BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 13 Nº 118 Junio de 2006
Coordinadores: Comité Editorial


INDICE

El tabaco: mortífero en todas sus formas

Adicción a un producto mortífero: nadie está a salvo

Responsabilidad de la industria tabacalera

El desarrollo humano y el control del tabaco


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


31 de mayo, día mundial sin tabaco

EL TABACO: MORTIFERO EN TODAS SUS FORMAS

Este año, el día mundial sin tabaco pretende fomentar la toma de conciencia -sobre todo entre los jóvenes- acerca de la gran variedad de productos de tabaco que son dañinos para la salud. Bajo el lema El tabaco: mortífero en todas sus formas, se llevaron a cabo actividades y eventos en todo el mundo, focalizados en dos mensajes centrales: el tabaco mata en todas sus formas (cigarrillos, pipa, pipa de agua, rapé, bidis, kreteks, etc) y el tabaco mata como quiera que se presente (ligero, suave, con bajo contenido de alquitrán, orgánico, aromático, etc).

La adicción al tabaco es un epidemia global que está devastando los países y regiones que menos pueden afrontar sus consecuencias (discapaci-dad, enfermedad, baja productividad y muerte). Ante esta grave realidad, la industria del tabaco continúa priorizando sus ganancias a la vida, su propia expansión a la salud de las futuras generaciones, su desarrollo económico al desarrollo sustentable.

Hoy en día, las tabacaleras continúan expandiéndose con nuevas variantes ligth o suaves de cigarrillos, que ofrecerían a los fumadores condiciones más seguras para fumar. Estos productos son vendidos o promocionados bajo nombres saludables (frutales, florales) o paquetes más atractivos.

Para evitar la expansión del tabaco en el mundo es necesario regular su venta y permitir que las personas accedan a información verídica acerca de los productos tradicionales y nuevos del tabaco. Información que debe ser honesta acerca de los ingredientes, tóxicos y efectos sobre la salud del cigarrillo en todas sus formas. Esta probado que consumir estos productos es en muchos casos, mortal y adictivo. La verdad sobre el tabaco puede fortalecer a los adictos para preocuparse, tanto por su salud como por la de sus familias, amigos y otros miembros de la comunidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera clave monitorear a las empresas del tabaco  para el éxito de las políticas tendientes al control de este producto. Se estima que actualmente existen en el mundo 1.300 millones de fumadores. El número de víctimas mortales que se cobra el consumo de tabaco es ahora de cinco millones al año; de proseguir la pauta actual de consumo, esta mortalidad podrá llegar a duplicarse, pudiendo casi alcanzar los diez millones para el año 2020. La mayor carga de mortalidad y enfermedad está desviándose con rapidez hacia los países en vías de desarrollo. Aproximadamente la mitad de los fumadores de cigarrillos que mantienen su dependencia mueren prematuramente debido al consumo de tabaco. Esto quiere decir que alrededor de 650 millones de personas (la mitad de los fumadores actuales) morirán a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco si siguen fumando.

Esta realidad sanitaria irrefutable exige un control estricto sobre la industria del tabaco (productos, publicidad, información, etc). En este Boletín de Temas de Salud se reproducen las partes más salientes del informe 2006 contra el tabaco y se presenta la traducción de los conceptos más destacados de dos informes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), uno centralizado en la influencia del tabaco en el incumplimiento de los ocho Objetivos del Milenio (ONU) y otro focalizado en la responsabilidad de la industria tabacalera.

Nota: los documentos citados están disponibles en www.who.int  

volver


Informe sobre el tabaco 2006

AdicciOn a un producto mortIfero: nadie estA seguro

La OMS destaca en este documento que todas las presentaciones del tabaco son peligrosas y adictivas. Los nuevos productos de la industria han basado su poder de expansión entre fumadores en argumentos engañosos y ocultamiento de información acerca de los efectos devastadores sobre la salud pública e individual

El día mundial contra el tabaco, celebrado el 31 de mayo, estuvo dedicado este año a destacar el potencial daño de este producto en todas sus formas (cigarrillos orgánicos, tabaco de mascar, pipas de agua, cigarros, productos híbridos con elementos de encendido a base de carbón vegetal o de cartuchos de aluminio para la nicotina y de sistemas de emisión de humo controlados por chips de ordenador, cigarrillos suaves o litgh). La verdad es inequívoca: todas las presentaciones del tabaco son peligrosas y adictivas.

El informe 2006 El tabaco: mortífero en todas sus formas1 pone énfasis en la necesidad de disponer de información precisa sobre los ingredientes, las toxinas que liberan y los efectos para la salud de todos los productos de tabaco. Y señala que, a pesar de unos pocos esfuerzos gubernamentales, la única fuente de información de la que disponen la mayoría de los consumidores es aquella que la propia industria proporciona voluntariamente, con resultados que siguen siendo perjudiciales para la salud de las personas y las poblaciones. Algunas de estas empresas forman parte de grupos empresariales que fabrican asimismo productos alimenticios, bebidas e incluso productos farmacéuticos. Presentamos en este artículo los párrafos más salientes de este documento.

 

Tendencias de la epidemia tabáquica

Se estima que actualmente existen en el mundo 1.300 millones de fumadores. El número de víctimas mortales que se cobra el consumo de tabaco es ahora de cinco millones al año; de seguir la pauta actual de consumo, esta mortalidad podrá llegar a duplicarse y alcanzará los diez millones para el año 2020. La mayor carga de mortalidad y enfermedad está desviándose con rapidez hacia países en vías de desarrollo.

 Aproximadamente, la mitad de los fumadores de cigarrillos que mantienen su dependencia mueren prematuramente debido al consumo de tabaco. Esto quiere decir que alrededor de 650 millones de personas (la mitad de los fumadores actuales) morirán a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco, si siguen fumando.

A pesar del conocimiento que hoy existe sobre el tabaco, su consumo continúa aumentando en todo el mundo. La epidemia sigue expandiéndose, especialmente en los países de bajos y medianos ingresos. La industria tabaquera tiene un enorme mercado potencial en estos países, donde suelen existir medidas menos estrictas sobre el control y donde encuentran un gran número de posibles nuevos clientes, concretamente entre las mujeres. Encuestas recientes muestran que el consumo de tabaco entre las niñas está aumentando espectacularmente, y que la prevalencia es, en muchos casos, comparable o incluso superior que entre los niños.

Si bien el control del tabaco es necesario en todos los países, la creciente carga que el tabaco impone en los países en vías de desarrollo hace necesaria una intervención urgente. De hecho, los países económicamente emergentes están experimentando los mayores incrementos de consumo de tabaco y consecuentemente, los mayores incrementos de mortalidad y morbilidad. Son los pobres y entre ellos, los más pobres quienes tienden a fumar más. En los países desarrollados, las tasas de tabaquismo son más altas entre aquellos que tienen los ingresos más bajos. Del número total de fumadores que hay en todo el mundo, el 84% (es decir 1.090 millones de personas) viven en países con economías en vías de desarrollo y de transición. Y de esta manera, mientras que muchas naciones desarrolladas han comenzado a desacelerar e incluso a invertir la oleada de consumo de tabaco y morbilidad, la mortalidad pronosticada en las naciones en vías de desarrollo aumenta.

 

Efectos del tabaco en la salud

El consumo de tabaco sigue siendo la principal causa de muerte evitable en el mundo y de un gran abanico de problemas de salud ampliamente contrastados. Sin embargo, la lista de afecciones que causa el consumo de tabaco ha aumentado. Actualmente se sabe que el tabaco contribuye a enfermedades como cataratas, neumonía, leucemia mieloide aguda, aneurisma de la aorta abdominal, cáncer de estómago, cáncer de pán-creas, cáncer de útero, cáncer de riñón, periodontitis y otras enfermedades. Estas dolencias se unen a la conocida lista de enfermedades relacionadas con el tabaco, que incluyen los cánceres de pulmón, vesícula, esófago, laringe, boca y garganta; bronconeumopatía crónica, enfisema y bronquitis; apoplejía, ataques cardiacos y otras enfermedades cardio-vasculares. De hecho, hoy sabemos que el tabaco produce el 90% de todos los cánceres de pulmón. Asimismo, el tabaco deteriora severamente el sistema reproductivo, contribuyendo a abortos, partos prematuros, bajo peso al nacer, muerte súbita del lactante y a enfermedades pediátricas, como los trastornos de déficit de atención con hiperactividad. Los niños nacidos de madres fumadoras pesan una media de 200 gramos menos que aquellos nacidos de madres comparables no fumadoras.

No obstante, aquellos que consumen tabaco no son los únicos expuestos a sus efectos negativos. Millones de personas, incluida la mitad de los niños del mundo, están expuestos al humo ambiental del tabaco, conocido asimismo como tabaquismo pasivo. Existen pruebas científicas concluyentes que asocian el tabaquismo pasivo a un incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón, asma y otras dolencias respiratorias en los adultos, infección de oído y muerte súbita del lactante en los niños, por nombrar tan sólo algunos efectos perjudiciales del tabaquismo pasivo.

El consumo de tabaco está también asociado al riesgo de desarrollar cáncer de útero, cuatro veces mayor que en las mujeres no fumadoras, la principal causa de muerte entre los cánceres femeninos en todo el mundo.

Hay cada vez más pruebas científicas que vinculan el consumo de tabaco a un incremento del riesgo de infección, morbilidad y mortalidad por tuberculosis. La incidencia de la tuberculosis en algunos países en vías de desarrollo es alta, y se ha agravado últimamente a causa de la epidemia de vih/sida.

Los productos combustibles (o fumados) de tabaco se encuentran asimismo entre las causas principales de los incendios residenciales y forestales en muchos países. Estos incendios destruyen hábitats naturales, viviendas y otras propiedades, causando la muerte a fumadores y no fumadores por igual, incluidos muchos niños.

 

Adicción a un producto mortífero: nadie está seguro

El tabaco es una planta adictiva que contiene nicotina, numerosos carcinó-genos y otras tóxicos. En el proceso de elaboración, los efectos tóxicos del tabaco aumentan por la ayuda de sustancias destinadas a potenciar la absorción de la nicotina, lo que lleva a la exposición no sólo de esta sustancia sino también a la de los otros ingredientes tóxicos. A esto se añade que la adicción tiene como resultado décadas de exposición a altos niveles de toxicidad contenida en el tabaco para la mayoría de los consumidores. Los diversos tóxicos contenidos en la planta, los resultantes de su proceso de fabricación y de su combustión (en su caso), son potentes y fácilmente absorbidos por numerosas vías en el cuerpo humano. La dependencia del tabaco es una enfermedad en sí misma, descrita en la clasificación internacional de las enfermedades. Como enfermedad crónica que a menudo supone recaídas, la adicción a la nicotina requiere un tratamiento adecuado.

La adicción ocurre en la mayoría de los consumidores de tabaco y todos son vulnerables. La nicotina es la droga contenida en el tabaco que produce adic-ción. Sin embargo, el tabaco contiene otros productos químicos que contribuyen a sus efectos adictivos. La nicotina que libera el tabaco es un cóctel químico de sustancias que potencian los efectos adictivos de la nicotina. Los productos nuevos de tabaco han sido diseñados para regular la velocidad y la cantidad de liberación de nicotina, que contribuyen al riesgo de desarrollar adicción y sostenerla. El potencial de adicción se incrementa también con la velocidad de liberación de la nicotina, que aumenta aquello que las empresas tabaqueras llaman golpe de nicotina. Los productos de tabaco tienen por objeto potenciar la velocidad de liberación y administrar mayores cantidades de la forma química más potente de la nicotina, a saber, la nicotina base libre o no ionizada. La adición de productos químicos para aumentar el pH resta acidez al tabaco y al humo, liberando así la nicotina.

Los productos de tabaco de uso oral o sin combustión son también diseñados y fabricados de manera que fomenten la tolerancia y la adicción. Ésta es la conclusión a la que ha llegado el organismo estadounidense para el control de alimentos y medicamentos (Food and Drug Administration) después de exhaustivos análisis de productos estadounidenses y suecos.

De forma específica, los fabricantes controlan la parte base libre altamente adictiva de la nicotina contenida en los productos, utilizando agentes tampón, como carbonato sódico y carbonato de amonio, para manipular las características de dosificación de la nicotina de los productos.

 

El estudio de un caso de engaño y disfraz

Cuando comenzaron a acumularse las pruebas de los estudios científicos sobre los efectos adversos del consumo de cigarrillos a mediados del siglo XX, la industria tabaquera comenzó a introducir cambios en los productos con el fin de dar la impresión de que los cigarrillos eran seguros y desanimar a los fumadores a que dejasen su hábito.

Filtros. Antes de 1950, solamente cigarrillos especiales llevaban filtro. Sin embargo, cuando comenzaron a publicarse estudios científicos que demostraban que fumar producía el 90% de las muertes por cáncer de pulmón en el Reino Unido y Estados Unidos, las empresas tabaqueras introdujeron los cigarrillos con filtro en el mercado más amplio.

Los filtros se publicitan, describiéndose como dispositivos que reducen la exposición a sustancias tóxicas. No obstante, los cigarrillos con filtro siguen matando a la mitad de aquellos que los fuman y causando enfermedad en muchos otros. Entretanto, los fumadores pasaron a consumir mayoritariamente cigarrillos con filtro, que en 1975 ya representaban el 87% de los cigarrillos vendidos. La industria tabaquera sabía que el reclamo para la salud era falso: “el fumador de un cigarrillo con filtro absorbe la misma cantidad de nicotina y alquitrán que habría absorbido con un cigarrillo sin él. Sin embargo, este fumador había abandonado el cigarrillo sin filtro en razón de un riesgo reducido para la salud” (Ernest Pepples, Vicepresidente de Brown y Williamson, febrero de 1976).

Cigarrillos light y ultralight. La publicación del informe del Real Colegio de Médicos del Reino Unido en 1962 y del Informe sobre los efectos de tabaquismo del Surgeon General estadounidense en 1964 tuvieron un impacto profundo en Estados Unidos y en buena parte del mundo desarrollado. La tasa de consumo de tabaco no había dejado de aumentar durante todo el siglo XX; después del informe, la tasa de consumo inició un descenso sostenido. No obstante, la industria tabaquera respondió de manera agresiva fabricando un producto que podría comercializar como seguro; en este caso, desarrolló un producto y un test de evaluación científica, destinados a engañar a los fumadores y al público. Las marcas de cigarrillos light fueron diseñadas para crear la falsa impresión entre los fumadores, de estar expuestos a una nocividad reducida gracias a que producían un humo, por lo general más suave y frío y de esta manera, se reforzaban los reclamos publicitarios de un menor contenido de alquitrán y otras sustancias tóxicas de estos cigarrillos. Los fumadores respondieron y se pasaron a consumir estos nuevos cigarrillos, que representaban menos del 4% del mercado en 1970, el 45% en 1980 y el 87% en 2000. En realidad, los cigarrillos light podían liberar varias veces más alquitrán y nicotina de lo anunciado; socavaron las campañas de salud pública dirigidas a la prevención y al abandono de la dependencia tabáquica, y no redujeron el riesgo de enfermedad en relación con sus homólo-gos conocidos con el nombre de cigarrillos con todo el sabor.

Lo más engañoso de todo fue el descubrimiento de que la industria tabaquera sabía que su mortífero producto no había cambiado, como lo prueban documentos internos. Con todo, estas empresas no solamente no revelaron la verdad, sino que la ocultaron con potentes tácticas de marketing, difundiendo esta falsa idea acerca de los cigarrillos light (o de bajo contenido) y suaves, engañando a los consumidores y a la opinión pública.

Un informe anterior secreto de antiguos empleados de British American Toba-cco instaba a que modificasen sus cigarrillos, utilizando diseños que no suscitaran críticas obvias, siendo el objetivo hacer trampa en las evaluaciones según la normativa ISO (es decir, las tablas de alquitrán y nicotina basadas en los métodos de la ISO).

La consecuencia más lógica de todas es que millones de fumadores murieron en todo el mundo fumando estos cigarrillos antes de que se estableciese de manera concluyente, décadas más tarde, que fumar cigarrillos light y/o suaves no aportaba beneficio alguno para la salud en comparación con los cigarrillos tradicionales. Este debacle de salud pública fue una de las fuerzas motrices que impulsó el llamamiento para el establecimiento de un convenio marco global destinado a apoyar la regulación de los productos de tabaco (ver recuadro Convenio...).

Hoy en día está claro que las autoridades sanitarias no pueden confiar en la industria tabaquera y sus estrategias. Tal como sucedió con las campañas de los cigarrillos light y suaves, puede llevar décadas comprender el error y más décadas deshacerlo. Perpetuar el consumo de tabaco es mortífero porque, incluso en el caso de que estos cigarrillos conllevasen menos riesgos (que no es el caso de los cigarrillos light y suaves), los riesgos de enfermedad están en muy alto grado determinados por años de exposición. Retrasar la decisión de abandonar el tabaco, en base a falsas promesas, es una trampa mortal.

La regulación de los productos de tabaco es decisiva de cara al control de la creciente epidemia mundial de tabaquismo. A pesar de que numerosos esfuerzos nacionales de control del tabaco están orientados principalmente a los cigarrillos y sus productos sustitutivos, este informe pone de manifiesto el hecho de que todos los productos de tabaco son dañinos y adictivos, y producen enfermedad y muerte. El uso del engaño y el disfraz por los productores y los responsables del marketing de los productos de tabaco parece no tener límites, y el número de nuevos productos, en fase de desarrollo, se intensifica.

La industria tabaquera ha demostrado ser de poca confianza en lo que se refiere a reclamos publicitarios de seguridad, mejoras de producto o de la conducta ética que aplican a sus estrategias de marketing. Los agentes de salud pública y los gobiernos tienen la responsabilidad de poner fin a los mensajes publicitarios erróneos y engañosos referentes a la seguridad de los nuevos productos. En cuanto a los nuevos productos y a aquellos en fase de desarrollo se necesita más investigación que permita comprender con mayor precisión si los riesgos de su consumo son iguales a aquellos de los productos a los que sustituirían. Dicha investigación llevará años, o incluso décadas. Hasta que tal investigación no esté completa, la línea de acción más prudente a adoptar consiste en suponer que los riesgos que su consumo plantea para la salud son extraordinariamente altos en comparación con cualquier producto de consumo corriente, motivo por el cual no se deben escatimar esfuerzos para impedir su consumo y el de todos los demás productos de tabaco.

Los productos de tabaco no están regulados al mismo nivel que la mayoría de los demás bienes y productos de consumo. En consecuencia, de conformidad con lo aprobado por el Convenio Marco de la OMS, es decisivo desarrollar una regulación exhaustiva de los ingredientes y las emisiones de los productos de tabaco, al igual que del daño que causan, su fabricación, sus comunicaciones y su marketing.

(1)     El texto completo puede visitarse en www.who.int/tobacco/resources/publications/wntd/2006/en/index.html


CONVENIO MARCO

El Convenio Marco de la OMS (2003) fue la respuesta integral de los países a la globalización de la epidemia del tabaco. Su preámbulo indica: “…reconociendo que la ciencia ha demostrado inequívocamente que el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco son causas de mortalidad, morbilidad y discapacidad, y que las enfermedades relacionadas con el tabaco no aparecen inmediatamente después de que se empieza a fumar o a estar expuesto al humo de tabaco, o a consumir de cualquier otra manera productos de tabaco”. El artículo 1(f) define los productos de tabaco como “productos preparados totalmente o en parte utilizando como materia prima hojas de tabaco y destinados a ser fumados, chupados, mascados o utilizados como rapé”.

El Convenio Marco de la OMS allana el camino para una mayor comprensión de los métodos de regulación y control de los productos de tabaco y constituye un instrumento para desenmascarar a la industria tabaquera y sacar a la luz la verdad que se esconde detrás de todos los productos de tabaco ya sean tradicionales, novedosos o los que se comercialicen en el futuro.

volver


RESPONSABILIDAD DE LA INDUSTRIA TABACALERA

A pesar de los esfuerzos por mejorar su imagen, la industria tabacalera sostiene sus estrategias antiéticas e irresponsables para expandir sus productos

 

En el marco de la Iniciativa Libre de Tabaco, en 2004, la Organización Mundial de la Salud publicó el trabajo Industria del tabaco y la responsabilidad corporativa, una inherente contradicción1.

Este documento apunta a transparentar la información acerca de las actividades de la industria del tabaco que producen un impacto negativo en los esfuerzos para controlar su consumo.

Entre los conceptos más salientes, este trabajo plantea que la regulación de las compañías de tabaco debería ser especialmente rigurosa ya que si bien los productos del tabaco son legales, son además letales.

A pesar de que la compañías de tabaco son una amenaza, intentan ganar respeto corporativo por medio de lo que se conoce como actividades de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), que incluye inversiones en educación, obras benéficas, salud, entre otras. Pero por otro lado, las empresas continúan con sus estrategias antiéticas e irresponsables para promover sus productos, expandir sus mercados e incrementar sus beneficios.

La industria del tabaco considera que la Organización Mundial de la Salud es una de sus principales enemigas y planeó estrategias para “contener, neutralizar, reorientar” las iniciativas de control del tabaco. En realidad, se busca así  sabotear el trabajo de la salud pública.

Todas las investigaciones de la industria están plagadas de falacias y contradicciones. Por ejemplo, las agencias publicitarias desmienten la conexión entre el predominio de fumar y la publicidad del tabaco, pero internamente reconocen que la prohibición de la publicidad es una amenaza para las ventas y una de las principales llaves para frustrar su performance.

Las compañías constantemente, insisten en que no publicitan para la gente joven, mientras que documentos internos claramente demuestran lo contrario.

1 El documento completo (inglés) puede consultarse en www.who.int/tobacco/communications/CSR_report.pdf  

volver


 EL DESARROLLO HUMANO Y EL CONTROL DEL TABACO

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud mide la influencia del tabaco en el desarrollo humano. Su cosecha, industrialización, venta y consumo favorecen las condiciones que perpetúan la pobreza, el hambre, la mortalidad materna, la contaminación ambiental, la enfermedad, entre otros problemas mundiales

 

Los Objetivos de Desarrollo del Mile-nio, propuestos por las Naciones Unidas en septiembre de 2000, persiguen el fin de mejorar las condiciones de vida, por medio de ocho objetivos claves:

1. Erradicar la extrema pobreza y el hambre;

2. Alcanzar una educación primaria universal;

3. Promover la igualdad de géneros y otorgar poder a la mujer;

4. Reducir la mortalidad infantil;

5. Incrementar la salud de las madres;

6. Combatir el vih/sida, la malaria y otras enfermedades;

7. Asegurar la sostenibilidad del medio-ambiente;

8. Desarrollar una colaboración global para el desarrollo.

 

Un estudio de la OMS

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud publicado en 2004, Los objetivos de desarrollo del milenio y el control del tabaco1, demuestra la relevancia del control del tabaco en el desarrollo de cada uno de los ocho objetivos descriptos por las Naciones Unidas.

 Se destaca el acentuado crecimiento del uso del tabaco en el mundo y se detallan documentos que demuestran el impacto negativo que el cultivo y consumo del tabaco tienen en la pobreza y en el subdesarrollo.

El aumento en el consumo del tabaco y su despliegue mundial representa un gran tema para la salud pública, tanto a nivel global como local. El consumo de tabaco representa la segunda causa de muerte en el mundo y el cuarto factor de riesgo más común. Esto se traduce en cinco millones de muertes anuales. Esta tendencia hace incluso más alarmante el dato de que en los últimos veinte años, el número de muertes se duplicó.

El tabaco es altamente adictivo, casi 1.300 millones de personas en el mundo fuman, la mayoría son de niveles medios, donde la epidemia del tabaco es penetrante, llevando a una depresión en el desarrollo mundial.

El tabaco mata a la mitad de los fumadores de largo tiempo y es responsable de muertes en el mundo, tanto como ningún otro factor de riesgo, exceptuando a la hipertensión; 100 millones de muertes fueron atribuidas al tabaco durante el siglo 20, la mayoría en países en desarrollo. La mitad de esas muertes se produjeron entre los 35 y los 69 años, con efectos nocivos en la economía de cada nación.

Las más grandes compañías de tabaco se han expandido por los países subdesarrollados, concretamente en Sudamé-rica, Asia, el este de Europa y África. Estudios realizados en más de 80 países muestran que la liberalización del tabaco incrementó el consumo especialmente en los países de bajos y medianos ingresos.

 

La influencia del tabaco en el desarrollo del milenio

Objetivo 1. El rol del tabaco en la erradicación de la pobreza y el hambre: para la gente pobre el costo del uso del tabaco puede ser muy alto. En algunos países pobres, los presupuestos hogareños contemplan entre un 5% y un 15 % para el consumo de tabaco. Mucha gente pobre gasta más en cigarrillos que en salud o educación. Además, las graví-simas consecuencias sobre la salud del consumo de tabaco impactan en las economías en términos de costos en los sistemas de salud y baja productividad. Por su parte, el cultivo de tabaco también daña la salud. En él se usan pesticidas que pueden causar problemas respiratorios, nerviosos, daños en la piel y los riñones de aquellos que cosechan o curan el tabaco.

El tabaco tiene un impacto negativo en el balance sobre los ingresos de muchos países. Muchos de los países pierden más concretamente en la importación de cigarrillos de lo que ganan exportando la materia prima.

Objetivo 2. Alcanzar una educación primaria universal: la industria del tabaco emplea niños en su cultivo y producción. Muchas familias pobres gastan más en él que en la educación para sus hijos. Debido al trabajo que realizan, los niños no concurren a la escuela.

Objetivo 3. Promover la igualdad de géneros y otorgar poder a la mujer: el número de mujeres fumadoras se incre-mentará de 218 millones (en 2000) a 259 millones en 2025. Las mujeres fumadoras del mundo subdesarrollado hacen peligrar tanto su vida como la de sus familias, ya que tienen un rol principal en temas de salud donde toman las principales decisiones.

Objetivo 4 y 5. Reducir la mortalidad infantil e incrementar la salud de las madres: la nutrición y salud de las madres pobres es la principal razón de mortalidad infantil. El dinero gastado en tabaco priva a las madres y bebés del alimento y de la posibilidad de atención médica. Las madres fumadoras tienen bebés por debajo del peso ideal, débiles y con mayor probabilidad de morir.

Los fumadores pasivos sufren enfermedades respiratorias como consecuencia del consumo involuntario del humo del tabaco.

Objetivo 6. Combatir el vih/sida, la malaria y otras enfermedades: el cigarrillo causa graves efectos en los portadores de sida, incluida la neumonía bacterial. Se estima que más de un billón de personas tiene tuberculosis subclínica.

Objetivo 7. Asegurar la sostenibilidad del medio ambiente: la Tierra es despojada por el cultivo de tabaco y la madera quemada en su curación. Se pierden hasta de 200.000 hectáreas por año. Esta cifra es el 5% de la deforestación en los países subdesarrollados, especialmente en los mayores productores de tabaco (China, Malawi y Zimbabwe). Se utilizan pesticidas durante el cultivo produciendo la degradación del medio ambiente y la manufactura del tabaco produce más de 2.500 millones de kilogramos de desperdicios anuales.

Objetivo 8.  Desarrollar una colaboración global para el desarrollo: el rol del control del tabaco. La implementación del control del tabaco favorecerá el desarrollo y la macroeconomía. Estudios realizados por el banco mundial refutan los argumentos que van contra las medidas destinadas al control del tabaco diciendo lo siguiente:

-El control del tabaco no producirá un masivo desempleo.

-El incremento de los impuestos no disminuirá las recaudaciones de los gobiernos.

-El incremento en el costo del tabaco es un incentivo para que las personas más pobres dejen de fumar.

-Las medidas orientadas a controlar el tabaco son eficientes y efectivas y pueden estar al alcance de los países más pobres.

 

El costo del tabaco

El costo global del tabaco incluye el cultivo, la producción y el consumo. Esto produce cambios en el medio ambiente, en los recursos humanos y en la economía. Mundialmente la producción y el consumo de tabaco representa una red económica en pérdida.

Un estudio calculó que la venta global del tabaco provoca en el mundo una pérdida anual de 200.000 millones de dólares.

Por lo tanto, es imperativo para la economía y la salud el control del tabaco y esto es central para las estrategias de reducción de la pobreza, tanto como para la salud de la población.

(1)     Nota: el informe completo en inglés puede visitarse en www.who.int/tobacco/research/economics/publications/mdg_book/en/index.html

volver