| BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Año
11 Nº 96 Abril de 2004 Neurotóxicos ambientales y salud pública Neurotoxicología
en desarrollo Mercurio,
una amenaza para la salud
NEUROTOXICOS
AMBIENTALES Y SALUD PUBLICA (2ª
parte) * La investigación sobre la interacción entre las
sustancias químicas ambientales y el desarrollo del niño es una área
nueva de la salud pública. También un área donde se cruza la ciencia con
la política pública. Hace pocos años se están comenzado a comprender los efectos
potenciales sobre la salud y sobre el desarrollo del niño y a
relacionarlos con las exposiciones a tóxicos ambientales. Es importante la
evaluación y la comprensión de la influencia de sustancias químicas
ambientales en el proceso de aparición de enfermedades relacionadas al
neurodesarrollo (déficit de atención-hiperactividad y autismo, por
ejemplo). Las consecuencias de estos desórdenes del desarrollo,
que son irreversibles, pueden ser trágicas. Los costos familiares, sociales
y económicos son inmensos y la incapacidad puede perdurar toda la vida. En las últimas dos décadas hubo una explosión de
investigaciones neurobioló-gicas sobre atención, memoria y otras funciones
cognitivas. Además los patrones y estados de desarrollo normal del cerebro
son ahora bien entendidos. Estos nuevos conocimientos nos han permitido una mejor
comprensión de la especial vulnerabilidad de desarrollo del sistema
nervioso a los cambios del ambiente químico interno del organismo.
Actualmente, se desprende claramente de observaciones hechas primero en
animales y luego en niños, que ante cambios sutiles en las concentraciones
de sustancias químicas normales (como las hormonas) o la presencia de
agentes tóxicos externos (como metales pesados o sustancias químicas sintéticas)
pueden producir cambios profundos y permanentes en el desarrollo del sistema
nervioso. Estos cambios pueden llevar al deterioro del rendimiento
mental y alteraciones en el sistema reproductor. Los problemas de
aprendizaje, madurez y comportamiento en los niños son claramente el
resultado de complejas interacciones entre factores genéticos, químicos y
del medio social de influencia durante períodos vulnerables del desarrollo. En esta edición del Boletín de Temas de Salud, se
hace foco en que los tóxicos son una causa evitable de daño. Las
características cognitivas y de comportamiento, resultantes de la interacción
de estas influencias pueden ser descriptas como rasgos, habilidades o
funciones, como la atención y memoria, que pueden medirse cuantitativamente
usando una variedad de test neuropsicológicos. La novedad de la exposición química, la introducción
de sustancias químicas de síntesis nunca antes vistas, la falta de
antecedentes de exposición masiva desde la concepción nos enfrenta con una
situación inédita. Como
resultado, se comenzaron a investigar los efectos de las sustancias químicas
en el neurodesarrollo, en términos de efectos sobre las habilidades más
que como asociadas a síndromes clínicos. Por lo tanto, hemos buscado un
común denominador entre los diferentes campos de la investigación, que nos
permita identificar las influencias sobre la función cognitiva de la
población normal así como sobre los síndromes. (*)
Continuación del Boletín de Temas de Salud Año 10 - Nº 93 –
Noviembre de 2003 M. Della
Rodolfa es coordinadora para Sudamérica de la Campaña Salud sin Daño - mariadr@arnet.com.ar NEUROTOXICOLOGIA
DEL DESARROLLO
La exposición a sustancias tóxicas afecta el desarrollo neurológico.
Los niños son especialmente vulnerables. Además de las sustancias tóxicas
ya conocidas, como los metales pesados, existen nuevas de las que aún no se
conoce su grado de toxicidad Las sustancias neurotóxicas (que incluyen
metales pesados y sustancias químicas de contacto cotidiano) pueden
interferir directamente con muchos de los procesos requeridos para el normal
desarrollo del cerebro. Los procesos pueden ser acelerados o retardados. La
formación de mielina puede ser alterada por exposición a tóxicos o por
deficiencias nutriciona-les, pudiendo potenciarse. Algunos estados del
desarrollo son críticos respecto a su vulnerabilidad y pueden ser afectados
con consecuencias para la función cerebral. De la exposición al mismo agente pueden
resultar efectos diferentes en el aprendizaje y la conducta. Éstos dependen
del período del desarrollo y del lugar del cerebro donde se estén llevando
adelante los procesos de neurodesarrollo en el momento de la exposición. También algunos tóxicos actúan en forma
indirecta, por ejemplo, sobre la función placentaria o alterando la acción
o metabolismo de las hormonas (disruptores endócrinos). La neuroto-xicidad
puede ser entonces, directa o indirecta. Es de crítica importancia recordar que los
neurotóxicos pueden interferir en el desarrollo cerebral y más
tarde en sus funciones por exposición a dosis, teniendo estas últimas un
efecto mínimo, transitorio o nulo en el adulto. Existe también una amplia
variación de sensibilidad individual en la exposición. Esto significa que
en una población expuesta, aún cuando el dosaje de tóxicos sea aceptable
en promedio, pueden aparecer individuos que presenten un daño importante.
Hasta aquí, una visión de la oportunidad y dosis de exposición. Pero ¿de
qué tipo de sustancias hablamos? Ha sido muy difícil identificar la
causa-efecto, pasar del diagnóstico a la etiología. La novedad de la exposición química, la
introducción de sustancias químicas de síntesis nunca ante vistas, la
falta de antecedentes de exposición masiva desde la concepción, nos
enfrenta con una situación inédita. Además existe el problema de la
exposición mixta. Algunas sustancias son muy conocidas, como los
metales pesados (ver nota Mercurio, una amenaza para la salud),
pero con una salvedad: ahora podemos identificar y hacer seguimiento a largo
plazo de la exposición crónica a bajas dosis. También tienen importancia los Contaminantes
Orgánicos Persistentes o COPs: son productos y subpro-ductos de la
actividad humana originados recientemente (ver nota Retar-dantes de llama).
Hasta la mitad del siglo XX, contaminantes con estas propiedades eran
virtualmente desconocidos en el ambiente y en los alimentos. Su aparición
comienza luego de la Segunda Guerra Mundial, con la creciente introducción
de químicos sintéticos en el ambiente. Estas sustancias químicas sintéticas, muy
apreciadas en el mercado comercial por su estabilidad, característica que
se busca en el proceso de síntesis se mantienen, justamente,
“estables”. No debemos ignorar y sí tener presente que
los niños son concebidos y viven hoy en un ambiente muy diferente al de
hace unas décadas. Hay un nuevo patrón de enfermedades emergentes. Más de
10 millones de productos con los que convivimos diariamente contienen
sustancias químicas pero aún no conocemos la toxicidad de la mayoría
de ellos. Muchos son identificados como neurotó-xicos con efectos por
exposición crónica a muy bajas dosis, tan bajas que a veces son difíciles
de detectar en el medio ambiente. El problema es que los niños son muy
vulnerables a los tóxicos desde su concepción (generalmente las dosis de
exposición tóxica es calculada para adultos de 70 kg), tienen menor
habilidad detoxificante, ingieren más agua y alimento y consumen más aire
en relación con su tamaño que un adulto, juegan en el suelo, alfombras o
en el pasto, que son reservorios de polvo de habitación o pesticidas y
habitan en edificios públicos (escuelas) que son frecuentemente tratadas
con insecticidas. Los niños no pueden, además, discernir cuando están
ante una situación de peligro tóxico y pueden no estar capacitados para
evitarla o escapar de ella. Se despliega, entonces, un panorama apoyado en
una variedad de investigaciones de laboratorio, clínicas y epidemiológicas
que sugieren fuertemente que las sustancias químicas neurotóxicas que se
encuentran en el ambiente pueden jugar un papel importante en las
inca-pacidades derivadas de las alteraciones del desarrollo. Las implicancias de este concepto son profundas. Si
podemos entender el papel que juegan las sustancias químicas ambientales en
los desórdenes del neurodesarrollo podemos avanzar concretamente hacia la
prevención de estos problemas. Reconociendo la etiología podremos reducir
la incidencia, limitando o eliminando la exposición a sustancias neurotóxi-cas,
regulando su uso o buscando sustituirlas por alternativas más seguras. El uso de pesticidas y herbicidas Un reciente estudio revela que la exposición ambiental en los
primeros años de vida aumenta el riesgo de desarrollo de asma. De todos los
factores que fueron estudiados, los más determinantes fueron los pesticidas
y herbicidas y la asistencia a guarderías antes de los cuatro meses. En los
niños expuestos a herbicidas antes del primer año de vida, se encontraron
cinco veces más posibilidades de tener asma que aquellos no expuestos. El
hallazgo más importante de este estudio es la fuerte relación entre
pesticidas, herbicidas y asma durante el primer año de vida. Tres
aspectos de la investigación contradicen la “hipótesis de la higiene”
que postula que una mejor higiene en los primeros años de vida plantea
menores desafíos al sistema inmunológico en desarrollo; el mismo
determinará posteriormente las posibilidades de desarrollo de asma en el niño:
.
los niños que asisten a guarderías antes de los cuatro meses
tienen más posibilidades de desarrollar asma. .
los niños expuestos a animales del campo y polvo tienen más
posibilidades de desarrollar asma. .
los niños que no tienen hermanos presentan menor riesgo de tener
asma que los que tienen. Seguramente, a diferencia de lo que plantea la hipótesis de la
higiene, más hermanos representan más posibilidades de exposición. Los
autores de este estudio plantean la necesidad de diseñar una hipótesis de
higiene más compleja, y destacan que la exposición temprana a herbicidas y
pesticidas puede causar efectos adversos en la salud y que estos productos
deben ser evitados en el hogar y en otros lugares. Fuente: Environmental Health Perspectives
Online, 9 de Dicembre del 2003 AMENAZAS
AMBIENTALES PARA LA SALUD DE LOS NIÑOS Con el fin de difundir los temas de
Salud Ambiental Infantil, se realizó en diciembre de 2003 en Bangkok una
conferencia convocada por la Organización Mundial de la Salud. Ante más de
300 delegados de distintas partes del mundo se trataron principalmente temas
como la exposición de los niños a mercurio, pesticidas y contaminantes orgánicos
persistentes (COPs). Otros tópicos tratados fueron: exposición al humo de
tabaco, radiación, cambio climático y contaminación de alimentos. Se puso
especial énfasis en los problemas ambientales del Sudeste Asiático. Por
ejemplo, en la India existe un grave problema por la presencia de arsénico
en el agua potable. En China solamente 2.7 millones de personas sufren
de fluorosis esquelética, una lesión irreversible por consumo de agua rica
en flúor. Los datos aportados por las investigaciones en todo el
mundo demuestran que el 40% de los afectados por cambios ambientales son
niños menores de 5 años, que representan un 10% de la población
mundial. La OMS dijo que cada año mueren 3 millones de niños por problemas
generados por el consumo de agua y aire contaminados, envenenamiento
por exposición a tóxicos ambientales y accidentes de tránsito. MERCURIO:
UNA AMENAZA PARA LA SALUD El mercurio posee principalmente carácter
neurotóxico. Causa efectos adversos sobre la salud y la vida silvestre. Sin
embargo, los daños a su exposición son evitables con medidas de prevención,
políticas sanitarias y de medio ambiente ¿Qué es el
Mercurio? El mercurio es un
tóxico ambiental que causa numerosos efectos adversos sobre la salud humana
y la vida silvestre. Es un metal pesado, líquido a temperatura ambiente,
que se presenta en tres variedades: . metálico o
elemental; . inorgánico; . orgánico
(Metilmercurio). La solubilidad,
reactividad, efectos biológicos y toxicidad difieren entre estas
variedades. Este tóxico tan
potente contamina nuestro ambiente a través de: 1. Emisiones
naturales: erupciones volcánicas, a través de los movimientos de
rocas. 2. Emisiones
antropogénicas: combustión de combustibles fósiles, procesos de
incineración, cementeras, industrias cloroalcalinas, minería, etc. (ver
gráfico) 3. Depósitos
creados por las emisiones naturales y antropogénicas: que
nuevamente se evaporan pasando a la atmósfera e introduciéndose en los
ciclos biológicos. Efectos sobre la Salud
El mercurio posee
principalmente carácter neurotóxico (sistema nervioso central) y afecta
también a los riñones, pulmones, sistema inmunológico y cardiovascular.
El mercurio atraviesa la barrera placentaria y hematoence-fálica
produciendo parálisis cerebral, retardo mental, autismo, incoordina-ción,
convulsiones y retraso en el desarrollo. Los estudios
realizados en mujeres que consumieron pescado o granos contaminados por
metilmercurio mostraron que aun cuando las madres desarrollaron pocos
efectos de exposición, sus hijos presentaron daños severos sobre el
sistema nervioso. Estudios
realizados por la Environ-mental Protection Agency (EPA) de los EE.UU.
concluyeron que de los cuatro millones de niños nacidos anualmente en ese
país, 630.000 podrían presentar niveles de mercurio por encima de los
niveles aceptables. Por lo tanto, uno de cada siete niños recién nacidos
podría presentar problemas neurológicos. Exposición al Mercurio
Las rutas de
exposición más importantes son la inhalación del vapor i-norgánico, a
través de los vertidos o procesos industriales, de la ingesta de agua y
otras fuentes de alimentos contaminados y a través de la piel. En algunos
lugares laborales (como en los establecimientos para el cuidado de la salud)
hay también riesgo de inhalación de mercurio. El mercurio metálico es inhalado fácilmente
y es rápidamente absorbido por el torrente sanguíneo. Esto puede ocurrir
cuando un elemento que contiene mercurio metálico (como un termómetro o un
esfigmomanómetro) se rompe, derramando el mercurio libremente a la atmósfera.
Este tipo de exposición permite a este metal atravesar las barreras
hematoencefálicas y la placenta de los seres humanos y vida silvestre. Otra fuente
controversial de exposición humana al mercurio son las amalgamas dentales.
Las amalgamas o las mezclas de mercurio, plata, cobre y estaño, han sido
utilizadas comúnmente para llenar cavidades. Ciertos estudios han
demostrado que se libera vapor de mercurio proveniente de las amalgamas,
poniendo en riesgo a los profesionales expuestos. Metilmercurio
El metilmercurio
es un químico disruptor endócrino que altera el normal funcionamiento de
la glándula tiroidea, aunque estos efectos sólo se observan a altos
niveles de exposición. Los animales, especialmente los peces, acumulan el
mercurio en su tejido muscular. El ser humano que posee una dieta rica en
pescados está en riesgo de sufrir un deterioro neurológico. El metilmercurio
se acumula en el ambiente y en la vida silvestre, aunque las mayores
concentraciones aparecen en el tejido muscular de los peces, particularmente
en aquellos peces que se encuentran en la cima de la cadena alimentaria acuática.
Los valores de metilmercurio medidos en peces en diferentes áreas de los EE.UU. varían desde menos de 0,1 partes por millón (ppm) a 8,94 ppm. Los valores de referencia se encuentran entre 0,11 y 0,26 ppm. LOS TERMOMETROS ¿Qué debemos hacer cuando se rompe un
termómetro de mercurio? Si se rompe un termómetro de mercurio
es muy importante que el mercurio se limpie adecuadamente y que se saque a
los niños del lugar. Luego se debe recoger el mercurio utilizando un papel
rígido: se deben empujar las bolitas hasta juntarlo completamente y
colocarlo en un recipiente de vidrio cerrado herméticamente. Hasta que se eliminen los vapores de mercurio de
la zona, se debe evitar que las personas o animales permanezcan en el área
de derrame, se deben abrir las ventanas y mantener el área ventilada por lo
menos dos días. Para limpiar el Mercurio derramado nunca se debe utilizar
la aspiradora porque lo esparciría atomizándolo por toda la habitación. ¿Por qué realizar un intercambio de
termómetros de mercurio? Una oportunidad para educar La experiencia en otros países del
mundo ha demostrado que existen tres tipos de intercambios según el lugar
donde se desarrolle. .
Intercambio en hospitales u otros lugares de trabajo. .
Intercambio en las escuelas. .
Intercambio en la comunidad. Aun los tres tipos de intercambio
pueden ser exitosos no sólo teniendo en cuenta el número de termómetros
recolectados, sino también en términos de
educación ambiental y salud pública. El
intercambio de termómetros de mercurio puede ser una oportunidad para
educar sobre los efectos del mercurio; puede informar a los involucrados
sobre las acciones que ellos deben realizar para reducir el riesgo de la
contaminación ambiental por mercurio, y proteger la salud de sus familiares
y la comunidad. ETERES DIFENILOS POLIBROMINADOS - PBDEs
RETARDANTES
DE LLAMA
Son sustancias no inflamables que se utilizan para reducir la
posibilidad de incendio en determinados productos. Son tóxicos y pueden
afectar el sistema nervioso. En muchos países su uso está prohibido Los éteres difenilos polibrominados, PBDEs, son compuestos
brominados con una estructura química similar a las dioxinas y a los PCBs
(Bifenilos policlorados). En la lista de sustancias químicas ordenadas por
toxicidad se encuentra en primer lugar el Plomo, luego el Mercurio, PCB y en
cuarto lugar los PBDEs. Los toxiquímicos, PBDEs, son sustancias no inflamables llamadas
“retardan-tes de llama” que se utilizan para reducir la posibilidad de
incendio de productos plásticos, artículos domésticos y de oficina, y
equipos electrónicos (computa-doras, televisores). Los PBDEs son tóxicos potentes (como los PCB y los DDT) que se
acumulan en el cuerpo humano, actuando como neurotóxicos al alterar las
capacidades de aprendizaje, memoria, comportamiento, causando retrasos
mentales, desarrollando diversas discapacidades físicas, por ejemplo: pérdida
de la audición. Además, los PBDEs son considerados disruptores endócrinos:
ocupan el lugar de las hormonas tiroides encargadas de regular el
crecimiento del sistema neuronal del bebé, interrumpiendo el desarrollo
normal del cerebro (desde el tercer mes de embarazo hasta los dos primeros años
de edad). No se ha determinado concretamente cómo estos toxiquímicos
ingresan al cuerpo humano. Algunos científicos sospechan que provienen del
contacto directo con productos que contienen PBDE; por ejemplo, almohadones
de goma espuma. Otros científicos atribuyen la contaminación en seres
humanos, al consumo de alimentos, especialmente pescado, contaminado con
dicha sustancia. En estudios realizados a mujeres norteamericanas y sus respectivos
hijos se han encontrado altos niveles de concentración de PBDEs
(concentraciones altísimas de 580ppb) y se comprobó que dichas
concentraciones se duplican cada dos a cinco años. Los norteamericanos
llevan en su sangre, leche materna y tejidos un contenido de PBDE de 10 a 70
veces mayor que los europeos. En Europa, hace algunos años se prohibió el
uso de esta sustancia. Productos que contienen PBDEs .
Interruptores, conmutadores, transmisores, capacitores, control
remoto, etc. .
Motores y bombas. .
Interiores de automóviles. .
Otros plásticos que constituyen equipos electrónicos: secadores
de pelo, planchas. .
Cables. .
Artículos que contienen goma espuma:
almohadas, almohadones. .
Alfombras. .
Cortinas. .
Productos con fibra de vidrio. Para evitar el uso de PBDEs se han descubierto otros componentes no
tóxicos, que cumplen con la misma función. Algunas industrias de electrónica
están comenzando a utilizar estos químicos libres de toxicidad y además,
están investigando la posibilidad de sustituir el uso del plástico, que
evitaría utilizar estos toxiquímicos retardantes de llama. El esparcimiento global de la contaminación por PBDE tendría que impulsar la implementación de medidas precau-torias. Hace algunos años, sabíamos mucho menos sobre PCB de lo que sabemos hoy en día sobre PBDEs; sin embargo, no hemos aprendido de las consecuencias originadas por los PCBs y seguimos permitiendo el uso de los PBDEs. Los
toxiquímicos, PBDEs, son sustancias no inflamables llamadas “retardantes
de llama” que se utilizan para reducir la posibilidad de incendio de
productos plásticos, artículos domésticos y de oficinas, y equipos electrónicos
(compu-tadoras, televisores). |