| BOLETIN DE
TEMAS DE SALUD de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario Año
8 Nº66 Abril de 2001 Ergonomía,
una herramienta al servicio de la salud Trabajo
hospitalario, un
enfoque ergonómico
ERGONOMIA,
UNA HERRAMIENTA AL SERVICIO DE LA SALUD El
nuevo milenio nos encuentra con viejos males no resueltos y nuevos males aún
por investigar. La necesidad de integrar en el trabajo interdisciplinario a
otras profesiones que no son del área de la salud es un paso importante pues
nos resitúa: es necesario entender primero el problema del trabajo para luego
focalizar la atención en las consecuencias sobre la salud. De
aquí la necesidad de enmarcar primero el tema en el trabajo, y luego enfocar
el tema de la salud a partir del aporte ergonómico. En
un trabajo reciente publicado en Francia, se señala: “Pensamos que no es
conveniente considerar a los nuevos riesgos profesionales como simples riesgos
técnicos o económicos desprovistos de todo valor. Sostenemos que los
numerosos peligros a que está confrontada la política de la salud laboral
están fuertemente ligados a los valores profesionales, así como a las
ideologías políticas y a los intereses económicos de los principales
actores del sistema de la toma de decisiones (...) Aún con buenas
intenciones, la realidad es que a principios del siglo XXI, con este nuevo
medioambiente de trabajo, con nuevas empresas, con nuevas tipologías de
trabajadores, aparecen nuevos factores de riesgo. El lugar de trabajo
permanece como un sitio peligroso para la mayoría de los trabajadores. Los
riesgos están repartidos de forma desigual según el país, los sectores y la
pertenencia étnica”1. En
la Unión Europea 19,6 millones de personas no tienen trabajo. Sin embargo,
las fronteras entre numerosos tipos de empleo flexibles y el desempleo están
hoy por esfumarse: los trabajadores experimentan diversidad de formas de dinámicas
de empleo, según un continuo ir del desempleo al subempleo, y del empleo que
satisface al sobreem-pleo (obligación de realizar horas suplementarias). El
empleo estándar, permanente, a tiempo completo con todas sus ventajas está
disminuyendo, en tanto que se multiplican nuevos tipos de trabajo
“flexible” como las tareas a domicilio, el trabajo temporario o el trabajo
no declarado donde la seguridad del empleo es baja y las condiciones
laborales, difíciles. La
Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en Europa las medias
de los riesgos se elevan a 25/1.000 para los accidentes, y a 6,25/100.000 para
los accidentes mortales. Según
una encuesta europea sobre las condiciones de trabajo en la Unión Europea, el
estrés (28%) constituye uno de los problemas de salud más extendidos. La
encuesta también demuestra que solamente un tercio de los trabajadores tiene
la posibilidad de elegir libremente sus horarios de trabajo, sus fechas de
vacaciones y sus pausas. La
necesidad de adaptarse a las nuevas formas de empleo y a nuevos sistemas de
gestión en un contexto no tradicional del tiempo de trabajo, con una presión
en la productividad cada vez más fuerte, aumenta no solamente los factores
de riesgo para la salud y la seguridad sino también los factores de
riesgo psicosociales, que influyen sobre males tan conocidos como
enfermedades coronarias, problemas musculoes-queléticos y el ausentismo. *
Los
autores pertenecen al Grupo de Salud Laboral del hospital Piñero. 1
J. BENACH, C. MUNTANER, F. G. BENAVIDES, M. AMABLE, P. JODAR. “Vers des
nouvelles stratégies de prevention”. BTS, newsletter Nº15-16,
febrero, 2001.
La ergonomía interpreta el
sentido y el valor del trabajo en una organización. Sus instrumentos y sus técnicas
contribuyen a la comprensión del sentido del trabajo en la construcción de
la salud Para
hablar de ergonomía es necesario situarla: su ámbito de acción es el
trabajo humano, ya sea éste físico o mental. Etimológicamente proviene del
griego ergo que es sinónimo de trabajo y nomos sinónimo de ley
o regla. Parecería entonces que la ergonomía es aquella ciencia que regla el
trabajo, pero sería mejor entenderla como la que mira y analiza el trabajo
humano en pos de regular la cantidad de trabajo que puede realizar un hombre,
para que no devenga en un riesgo para él mismo. La
ergonomía es una ciencia que en su inicio, partió de conjugar varias
disciplinas como la fisiología, la biomecánica, la neurofisiología, la
psicología, la sociología, hasta que por propio crecimiento generó su corpus
de conocimientos y devino en la disciplina que hoy conocemos. El término
ergonomía fue inventado por un psicólogo inglés, justo después de la
Segunda Guerra Mundial (1949), en el momento en el que se constituía en Gran
Bretaña la primera asociación que reunía esencialmente y bajo esta
denominación, a psicólogos, fisió-logos y algunos ingenieros, y que
consagrara su primer coloquio a “la fatiga” (1951)1. Escuelas Muy
someramente pero a fin de que el lector pueda situarse, mencionaremos que
existen dos grandes escuelas complementarias. Una es la conocida como human
factor (factores humanos), anglosajona, en la que predominan los estudios
biomecánicos, tiene un gran nivel de generalización y es de donde provienen
la mayor cantidad de métodos para evaluar al individuo. El hombre es
considerado como un sistema que se denomina hombre-máquina y se lo evalúa
como tal. La otra corriente es la francófona o ergonomía de la
actividad, tiene un mayor componente psicológico y social y un menor
poder de generalización. Los métodos que ha generado dependen de la
subjetividad del ergónomo. Otro punto importante es que no evalúa al hombre
sino a la situación de trabajo. Nos
referiremos a la ergonomía de la actividad que apunta a la comprensión
del trabajo como objeto complejo en situación concreta, y a poder entender la
serie de compromisos que se generan en cada situación y con operarios dados. La
generalización se debe hacer cuidadosamente, pues la extrapolación directa
no es conveniente. Se busca analizar aspectos pertinentes a la resolución de
problemas dando respuestas duraderas y adaptadas a cada realidad de trabajo.
El único límite es que se requiere un análisis minucioso de cada situación
antes de arribar a conclusiones, y volver a estudiarla cada vez que se generan
cambios. La
ergonomía de la actividad estudia la situación real de trabajo, observando a
trabajadores concretos en su medio y mientras realizan su labor. Su
enfoque será ayudar al trabajador a establecer un buen diagnóstico para que
logre el resultado más óptimo
en la confiabilidad a un costo
nulo de seguridad y salud. En este marco, la metodología de intervención
ergonómica para el análisis de situaciones de trabajo y actividades
concretas guían al ergónomo en la búsqueda de soluciones y su implementación
práctica. Definición
de ergonomía centrada en la actividad Al
tener que dar alguna definición optamos por la de Monique Noulin que define a
la ergonomía como una “Multidisciplina cuyo objeto de estudio específico
es el trabajo humano. Su objetivo es el de contribuir a la concepción o a la
transformación de las situaciones de trabajo -no sólo en sus aspectos técnicos,
sino también en los socio-organizativos-, para que el trabajo pueda
ser realizado respetándose la salud y la seguridad de los hombres, con el máximo
confort y eficiencia. El desarrollo de los conocimientos se basa esencialmente
en intervenciones de campo hechas con un enfoque clínico que apunta a
descubrir la particularidad de cada situación de trabajo antes de buscar las
generalizaciones posibles”. Otra
síntesis posible es describirla como el estudio científico del trabajo. Aporte
sustancial de la ergonomía de la actividad La
ergonomía de la actividad le da capital importancia a las representaciones
que tiene el trabajador de su tarea. La naturaleza social del
trabajo refuerza los aspectos colectivos en los sistemas de producción,
ya que estos son cada vez más complejos e interactivos. Cuando
se concibe y define una tarea, ésta será redefinida por el operario. Si
pretendemos transformar una situación de trabajo debemos ir mas allá
de lo visible, no quedarnos en lo postural sino seguir indagando en la esfera
cognitiva y social del individuo, así como profundizar sobre el sentido y
el significado del trabajo nos aportará datos de vital importancia a la
hora de generar recomendaciones ergonómicas del puesto o, mejor dicho, de la
situación de trabajo establecida por el individuo y su cargo. “La
acción ergonómica consiste esencialmente en llevar a cabo, partiendo de la
actividad de los sujetos, un desplazamiento del punto de vista, un cambio
de mirada, una deconstrucción de las representaciones estereotipadas, lo
que puede renovar la filosofía que sostiene la concepción de sistemas técnicos
y organizacionales de la formación, etc.”2.
Aportes
a la competitividad y productividad
La
ergonomía va más allá del modelo tradicional de management (no basta
con cambiar los comportamientos) y acepta que el conflicto existente entre las
exigencias del puesto y la posibilidad de acción de los individuos en una
determinada situación es un dato de base que, a lo sumo, se puede disminuir
pero que nunca dejará de existir. En
cuanto a la gestión de la producción al mejorar la medición y/o la evaluación
de los resultados ayuda a revelar los costos ocultos, las pérdidas y las
necesidades reales que no se analizan con los modelos clásicos de gestión tayloristas;
la ergonomía de la actividad acepta la variabilidad en oposición a la
invariabilidad del operario y de las condiciones y medioambiente de trabajo
propias de la corriente del human factor. Permite
un mayor valor agregado (se trabaja mejor cualitativamente, en tiempos
globales inferiores, con menores pérdidas de tiempo en reparar incidentes,
etc.), esto se debe a un mayor desarrollo de la anticipación y reactividad
ligados a la “fidelidad” de los empleados que, entonces, pueden permanecer
a gusto en un lugar de trabajo, capitalizan mejor lo aprendido por su
experiencia (aprendizaje a partir de los errores y éxitos obtenidos) y lo
pueden volcar en acciones concretas que resultan en mejores rendimientos. Aportes
a la calidad de vida y la salud
La
salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el estado
completo de bienestar físico, mental y social; no es solamente la ausencia de
enfermedades. La ergonomía mejora la salud así definida, gracias a: -
La prevención de los accidentes y de enfermedades profesionales, y la creación
de situaciones con menos estrés, menos miedo (menos riesgos de accidente, de
sanción, etc.). -
Favorecer situaciones de mayor interés para las personas (sentido del
trabajo, responsabilidad, etc.); mayor motivación y más confianza en la
organización; mayor reconocimiento; mayor realización personal y mejor
inserción social, considerando las necesidades de la vida familiar y social. Campo
de acción de la ergonomía Así
como la ergonomía nació de la interdisciplina, el ergónomo en su trabajo
cotidiano busca generar equipos de trabajo en los cuales toma como referente
al médico laboral, al gerente de recursos humanos y al ingeniero en higiene y
seguridad. Estas tres personas le darán datos sobre la empresa, que son
necesarios antes de comenzar a trabajar. El ergónomo debe comprender primero
a la institución/empresa donde deberá trabajar, es decir analizarla a nivel
macro/institucional para luego sí empezar el análisis del puesto. Esta etapa
exploratoria le servirá también para lograr consenso sobre su accionar en el
lugar, ya que la premisa para tener éxito en el trabajo es lograr el compromiso
de todos los actores involucrados en la acción. Esta etapa es muy importante
y hay que darle tiempo para que el ergónomo conozca bien el ámbito donde
desarrollará su intervención, y además porque su misión no es permanecer
en forma es-table dentro de la empresa como personal de planta, sino que tiene
un rol de formación importante para que los trabajadores sean los
continuadores de su trabajo. La
ergonomía en la construcción de la salud El
siguiente párrafo pertenece a un ergónomo colombiano3 que instaura el tema de la ergonomía, su rol y la
salud: “La ergonomía de la actividad resitúa el trabajo y plantea que es
en el trabajo donde se construye la salud, creando vínculos sociales
asociados a la construcción y estructuración de sí mismo con su proyección
y por fin al encontrar el sentido de su rol en la sociedad es que el
trabajador puede desarrollar y recrear su personalidad”. 1 TEIGER C. “Le travail cet obscur objet de 1’
ergonomie”. Texto presentado en el coloquio interdisciplinario Trabajo:
Investigación y Prospectiva, Lyon, 30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre de
1992. 2 TEIGER, Op. Cit. 3
CASTILLO J. Facultad de Diseño Industrial, Centro de Estudios e
Investigaciones en Ergonomía, Lyon, Francia.
La ergonomía detecta en el trabajo los elementos no
compatibles con el modo de funcionamiento del ser humano que generan errores o
incidentes. Pretende además, identificar riesgos desde el punto de vista de
la eficacia, la seguridad, el bienestar o la salud laboral Las reglas del enfoque ergonómico son
fundamentalmente dos: -
“No decidir nada sin haber recabado información sistemática y detallada
sobre el conjunto de la situación de trabajo”.
Es decir, realizar una investigación sistemática que incluya observaciones
directas, objetivas, cuantificadas y representativas (por ende,
suficientemente numerosas) del modo en el que se desarrollan efectivamente las
tareas. -
“Recordar que cualquier trabajo parece más simple de lo que es, a los ojos
de quien no lo realiza”. La mirada ergonómica detecta en la situación de
trabajo los elementos no compatibles o difícilmente compatibles con el modo
de funcionamiento del ser humano y que generan por lo tanto errores,
incidentes, esfuerzos suplementarios, cansancio injustificado o problemas de
salud. Se
trata entonces de identificar los gestos, posturas, el funcionamiento mental y
el control emocional que se ponen en juego para responder a las exigencias de
la tarea, para detectar las modalidades de ejecución del trabajo, los puntos
críticos que presentan riesgos desde el punto de vista de la eficacia, la
seguridad, el bienestar o la salud. Limitarse
a los hechos
Cuando
se plantea un problema en una situación de trabajo dada, cada uno de los
involucrados, o aquellos a quienes se solicite una opinión, cuentan con una
cierta cantidad de información y tienden a pensar que su visión (parcial) se
corresponde totalmente con la realidad. Sin embargo, podemos afirmar que cada
uno tiene una visión “imperfecta” de la situación: incompleta,
superficial, inexacta o sesgada. De
allí que el proceso de resolución de los problemas propios a un puesto de
trabajo se asemeje a una negociación en la que se plantean visiones
contradictorias de la situación, que se resuelve más en función de las
posiciones de fuerza respectivas que a través de una evaluación sistemática
y objetiva de datos exactos. Para hacerlo más eficazmente, se requiere tomar
distancia, de lo contrario se trabaja con ideas vagas, imprecisas o
preconceptos; además se deben recabar todos los aspectos pertinentes a una
situación dada para lograr una descripción de las condiciones reales del
desarrollo de la actividad. El
acceso al “terreno”
La
intervención ergonómica no es posible sin la aceptación de todos los
actores involucrados. Presupone la autorización inicial del empleador y la
posterior negociación con él y la jerarquía institucional, sobre la base de
la explicitación de metodologías y temas de trabajo a investigar en pos de
un consenso más definido. Observar
el trabajo de un servicio no sólo presupone la autorización de la dirección
sino la autorización formal y real de sus autoridades “formales” y
“reales”. Dicho acuerdo deberá ser explícito al igual que el modo de
participación en el proyecto. En
materia de salud laboral, la acción está regida por dos objetivos principales:
la salud de los trabajadores y la racionalidad económica. Estos dos
objetivos son esenciales, pero los actores les dan prioridades diferentes.
Para los trabajadores, los sindicatos y ciertos expertos y profesionales de la
salud laboral, la salud es prioritaria; para otros intervinientes, al
contrario, ésta debe borrarse delante de los imperativos económicos. Este
conflicto de intereses modela las políticas de salud laboral. Como
consecuencia, si queremos comprender la política de la salud laboral es
indispensable admitir la existencia de un conflicto (político-ideológico)
subyacente en esta materia. En
un trabajo publicado en 1997 se señala que “En el campo de la salud
laboral, la acción no expresa jamás un simple proceso técnico desprovisto
de valores. Por el contrario, la misma está influenciada por las ideologías,
las creencias y los valores de los actores claves, tales como los responsables
públicos y los gobiernos nacionales, los trabajadores y los sindicatos, las
empresas, los expertos y los organismos”1. A
partir de lo expuesto, se desprende la pregunta ¿qué hacer? Aquí
aparecen dos objetivos a cumplir: 1-
Mejorar la investigación sobre riesgos profesionales poco conocidos y sobre
los nuevos factores de riesgo:
es esencial para una mejor política en salud laboral. Ahora bien, para
realizar cualquier investigación debemos recordar que la misma se
construye socialmente, que no es una entidad estadística y objetiva. A su
vez, intentar adquirir un mayor
conocimiento puede implicar las posturas siguientes: -
Analizar los riesgos profesionales clásicos,
así como las combinaciones complejas entre los nuevos factores de
riesgo, ya sean ergonómicos, psico-sociales o psicológicos. -
Estudiar un cierto número de problemas profesionales “invisibles”.
Cuando hay ausencia de datos sobre investigaciones, estos riesgos dejan de
existir. Por ejemplo, la ausencia de investigación sobre los efectos de la
salud en el trabajo femenino complica toda estimación del conjunto sobre las
consecuencias y sobre la extensión de la exposición a los riesgos sobre el
lugar de trabajo2. -
Mejorar y afinar los estudios epide-miológicos sobre la evaluación de las
causas y las consecuencias de las intervenciones. -
La globalización engendra un desplazamiento geográfico de los trabajadores
hacia nuevos medios culturales y sociales, con lo cual aparecen nuevos riesgos
profesionales aún no estudiados. Esta
serie de estudios y mejoras son entendidas hoy no como una acción en
solitario del investigador, sino que debe propender a la participación de los
trabajadores en los diferentes niveles de la organización. 2-
Propiciar la integración y la interdisciplinariedad de equipos de salud
laboral: Los
servicios de salud laboral compuestos por médicos, ergónomos, ingenieros en
seguridad e higiene deberían manejar sus tareas interdisciplinariamente,
yendo de la evaluación de riesgos a la supervisión médica con el fin de
proteger la salud de los trabajadores y de preservar la capacidad de trabajo.
Es indispensable la puesta en marcha de sistemas de gestión de la calidad en
los servicios de salud laboral. Los poderes públicos deben imponer criterios
obligatorios para establecer un sistema de certificación; la autorregulación
debería aplicarse sólo a las medidas que van más allá de las exigencias
legales. Las
normas de gestión de calidad deberían ser consideradas como herramientas
destinadas a facilitar la puesta en conformidad con las exigencias legales y
políticas. Actualmente, los profesionales en salud y seguridad y los ergónomos
aún no están verdaderamente reconocidos como sí ocurre en Europa. Asegurar
la equidad de los trabajadores en el acceso a los servicios de salud laboral
es el desafío que en términos de políticas de salud se debe abordar en el
futuro inmediato. Prioridad
a la salud
Las
políticas de salud laboral no deben ser guiadas por consideraciones del orden
puramente económico. La salud es un derecho y la prevención debe ser
aplicada para evitar enfermedades. Realizar
un estudio ergonómico es posible, es rentable para cualquier persona que
piense que tener buenas condiciones de trabajo hará que su personal trabaje
mejor desde el punto de vista físico, pero también en un buen clima laboral. 1 LEVENSTEIN C., WOODING J. “Work, health and environment. Old Problems,
New Solutions”. The Guilford Press, New York, 1997. 2 PATRICK D.L., ERICKSON P, “Health Status and Health
Policy”. Oxford University Press, New York, 1993.
TRABAJO
HOSPITALARIO, UN ENFOQUE ERGONOMICO
El hospital es un ámbito particular de trabajo donde se
entrecruzan diferentes poderes, diversas tareas y organizaciones paralelas, y
en donde la exposición a riesgos laborales es muy alta. Aquí la ergonomía
debería jugar un rol central Después
de los años 80, asistimos a transformaciones de los servicios hospitalarios
en la mayoría de los países. En la Argentina, el sector hospitalario sufre
por ahora transformaciones edilicias en las que sólo intervienen arquitectos,
con lo cual falta recoger el análisis de los trabajadores que son los únicos
que pueden dar indicios de las variables a tener en cuenta a la hora de rediseñar
los espacios. En
el sector hospitalario nos encontramos con dos constantes: 1.
Diversidad de trabajos:
el sector hospitalario es un lugar altamente profe-sionalizado. Se realizan
diversidad de trabajos y funciones, algunos de carácter individual como
recepción, diagnóstico, tratamiento, hospitalización, y otros de carácter
colectivo como mantenimiento, higiene, limpieza, enseñanza e investigación.
En estas tareas -que deben ser coordinadas- interviene un gran número de
profesionales con formaciones, trabajos y estatus diferentes; así encontramos
managers, médicos, personal de los servicios médico-técnicos,
enfermeras, camilleros, mucamas, administrativos, etc. 2.
Existencia de varias organizaciones paralelas: la organización general del trabajo en el medio hospitalario se
caracteriza por la existencia de varias organizaciones paralelas: servicios de
consultorios, urgencias, unidades de asistencia, servicios médico-técnicos,
logísticos y administrativos. Todas deben funcionar de manera sincronizada o
estar fuertemente coordinadas. En cuanto a las unidades de asistencia
presentan entre sí diferencias ligadas a sus especialidades, a los tipos de
enfermedades que tratan, a su medioambiente de trabajo (recursos en personal,
horarios, planificación, modos de funcionamiento, normas de convivencia). En
el banco de datos de Eironline, una fundación europea para el
mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo en Dublín durante
1998-2000, se constata que se han desarrollado numerosas manifestaciones y
acciones del personal de enfermería -pero también de otras categorías del
personal hospitalario (técnicos de laboratorio, médicos)- contra condiciones
de trabajo incompatibles con las exigencias de calidad en la prestación del
servicio, con las necesidades del paciente, su confort y, por otro lado, su
vida fuera del trabajo. Se manifiestan contra la intensificación del trabajo
y del estrés que ella genera, contra la precarización de los contratos y de
los estatutos, contra las bajas remuneraciones y las discriminaciones
salariales; todo esto en paralelo con la constatación de una falta de
personal de enfermería señalado en numerosos países europeos (Alemania, Bélgica,
Dinamarca, Portugal, Grecia, Reino Unido, Suiza, Suecia, Noruega). Estos
reclamos, aunque menos documentados, se dan en nuestro país. Problemas
de la actividad hospitalaria 1.
Jornada laboral:
la continuidad del servicio al público durante las 24 horas y las necesidades
de efectivos variables según las horas del día, las épocas del año y los
imprevistos de todo tipo como urgencias, individualización de las necesidades
y del tipo de asistencia que haya que realizar, la evolución del estado de
los enfermos. Todo esto hace que la organización y el desarrollo de los
equipos sobre 24 horas hayan sido a menudo sinónimo de las condiciones de
trabajo y de vida difíciles. 2.
Horarios: los
trabajadores del medio hospitalario conocen las dificultades de los horarios
específicos: irregularidad en las prestaciones, trabajo de noche, durante los
fines de semana y en días feriados, trabajo al inicio de la mañana y al
final de la noche con sus inconvenientes en lo que concierne a la vida
familiar y social. Los problemas de horarios se agregan a otras condiciones
difíciles como la carga mental, la física y la psíquica (estrés). 3.
El tiempo: es un
dilema importante pues estructura imperativamente la organización de la
actividad diaria. El tiempo de trabajo no es homogéneo ni sobre la jornada,
ni sobre la semana, ni sobre el año. Los días de la semana presentan una
cierta heterogeneidad determinada por la organización misma del servicio. 4.
La gestión del tiempo:
está en el origen de las contradicciones sentidas profundamente por los
trabajadores. El deseo de poder desarrollar los aspectos relacionales de la
asistencia se encuentra en concurrencia con la falta de tiempo, que resulta de
la gestión permanente de las prioridades y de las urgencias multiplicadas,
que redefinen la gestión -en el corto plazo- de la actividad. En este
contexto, la intensificación del trabajo y las transformaciones del contenido
del trabajo deben retener toda nuestra atención en lo que concierne por un
lado, al funcionamiento de los servicios hospitalarios y por otro lado, a las
unidades de asistencia. 5.
Transmisión de saberes:
a nivel de las unidades de asistencia, la intensificación del trabajo puede
tener impactos importantes sobre la transmisión y la adquisición del
“saber hacer”, de los conocimientos y de las competencias. 6.
Exposición a riesgos:
los trabajadores de la salud están expuestos a riesgos con las posibles
interacciones entre los diferentes factores de riesgo. A esto le debemos
agregar otra cuestión: la intensificación del tiempo de trabajo que deja
poco espacio para un manejo eficaz y consciente de los peligros profesionales.
Otro factor a tener en cuenta sobre la intensificación es que no favorece el
intercambio entre equipos laborales e impide un conocimiento cabal del
colectivo de trabajo. ¿Cómo
mejorar el trabajo en el hospital? En
muchos hospitales las condiciones de trabajo afectan la productividad y
calidad del servicio e implican frecuentemente riesgos para los trabajadores.
Es habitual que las soluciones para paliar los problemas detectados o
aparentes causas de inconvenientes resulten inadecuadas en el corto o mediano
plazo, y la fuerza del hábito hace que convivan viejos modos de realizar sus
tareas por parte del personal con nuevos equipos utilizados inadecuada o
parcialmente. Resultado doblemente negativo: mala inversión y mal uso del
recurso, esto genera trabajadores y pacientes disconformes. Este
tipo de situación no es exclusiva del medio hospitalario, pero las
limitaciones y exigencias socioeconómicas a las que se ve sometido la vuelven
aún más pesada para quienes allí se desempeñan o para quienes requieren de
sus servicios. La
organización del trabajo
La
organización de tarea es un factor agravante del sufrimiento del personal
hospitalario: el hospital es un lugar donde se entrecruzan diferentes poderes
como el de la administración (autoridades ministeriales y sus
representantes), el poder médico, el del sector de enfermería, etc. La
organización del trabajo, en este contexto, está estructurada sobre una
regla de oro: habilitar la reflexión del colectivo en el lugar de
trabajo. Este es un primer paso en el mejoramiento de las condiciones
laborales. Sostenemos
que muchos intentos de mejorar las condiciones de trabajo en el ambiente
hospitalario fracasan por la falta de adecuación de los enfoques espontáneos
(“los del sentido común”) para tratar de resolver y mejorar el trabajo,
en la medida en que se desconoce su complejidad. Intentar
abordar y comprender la problemática hospitalaria en cuanto a las condiciones
y medioambiente de trabajo, es reconocer que trabajar es poner en juego las
funciones mentales y las capacidades físicas en condiciones determinadas,
para ejecutar una serie de operaciones en pos de lograr cierto resultado. El
juego contradictorio de las capacidades humanas y las exigencias de la situación
conducen a disfunciones tanto a nivel de la producción (errores, retrasos)
como a nivel del bienestar y la salud (fatiga, accidentes). Asimismo, la
implementación de estrategias en forma de hábitos de trabajo permite a los
trabajadores desarrollar su tarea en ciertas y determinadas condiciones. Aplicar
una metodología adecuada permite un diagnóstico acertado y la
posibilidad de negociar transformaciones viables para una situación dada. Reconocer
la variabilidad en el hospital
Las
características del trabajo en el hospital imposibilitan considerar
situaciones estándares pues el objeto de trabajo no es un producto material
estandarizable a voluntad, sino que el ser humano con su infinita diversidad,
sus múltiples diferencias de edad, de sexo, de constitución física, de
categoría social, de cultura lo hacen único ante el análisis, y por ende la
situación de trabajo a observar también tendrá características propias. Los
cuidados no son los mismos si se trata de un adulto, un niño o un anciano, o
de acuerdo a las características de personalidad del paciente, o al estado de
su enfermedad. Por otra parte, la organización social y técnica de los
hospitales hace que situaciones consideradas a priori como similares no
lo sean sino parcialmente: los equipos en uso, la arquitectura del servicio,
la presencia o la ausencia de pasantes, plantean diferencias importantes entre
unidades o servicios que podrían ser considerados equivalentes. En lugar de mantener un enfoque vinculado al “caso
mayoritario”, hay que adoptar una práctica constante y deliberada que
permita explorar sistemáticamente las diferencias y variaciones que pueden
incidir significativamente sobre el desarrollo de la actividad.
Se encuentran disponibles las tapas para encuadernar los
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