BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 10 Nº 86 Abril de 2003 
Coordinación: Comité Editorial


INDICE

La salud de los iraquíes

Potencial impacto del conflicto en la salud

La infancia en Iraq

Las necesidades más urgentes


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LA SALUD DE LOS IRAQUIES 

El conflicto armado causa muertes, heridas, trastornos psíquicos, mayor incidencia de las enfermedades existentes y el resurgimiento de nuevas patologías. Aunque aún no se pueden medir las devastadoras consecuencias de los ataques militares, se sabe que el estado de salud y las condiciones de vida se deterioraron dramáticamente.

En el caso de Iraq, la población está especialmente expuesta, incluso mucho antes de los recientes ataques. Por tercera vez en veinte años,  los iraquíes se encuentran atrapados en medio de una guerra. La situación de Iraq no tiene precedentes: la guerra de ocho años contra Irán en la década del ‘80 y la Guerra del Golfo en 1991 dañaron enormemente la infraestructura de los servicios; por otro lado, el país sufrió el efecto de las sanciones de las Naciones Unidas durante doce años.

En Iraq casi el 50% de la población tiene menos de 18 años. Los niños son por definición más vulnerables a situaciones de emergencia y guerra. Antes de la última invasión, uno de cada cuatro menores de cinco años estaba gravemente desnutrido, y uno de cada ocho moría antes de cumplir cinco años.

En esta edición del Boletín de Temas de Salud presentamos los resultados de los documentos elaborados por distintas agencias internacionales de las Naciones Unidas (UNICEF, OMS, ACNUR). Estos dan cuenta de la gravísima crisis humanitaria que vive esta nación, situación que requiere una inversión urgente de 2.100 millones de dólares para asistir a la población durante los próximos seis meses. Los ataques obligaron a muchas organizaciones humanitarias a abandonar el territorio iraquí, y la destrucción de puentes y rutas de acceso impidió que distintos organismos, como la Cruz Roja, pudieran brindar asistencia médica.

La falta de insumos, medicamentos, drogas, equipos y aparatología médica complica aún más la situación. Antes de la Guerra del Golfo, el sistema sanitario de Iraq tenía una amplia cobertura y una red de derivaciones muy bien interco-nectada.

Los ataques son sobre una población debilitada y empobrecida. El conflicto se suma a las presiones que ya soportan los iraquíes en lo que respecta a su salud y a las infraestructuras de las cuales depende. Por ejemplo, se prevé que los daños provocados en los sistemas de suministro de electricidad y agua en la ciudad meridional de Basora ocasionarán problemas de salud adicionales, en particular a los niños y otros grupos vulnerables. En otras partes del país la población podría afrontar emergencias similares o peores muy pronto.

Se necesita de un intenso trabajo humanitario y una importante inversión económica para reconstruir el sistema de salud pública y dar respuesta a las necesidades de atención médica.

Deberá realizarse una inversión sustancial para fortalecer la capacidad de detección y respuesta en caso de brotes de enfermedades, capacitar y equipar al personal de salud, y difundir información vital para dar prioridad a la labor sanitaria.

En las próximas semanas y meses el sistema de salud de Iraq se verá sometido inevitablemente a un grado de presión sin precedentes. Si bien las consecuencias de la guerra son irreversibles y ofenden a toda la humanidad que fue testigo de la muerte y el sufrimiento de un pueblo, al menos se debería esperar que se pongan en juego todos los resortes económicos y políticos para mitigar el terror que deja, una vez más, la violencia y la muerte.

volver


IRAK

POTENCIAL IMPACTO DEL CONFLICTO EN LA SALUD

Inevitablemente, el conflicto armado causa pérdida de vidas, angustias psíquicas, de-sórdenes mentales y mayor incidencia de enfermedades. El deterioro del sistema de salud se vincula a la degradación de la infraestructura del país y la falta de acceso a medicamentos e insumos

La población de Iraq es especialmente vulnerable, incluso mucho antes de los recientes ataques, a la enfermedad y la muerte. La invasión se ha llevado a cabo en un territorio de ciudadanos inocentes sufridos. Casi el 50% de los iraquíes son niños, un dato escalofriante que no alcanzó para evitar la violencia ni las bombas.

Antes de la Guerra del Golfo, las condiciones de salud de los iraquíes eran comparables con las de otros países de ingresos medios o medio-altos. El sistema de salud era considerado uno de los mejores de la región del Este medio. La desnutrición no era común. Había un amplio sistema de salud bien equipado, con personal suficiente, y bien interconectado por una red de derivaciones. El gobierno de Iraq estimaba que el 97% de la población urbana y el 79% de la rural tenía acceso al cuidado de la salud. El sistema de salud también incluía programas para el control de la malaria y la tuberculosis, y un programa expandido de inmunización.

El deterioro del nivel de salud se asocia a la degradación de la infraestructura del país por la guerra con la República Islámica durante 1980 a 1988, y la guerra del Golfo en 1991. Fueron dañadas plantas generadoras de energía, purificación de agua, y tratamiento de aguas residuales, así como la infraestructura del sistema de salud.

Las sanciones económicas impuestas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidad (ONU) comenzaron el 6 de agosto de 1990. Abarcaban todos los ítem importados por Iraq, excepto los medicamentos. En abril de 1991, por la resolución 687 se le permitió a Iraq importar comida y otros suministros humanitarios, además de medicamentos.

Los problemas de mantenimiento del equipamiento médico afectaron el funcionamiento de las instalaciones de salud. Para 1997, las intervenciones quirúrgicas fueron reducidas al 30% al 35% respecto de los niveles de 1990, por la aguda escasez de suministros anesté-sicos y equipos quirúrgicos. En 1997, se estimó que era operativa sólo una cuarta parte de los equipamientos médicos disponibles.

Los servicios de laboratorio tienen graves falencias por la falta de insumos esenciales (incluido catéteres, guantes y jeringas), químicos y reactivos; y las investigaciones bioquímicas, bacterio-lógicas y patológicas básicas no pudieron llevarse a cabo. En 1997, el nivel de trabajo de los laboratorios bajó cerca de un 40% con respecto a los índices previos a 1991.

La pérdida progresiva de trabajadores de salud calificados y experimentados ha provocado vacíos en la cobertura y calidad de los servicios de salud. Los profesionales de salud iraquíes no han obtenido el beneficio de nuevos conocimientos médicos, que sí estaban disponibles durante la década del ‘90.

El desempleo generalizado deterioró significativamente el poder adquisitivo de la mayoría de las familias. Esto se refleja en los niveles de desnutrición, enfermedades contagiosas y las tasas de muerte por enfermedades crónicas.

En el período de 1990 a 1997, sólo se cubrieron entre el 10% y el 15% de las necesidades de medicamentos. En el mismo lapso, la ración de comida satisfacía sólo cerca de la mitad de los requerimientos de energía diaria.

Estos datos -y los que mencionamos en el resto de este artículo- son citados en un documento realizado en base a información del Ministerio de Salud de Iraq, la Organización Mundial de la Salud (OMS), otras agencias de las Naciones Unidas, y diversas fuentes utilizando las cifras más recientes y confiables.

LA SALUD PUBLICA DURANTE EL CONFLICTO

Inevitablemente, el conflicto causa pérdida de vidas, angustias psíquicas, de-sórdenes mentales, aumento de la desnutrición existente (especialmente entre niños) y aparición de enfermedades contagiosas. La población desplazada y los refugiados están en riesgo particular (ver cuadro 1). Las enfermedades prevenibles comunes como la diarrea  amenazan vidas, y las crónicas, que normalmente son tratables, acarrean un sufrimiento severo. Los peligros del embarazo y el parto se amplían. El conflicto en Iraq también reduce la seguridad personal y restringe el acceso de los ciudadanos a alimentos, medicamentos y suministros médicos, agua potable, saneamiento, refugio y servicios de salud. Los patrones del conflicto tienen un impacto inmediato en el sufrimiento civil.

Los movimientos de población y el hacinamiento en refugios temporarios incrementan el riesgo de aparición de enfermedades ocasionadas por el agua no potable, como cólera, tifus y disen-tería. En los campos de refugiados, durante y después de la Guerra del Golfo, la diarrea causó entre el 25% y 40% de las muertes en la fase aguda de la emergencia y el 80% de esas muertes ocurrieron en niños menores de dos años.

A largo plazo, la incidencia de las infecciones respiratorias agudas bajas, diarrea e infecciones prevenibles con vacunas se incrementarán y surgirán enfermedades contagiosas, incluyendo sarampión, meningitis meningococo y difteria. También se podrán observar nuevos patrones de enfermedades.

SITUACION DE SALUD EN IRAQ

Los niños, adolescentes, mujeres, ancianos, discapacitados y enfermos crónicos enfrentan riesgos particulares. La comida insuficiente ocasiona bajo nivel de nutrición en gran parte de la población. Los índices de desnutrición infantil reportados son altos. Las enfermedades contagiosas son la mayor causa de enfermedades y muertes; y las no contagiosas como las enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes constituyen un gran problema de salud. El cuadro 2 sintetiza los principales indicadores de salud.

Los índices de tuberculosis aumentaron en la última década de 46,1 por 100 mil personas en 1989, a un estimado de 131,6 por 100 mil en 2000: la razón fue la interrupción de medicamentos antitu-berculosos para el tratamiento DOTS.

Hubo un grave brote de paludismo, con un punto máximo de cerca de 100 mil casos por año en 1994 y 1995. El brote se atribuyó al desplazamiento de personas desde zonas endémicas a zonas libres, retrasos en el acceso a tratamiento eficaz, y la falta de controles efectivos.

Las estadísticas del Ministerio de Salud de Iraq indicaron que las enfermedades vasculares, predominantemente los ataques cardíacos y enfermedades coronarias, encabezaron las causas de muerte. El cáncer se muestra cada vez como el mayor problema de salud, de acuerdo con la tendencia en la región. Los principales factores de riesgo son el aumento del uso de tabaco y el cambio en los estilos de vida, particularmente en la dieta.

En 2000, hubo un total de 195.374 nuevos casos de cáncer (excepto de piel) en ambos sexos y 126.677 muertes. El cáncer de pulmón fue el más común en hombres, y entre mujeres fue el de pecho (Fuente: Estadísticas Globocan 2000).

Aunque se desconoce la actual prevalencia de la diabetes, hay evidencias de que es un problema a gran escala en la población iraquí. En el año 2000 se estimó que al menos 600 mil iraquíes tenían diabetes: cerca del 3% de la población.

El pronóstico de las personas afectadas con enfermedades crónicas depende de los niveles de nutrición e ingresos, disponibilidad de medicamentos esenciales y equipamiento médico, y acceso a servicios médicos personali-zados.

Las estimaciones sugieren que 18 millones de personas del total de la población de Iraq (24,5 millones) carece de acceso seguro a alimentos. Actualmente, alrededor del 60% de la población depende exclusivamente de la comida que distribuía cada mes el gobierno.

SALUD INFANTIL

Casi la mitad de la población total de Iraq son niños. Las agencias de las Naciones Unidas estiman que uno de cada ocho niños muere antes de cumplir cinco años, un tercio está mal alimentado, un cuarto nace con bajo peso, y un cuarto no tiene acceso a agua segura. La Fundación Children de las Naciones Unidas dio a conocer una clasificación reciente de los índices de mortalidad en niños menores de cinco años en 195 países: sólo 32 países tenían tasas tan altas como las de Iraq.

Las tres causas de muerte más importantes son las infecciones respiratorias agudas bajas -como la neumonía- las diarreas y el sarampión. Los índices de muerte infantil debido a infecciones respiratorias agudas bajas y diarrea han crecido desde la última década. Esta condición explica el 70% de las muertes en niños menores de cinco años (Fuente: OMS. Archivo de Enfermedades Transmisibles para Iraq, marzo 2003).

Cerca de un millón de niños por debajo de los cinco años sufre de desnutrición crónica, a veces debido a la combinación de factores dietarios e infecciones, particularmente diarrea.

Las agencias de las Naciones Unidas revelaron que en 2000 se registró una gran prevalencia de la anemia en niños en edad escolar. También se reportaron numerosos casos de raquitismo (deficiencia de vitaminada D). Los informes provistos por el Ministerio de Salud iraquí documentaron en 2001, 291.587 casos de marasmo y 1.977.454 de desnutrición proteínica, calórica y vitamínica en niños menores de cinco años.

La enfermedad asociada con el embarazo y la muerte relacionada con nacimientos se han incrementado: la mortalidad materna para 2001 fue estimada en 291 por 100 mil nacidos vivos. No hay información disponible sobre el nivel nutricional de las mujeres embarazadas. En 2000, el 24,4% de nacimientos registrados tenían un peso corporal de menos de 2,5kg.

SERVICIOS DE SALUD, INSTALACIONES Y PERSONAL

Muchos servicios esenciales de salud pública, como transfusión sanguínea y servicios de control de calidad del agua, no están funcionando óptimamente debido a la escasez de reactivos en los laboratorios. Los servicios de emergencias y ambulancias son precarios por los suministros y equipos inadecuados. Las condiciones físicas de algunos edificios de salud están deterioradas: son constantes los cortes de agua y de luz.

El gobierno de Iraq informó que en 1999 había 1.447 instalaciones médicas en todo el país, incluidos 160 hospitales (tanto generales como centros especializados); además de 1.285 centros de salud, algunos de los cuales no tienen personal médico. La OMS indica que el total de números de camas es de 26.961.

La falta de operación de numerosas plantas de agua y saneamiento -muchas fueron destruidas durante la Guerra del Golfo- genera que el agua sea muchas veces insegura. Un ambiente antihigiénico y pobres sistemas de desagües residuales continúan poniendo en riesgo la salud de las personas. Una consecuencia son los frecuentes brotes de enfermedades diarreicas, especialmente durante los meses de verano. El cólera se volvió endémico después de la Guerra del Golfo.

En 2000, cerca de 3,5 millones de personas no tenían acceso a agua potable segura y más de 4,8 millones no disponían de ningún tipo de instalación sanitarias (Fuente: OMS y UNICEF).

Se ha informado que hubo un incremento en las tasas de cáncer, malformaciones congénitas y enfermedades renales entre la población iraquí. El gobierno lo atribuyó a la exposición al uranio. Son necesarios estudios epide-miológicos para investigar esos incrementos y explorar todos los factores causales posibles.


CUADRO 1

Consecuencias de la falta de acceso a centros de salud

Si 10.000 iraquíes se ven impedidos de acceder a centros de salud por un mes, al menos:

. 30 niños con diarrea no serán tratados

. 55 niños con infección respiratoria seguirán sin tratamiento

. 5 niños con neumonía no recibirán antibióticos que pueden salvarles la vida

. 150 diabéticos insulino-dependientes serán privados de tratamiento

. 150 mujeres embarazadas no recibirán cuidado prenatal

. 20 mujeres embarazadas parirán sin asistencia especializada


Cuadro 2

Indicadores básicos de salud en iraq (2001)

Esperanza de vida al nacer   58,7 años para hombres
62,9 para mujeres
Mortalidad infantil    98 por 1.000 nacidos vivos
Mortalidad en niños > 5 años  133 por 1.000 nacidos vivos
Mortalidad materna         291 por 100 mil nacidos vivos

PetrOleo por comida sobre la salud 

Fundado por la Resolución 986 (14 de abril 1995) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el programa Petróleo por comida (Oil-for Food) permite a Iraq exportar petróleo (al principio en cantidades limitadas, pero la restricción se dejó sin efecto en 1999) e invertir el dinero de la venta en comida, medicamentos y suministros esenciales. Petróleo por comida se inició en diciembre de 1996 y los primeros beneficios humanitarios llegaron a principios del año siguiente. Petróleo por comida alivió en cierto modo la escasez de medicamentos, suministros médicos y equipamiento hospitalario. Los servicios de prestación de salud mejoraron significativamente.

volver


LA INFANCIA EN IRAQ

Un informe de UNICEF da cuenta de las adversas condiciones de vida y de salud de los niños en ese país. Hoy, se sabe que la situación se agravó notablemente. Antes de la guerra, el 70% de las muertes infantiles se debía a enfermedades evitables

Algunas cifras de UNICEF, previas al inicio de los ataques a Iraq, dan cuenta de las condiciones de vida y de salud de los niños en ese país. Hoy, se sabe que la situación se agravó notablemente. Los datos siguen siendo demostrativos: 1,3 millones de niños iraquíes están en riesgo de desnutrición, 4,2 millones tienen necesidades insatisfechas de atención primaria de la salud, 5,7 millones de niños en edad escolar no acceden a la educación.

Con la guerra, la interrupción en los servicios primarios de salud y del suministro de suplementos nutricionales provocaron el inmediato deterioro de los niños mal alimentados. UNICEF proyecta un agudo incremento en los índices de desnutrición en niños menores de cinco años, como resultado de la escasez de comida y un incremento en los índices de morbilidad en niños (especialmente por enfermedad diarreica) por el consumo de agua contaminada.

El serio deterioro del agua y la estructura de saneamiento en el país desde 1991 disminuyó el acceso de la población ira-quí a estos servicios. Cerca de cinco millones de personas (25% del total de la población) está en riesgo por la falta de acceso a agua y saneamiento. Entre 1990 y 2000, la porción diaria de agua potable bajó de 330 a 150 litros en Bagdad (donde reside el 25% del total de la población). Por otro lado, la mayoría de los campos de refugiados no están equipados con adecuado suministro de agua, ni mucho menos con desagües ni estructura y equipamiento sanitario.

LA SALUD DE LOS NIÑOS

Los principales problemas de salud de los niños iraquíes incluyen: desnutrición, diarrea, infecciones respiratorias agudas, deficiencia de vitamina A, deficiencia de yodo, malaria, leshmaniasis y sarampión. Los índices de morbilidad entre niños menores de cinco años es muy alto por infección del tracto respiratorio y enfermedad diarreica, representando más del 70% de la morbilidad. Una encuesta conducida por UNICEF mostró que entre 42% y 54% de los niños por debajo de los cinco años sufrieron diarrea en las dos semanas previas; entre 38% y 43% padecieron infecciones respiratorias agudas; y más del 51% tuvo fiebre. La prevalencia de enfermedades diarreicas en niños menores de cinco años se incrementó de cuatro episodios por año en 1990 a casi 15 en 1999, como resultado de la baja calidad del suministro de agua y las prácticas inade-cuadas de higiene en el hogar.

El índice de casos fatales por diarrea e infecciones respiratorias aumentaron más de 10 veces a partir de 1991. Los neonatos (bebés de menos de 28 días) son más vulnerables a morir, debido a la desnutrición de mujeres embarazadas y complicaciones durante el parto, prácticas de partos obsoletas y peligrosas, es-casez de los equipamientos y suministros esenciales, ausencia de amamantamiento, así como la escasa higiene y saneamiento, y el consumo de agua contaminada, que ocasionan principalmente diarrea y deshidratación. En la emergencia y la guerra, la situación de las embarazadas es extremadamente grave.

Las campañas de inmunización fueron muy problemáticas en los últimos años debido a la combinación del irregular, y muchas veces de baja calidad, suministro de vacunas y los equipos de cadena de frío. Encuestas y evaluaciones llevadas a cabo por UNICEF sugieren que actualmente el índice de cobertura de sistemas de cadena de frío es menor que los niveles reportados: los indicadores de vacunación DPT3 y TT2 están por debajo del 70% y 63%, y la inmunización del sarampión fue menor del 80%. El sarampión es actualmente la principal preocupación.

Proteccion infantil

Los últimos diez años fueron testigos del incremento sustancial en el número de niños con necesidad de protección (niños con discapacidades, niños de la calle o que trabajan, niños en conflicto con la ley y huérfanos). Este fenómeno emergió como resultado de la incapacidad de un creciente número de familias para poder cuidar de sus propios niños o cumplir sus fines. Consecuentemente, muchos son marginados de la escuela, comprometidos en trabajos full time o en actividades riesgosas para obtener ingresos. Muchos más chicos, tanto varones como mujeres, en edades de entre 6 y 15 años, están siendo mayormente expuestos a la delincuencia. Actualmente no hay datos disponibles acerca de esos niños.

Educación primaria

La educación primaria es el sector más golpeado, como resultado de más de 12 años de sanciones. A principios de los ‘90, Iraq tenía uno de los mejores sistemas de educación del mundo árabe, con amplia cobertura de la escuela primaria y reducción significativa del analfabetismo en mujeres. Sin embargo, en 2000, el 24% de niños no asistía a la escuela primaria y cerca del doble de mujeres no concurrían a la escuela en comparación con los varones: 31,2% de mujeres y 17,5% de varones. Otra tendencia muy preocupante incluye un dramático incremento de analfabetización en mujeres adultas. Antes de los últimos ataques a Iraq, había más de 8.000 edificios escolares que necesitaban reparación urgentemente; por otro lado, se necesitan 5.000 escuelas más para albergar a la creciente población de niños en edad escolar.

Nota: más información en www.unicef.org/emerg y www.reliefweb.int

volver


LAS NECESIDADES MAS URGENTES

La Organización Mundial de la Salud estima que Iraq necesita con urgencia 185 millones de dólares para hacer frente a la emergencia

(OMS) La población de Iraq necesita con urgencia mejor atención sanitaria; su situación se deteriora día a día. Las Naciones Unidas han solicitado no menos de US$ 325 millones de los fondos para emergencias a fin de satisfacer las necesidades inmediatas de salud, nutrición, agua y saneamiento de los grupos de población más vulnerables. De esa suma, la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicita con urgencia US$ 185 millones. Esta petición humanitaria forma parte de un llamamiento de ayuda más amplio hecho por las Naciones Unidas con el propósito de obtener US$ 2.100 millones para proporcionar asistencia a la población iraquí en los próximos seis meses.

Las condiciones de salud de la población se han deteriorado gravemente tras más de dos décadas de guerra y sanciones económicas. Las actuales tasas de mortalidad infantil duplican con creces las correspondientes a 1990: uno de cada ocho niños fallece antes de cumplir los cinco años; uno de cada tres niños padece desnutrición; y uno de cada cuatro niños nace con peso insuficiente.

“La salud de la población iraquí es en general deficiente, y probablemente empeorará”, sostuvo la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la OMS.

El conflicto se suma a las presiones que ya soporta la población en lo que respecta a su salud y a las infraestructuras de las cuales depende. Por ejemplo, se prevé que los daños provocados en los sistemas de suministro de electricidad y agua en la ciudad meridional de Basora ocasionarán problemas de salud adicionales, en particular a los niños y otros grupos vulnerables. En otras partes del país la población podría afrontar muy pronto emergencias similares o peores.

Se requiere una inversión sustancial para proporcionar atención básica a las personas que han sido heridas en el conflicto o cuya salud se ha resentido como resultado del daño causado a las infraestructuras. En los próximos meses se necesitará más ayuda para comenzar a reconstruir el sistema de salud pública. Deberá realizarse una inversión sustancial para fortalecer la capacidad de detección y respuesta en caso de brotes de enfermedades, capacitar y equipar al personal de salud, y difundir información sanitaria vital para dar prioridad a la labor sanitaria.

En las próximas semanas y meses el sistema de salud de Iraq se verá sometido inevitablemente a un grado de presión sin precedentes. La salud es un aspecto crucial del sistema económico y social.

Nota: para más información contactarse con los portavoces de la OMS, Fadéla Chaib, en Ammán (00 4179 475 5556) o Iain Simpson, en Ginebra (00 4179 475 5534) - simpsoni@who.int

La información actualizada sobre la situación sanitaria en Iraq se puede consultar en el sitio www.who.int/es

volver