BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 12 Nº 109 Junio de 2005 
COORDINACION: COMITE EDITORIAL


INDICE

El tabaco y los profesionales de la salud

La adicción entre el personal de salud

Capacitar a los profesionales de la salud

Consumo de tabaco entre residentes de pediatría


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EL TABACO Y LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

El 31 de mayo se conmemora el Día Mundial sin Tabaco. Este año las actividades se centran en el papel fundamental de los profesionales de la salud en el control del tabaquismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce la posición e influencia determinante de este grupo sobre las comunidades y considera que tienen niveles de credibilidad importantesm además de numerosas oportunidades de colaborar para que las personas modifiquen sus hábitos: “Ellos pueden proveer consejo, orientación y respuestas a preguntas relacionadas con las consecuencias del uso del tabaco, y la exposición pasiva al humo de tabaco de los demás; además, pueden ayudar a los pacientes a dejar de fumar y pueden ser líderes en la promoción de las políticas de control de tabaco en sus comunidades, nacional e internacionalmente”. La OMS incluye entre los profesionales de la salud a médicos, enfermeras, dentistas, obstétricas, psicólogos y psiquiatras, farmacéuticos y otras profesiones relacionadas.

Muchas asociaciones y establecimientos han empezado a designar sus propios lugares de trabajo como libres de humo de tabaco y libres de tabaco. Por otro lado, la OMS destaca el rol de la educación y señala que estudiantes del sector salud que reciben entrenamientos para el control de tabaco durante sus años de estudio, son más eficientes en la prevención y tratamiento de las enfermedades relacionadas con el tabaco, y son más capaces de apoyar los esfuerzos para dejar de fumar de sus pacientes.

La promoción de la ratificación e implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control de Tabaco es una de las actividades más importantes que los profesionales de la salud pueden llevar a cabo en la actualidad. Entre muchas otras medidas, el tratado exige que los países impongan restricciones a la publicidad, el patrocinio y la promoción del tabaco; adopten un nuevo envasado y etiquetado de los productos de tabaco; establezcan controles para velar por un aire limpio en ambientes interiores; y fortalezcan la legislación para combatir enérgicamente el contrabando de tabaco. Tratado que la Argentina no ha suscripto aún.

Según el Atlas del Tabaco de la OMS, la Argentina es el segundo país de América Latina con mayor proporción de fumadores: el 40,4% de la población, sólo precedido por Venezuela, donde fuma el 40,5%. El tabaquismo, en nuestro país, impacta cada vez más entre los jóvenes y en los últimos años creció un 9% entre las mujeres menores de 20 años. Con un panorama tan desalentador, se redobla la necesidad de una participación activa de los profesionales de la salud.

Otro dato preocupante es que en la Argentina, en promedio se comienza a fumar a los 15 años; los adolescentes fumadores tienen 3 veces más probabilidades de tomar alcohol, 8 veces más de fumar marihuana y 22 de consumir cocaína.

El tabaco produce varios tipos de cáncer, patología cardiovascular y cerebrovascular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad vascular periférica, osteoporosis, problemas tiroideos, diabetes, entre otros males. Los fumadores pasivos, por otra parte, son afectados debido a la inhalación de humo ajeno. Si la tendencia no cambia, en 2020 morirán 10 millones de personas a causa del cigarrillo, el 70% en países en vías de desarrollo. Actualmente, fuman 1.200 millones de personas en el mundo. Uno de los problemas que señala la OMS es que el tabaquismo tiende a disminuir en los países desarrollados, pero aumenta en los más pobres.

En esta edición del Boletín de Temas de Salud, reproducimos estudios que muestran como está fuertemente instalada la adicción de fumar entre los profesionales de la salud, a pesar de que este grupo conoce mejor que ningún otro los efectos devastadores del cigarrillo y analizamos las dificultades para que lleven adelante el rol determinante que les corresponde en la prevención del consumo de tabaco. 

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LA ADICCION ENTRE EL PERSONAL DE SALUD

Si bien es cierto que los profesionales de la salud conocen mejor que ningún otro grupo los efectos devastadores del tabaco sobre la salud, sólo fuman un 10% menos que la población general

 

Si bien es cierto que los profesionales de la salud conocen mejor que nadie cuáles son los daños que provoca el tabaco, también es verdad que fuman sólo un poco menos que la población general. Mientras se estima que el 40% de los argentinos fuma, una encuesta realizada por la Comisión Salud o Tabaco del GCBA en los hospitales públicos porteños revela que el 30,3% de los médicos consume cigarrillos. ¿Por qué este grupo que sabe perfectamente que, por ejemplo, el 90% de los cánceres de pulmón están vinculados a fumar no abandona este hábito? La explicación es la misma que hace que un enfermo cardíaco grave fume a escondidas contra todas las indicaciones y poniendo más en riesgo su vida: el tabaco es una adicción. Es la más extendida y también la más aceptada socialmente, sin embargo es la principal causa evitable de enfermedad y muerte prematura por lo que constituye, sin duda, un severo problema para la salud pública. Se calcula que a diario fallecen 11.000 personas en el mundo por causas relacionadas con el consumo de tabaco.

El último informe sobre tabaquismo de la Organización Mundial de la Salud estima que si no se toman las medidas necesarias, para el 2025 se duplicarán las muertes vinculadas al tabaco en el planeta. Y los más afectados serán los países en vías de desarrollo, hacia donde apuntan las estrategias de venta de las tabacaleras, que comienzan a encontrar trabas legales y judiciales a su negocio en las naciones del primer mundo: en los últimos años, estas empresas han perdido juicios millonarios y los países del tercer mundo les ofrecen un terreno llano para su actividad.

 

EL TABACO ENTRE EL PERSONAL DE SALUD DEL GCBA

Según los resultados de una encuesta realizada por la Comisión de Tabaco o Salud del GCBA (Mundo Hospitalario, junio 2003), en los hospitales públicos porteños, de los médicos fuma un 30,3%, de los profesionales no médicos un 34,3%, de las enfermeras un 36,3%, de los administrativos un 45,5%.

Del total de la muestra, el 66,8% quería dejar de fumar y el 59,2% lo había intentado; el 72,5% de éstos más de una vez. Se comprobó una mayor frecuencia de ex fumadores a partir de los 45 años. Se notó mayor frecuencia de fumadores entre aquellos cuyos padres habían sido fumadores y también entre los que convivían con fumadores. Por otro lado, los ex fumadores tuvieron más familiares o amigos enfermos y más enfermedad propia por el tabaco. Hay un marcado descenso en el número de fumadores entre los mayores de 54 años.

Del total, el 92,4% afirmó que el tabaco provoca adicción, el 96,9% que es perjudicial para la salud y el 87,2% conocía la prohibición de fumar en los hospitales. La contradicción entre el alto índice de conocimiento sobre el perjuicio a la salud y el grado de tabaquismo en la población estudiada, podrían explicarse por una adicción adquirida en etapas muy anteriores de la vida, por lo que a pesar de las campañas, el tabaquismo constituye un serio problema aún dentro de los centros de salud.

La clave para la prevención del tabaquismo es no empezar a fumar. Se sabe que de cada cuatro personas que dejan el cigarrillo, al año tres recaen en el hábito. Dejar de fumar no es fácil, como no lo es abandonar ninguna adicción.


TOLERANCIA FRENTE AL TABACO

En un artículo publicado en la Revista de la Federación Argentina de Cardiología (Volumen 29 - Nº 2 Abril - Junio 2000) se propone una explicación para la falta de participación de los profesionales de la salud en la prevención del tabaquismo. “La actitud de tolerancia hacia una de las adicciones socialmente aceptadas en la República Argentina (junto al alcoholismo), podría estar en relación con el hecho de que dirigentes y miembros destacados de las sociedades médicas y de los organismos responsables de la salud, estatales o privados, son fumadores. Los expertos recomiendan a los médicos que abandonen el hábito de fumar como medida básica y ejemplar para ser imitada por la población. Varios ejemplos hay en el mundo a favor de esta conducta. El más conocido es el de los médicos norteamericanos y canadienses. Y es de público conocimiento que en estos países la tasa de fumadores ha caído en forma significativa”.


PREDICAR CON EL EJEMPLO

Los médicos que fuman tienen más dificultades que sus compañeros no fumadores cuando tratan de ayudar a sus pacientes a que abandonen el tabaco, según una encuesta realizada por la Red Europea para la Prevención y Promoción de la Salud (Europrev), publicada en la revista Preventive Medicine.

La encuesta, realizada sobre más de 2.000 médicos de once países europeos, señala que el médico fumador es menos eficaz en su apoyo al paciente que trata de abandonar el tabaco. De igual manera, el profesional que hace vida sedentaria tiene menos éxito con sus consejos para que el paciente haga deporte que el facultativo que hace ejercicio de forma habitual.

El estudio deja claro que es más efectiva la ayuda de quien predica con el ejemplo. De esta manera, los médicos que más velan por su estado de salud en términos preventivos (hábitos fumadores, vigilancia de la presión arterial) son los que tienden a preocuparse más por la prevención y promoción de la salud de sus pacientes.

Por otra parte, los resultados de la encuesta señalan también que más de la mitad de los facultativos encuentra difícil realizar consejos preventivos, a causa de la sobrecarga de trabajo y la consiguiente falta de tiempo.

El 94% de los médicos de familia españoles mencionan la carga asistencial como la principal barrera para realizar actividades preventivas, mientras que el estudio aclara que sólo el 68% de sus colegas europeos citan este problema como el más destacado a la hora de obstaculizar la ayuda preventiva y de promoción de la salud. 

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Prevención y tabaco
CAPACITAR A LOS PROFESIONALES DE LA SALUD

Una encuesta de la OMS revela que los estudiantes de profesiones sanitarias no reciben capacitación sobre técnicas para dejar de fumar, aunque se reconoce su influencia sobre los pacientes para que abandonen esta adicción

En el marco de la lucha contra el tabaco la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró un nueva encuesta para relevar información sobre los hábitos de los estudiantes de medicina con relación al tabaco. Como dato más destacado se percibe que los estudiantes de profesiones sanitarias no reciben capacitación sobre técnicas para dejar de fumar.

Este año la OMS dedicó el Día Mundial sin Tabaco a promover la participación de los profesionales de la salud en la lucha contra el tabaquismo. Los estudios muestran, que incluso con breves consejos de los profesionales de la salud, las tasas de abstinencia del tabaco pueden aumentar hasta en un 30%. También se ha demostrado que las intervenciones para fomentar el abandono del hábito de fumar dirigidas por personal de enfermería aumentan las probabilidades de éxito en la abstinencia del tabaco hasta en un 50%. En ese sentido, la OMS señala que es preciso adoptar un criterio más sistemático para lograr que los profesionales sanitarios participen en la lucha contra el tabaco, comenzando por la capacitación. La Encuesta Mundial de Profesionales de la Salud se realizó entre estudiantes de tercer año en cuatro disciplinas relacionadas con la salud (odontología, medicina, enfermería y farmacia) de diez países. La mayoría de los estudiantes encuestados (entre el 87% y el 99%) pensaban que debían tener un papel en el asesoramiento a los pacientes para que dejen de fumar. Más del 90% de los estudiantes de todos los países (salvo Croacia, con un 72%) y disciplinas piensan que los profesionales sanitarios deben recibir capacitación específica en técnicas para dejar de fumar. Sin embargo, solamente del 5% al 37% de los encuestados habían recibido efectivamente alguna formación al respecto.

La prevalencia del consumo de tabaco entre los profesionales de la salud, a menudo ya supone de por sí un obstáculo para que participen en la lucha antitabáquica. Un 70% de los países notifican que el consumo de cigarrillos supera el 20%, y en 8 de las 16 encuestas realizadas, supera el 30%. La prevalencia varía entre el 0,5% y el 47%, siendo la más baja la registrada entre los estudiantes de enfermería de Uganda, y la más alta, la de los estudiantes de farmacia de Albania.

El preámbulo del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, que adquirió fuerza jurídica obligatoria el 27 de febrero de 2005, subraya el papel de las organizaciones profesionales del sector en los esfuerzos por incluir la lucha contra el tabaco en las prioridades de la salud pública y por contribuir activamente a la reducción del consumo de tabaco. En enero de 2004, durante una reunión organizada por la OMS, varias asociaciones profesionales del sector sanitario adoptaron un código de prácticas en materia de control del tabaco en el que se enumeran 14 maneras tangibles en las que esas entidades pueden participar en la lucha antita-báquica (ver Código...). Por ejemplo, las asociaciones y sus miembros deben dar ejemplo a sus pacientes, asegurarse de que los lugares de trabajo y los lugares públicos estén libres de humo y de tabaco, y apoyar el proceso político de lucha antitabáquica, incluido el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, además de otras medidas.

 
La encuesta en la Argentina

La encuesta entre estudiantes de medicina realizada en la Argentina incluye datos sobre prevalencia de consumo de cigarrillos y otros productos con tabaco, conocimientos y actitudes, exposición a tabaco ambiental, deseos de abandono del consumo y entrenamiento universitario recibido sobre distintas técnicas necesarias para promover el abandono. La Encuesta Mundial en Profesionales de la Salud fue llevada a cabo en estudiantes de 3° año en cuatro universidades, dos en la ciudad de Buenos Aires y dos en la provincia de Buenos Aires. La tasa de respuesta de los estudiantes fue del 86,4% (un total de 348 estudiantes).

 

Prevalencia

-  66.7% alguna vez probó cigarrillos (varones = 66.6%; mujeres = 66.5%).

- 35.5% fuma cigarrillos actualmente (varones = 33.4%; mujeres = 36.5%).

- 24.1% alguna vez probó cigarros o pipas (varones = 38.8%; mujeres = 14.4%)

- 6.4% fuma actualmente cigarros o pipas (varones = 9.2%; mujeres = 4.5%).

- 50.3% fumó en edificios de la universidad durante el ultimo año.

 

Factores que influeyen en el consumo de tabaco

- 65.4% fueron expuestos al humo de tabaco ambiental en sus hogares, la última semana.

- 91.3% fueron expuestos al humo de tabaco ambiental en espacios públicos, la última semana.

- 69.0% piensa que su universidad tiene prohibido fumar en sus edificios.

- 78.8% piensa que su universidad aplica la prohibición de fumar en sus edificios.

- 37.8% piensa que su universidad tiene prohibido fumar en áreas internas comunes (aulas, pasillos, comedores).

- 86.5% cree que fumar debería estar prohibido en todos los espacios públicos cerrados.

-  88.8% piensa que la venta a menores debería estar prohibida.

- 69.5% piensa que debería existir una prohibición absoluta de la publicidad para todos los productos con tabaco.

- 62.2% de los fumadores actuales desean abandonar inmediatamente.

- 60.0% de los fumadores actuales han recibido alguna vez ayuda o consejos para dejar de fumar.

- 55.7% recibió capacitación sobre los peligros del consumo de tabaco durante su entrenamiento universitario.

 

Rol de los profesionales de la salud y capacitación en cesación o abandono

- 61.3% piensa que los profesionales de la salud son un modelo para sus pacientes.

- 98.8% piensa que los profesionales de la salud tienen un rol muy importante dando consejos acerca del abandono a sus pacientes.

- 5.2% recibió capacitación médica formal en técnicas para el abandono durante su entrenamiento universitario.

 -          91.3% piensa que los profesionales de la salud deberían recibir capacitación específica sobre tratamientos médicos para el abandono.


LOS ALCANCES DEL CONVENIO

Más allá de las buenas intenciones de los acuerdos y declaraciones, lo cierto es que el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (que prohibe la publicidad y la promoción del tabaco, así como compromete a ejecutar otras políticas de control del tabaco) entró en vigor el 27 de febrero con la firma de 57 países, entre ellos sólo nueve de las Américas.

Las disposiciones de este tratado incluye, una prohibición total de la publicidad y la promoción del tabaco en un período de cinco años, la aplicación de etiquetas de advertencia sanitaria que cubran por lo menos el 30% de la superficie de los paquetes en tres años, la protección de la exposición pasiva al humo de tabaco en todos los lugares públicos y de trabajo, y recomendaciones para utilizar el aumento de precios e impuestos para reducir el consumo de tabaco, entre otras estrategias de control. A los países que han ratificado la convención se les llama Estados Partes y se rigen por estas y otras disposiciones.

Los países de las Américas participaron activamente en las negociaciones pero hasta la fecha sólo siete países lo han suscripto: México, Panamá, Trinidad, Uruguay, Canadá, Perú y Honduras.


España

EL IMPACTO DE LA PUBLICIDAD

El 52% de los médicos especializados en taquismo considera que la campaña de mensajes agresivos en los paquetes de tabaco no está logrando el objetivo previsto hace un año: reducir el número de fumadores, según una encuesta realizada por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) a un centenar de facultativos para conocer el impacto del tabaco en la sociedad española.

El estudio, que fue presentado en mayo de 2005 en el marco de la “V Semana sin Humo”, revela además que el 90% de los expertos destaca la existencia de un ambiente social de tolerancia al consumo de tabaco entre los ciudadanos.

El trabajo de SEMFYC refleja además que el 40% de los médicos piensa que en el caso de los adolescentes el efecto de las campañas puede provocar el resultado contrario, es decir, aumentar la atracción de éstos por el tabaco y, por tanto, aumentar el consumo.

En cuanto al nivel socioeconómico, el 52% de los facultativos opina que los pacientes que gozan de un cierto estatus económico no tienen dificultades para dejar de fumar, frente a sólo un 13% que lo ve así, cuando el nivel del fumador es bajo. Por lo general, las personas de extracción social baja están desprotegidas ante las consecuencias del tabaco ya que, disponen de menos información y de peor calidad.

Como existe un ambiente social tolerante al consumo de tabaco, los médicos consultados piensan que es más importante un aumento de la conciencia social que la disponibilidad de productos farmacológicos para tratar la adicción.

También consideran imprescindible la puesta en marcha de una política fiscal adecuada que refuerce la prevención, la limitación de la publicidad, una intervención sanitaria reglada, y el cumplimiento de la normativa de prevención y control del tabaquismo.


CODIGO DE PRACTICAS DE LAS ORGANIZACIONES PROFESIONALES DE SALUD SOBRE EL CONTROL DEL TABACO

Preámbulo: Con el fin de contribuir activamente a la reducción del consumo de tabaco e incluir el control del tabaco en el programa de salud pública a nivel nacional, regional y mundial, queda convenido por el presente documento que las organizaciones de profesionales de la salud:

1. Alentarán y apoyarán a sus miembros a servir de modelos de conducta, no consumiendo tabaco y promoviendo una cultura sin tabaco.

2. Evaluarán y abordarán las pautas del consumo de tabaco y las actitudes y el comportamiento antitabáquico de sus miembros mediante cuestionarios y la introducción de políticas apropiadas.

3. Dispondrán que no se fume en los locales de sus organizaciones, y en los actos que celebren, alentando la misma conducta entre sus miembros.

4. Incluirán la lucha antitabáquica en el orden del día de todos los congresos y conferencias en los que sea relevante, y relacionados con la salud.

5. Aconsejarán a sus miembros que de forma sistemática pregunten a sus pacientes y clientes acerca del consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco -utilizando métodos basados en la evidencia y buenas prácticas- los asesorarán sobre cómo dejar de fumar y realizarán un seguimiento apropiado de sus objetivos de abstinencia del tabaco.

6. Influirán en las instituciones de salud y los centros de educación para que se incluya la lucha antitabáquica en los programas de estudio de los profesionales de la salud, mediante la educación permanente y otros programas de formación.

7. Participarán activamente en el Día Mundial sin Tabaco, celebrado el 31 de mayo de cada año.

8. No aceptarán ningún tipo de apoyo por parte de la industria tabacalera -financiero o de otra naturaleza- ni invertirán en la industria tabacalera, y alentarán a sus miembros a proceder de la misma forma.

9. Se asegurarán de que su organización formule una declaración o una política sobre conflictos de intereses respecto a la interacción con la industria tabacalera.

10. Prohibirán la venta o la promoción de productos de tabaco en sus locales e incitarán a sus miembros a proceder de la misma forma.

11. Apoyarán activamente a los gobiernos en el proceso conducente a la firma, ratificación e implementación del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

12. Destinarán recursos financieros y/o de otra índole a la lucha antitabáquica, incluidos recursos destinados a la implementación de este código de prácticas.

13. Participarán en las actividades de la lucha antitabáquica organizadas por las redes profesionales de salud.

14. Apoyarán las campañas que promuevan los lugares públicos sin humo de tabaco.


ESTUDIANTES DE MEDICINA DE LA ARGENTINA

-  Casi 4 de cada 10 estudiantes fuma cigarrillos actualmente y 6% fuma cigarros o pipas.

- 6 de cada 10 estudiantes que fuman desea abandonar.

- 9 de cada 10 estudiantes están expuestos al humo de tabaco ambiental en espacios públicos.

- Casi 9 de cada 10 estudiantes apoyan la prohibición de fumar en todos los espacios públicos.

- 5% de los estudiantes recibió capacitación para efectuar tratamiento médico a pacientes.

- 9 de cada 10 estudiantes recibirían con agrado entrenamiento para ayudar a los pacientes con el abandono del tabaco.

 Fuente: Encuesta Mundial en Profesionales de la Salud

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CONSUMO DE TABACO ENTRE RESIDENTES DE PEDIATRIA

Una investigación indaga sobre el consumo de tabaco entre médicos residentes. El trabajo concluye que este grupo no participa activamente frente a sus pacientes y sus padres fumadores para prevenir la adicción al tabaco

Una investigación realizada en la Argentina1 indaga sobre el consumo de tabaco entre médicos residentes de pediatría. El trabajo señala que los pediatras se encuentran en una posición privilegiada porque pueden ayudar a prevenir el hábito de fumar en los niños y adolescentes e influir en los padres fumadores para que abandonen la adicción. Estudios previos muestran que alrededor del 25% de médicos argentinos fuma.

El trabajo de Ferrero, Castaños, Durán y Blengini se realizó en mayo de 2002 entre médicos que cursaban su residencia de clínica pediátrica en ocho hospitales (ver recuadro) de la Argentina. Las variables de estudio fueron sexo, edad, año de la residencia en curso, número de guardias por semana, si vivía solo, si la madre o el padre fumaban, edad en que había comenzado a fumar, lugar y actividades del hospital en las que más se fumaba, si su jefe fumaba o no, si había aumentado el consumo de tabaco después de ingresar a la residencia, si procuraba prevenir el consumo de tabaco por parte de sus pacientes y de los padres de sus pacientes y sus conocimientos sobre los riesgos del tabaquismo.

Los autores definieron como fumador a la persona que a lo largo de su vida había fumado al menos 100 cigarrillos, 20 cigarros o 20 pipas y que fumaban al momento de la encuesta.

De los encuestados más del 75% fueron mujeres y la edad promedio 28 años.

Entre los resultados de este interesante estudio, se destaca que el 41,8% de las madres y el 64,2% de los padres de los residentes fumadores, fumaban o lo habían hecho. Mientras que casi el 65% de los jefes fumaba dentro del hospital.

En cuanto a su actitud ante el tabaquismo de sus pacientes y a sus padres casi el 40% de los residentes consultados afirmaron que les preguntaban siempre si fumaban mientras que el 26% siempre advertía sobre los riesgos de consumir tabaco. Un escaso 18,6% siempre aconsejaba abandonar el hábito o bien abstenerse de comenzar a fumar.

Entre otras de las conclusiones de la investigación, los autores señalan que a pesar de que los residentes de pediatría tienen una gran carga de trabajo y tensión, la prevalencia de tabaquismo entre ellos es del 22,1%, muy similar a la descripta por otros estudios sobre médicos argentinos en general (25%). Pero también destacan los autores que es superior a la referida para países indus-trializados (Estados Unidos: 3,3%. Reino Unido: 13,5%).

Por otro lado, el trabajo revela un dato muy interesante: el 38,9% de los residentes encuestados reconocieron que fumaban más después de comenzar su residencia y casi un 64% identificó la guardia como el momento en que más fumaba en el hospital.

 

Un rol posible para los pediatras

Debido a que el tabaco es una conducta adictiva, como estrategia sanitaria es más eficaz prevenir su inicio que lograr su abandono. Entonces, Ferrero y col. destacan que los pediatras se encuentran en una posición privilegiada para aplicar intervenciones preventivas y además, también tienen la oportunidad de intervenir en el tabaquismo de los padres de sus pacientes y contribuir así a controlar la exposición ambiental de los niños al tabaco. En la investigación que reseñamos se cita otro estudio2 donde se señala que los padres, tanto los que fuman como los que no lo hacen, apoyan decididamente las intervenciones de los pediatras dirigidas a lograr que los padres no fumen.

Un dato llamativo que arroja el estudio de Ferrero y col. es que la actitud poco activa de los residentes frente al consumo de tabaco de los padres de los pacientes era similar, fueran los médicos fumadores o no.

En coincidencia con otras investigaciones, este trabajo también demuestra que un alto porcentaje (60%) de profesionales manifestaron no haber recibido suficiente información sobre los riesgos del tabaco durante sus estudios de medicina o la residencia.

_____________________

1 Ferrero F, Castaños C, Durán P, Blengini MT, Grupo de Estudio del Tabaquismo en la Residencia de Pediatría. “Prevalencia del consumo de tabaco en médicos residentes de pediatría en Argentina”. Rev Panam Salud Pública. 2004;15(6):395-99.

2 Clauss PA, Moss D. “Parent attitudes about pediatricians addressing parental smoking”. Ambul Pediatr. 2002;2(6):485-8).


DISTRIBUCION DE RESIDENTES ENCUESTADOS

 

Hospital                                   Ciudad                         N° de encuestados

Elizalde                                    Buenos Aires                                       96

Gutiérrez                                  Buenos Aires                                       66

Santísima Trinidad                    Córdoba                                               44

Ludovica                                   La Plata                                               38

Infantil                                      Córdoba                                               35

Garrahan                                  Buenos Aires                                       33

Notti                                        Mendoza                                              26

Castro Rendón                         Neuquén                                              11

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