| BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Año 14 Nº127 Junio de 2007
Medio ambiente impacto sobre la salud
Día Mundial del
Medio ambiente Una definición acotada de medio ambiente lo enuncia como el resultado de las interrelaciones entre naturaleza y sociedad. Más ampliamente, se lo entiende como el entorno que afecta y condiciona especialmente las circunstancias de vida de las personas o la sociedad en su conjunto. Comprende el grupo de valores naturales, sociales y culturales existentes en un lugar y un momento determinados, que influyen en la vida del hombre y en las generaciones venideras. Es decir, no se trata sólo del espacio en el que se desarrolla la vida sino que también abarca a seres vivos, objetos, agua, suelo, aire y las relaciones entre ellos, así como elementos tan intangibles como la cultura (www.wilkipedia.com). Dado el alto grado de interacción entre los seres humanos y el medio ambiente, se puede afirmar que la mayoría de las enfermedades son, en cierta forma, enfermedades ambientales (OPS, 1999). Los cuerpos están en un proceso constante y dinámico de cambio y evolución como resultado de su interacción con el medio ambiente. El microbiólogo y humanista René Dubos describió esta inter-relación: “Todo acontecimiento en el mundo exterior que actúa sobre un individuo modifica, aun cuando sea indirecta o levemente, el balance entre sus varios órganos y funciones. Por lo tanto, el ambiente interno no debería considerarse separadamente del ambiente externo (…) de esta forma, el ambiente interno responde constantemente al ambiente externo, y la historia -racial, social o individual- condiciona el tipo de respuesta tanto como la naturaleza intrínseca del estímulo” (OPS, 1999). En 1972, las Naciones Unidas resolvieron establecer el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente con el fin de estimular la concientización sobre el ambiente, además de promover la atención y acción política. Este año está dedicado a los efectos que el cambio climático está teniendo en los ecosiste-mas y comunidades polares y las ulteriores consecuencias alrededor del mundo. La salud de los seres humanos depende de la capacidad de desarrollar una relación armoniosa con el medio ambiente. Sin embargo, la integridad del medio ambiente está condicionada por el deterioro de la capa estratosférica de ozono y por las concentraciones cada vez más elevadas de los gases que producen el efecto invernadero y el calentamiento atmosférico. Ambos factores, a medida que se agraven, tendrán un efecto marcado sobre la salud de las poblaciones. Algunos de esos efectos negativos son directos -como los resultantes del aumento de la temperatura sobre la calidad de vida o la mayor incidencia de los cánceres de piel- y otros indirectos -probablemente más graves-. Muchos de los cambios climáticos y alteraciones del medio ambiente están vinculados al accionar del hombre. El desarrollo sostenible puede ser definido como “un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Esta definición fue empleada por primera vez en 1987 en la Comisión Mundial del Medio Ambiente de la ONU, creada en 1983. El desarrollo sostenible implica hacia el futuro, lograr estabilizar el clima, cuidar la capa de ozono, restablecer la cubierta vegetal de los suelos, recuperar los suelos perdidos, emplear el agua eficientemente, preservar la biodiversidad, usar fuentes de energía limpias, etc. Todos factores, que ponen en riesgo la salud de las poblaciones, sobre todo las más vulnerables, y comprometen el destino del planeta. CARGA DE MORBILIDAD Y MEDIOAMBIENTE Un estudio de la OMS examina en qué medida los riesgos ambientales inciden en determinadas enfermedades e indaga sobre qué regiones y poblaciones son las más afectadas
El reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (2006) Ambientes saludables y prevención de enfermedades, hacia una estimación de la carga de morbilidad atribuible al medio ambiente de A Prüss-Üstün and C. Cor-valán examina en qué medida los riesgos ambientales inciden en determinadas enfermedades y traumatismos, y qué regiones y poblaciones son más propensas a padecerlos. En este trabajo se confirma que alrededor de la cuarta parte de la carga mundial de morbilidad (la carga de morbilidad se mide en número de defunciones por cada 100.000 habitantes) y, concretamente, más de un tercio de la carga de morbilidad infantil son consecuencia de factores ambientales modificables. La carga de morbilidad causada por factores ambientales es mucho más elevada en el mundo en desarrollo que en los países desarrollados, a excepción del caso de determinadas enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares y los cánceres, cuya carga de morbilidad per cápita es superior en los países más ricos. La población infantil es la más afectada por las enfermedades provocadas debido a factores ambientales, que se cobran cada año la vida de más de cuatro millones de niños, principalmente en los países pobres. Asimismo, la tasa de mortalidad del recién nacido por causa de estos factores es doce veces mayor en los países en desarrollo que en los países desarrollados, de lo que se desprende que es posible mejorar la salud humana si se promueven los ambientes saludables.
Muerte y medio ambiente De las 102 principales enfermedades, grupos de enfermedades y traumatismos que cubre el Informe sobre la salud en el mundo 2004, los factores de riesgo ambientales contribuyeron a la carga de morbilidad en ochenta y cinco categorías. La fracción de la morbilidad atribuible específica-mente al medio ambiente variaba de manera notable entre las diferentes enfermedades. Se calcula que en todo el mundo, el 24% de la carga de morbilidad (años de vida sana perdidos) y aproximadamente el 23% de todas las defunciones (mortalidad prematura) eran atribuibles a factores ambientales. En los niños de 0 a 14 años, el porcentaje de muertes que podían atribuirse al medio ambiente era de hasta un 36%. Había grandes diferencias entre regiones en la contribución del medio ambiente a las diversas enfermedades, debido a diferencias en la exposición ambiental y el acceso a la atención sanitaria entre las diversas regiones. Por ejemplo, aunque el 25% de todas las muertes registradas en las regiones en desarrollo eran atribuibles a causas ambientales, en las regiones desarrolladas sólo el 17% de las muertes se asignaban a estas causas. Aunque esto supone una importante contribución a la carga de morbilidad global, esta estimación es moderada, ya que todavía no hay datos probatorios sobre muchas enfermedades. Además, en muchos casos, la vía causal entre el riesgo ambiental y la aparición de la enfermedad es compleja. Entre las enfermedades con mayor carga absoluta atribuible a factores ambientales modificables figuraban: la diarrea, las infecciones de las vías respiratorias inferiores, otras lesiones accidentales y el paludismo.
Importancia de los efectos del medio ambiente en la salud El estudio de la OMS pone foco principalmente en las siguientes enfermedades: la diarrea, las infecciones de las vías respiratorias inferiores, distintos tipos de lesiones accidentales y el paludismo. El informe saca las siguientes conclusiones: - La carga de morbilidad por diarrea está asociada en aproximadamente un 94% a factores de riesgo ambientales tales como el consumo de agua no potable y el saneamiento y la higiene insuficientes. - Las infecciones de las vías respiratorias inferiores están asociadas a la contaminación del aire en locales cerrados, relacionada en gran medida con la utilización de combustible sólido en los hogares y posiblemente con la exposición pasiva al humo del tabaco, así como con la contaminación del aire exterior. En los países desarrollados, aproximadamente el 20% de estas infecciones son atribuibles a causas ambientales, y en los países en desarrollo ese porcentaje llega hasta un 42%. - Entre las otras lesiones accidentales están las causadas por los peligros en el lugar de trabajo, la radiación y los accidentes industriales; el 44% de estos traumatismos se deben a factores ambientales. - El porcentaje de paludismo relacionado a factores ambientales modificables, en un 42%, está asociado a las políticas y prácticas de aprovechamiento de tierras, deforestación, ordenación de los recursos hídricos, ubicación de los asentamientos y modificación del diseño de las viviendas, por ejemplo, la mejora de los desagües. A los efectos de este estudio, la utilización de mosquiteros tratados con insecticida no se consideró una medida de gestión del medio ambiente. - Los factores ambientales también contribuyen notablemente a los traumatis-mos ocasionados por accidentes de tránsito (40%). Esto está relacionado con factores tales como la insuficiencia de las infraestructuras para peatones y ciclistas, que pueden solucionar-se mediante una mejor segregación del tránsito de peatones y ciclistas y con medidas para moderar la circulación; algunas de las repercusiones sanitarias de los cambios a largo plazo en la geografía urbana y en las pautas de movilidad todavía no se han medido. - Aproximadamente, el 42% de los casos de neuropatía obstructiva crónica -una pérdida gradual de la función pulmonar- es atribuible a factores de riesgo ambientales. La exposición profesional al polvo y a sustancias químicas, así como la contaminación del aire en locales cerrados por utilización de combustibles sólidos en los hogares, parecen ser dos de los principales factores que contribuyen a aumentar la fracción de la carga de morbilidad relacionada con el medio ambiente. Sin embargo, otras formas de contaminación del aire en locales cerrados y del aire exterior, que van desde la producida por los medios de transporte hasta el humo del tabaco de segunda mano, también ejercen una influencia importante. LOS NIÑOS Y EL MEDIO AMBIENTE En la Convención sobre los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas se afirmó categóricamente que los niños tienen el derecho de disfrutar de un ambiente saludable y de vivir en un entorno que promuevan su salud y desarrollo. Además, se estableció que todos los derechos de los niños, incluyen: “el derecho al más alto nivel de salud (…) a través de la provisión de una alimentación adecuada y de agua potable (…) acceso a la higiene y al saneamiento ambiental (…) y atención a la salud preventiva” (1989). Más allá de estas declaraciones, lo cierto es que de cinco millones de niños menores de catorce años mueren cada año de enfermedades relacionadas con el medio ambiente, principalmente en el mundo en desarrollo. Aproximadamente, el 40% de las enfermedades derivadas del medio ambiente corresponden a niños menores de cinco años, aunque éstos sólo representan el 10% de la población mundial. Las amenazas ambientales a los niños pueden ocurrir en el hogar, en la escuela, en la plaza, en la calle, o en otros espacios públicos. Pueden derivarse de la exposición a agentes químicos, biológicos o físicos, que pueden a su vez estar presentes en el agua, en los alimentos, en el aire o en el suelo. También la prevención deficiente frente a accidentes constituye una amenaza seria para la salud ambiental infantil, sobre todo en lactantes y en la primera infancia. Diversos factores pueden contribuir a la vulnerabilidad excepcional del niño frente a las noxas ambientales; se destacan: Conducta: las conductas de los niños (mano-boca) los hace más vulnerables a los agentes contaminantes que pueden estar en sus manos, piso, juguetes u otros objetos que ponen en su boca. Exposición: los niños pasan más tiempo al aire libre que la mayoría de los adultos y, muchas veces, sus juegos demandan bastante energía, por lo que necesitan inhalar más aire por peso corporal que los adultos. Cuando los ambientes abiertos están contaminados, los niños están más expuestos. Asimismo, por su talla, están cerca de las emisiones de escape de los vehículos y respiran grandes concentraciones de estas emisiones. Además, ingieren más alimentos y bebidas que los adultos en proporción a su peso corporal. Por ello, absorben una mayor cantidad de los agentes contaminantes presentes en los alimentos y bebidas. Fisiología: los niños tienen menor capacidad que los adultos para meta-bolizar, desintoxicar y excretar sustancias tóxicas. La falta de madurez de los órganos y de determinados agentes protectores, tales como la barrera hematoencefálica, los vuelve más vulnerables en sus primeros años a la agresividad ambiental. Situación social: la pobreza, la malnutición, la injusticia ambiental y el trabajo infantil predominan en América Latina y el Caribe, lo que aumenta la exposición de los niños a las sustancias contaminantes y la susceptibilidad a sus efectos. Fuente: Tolcachier, Alberto. Medicina ambiental, Libro virtual intramed: http://www.intramed.net/sitios/libro_virtual4/ CAMBIO CLIMÁTICO Y SALUD HUMANA La Organización Mundial de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organizacón Mundial Meteorológica realizaron un completo informe que señala los efectos que el clima tiene sobre la salud. Remarca los principales riesgos y destaca la necesidad de un desarrollo sostenible
Si bien algunos efectos del cambio climático sobre la salud ya pueden medirse, otros tendrán sus consecuencias a largo plazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial Meteoróloga (OMM) realizaron en conjunto el informe Cambio climático y salud humana: riesgos y respuestas, que analiza las repercusiones, los desafíos y las medidas de prevención que imponen las variaciones del clima.
Definiciones Para empezar, es necesario definir cambio climático: se entiende por cambio climático una importante variación estadística en el estadio medio del clima o en su variabilidad que persiste durante largo tiempo (normalmente decenios o incluso más). Puede deberse a procesos naturales internos o a forzamientos externos, o bien a cambios antropogénicos persistentes en la composición de la atmósfera. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMCC) define el cambio climático como “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial, y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante periodos comparables”. La variabilidad del clima comprende las alteraciones del clima en todas las escalas temporales y espaciales superiores a las de fenómenos meteorológicos individuales.
Cambios climáticos Hoy día, las actividades humanas están alterando el clima del mundo: se incrementa la concentración atmosférica de gases que atrapan la energía, lo que amplifica el efecto invernadero natural que hace habitable la Tierra. Estos gases de efecto invernadero (GEI) son, fundamentalmente, el dióxido de carbono (procedente en su mayor parte de la combustión de sustancias fósiles y la quema de bosques) y otros gases que atrapan el calor, como el metano (generado por la agricultura de regadío, la ganadería y la extracción de petróleo), el óxido nitroso y diversos halocarburos fabricados por el hombre. El informe Cambio climático y salud humana… señala que durante el siglo XX, la temperatura media de la superficie terrestre aumentó 0,6 °C aproximadamente, y unas dos terceras partes de este calentamiento se han producido desde 1975. Los climatólogos prevén que el calentamiento proseguirá a lo largo del siglo y más adelante, junto con cambios de la pluviosidad y la variabilidad climática. En síntesis, dice el estudio: “El cambio climático significa que, hoy día, estamos alterando los sistemas biofísicos y ecológicos de la Tierra a escala planeta-ria, como se evidencia por el agotamiento del ozono estratosférico, la reducción acelerada de la biodiversidad, las presiones sobre los sistemas terrestres y marinos productores de alimentos, el agotamiento de las reservas de agua dulce y la diseminación mundial de contaminantes orgánicos persistentes”.
Repercusiones en la salud humana Además de alterar el funcionamiento de muchos ecosistemas y de las especies que los integran, el cambio climático tiene efectos sobre la salud humana, algunos de los cuales podrían ser beneficiosos (por ejemplo, los inviernos más suaves reducirían el pico invernal de mortalidad de los países templados, mientras que, en las regiones actualmente cálidas, unas temperaturas aún más altas podrían reducir la viabilidad de las poblaciones de mosquitos transmisores de enfermedades). Sin embargo, el informe es claro: “En general, los científicos consideran que la mayoría de las repercusiones del cambio climático en la salud serían adversas”. La tabla 1 muestra en que medida los episodios climáticos afectaron la vida y la salud humana, según continentes (comparación entre las décadas 1980 y 1990). Es probable que los cambios climáticos de los últimos decenios ya hayan influido en algunos resultados sanitarios. Así, la Organización Mundial de la Salud (Informe sobre la salud en el mundo 2002) estimó que el cambio climático fue responsable en 2000 de aproximadamente el 2,4% de los casos de diarrea en todo el mundo y del 6% de los casos de paludismo en algunos países de ingresos medios. Los primeros cambios detectables en la salud humana consisten en modificaciones de los límites geográficos (latitud y altitud) y la estacionalidad de ciertas enfermedades infecciosas, en particular de las transmitidas por vectores (como la malaria y el dengue) y por alimentos (por ejemplo la salmonelosis), cuya frecuencia es máxima en los meses más cálidos. La tabla 2 analiza el impacto del medio ambiente en las enfermedades infecciosas. Sin embargo, existen otras consecuencias en la salud pública de la alteración de los ecosistemas naturales y gestionados que producen alimentos: la subida del nivel del mar y los desplazamientos demográficos por peligros físicos, pérdida de tierras, perturbaciones económicas y conflictos civiles que no se manifestarán hasta pasados varios decenios. El informe, por otro lado, aclara que para estudiar los impactos de los fenómenos atmosféricos y la variabilidad del clima en la salud humana es preciso especificar adecuadamente la exposición a los factores meteorológicos. Y agrega que esos datos no son bien conocidos. Tipo de consecuencias
En su Tercer informe de
evaluación, el IPCC En términos generales, los cambios de las condiciones climáticas pueden tener tres tipos de repercusiones en la salud: - Repercusiones más o menos directas, causadas en general por fenómenos me-teorológicos extremos. - Consecuencias para la salud de diversos procesos de cambio ambiental y per-turbación ecológica resultantes del cambio climático. - Diversas consecuencias para la salud (traumáticas, infecciosas, nutricionales, psicológicas y de otro tipo) que se producen en poblaciones desmoralizadas y desplazadas a raíz de perturbaciones económicas, degradaciones ambientales y situaciones conflictivas originadas por el cambio climático. El IPCC llegó a la conclusión, con un alto grado de confianza, de que el cambio climático incrementaría la mortalidad y la morbilidad asociadas al calor y reduciría la mortalidad asociada al frío en los países templados, aumentaría la frecuencia de epidemias después de inundaciones y tormentas, y tendría efectos considerables sobre la salud tras los desplazamientos de poblaciones por la subida del nivel del mar y la mayor actividad tormentosa. Vulnerabilidad y clima Para cada repercusión potencial del cambio climático, habrá algunos grupos especialmente vulnerables a enfermedades y traumatismos. La vulnerabilidad de una población depende de factores como la densidad demográfica, el grado de desarrollo económico, la disponibilidad de alimento, el nivel y la distribución de los ingresos, las condiciones ambientales locales, el estado previo de salud, así como la calidad y disponibilidad de la atención sanitaria pública. Por ejemplo, entre las personas con mayor riesgo de sufrir daños por temperaturas extremas están los habitantes de ciudades socialmente aislados, los ancianos y los pobres. Las poblaciones que vivan en las fronteras de las actuales zonas endémicas de paludismo y dengue serán, si no reciben una atención primaria eficaz, las más susceptibles en caso de que, en un mundo más cálido, esas zonas se extiendan. El informe del IPCC subraya también que los conocimientos sobre las relaciones entre el clima, el cambio climático y la salud humana han aumentado considerablemente en los últimos diez años. “Aun así, persisten muchas lagunas en el conocimiento de los probables patrones futuros de exposición a los cambios climaticoambientales, así como de la vulnerabilidad y adaptabilidad de los sistemas físicos, ecológicos y sociales al cambio climático. Quedan muchos interrogantes sin resolver acerca de la sensibilidad de determinados resultados sanitarios al tiempo, a la variabilidad climática y a los cambios ambientales inducidos por el clima”. El informe da un ejemplo contundente: “Los principales microorganismos causantes de gastroen-teritis aguda se multiplican más rápidamente en condiciones más cálidas”. Las temperaturas extremas pueden matar. En muchos países templados, la mortalidad durante el invierno es un 10-25% mayor que en verano. En julio de 1995, una ola de calor se cobró en Chicago (Estados Unidos) 514 vidas (12 por 100.000 habitantes) y motivó 3.300 ingresos hospitalarios urgentes más que la media. La mayor parte del exceso de mortalidad durante los periodos de temperaturas extremas corresponde a personas que ya padecían enfermedades, sobre todo cardiovasculares y respiratorias. Las más vulnerables son las muy ancianas, las de muy corta edad y las de salud frágil. En cuanto al número de vidas perdidas, agrega el informe, no es posible determinar con certeza el impacto de un fenómeno breve e intenso, como una ola de calor, sobre la mortalidad, porque una proporción desconocida de las defunciones se produce en personas vulnerables que hubiesen fallecido en un futuro muy próximo.
El problema de la estratosfera “Cien años atrás, los científicos se habrían mostrado incrédulos ante la posibilidad de que, a finales del siglo XX, la humanidad estuviera alterando la estratosfera. Sin embargo, sorprende comprobar que, en los últimos tiempos, el ozono estratosférico ha empezado a agotarse como consecuencia de las actividades humanas, después de 8.000 generaciones de Homo sapiens”, con este encabezado, el informe Cambio climático y salud humana… se adentra en otro de los grandes problemas que afectan al mundo. En sentido estricto, el agotamiento del ozono estratosférico no forma parte del cambio climático global, que se produce en la troposfera, pero se han descrito recientemente varias interaccio-nes entre el agotamiento del ozono y el calentamiento inducido por gases de efecto invernadero. Los principales tipos de repercusiones en la salud demostradas o posibles del agotamiento del ozono estratosférico fueron sintetizadas por los autores del trabajo en la tabla Resumen de los posibles efectos de la radiación solar ultravioleta en la salud humana. Por otra parte, muchos estudios epide-miológicos han implicado a la radiación solar en los cánceres de piel (melanomas y de otros tipos) de las personas de piel clara. En evaluaciones recientes, el PNUMA prevé un aumento de la incidencia de estos cánceres y de la intensidad de las quemaduras solares debido al agotamiento del ozono estratosférico. Durante al menos la primera mitad del siglo XXI, los científicos prevén que el efecto combinado del reciente inicio del agotamiento del ozono estratosférico y su continuación a lo largo de los próximos diez o veinte años incremente la incidencia de cáncer de piel en las poblaciones de piel clara que vivan en latitudes medias o altas (por acumulación de la exposición adicional a la RUV-B). La modelización de los futuros niveles de ozono y exposiciones a la RUV arroja la estimación de que la incidencia total de cáncer de piel de una población europea que viva aproximadamente a 45 grados de latitud norte aumentará en torno a un 5% para al año 2050. En la población estadounidense se estima un aumento de alrededor del 10% para esa misma fecha. Por último, debe considerarse una dimensión ecológica más amplia, señala el informe. “La radiación ultravioleta altera la química molecular de la fotosíntesis tanto en la tierra (plantas terrestres) como en el mar (fitoplancton). Esto podría afectar a la producción mundial de alimentos, aunque sea en pequeña medida, y contribuir así a los problemas nutricionales y de salud que aquejan a las poblaciones con inseguridad ali-mentaria. Sin embargo, hasta el momento se dispone de pocos datos sobre esta repercusión menos directa”.
Hacia la sostenibilidad Aunque las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan en un futuro próximo, el clima de la tierra seguirá cambiando, por lo que deben estudiarse estrategias de adaptación para reducir las cargas de morbilidad, las lesiones, las discapacidades y la mortalidad. La clave, señala el informe, es la sosteni-bilidad. “La sostenibilidad consiste fundamentalmente en mantener los sistemas ecológicos y otros sistemas biofísicos terrestres que sustentan la vida. Si estos sistemas se deterioran, el bienestar y la salud de la humanidad peligrarán. La tecnología puede comprar tiempo, pero no podemos eludir el balance final de la naturaleza. Debemos vivir dentro de los límites de la Tierra. Por tanto, el estado de salud de la población es un elemento clave de la transición hacia la sostenibilidad” Los acuerdos internacionales sobre cuestiones ambientales a escala mundial, como el cambio climático, deben tener en cuenta los principios del desarrollo sostenible propuestos por los organismos internacionales. Se deben tener en cuenta tres elementos claves: el principio de precaución, el principio de costos y responsabilidad (el costo de la contaminación o de los daños al medio ambiente debe recaer en los responsables) y la equidad, tanto en los países como entre ellos, y a lo largo del tiempo (entre generaciones). La observancia de estos principios, profundiza el trabajo conjunto de la OMS, la OMM y l PNUMA, “ayudaría a evitar futuras amenazas para el medio ambiente global y a reducir las actuales. Con el cambio climático ya en marcha, es preciso evaluar las vulnerabilidades y determinar las opciones de intervención o adaptación”. “Una planificación precoz en materia de salud puede reducir los futuros efectos adversos en este ámbito, pero la solución óptima está en manos de los gobiernos, la sociedad y los individuos, y exige cambios en los comportamientos, las tecnologías y las prácticas para permitir la transición hacia la sostenibi-lidad”, concluye le informe.
CATASTROFES CLIMÁTICAS En el mundo, las repercusiones de las catástrofes naturales han ido en aumento. Un análisis de la compañía de reaseguros Munich Re reveló que, en los últimos diez años, el número de catástrofes naturales ha sido tres veces mayor que en la década de 1960, dato que refleja más las tendencias mundiales de la vulnerabilidad de la población que una mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos. El informe de la OMS, OMM y PNUMA, concluye: “La tendencia a una mayor frecuencia de catástrofes naturales se debe en parte a la mejora de las notificaciones y en parte a la mayor vulnerabilidad de la población, y puede que también contribuya a ella el cambio climático global que se está produciendo. Sobre todo en los países pobres, las repercusiones de las principales enfermedades transmitidas por vectores y de las catástrofes pueden limitar y hasta desbaratar los progresos en materia de desarrollo social. Incluso en condiciones favorables, la recuperación tras catástrofes importantes puede tardar decenios”. RESUMEN DE LOS POSIBLES EFECTOS DE LA RADIACIÓN SOLAR ULTRAVIOLETA EN LA SALUD HUMANA
Efectos cutáneos • Melanoma maligno • Cáncer de piel no melanocítico: carcinoma basocelular, carcinoma escamocelular • Quemaduras solares • Dermatosis solar crónica • Fotodermatitis
Efectos oculares • Queratitis y conjuntivitis actínica aguda • Degeneración esferoidal de la córnea • Pterigio • Cáncer de córnea y conjuntiva • Opacidad del cristalino (catarata): cortical, subcapsular posterior • Melanoma uveal • Retinopatía actínica aguda • Degeneración macular
Efectos sobre la inmunidad y las infecciones • Supresión de la inmunidad celular • Mayor susceptibilidad a las infecciones • Menor eficacia de la inmunización preventiva • Activación de infecciones víricas latentes
Otros efectos • Producción cutánea de vitamina D: - prevención del raquitismo, la osteomalacia y la osteoporosis: - posible efecto beneficioso en la hipertensión, las cardiopatías isquémicas y la tuberculosis - posible disminución del riesgo de esquizofrenia, cáncer de mama o cáncer de próstata - posible prevención de la diabetes de tipo I • Alteración del bienestar general: - ciclos de sueño-vigilia - trastorno afectivo estacional - estado de ánimo
Efectos indirectos • Efectos sobre el clima, el abastecimiento de alimentos, los vectores de enfermedades infecciosas, la contaminación atmosférica, etc. LA ACCIÓN HUMANA El trabajo de la OMS, la OMM y el PNUMA recalca, además: “Hasta nuestros días, los cambios en el clima mundial se habían producido de forma natural, durante siglos o milenios, debido a la deriva continental, a diversos ciclos económicos, a variaciones en la energía solar y a la actividad volcánica. En los últimos decenios se ha hecho más patente que las acciones humanas están modificando la composición de la atmósfera y provocando con ello un cambio climático global”. LLUVIAS Y ENFERMEDAD El informe de la OMS, OMM y PNUMA, aporta algunos ejemplos que muestran la verdadera dimensión del cambio climático y sus efectos sobre la salud. Tanto la temperatura como las aguas de superficie influyen considerablemente en los insectos vectores de enfermedades. Tienen especial importancia las especies de mosquitos vectores, que propagan la malaria y enfermedades víricas como el dengue y la fiebre amarilla. Los mosquitos necesitan aguas estancadas para reproducirse, y los adultos necesitan un medio húmedo para sobrevivir. Unas temperaturas más elevadas favorecen la reproducción de los vectores y reducen el periodo de maduración de los microorganismos pató-genos en su interior. Sin embargo, en condiciones de mucho calor y sequedad, la supervivencia del mosquito puede reducirse. Los roedores, que proliferan en las regiones templadas tras los inviernos suaves y húmedos, actúan como reservorios de diversas enfermedades. Ciertas infecciones transmitidas por roedores, como la leptospirosis, la tularemia y las virosis hemorrágicas, se asocian a inundaciones. Otras enfermedades relacionadas con roedores y garrapatas que han demostrado ser sensibles a la variabilidad climática son la enfermedad de Lyme, las encefalitis transmitidas por garrapatas y el síndrome pulmonar por hantavirus. Muchas enfermedades diarreicas varían con las estaciones, lo que indica que son sensibles al clima. En los trópicos, alcanzan su máximo durante la estación lluviosa. Tanto las inundaciones como las sequías aumentan el riesgo de enfermedades diarreicas. Las principales causas de diarrea relacionadas con precipitaciones abundantes y contaminación del abastecimiento de agua son el cólera, las criptosporidiosis, las infecciones por E. coli, las giardiasis, las shigelosis, la fiebre tifoidea y las virosis como la hepatitis A. |