BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 11 Nº 99 Mayo de 2004 
Coordinación: Comité Editorial


INDICE

Diabetes: un problema mundial de salud pública

Realidad de la diabetes en el mundo

La enfermedad 

El control y la educación: dos factores fundamentales

La diabetes en la Argentina


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


DIABETES: UN PROBLEMA MUNDIAL DE SALUD PUBLICA

La diabetes se está convirtiendo en un problema mundial de salud pública de proporciones epidémicas, ya que su impacto -como ocurre habitualmente- es más severo en los países en vías de desarrollo. Las últimas estimaciones señalan que cada minuto se producen en el mundo seis muertes por diabetes o afecciones conexas, cifra que multiplica por tres los cálculos estimados. En la mayoría de los países en desarrollo, al menos la décima parte de las muertes de adultos de 35 a 64 años puede atribuirse a la diabetes. En muchos lugares del mundo representa entre el 5% y el 10% del presupuesto sanitario y más de la mitad del gasto se debe a las complicaciones de salud relacionadas con la enfermedad.

La diabetes representó en el año 2000, 487.000 muertes en las Américas, 318.000 en África, 609.000 en Europa, 146.000 en el Este Medio y 1.620.000 en Asia y Australia, la mayoría en personas de entre 35 y 64 años. Los estudios de ese año revelan que padecían diabetes 171 millones de personas, y se prevé que en 2030, esa cifra se habrá duplicado y aún más hasta llegar a un total de 366 millones. Gran parte del incremento se deberá al aumento de más del 150% que se registrará en los países en desarrollo. Por ejemplo, en la India tenían diabetes unos 32 millones de personas en el año 2000, y se prevé que en 2030 padecerán la enfermedad casi 80 millones.

Sin embargo, estudios recientes muestran que las complicaciones relacionadas con la diabetes se pueden prevenir y en algunos casos, revertir mediante un tratamiento intensivo para el adecuado control de la glucemia. Se demostró científicamente que la educación en diabetes surte un efecto positivo y reduce las tasas de mortalidad y morbilidad evitables con controles eficientes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Diabetes afirman que las iniciativas de  prevención y control aseguran una mejor calidad de vida para las personas que padecen diabetes en todo el mundo. Así lo demuestra el programa Actuemos contra la Diabetes, ya (Diabetes Action Now), lanzado el 5 de mayo de este año. Esta es una de varias iniciativas conjuntas que la OMS y la Federación llevan delante de manera global, regional y dentro de cada país, tendientes a reducir el impacto de la diabetes y las condiciones crónicas de salud relacionadas, tanto en niños como en adultos de todo el mundo.

La clave de la prevención es lograr un aumento sustancial en el cuidado de la diabetes y sus complicaciones. Los estudios muestran que con un buen programa, muchas complicaciones de la diabetes pueden prevenirse o retardarse. Una iniciativa preventiva debe incluir medidas vinculadas al estilo de vida: dieta saludable, actividad física, mantenimiento del peso apropiado y el no consumo de tabaco. Otro dato clave es priorizar los grupos vulnerables: en los países desarrollados, la mayoría de las personas con diabetes están por encima de la edad de jubilación, en tanto en los países en vías de desarrollo los más frecuentemente afectados son los adultos de entre 35 y 64 años.

En este número del Boletín de Temas de Salud, se presenta un análisis de la iniciativa Actuemos contra la Diabetes, ya, una descripción del estado de la enfermedad y de las acciones para el control y la prevención de este problema que la salud pública plantea como uno de los más importantes para la población hacia el futuro.

 

Nota: el texto completo en inglés puede consultarse en www.who.int. La traducción publicada es autoría del Boletín de Temas de Salud.

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REALIDAD DE LA DIABETES EN EL MUNDO

Actuemos contra la Diabetes, ya plantea cuatro puntos claves de la enfermedad en los que condensa cifras tan impactantes como alarmantes sobre la realidad de la diabetes en el mundo y cuáles deben ser las estrategias a implementar para concientizar a la población

El programa Actuemos contra la diabetes, ya, iniciativa conjunta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Internacional de Diabetes, establece cuatro problemas centrales de la enfermedad, que quedan revelados en la publicación de estadísticas y datos que muestran a la diabetes como un preocupante problema de salud pública en todo el mundo.

1. La diabetes es una amenaza para las condiciones de vida

El documento da a conocer cifras preo-cupantes sobre la realidad de la enfermedad:

. 3,2 millones de muertes anuales en el mundo son atribuibles a la diabetes.

. Una de cada 20 muertes es causada por diabetes, lo que equivale a 8.700 muertes por día y seis muertes por minuto.

. Por lo menos una de cada diez muertes en adultos de entre 35 y 64 años es consecuencia de la diabetes.

. Las tres cuartas partes de las muertes entre personas menores de 35 años con diabetes son debidas a su condición.

2. La diabetes es una condición común en el mundo y su frecuencia está subiendo dramáticamente

Este trabajo también aporta datos importantes sobre la prevalencia de la enfermedad y el futuro de su incidencia:

. Por lo menos 171 millones de personas en el mundo padecen diabetes. Esta cifra probablemente se eleve a más del doble para el año 2030.

. En los países en vías de desarrollo, el número de personas con diabetes aumentará un 150% en los próximos 25 años.

. El aumento global de la diabetes será causado por el crecimiento y envejecimiento poblacional y debido a las crecientes tendencias hacia la obesidad, las dietas poco saludables y los estilos de vida sedentarios.

. En los países desarrollados, la mayoría de las personas con diabetes están por encima de la edad de jubilación, en tanto en los países en vías de desarrollo, los más frecuentemente afectados son los adultos de entre 35 y 64 años.

3. Una vida plena y saludable es posible aún con diabetes

El trabajo también señala soluciones posibles para prevenir las diabetes y sus complicaciones:

. Los estudios han mostrado que, con buenos programas y políticas, muchas complicaciones de la diabetes pueden prevenirse o retardarse.

. Las programas eficaces incluyen medidas tendientes a mejorar el estilo de vida:   dieta saludable, actividad física, mantenimiento del peso apropiado, y no consumo de tabaco.

. A menudo, la medicación juega un rol importante, particularmente para el control de la glucosa en sangre, la tensión arterial y los lípidos en sangre.

. A través del cuidado óptimo de la salud, el riesgo de desarrollar complicaciones puede ser sustancialmente reducido.

. La ayuda y la educación a las personas con diabetes, para que adquieran conocimientos y habilidades que les permitan manejar su propia condición, es un elemento fundamental en el desarrollo de una vida plena y saludable.

4. En muchos casos, la diabetes puede prevenirse

Finalmente, el trabajo destaca la importancia y las posibilidades de la prevención:

. Todavía no es posible la prevención del tipo 1 de diabetes (ver artículo La enfermedad) y es un objetivo a alcanzar en el futuro. Pero se ha demostrado que la prevención del tipo 2 de diabetes sí es posible, pero requiere de acciones inmediatas.

. Las investigaciones han mostrado que los cambios sustanciales de estilos de vida en la dieta y la actividad física, pueden reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Por ejemplo, el Estudio Finlandés de Prevención de la Diabetes mostró que una buena dieta, el aumento de la actividad física y la pérdida de peso podría reducir sustancialmente

el desarrollo de diabetes tipo 2 en adultos de mediana edad con alto riesgo.

. Hasta ahora, en todos los estudios dirigidos a personas en alto riesgo, los cambios en el estilo de vida han sido sustancialmente más eficaces que el uso de drogas.

. La magnitud del problema requiere medidas a nivel mundial, para reducir niveles de sobrepeso y obesidad, y la inactividad física.

. La decisión de llevar a cabo políticas de difusión, por ejemplo en el transporte, en el diseño urbano, así como en los anuncios de comida, pueden llegar a una parte importante de la población mundial y contribuir a reducir los riesgos de desarrollar diabetes tipo 2. 

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LA ENFERMEDAD (*)

La diabetes provoca serias dificultades para la salud y muertes prematuras. Sin embargo, se pueden tomar medidas para controlarla y disminuir el riesgo de sufrir complicaciones. Estudios realizados en EE.UU. muestran que los cambios en el estilo de vida son una de las mejores formas de prevenir la diabetes tipo 2

La diabetes mellitus es una enfermedad que se caracteriza por altos niveles de glucosa en sangre, producto de una producción deficiente de insulina, de la acción de la insulina o de ambos factores. La diabetes está relacionada con serias dificultades para la salud y con muertes prematuras. Sin embargo, las personas que padecen diabetes pueden tomar ciertas medidas para controlar la enfermedad y disminuir el riesgo de sufrir complicaciones.

 

Tipos de diabetes

Diabetes tipo 1: anteriormente se la llamaba diabetes mellitus insulino-dependiente (DMID) o diabetes juvenil. La diabetes tipo 1 se produce cuando el sistema inmunológico del cuerpo destruye las células pancreáticas beta, las únicas que producen la hormona llamada insulina, que regula los niveles de glucosa en la sangre. Por lo general afecta a niños y jóvenes, que para sobrevivir necesitan varias inyecciones de insulina al día, o una bomba de insulina. La diabetes tipo 1 puede representar del 5% al 10% de todos los diagnósticos de diabetes. Los factores de riesgo de la diabetes tipo 1 incluyen factores autoin-munes, genéticos y ambientales.

- Diabetes tipo 2: anteriormente se conocía como diabetes mellitus no insulino-dependiente (DMNID) o diabetes de la madurez. La diabetes tipo 2 puede representar aproximadamente del 90% al 95% de todos los casos diagnosticados. Por lo general comienza como resistencia a la insulina, un trastorno en el que las células no utilizan la insulina adecuadamente. A medida que aumenta la necesidad de insulina, el páncreas pierde paulatinamente su capacidad de producirla. La diabetes tipo 2 está relacionada con la edad avanzada, la obesidad, antecedentes familiares, antecedentes de diabetes gestacional, disminución en la tolerancia a la glucosa, falta de actividad física y raza/origen étnico. Las personas afroamericanas, hispanas/latinoamericanas, los indios americanos y algunos asiáticos, americanos y nativos de las islas del Pacífico en particular, tienen un riesgo mayor de sufrir diabetes tipo 2. Este tipo de diabetes se está diagnosticando cada vez más en niños y adolescentes.

- Diabetes gestacional: es una forma de intolerancia a la glucosa que se diagnostica a algunas mujeres durante el embarazo. La diabetes gestacional ocurre con más frecuencia entre las mujeres afroamericanas, hispanas/latinoamericanas e indias americanas. También es más común entre mujeres obesas y mujeres con antecedentes familiares de diabetes. Durante el embarazo se necesita dar tratamiento a la diabetes gestacional para normalizar los niveles de glucosa en la sangre de la madre y así evitar complicaciones en el bebé. Después del embarazo, del 5% al 10% de las mujeres que sufren este tipo de diabetes se les diagnostica la diabetes tipo 2. Las mujeres que han tenido diabetes gestacional tienen del 20% al 50% de probabilidades de presentar diabetes en los siguientes 5 a 10 años.

- Otros tipos específicos de diabetes son el resultado de padecimientos genéticos específicos (como la diabetes juvenil de aparición adulta), cirugía, drogas, desnutrición, infecciones y otras enfermedades. Esos tipos de diabetes pueden representar del 1% al 5% de todos los casos de diabetes que se diagnostican.

Tratamiento de la diabetes

Para poder sobrevivir, a las personas con diabetes tipo 1 se les debe administrar insulina, ya sea por medio de una bomba o de inyecciones.

Muchas personas con diabetes tipo 2 pueden controlar los niveles de glucosa en la sangre si siguen una buena dieta y un buen programa de ejercicio, eliminan el exceso de peso y toman medicinas por vía oral.

Numerosos pacientes con diabetes también necesitan tomar medicinas para controlar su colesterol y presión sanguínea.

Entre los adultos a los que se les ha diagnosticado diabetes en los EE.UU., aproximadamente el 11% toma insulina y medicinas por vía oral, al 22% solamente se le administra insulina, el 49% solamente toma medicinas por vía oral y el 17% no toma medicinas por vía oral ni insulina.

Prevención

Los estudios de investigación realizados en Estados Unidos y en otros países descubrieron que si se hacen cambios en el estilo de vida, se puede prevenir o retrasar la aparición de la diabetes tipo 2 en la población de adultos de alto riesgo. Estos estudios incluyeron a personas con alteraciones de la tolerancia a la glucosa y otras características de alto riesgo para la aparición de la diabetes. Las intervenciones en el estilo de vida incluyeron cambios en la dieta y actividad física de intensidad moderada (como caminar dos horas y media cada semana). En los grupos de ambos sexos y de todas las edades, razas y orígenes étnicos, la aparición de la diabetes se redujo entre 40% y 60% durante esos estudios, que duraron de tres a seis años.

Los estudios también comprobaron que las medicinas tuvieron éxito en la prevención de la diabetes en algunos grupos de la población. En el Programa de Prevención de la Diabetes -un amplio estudio sobre la prevención en personas con alto riesgo de sufrir diabetes- se observó que en las personas que recibieron tratamiento con el fármaco metfor-mina se redujo el riesgo de padecer diabetes en un 31%. El tratamiento con metformina fue más eficaz entre las personas más jóvenes y de más peso (de entre 25 y 40 años de edad con un sobrepeso de 50 a 80 libras) y menos eficaz entre personas de mayor edad y que no tenían tanto sobrepeso.

No se conoce ningún método para prevenir la diabetes tipo 1, pero actualmente se están realizando varios ensayos clínicos.

Prevención de las complicaciones de la diabetes

Entre los métodos para el control de las complicaciones por diabetes, se destacan:

Control de la glucosa: los estudios de investigación realizados en Estados Unidos revelaron que un mejor control de la glucemia ofrece beneficios a las personas que padecen el tipo 1 o el tipo 2 de diabetes. En general, por cada reducción del 1% en los resultados de las pruebas de sangre A1C, se reduce en un 40% el riesgo de sufrir complicaciones microvasculares diabéticas (enfermedades de los ojos, riñón y de los nervios).

Control de la presión sanguínea: el control de la presión sanguínea puede reducir las enfermedades cardiovasculares (enfermedades del corazón y derrame cerebral) en aproximadamente un 33% a un 50% y las enfermedades microvas-culares (enfermedades de los ojos, riñones y nervios) aproximadamente en un 33%. En general, por cada reducción de 10 milímetros de mercurio (mm Hg) en la presión sanguínea sistólica, el riesgo de presentar cualquier complicación relacionada con la diabetes se reduce en un 12%.

Control de los lípidos en la sangre: un mejor control del colesterol y los lípidos (por ejemplo, HDL, LDL y los triglicéridos) puede reducir las complicaciones cardiovasculares del 20% al 50%.

Métodos de atención preventiva para los ojos, los riñones y los pies: la detección y el tratamiento con terapia de láser de las enfermedades de los ojos causadas por la diabetes, pueden reducir aproximadamente del 50% al 60% de la pérdida seria de la vista. Los programas completos de cuidado de los pies bajarían las tasas de amputación entre el 45%  y el 85%.

La detección y el tratamiento de las enfermedades renales incipientes causadas por la diabetes, pueden disminuir la aparición de un paro renal en un 30% a un 70%.

* Datos del National Center for Chronic Diseases Prevention, EE.UU. Traducción de textos Boletín de Temas de Salud

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EL CONTROL Y LA EDUCACION: DOS FACTORES FUNDAMENTALES

Los programas de educación que contemplen el autocuidado del paciente son fundamentales para disminuir los riesgos de padecer diabetes y sus complicaciones. El control de la obesidad y el ejercicio físico como conductas individuales, deben ser promocionadas y estimuladas por los planes de salud pública 

Aunque hay indicios de que la diabetes reviste un interés para la salud pública por sus proporciones epidémicas, estudios recientes muestran que las complicaciones se pueden prevenir y, en algunos casos, revertir mediante un tratamiento intensivo para el adecuado control de la glucemia. Otros estudios, en tanto, han indicado que los programas de educación tienen efectos positivos: redundan en un aumento de los conocimientos acerca del padecimiento y el comportamiento de autocuidado y en la información de los niveles de HbA1c, peso corporal, número de agentes hipoglucemiantes orales ingeridos diariamente, ulceración de las extremidades inferiores y tasas de amputación. Por lo tanto, aplicar estrategias concretas de atención preventiva baja sustancialmen-te las tasas de mortalidad y morbilidad prematuras en los diabéticos, además de reportar ventajas económicas y sociales indiscutibles.

El valor de promover la educación del paciente como premisa fundamental para el tratamiento de la diabetes, ha sido demostrado reiteradamente por diversos autores en comunidades de muy distintas características socioeconómicas. Sin embargo, sólo un reducido número de pacientes, en algunos países, recibe una adecuada educación diabetológica. Consecuentemente, las personas con diabetes ignoran aspectos fundamentales de su enfermedad, y los pasos a seguir para controlarla. Esta situación se debe, en parte, a que la educación no tiene aún el suficiente prestigio científico y sus resultados no son totalmente conocidos por los líderes de opinión y por quienes tienen a su cargo la salud pública.

Para una educación efectiva, se requiere una serie de condiciones tales como entrenamiento, conocimientos y habilidades pedagógicas, suficiente capacidad de comunicación y capacidad para escuchar, comprender y negociar. En consecuencia, para asegurar un impacto positivo de la educación es necesario que quienes la ejerzan tengan formación y experiencia adecuadas, y que la educación sea reconocida como una prestación esencial y, por lo tanto, se remunere adecuadamente.

Viviendo una vida plena y saludable

La necesidad del cuidado preventivo no involucra costosos tratamientos o medicación. La educación en el buen cuidado del pie, como una inspección regular, es un buen ejemplo de un método de prevención de muy bajo costo.

La terapia para la diabetes no sólo se trata de contener la amenaza de la glucosa, sino sobre todo de la reducción de los factores de riesgo para las complicaciones relacionadas, que incluyen el control de la tensión arterial y los lípidos en sangre, por ejemplo. Esto requiere cuidado y control de por vida.

Para que un sistema de salud sea capaz de brindar un óptimo cuidado, necesita ser diseñado teniendo en cuenta las necesidades de las personas diabéticas, por ejemplo no olvidar que cada día la base del cuidado queda a cargo de la persona enferma más que del profesional de la salud. La educación en diabetes juega un papel importante, otorgando a las personas el conocimiento y habilidades necesarios para manejar eficazmente su condición.

Para lograr prevenir o retardar las complicaciones, los diabéticos deben modificar su estilo de vida. Las personas con diabetes tipo 2 requieren a menudo las drogas orales, y a veces la insulina para controlar los niveles de glucosa en su sangre. Las personas con diabetes tipo 1 necesitan la insulina para sobrevivir.

Aunque la OMS ha designado a la insulina como una droga esencial, todavía no es universalmente accesible a todos aquellos que la necesitan en la mayoría de los países del mundo. El acceso continuo a la insulina todavía es uno de los mayores problemas en muchos países en desarrollo, como en África subsaha-riana. En algunos de estos países, las personas con diabetes se mueren porque no pueden conseguir la insulina que necesitan para sobrevivir.

La obesidad

La obesidad está aumentando rápidamente, tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo. Esto refleja los niveles descendentes de actividad física y el consumo creciente de dietas altas en azúcares y grasas. Esta tendencia es más obvia entre las personas jóvenes, que están entrando en la madurez con altos niveles de obesidad.

Según la Grupo de Trabajo de Obesidad Internacional (IOTF, según sus siglas en inglés) y el Informe de la Salud Mundial 2002 de la OMS, aproximadamente el 58% de las diabetes en el mundo son consecuencia de un índice de masa corporal (IMC) superior a 21.

La obesidad y la diabetes tipo 2 están íntimamente relacionadas: el aumento de peso provoca resistencia a la insulina, lo que a su vez, demanda un mayor esfuerzo del páncreas para producirla. Del mismo modo la inactividad física, a la vez causa y consecuencia del aumento de peso, también contribuye a la insu-linorresistencia. La diabetes se produce cuando la necesidad del cuerpo de insulina es mayor que la habilidad del páncreas para producirla.

La magnitud de los niveles de obesidad y de la epidemia de diabetes requiere respuestas, tanto a nivel de la población, como individual. Las acciones para promover cambios de conductas basadas sólo en la educación personal tienen pocas posibilidades de ser exitosas, en un ambiente donde hay muchos incentivos para hacer lo opuesto. La educación personal debe ser apoyada por los cambios apropiados en el ambiente, como el transporte, el diseño urbano, la publicidad y la comida saludable.

La necesidad urgente para la prevención

Se han intentado varias acciones para prevenir la diabetes tipo 1, pero ninguna ha sido efectiva y su prevención sigue siendo un objetivo para el futuro. Sin embargo, cambios simples en el estilo de vida han demostrado ser eficaces para la prevención o retardo de diabetes tipo 2. Ellos incluyen:

. Incremento de la actividad física: se estima que actualmente el 60% de la población mundial no hace suficiente actividad física, con mayor cantidad de adultos inactivos en los países desarrollados. Los estudios han demostrado que con solamente 30 minutos de ejercicio moderado por día, cinco veces por semana, se promueve la buena salud y se reduce la posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2.

. Una dieta saludable: comer entre tres y cinco porciones de fruta y verdura por día, y menos azúcar y grasas saturadas es fundamental para mantener el peso apropiado y por consiguiente, lograr un menor riesgo de diabetes tipo 2.

. Pérdida de peso: más de mil millones de adultos en todo el mundo tiene sobrepeso, y 300 millones de ellos son obesos. Se estima que más de la mitad de los casos de diabetes tipo 2 podría evitarse, si se previniera el aumento de peso. 

. No fumar: las personas con diabetes tienen un riesgo mayor de morir por enfermedades coronarias, ataques cardíacos y enfermedad vascular periférica que las personas que no la sufren, y el fumar incrementa aún más ese riesgo.


UNA AMENAZA PARA LA VIDA Y PARA LA ECONOMIA DE LOS PAISES

La diabetes se puede tratar satisfactoriamente, y así reducir sustancialmente el riesgo de sufrir complicaciones. Se ha demostrado que unos sencillos ajustes en el modo de vida, tales como el respeto de una dieta sana y la práctica de actividad física, a menudo acompañados de medicación, pueden propiciar una vida sana y plena con diabetes. En muchos casos, la diabetes de tipo 2 -responsable de más del 90% de los casos de diabetes- se puede prevenir con sólo cambiar el estilo de vivir. Por lo tanto, aplicar estrategias concretas de atención preventiva baja sustancialmente las tasas de mortalidad y morbilidad prematuras en los diabéticos, además de reportar ventajas económicas y sociales indiscutibles.

En muchos países del mundo, la diabetes representa entre el 5% y el 10% del presupuesto en salud y más de la mitad de ese gasto se debe a las complicaciones de salud relacionadas con la enfermedad. Además, afecta en mayor medida a los adultos de los países en desarrollo en edad laboral.

La diabetes se ha vuelto una de las mayores causas de enfermedad y muerte prematura en la mayoría de los países, principalmente a través del riesgo aumentado de la enfermedad cardiovascular (ECV), que es responsable de entre el 50% y 80% de muertes en las personas con diabetes.  Uno de los factores de riesgo más graves es que un tercio de los que padecen diabetes desconocen su condición, vale decir, de los 45 millones de personas que serán diabéticas en 2010, 15 millones no lo sabrán; de allí la importancia de darle difusión.

La diabetes es una de las principales causas de ceguera, amputación y disfunción renal. Estas complicaciones explican muchas de las cargas sociales y financieras de la diabetes. Aunque a veces es considerada una enfermedad de las naciones desarrolladas, la pérdida de vidas por muerte prematura entre personas con diabetes, son más grandes en los países en vías de desarrollo. La carga de muerte prematura de la diabetes es similar a la del vih/sida, aunque el problema todavía no fue reconocido.

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LA DIABETES EN LA ARGENTINA

En la Argentina hay, según el Ministerio de Salud de la Nación, 1,7 millones de diabéticos, es decir el 7% de la población

Cada año, alrededor de 3,2 millones de personas mueren en el mundo por causas directa o indirectamente relacionadas con la diabetes. Esta enfermedad ya es más letal que el sida, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En América Latina la situación también es grave: las muertes causadas por diabetes podrían superar las 300.000 anuales; hay 13,3 millones de enfermos y se calcula que, si la situación no mejora, puede haber 33 millones en 2030. En la Región, Jamaica registra la mayor incidencia de diabetes, con una tasa casi de un 18 % de su población afectada; le sigue Cuba con 14,8 % y la tasa más baja la registra una comunidad de indios aymará en una zona rural de Chile: 1,6 %. Las cifras brindadas por la OMS son mayores que las informadas oficialmente en cada país, y ese organismo considera que son muy conservadoras. Según la Organización Panamericana de la Salud, algunas muertes ocurren por falta de insulina e hipoglucemiantes orales, que no están incluidos en la lista de medicamentos esenciales de los países de la Región y la población tiene muchos obstáculos para conseguirlos.

En la Argentina, según el Ministerio de Salud, hay 1,7 millón de diabéticos (7% de la población total), de los cuales el 10% es insulino-dependiente. Uno de cada cinco argentinos adultos está en riesgo de tener diabetes, pero la mayoría no lo sabe, según surge de un estudio realizado en la Capital y el Gran Buenos Aires, sobre 700 personas mayores de 18 años que acudieron voluntariamente a donar sangre. Se detectó, a través de los análisis, que alrededor del 20% reunía las características del llamado síndrome metabólico, que es el paso previo a la diabetes. La utilidad de poder diagnosticarlo es que hoy se sabe que tan sólo con un cambio hacia estilos de vida más saludables se evita que el 60% de las personas con síndrome metabólico (íntimamente relacionado con la grasa que se deposita en el abdomen) llegue a la diabetes o incremente en un 30% el riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiovascular.

Según el estudio mencionado, que fue presentado en el último congreso de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, el 37% de las mujeres y el 24,3% de los varones presentan un perímetro de cintura compatible con la definición de obesidad centroabdomi-nal.

Un artículo publicado en 2003, en la revista especializada Diabetes, llamó la atención sobre la necesidad de tratar a las personas con síndrome metabólico antes de que devenga enfermedad cardiovascular.

Los autores hallaron que la prevalencia de la enfermedad coronaria entre las personas mayores de 50 años con síndrome metabólico era del 13,9%, mayor incluso que la de los pacientes de esa edad con diabetes (7,5%). Lo único que no sorprendió a nadie fue que entre aquellos con ambas afecciones, la enfermedad coronaria trepó al 19,2%. Se observa que el síndrome metabólico aumenta el riesgo cardiovascular, independientemente de la diabetes, lo que demuestra que su tratamiento es de gran utilidad para la prevención de la enfermedad cardiovascular, que en la Argentina afecta al 30% de la población.

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