Supera a las muertes por cáncer y sida. En la ciudad de Buenos Aires se registra la tercera parte del total de los accidentes. En el ámbito nacional, el 70% de los decesos se da entre los peatones

En la Argentina se produce una enorme cantidad de accidentes de tránsito que ubican a nuestro país entre los primeros lugares de la estadística mundial. Cada año mueren alrededor de 9.000 personas por esta causa y hay más de 100.000 lesionados. Para comprender la magnitud del problema es importante tener en cuenta que los muertos a causa del tráfico superan a los fallecidos por cáncer y sida.

En 1997 en la ciudad de Buenos Aires perdieron la vida por este tipo de hechos 420 personas. En nuestro país, del total los accidentes de tránsito la tercera parte se produce en la Capital Federal, donde sólo vive menos de la décima parte de la población total (aunque no hay que olvidar que durante el día circula más del doble).

Este tipo de siniestros en la ciudad de Buenos Aires están en pleno crecimiento. A mediados de la década del ’80 morían por esta razón 170 personas (¡en 1997 fueron 420!). La situación en Buenos Aires (y en el país en general) se atribuye a por lo menos dos factores:

. En primer lugar el crecimiento del parque automotor, que presenta una persistente curva en ascenso provocado por el aumento de alrededor de 300.000 vehículos por año. Entre 1993 y 1994 el número de automóviles creció en 900.000 unidades. En ese período las muertes por accidentes de tránsito aumentaron en un 50%. Por otro lado, este incremento del parque automotor se produjo sin que hubiera un desarrollo significativo de las carreteras ni de las condiciones de seguridad en las mismas.

. El segundo factor de importancia es la ausencia de una campaña adecuada de educación vial.

ARGENTINA Y EL MUNDO

Las muertes por accidentes de tránsito en la Argentina son proporcionalmente mayores a las de los países europeos y a las de Estados Unidos. En estos lugares son muy severas las penas para los conductores que cometen infracciones. Además, para la obtención de licenciaspara conducir se deben cumplir exigencias mucho más rigurosas que las que rigen en nuestro país.

En la Argentina, el 70% de estas muertes son de peatones, el 38% las causan los colectivos y se estima que en el 60% de los casos hubo exceso en el consumo de alcohol.

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