BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 10 Nº 85 Marzo de 2003 
Coordinación: Comité Editorial


INDICE

Ambientes saludables para los niños

Los niños, un grupo vulnerable

Paludismo


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


DIA MUNDIAL DE LA SALUD 2003
AMBIENTES SALUDABLES PARA LOS NIÑOS

El 7 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el Día Mundial de la Salud. Este año, el tema es ambientes saludables para los niños. Este organismo señala que “mediante la creación de entornos saludables, ya sea en el hogar, la escuela o la comunidad en general se podría salvar la vida de los millones de niños que mueren anualmente por enfermedades relacionadas con el medio ambiente”. Se sabe que cada año más de cinco millones de menores de 0 a 14 años de edad mueren, sobre todo en el mundo en desarrollo, a causa de enfermedades vinculadas al entorno en el que viven, estudian y juegan.

Las mayores amenazas para la salud de los niños se encuentran precisamente en los lugares donde deberían estar más a salvo: el hogar, la escuela y la comunidad. Entre los problemas más frecuentes se pueden citar la diarrea, el paludismo y otras enfermedades transmitidas por vectores, las infecciones respiratorias agudas y los traumatismos no intencionales (accidentes).

La OMS pone énfasis en que todas estas patologías se pueden prevenir. Sin embargo, es evidente que la pobreza y las condiciones de vida están muy vinculadas a la incidencia de estas enfermedades, y que por ejemplo, en la Argentina, los índices de pobreza e indigencia se han multiplicado. Así como en el mundo son cada vez más los niños y familias que no tienen hogar y viven en las calles (se calcula cien millones de personas), expuestos a la contaminación ambiental, los factores climáticos, la falta de condiciones de higiene y sanitarias, la violencia, entre otros riesgos. Por otro lado, la infancia es una etapa de especial vulnerabilidad, y la carga de morbilidad provocada por las enfermedades relacionadas con el ambiente recae desproporcionadamente en los niños.

Los niños que sí tienen la oportunidad desarrollan su vida en el hogar, la escuela y su comunidad local. Estos deberían ser lugares saludables, donde pudieran crecer a salvo de enfermedades; sin embargo, en la práctica suelen ser tan poco saludables que son la causa principal de la mayoría de las muertes y de una inmensa carga de morbilidad entre los chicos del mundo en desarrollo.

En la actualidad, la carga económica de las enfermedades relacionadas con el medio ambiente es enorme. Según datos de la OMS, si se hubiese atajado con éxito el paludismo hace 30 años, el producto bruto interno de África sería probablemente unos US$ 100.000 millones mayor. Se ha comprobado que la exposición a sustancias tóxicas puede costar a los países desarrollados más de US$ 300.000 millones al año. Sólo en los Estados Unidos, el costo anual de determinadas enfermedades ambientales de la infancia se calcula en US$ 55.000 millones. Por el contrario, cuando se reducen los riesgos ambientales, los beneficios financieros son considerables: las investigaciones realizadas indican que sólo con que las autoridades redujeran en un 10% las partículas presentes en el aire, la ciudad de México podría ahorrar no menos de US$ 2.000 millones al año.

En esta edición del Boletín de Temas de Salud, presentamos el material producido por la OMS con motivo del Día Mundial de la Salud y artículos complementarios, que muestran las consecuencias que tiene un ambiente degradado sobre la salud de los niños.

Hay sin duda una reflexión que subyace a esta problemática: el modo de vida actual no es sustentable. 

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LOS NIÑOS, UN GRUPO VULNERABLE

La pobreza, los desastres naturales y los provocados por el hombre, la desigualdad social agravan muchas de las amenazas ambientales para la salud de los niños, que son especialmente vulnerables

En el material que la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró para el Día Mundial de la Salud se destacan algunos conceptos claves para entender la incidencia creciente del medio ambiente sobre la salud durante la infancia. La pobreza persistente, los conflictos, los desastres naturales y provocados por el hombre y la desigualdad social agravan muchas de las amenazas ambientales para la salud de los niños. Los más afectados son los del mundo en desarrollo, pero muchos chicos de países más desarrollados, incluso de los países más ricos, también están expuestos a riesgos.

Los niños son en especial vulnerables. En la etapa de crecimiento y desarrollo se presentan “ventanas de susceptibilidad”: períodos en los que los órganos y sistemas pueden ser particularmente sensibles a los efectos de determinados peligros ambientales.

Algunas enfermedades provocadas por el ambiente causan discapacidades a largo plazo; otras tienen efectos inmediatos o a corto plazo. Las más graves  pueden provocar ceguera, enfermedades invalidantes y retraso mental. Los niños que padecen patologías crónicas o los que son discapacitados no pueden asistir a la escuela con regularidad, y su desarrollo social e intelectual se resiente.

En la actualidad, la carga económica de estas enfermedades es enorme. La OMS señala algunos ejemplos:

- Si se hubiese detenido con éxito el paludismo hace 30 años, el producto bruto interno de África sería probablemente unos US$ 100.000 millones más alto.

- A finales del decenio de 1990, China perdió nada menos que el 7,7% de su producción económica potencial debido a la mala salud provocada por la contaminación. Dos afecciones asociadas a la contaminación del aire, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y las infecciones de las vías respiratorias inferiores, causaron la muerte a 1,9 millones de personas de todas las edades, esto es, más del 21% del total de defunciones registradas en China.

- Se ha comprobado que la exposición a sustancias tóxicas puede costar a los países desarrollados más de US$ 300.000 millones al año. Sólo en los Estados Unidos, el costo anual de determinadas enfermedades ambientales de la infancia se calcula en US$ 55.000 millones.

Por el contrario, cuando se reducen los riesgos ambientales, los beneficios financieros son considerables. Las investigaciones indican que sólo con que las autoridades redujeran en un 10% las partículas presentes en el aire, la ciudad de México podría ahorrar no menos de US$ 2.000 millones al año. En los Estados Unidos ya se observan los beneficios de reducir la exposición al plomo. Según un informe, se calcula que las ganancias económicas para la cohorte de niños de cada año son de US$ 110.000 millones a US$ 319.000 millones.

Los niños son en especial vulnerables a los peligros ambientales. La OMS explica que están en continuo crecimiento y consumen más alimentos, aire y agua que los adultos en proporción a su peso. Sus sistemas  reproductor, digestivo, inmunitario  y nervioso central aún están en desarrollo. Se encuentran más cerca del suelo, donde se acumula la mayor parte del polvo y las sustancias químicas. Las características propias de los niños, como su curiosidad natural y su falta de conocimientos, agravan la situación. Pueden también estar expuestos a peligros ambientales antes de nacer, por ejemplo, por la adicción de la madre al tabaco y a otras sustancias. La exposición a riesgos ambientales en etapas tempranas del desarrollo puede provocar daños irreversibles.

El sufrimiento de los niños causado por los peligros ambientales no es inevitable. Existen soluciones: la mayor parte de la morbilidad y la mortalidad relacionadas con el medio ambiente se puede prevenir. Sin duda, aunque se puede evitar la mayoría de las enfermedades vinculadas a la pobreza, no existe la voluntad política para que al menos la pobreza disminuya su impacto.

Los riesgos para los niños en su entorno cotidiano son numerosos. Sin embargo -y siempre según la OMS-, existen seis grupos de riesgos ambientales para la salud que deben ser abordados como cuestiones prioritarias: 1. la seguridad del abastecimiento de agua para la vivienda, 2. la falta de higiene y el saneamiento insuficiente, 3. la contaminación del aire, 4. las enfermedades transmitidas por vectores, 5. los riesgos de origen químico y 6. los traumatismos no intencionados (accidentes). Estos riesgos agudizan las consecuencias del subdesarrollo económico y causan el grueso de las muertes y enfermedades infantiles relacionadas con el ambiente en que viven los niños.

En la mayoría de estos riesgos prioritarios, la seguridad, la estabilidad, la preparación para emergencias y el desarrollo económico son factores clave para solucionarlos. Si bien la experiencia indica que incluso en las economías subdesarrolladas pueden disminuirse de manera significativa, también es cierto que en sociedades con ingresos más altos, la cifra general de enfermedades ambientales decrece.

SEGURIDAD DEL ABASTECIMIENTO DE AGUA PARA LA VIVIENDA

El acceso al suministro de agua potable  fíable es un derecho de los seres humanos, tal como aparece definido en la Observación General sobre el Derecho al Agua y la Declaración de los Derechos del Niño. Cuando el acceso al agua salubre está garantizado, se contribuye enormemente a mejorar las condiciones sanitarias, posibilitando y fomentando la higiene mediante acciones claves tales como el hábito de lavarse las manos, la higiene de los alimentos, el lavado de la ropa y la limpieza en el hogar en general. Cuando se pone en peligro el abastecimiento puede producirse la transmisión de enfermedades a través del agua contaminada y, además, la falta de agua puede impedir los hábitos de higiene mínimos necesarios para proteger la salud.

Muchas de las enfermedades que se previenen utilizando agua en condiciones de higiene, son transmitidas por el agua contaminada. La más común es la diarrea, segunda causa de muerte infantil en el mundo. Se calcula que la diarrea causa la muerte de 1,3 millones de niños al año, alrededor de un 12% del total de muertes de menores de cinco años en los países en desarrollo. Entre otras enfermedades infecciosas con modelos de transmisión similares, figuran las hepatitis A y E, la disentería, el cólera y la fiebre tifoidea.

La falta de seguridad en el abastecimiento de agua también se asocia a infecciones cutáneas y oculares, incluido el tracoma, y a la esquistosomiasis, que puede contraerse recogiendo agua en zonas infectadas.

Muchas sustancias químicas potencialmente perjudiciales para la salud de las personas pueden encontrarse en el agua potable. Por ejemplo, un exceso de fluoruro se asocia con la fluorosis del esqueleto, que es una enfermedad disca-pacitante. En los países donde el agua potable presenta una elevada cantidad de arsénico, a veces se detectan síntomas de arsenicosis entre los más pequeños.

En 2000, la OMS y la UNICEF calcularon que 1.100 millones de personas carecían de acceso a una fuente de agua mejorada. El acceso a un suministro de agua mejorado puede ser algo tan sencillo como un pozo protegido o un manantial a una hora de caminata desde el hogar. Sin embargo, el número de personas que no cuentan con este recurso dentro o fuera de la vivienda es, sin duda alguna, muy superior al número de los que sí tienen acceso a un suministro “mejorado”. Alrededor de un 80% de esa población vive en zonas rurales. En los lugares donde el agua debe recogerse de fuentes de abastecimiento remotas –mejoradas o no–, a menudo son las mujeres y los niños los encargados de esa tarea.

HIGIENE Y SANEAMIENTO

La eliminación higiénica de las heces humanas –incluidas las de los niños– es una condición esencial para proteger la salud. Al no existir un saneamiento básico, pueden transmitirse varias enfermedades graves a través de la contaminación fecal de la vivienda y del entorno de la comunidad. Entre estas enfermedades se cuentan la diarrea, la esquistosomiasis, las hepatitis A y E, la disentería, el cólera y la fiebre tifoidea. La falta de saneamiento también se relaciona con las infecciones por helmintos y con el tracoma. El tracoma provoca ceguera irreversible, y en la actualidad unos seis millones de personas padecen discapacidades visuales a causa de esta enfermedad.

En el mundo, 2.400 millones de personas, la mayoría de las cuales viven en zonas periurbanas o en zonas rurales de países en desarrollo, carecen de cualquier tipo de acceso a instalaciones de saneamiento mejorado. Los cálculos de la cobertura para 1990 y 2000 muestran que, durante este período, la situación no ha mejorado mucho. Los niveles más bajos de cobertura se dan en Asia y África, donde un 31% y un 48% de la población rural, respectivamente, no dispone de acceso a instalaciones de saneamiento adecuadas.

CONTAMINACION DEL AIRE

La contaminación del aire es un grave riesgo ambiental para la salud de los niños y un factor tanto de enfermedades respiratorias agudas como crónicas, además de otras patologías. Alrededor de dos millones de niños menores de cinco años mueren cada año a causa de infecciones respiratorias agudas. Muchas se ven agravadas por los peligros ambientales.

La contaminación del aire en interiores es uno de los principales factores asociados a las infecciones respiratorias agudas, tanto en las zonas urbanas como en las rurales de los países en desarrollo. Un agente contaminante liberado en un espacio cerrado es a menudo más peligroso para los pulmones de un niño que un agente liberado al aire libre. Una preocupación importante en los países en desarrollo es la exposición a productos de la combustión de carbón y de biomasa, además de la escasa ventilación de las viviendas y otros lugares. En el mundo industrializado, el ambiente en espacios interiores se caracteriza por la escasa ventilación, una humedad elevada, la presencia de agentes biológicos tales como los mohos, y una serie de sustancias químicas presentes en los materiales del mobiliario doméstico y la construcción.

La contaminación del aire exterior, principalmente por el tránsito y los procesos industriales, continúa siendo un problema grave en las ciudades de todo el mundo, sobre todo en las megalópolis en continua expansión de los países en desarrollo. Se calcula que una cuarta parte de la población mundial está expuesta a agentes contaminantes del aire, por ejemplo: partículas, dióxido de azufre y otras sustancias químicas, en concentraciones nocivas para la salud.

VECTORES DE ENFERMEDADES

En principio, todas las enfermedades transmitidas por vectores constituyen una grave amenaza para la salud infantil. Algunas, sin embargo, suponen una amenaza específica para los niños porque el sistema inmunológico de estos no puede combatir el ataque del agente infeccioso, o porque el modo en que se comporta un niño puede aumentar su vulnerabilidad a la enfermedad. Entre dichas enfermedades se incluyen las siguientes:

- El paludismo, transmitido por determinados mosquitos, provoca la muerte de niños en una proporción abrumadora. El 90% de los casos de paludismo se registran en el África subsahariana, con más de un millón de muertes al año, en su mayoría de niños menores de cinco años.

- La filariasis linfática, una infección por nematodos parásitos que se hospedan en el sistema linfático, causa deformaciones típicas de la enfermedad (como linfedema e hidrocele) en niños de tan sólo 12 años. La magnitud de la pérdida de vida sana provocada por esta enfermedad sólo es superada por el paludismo.

- La esquistosomiasis, transmitida por el agua y causada por trematodos sanguíneos (gusanos parásitos que viven en la corriente sanguínea), afecta a los niños y a los adolescentes. La infección crónica provoca un estado de debilidad cada vez mayor y la enfermedad degenerativa. Doscientos millones de personas están infectadas en todo el mundo.

- La encefalitis japonesa se da en los sistemas de producción de arroz por irrigación, en el Asia meridional y sudo-riental. Los brotes afectan en especial a niños menores de cinco años (alrededor del 90% de los casos); se calcula que se producen un promedio de 40.000 casos clínicos al año, con una tasa de mortalidad del 20%. De los que sobreviven, un 50% sufrirán secuelas mentales durante el resto de su vida.

- La leishmaniasis, una enfermedad parasitaria transmitida por flebótomos, se manifiesta a través de lesiones cutáneas o de lesiones de los órganos internos; esta última forma puede ser mortal, y se estima que ha provocado 59.000 muertes en 2001. Se calcula que cada año se producen dos millones de casos de leishmaniasis cutánea, y que un 95% de los pacientes son niños menores de cinco años.

- La fiebre del dengue también afecta de forma desproporcionada a los niños pequeños en los países que soportan una carga muy elevada. La forma más letal de la enfermedad, la fiebre del dengue hemorrágico, matan un promedio de más de 10.000 niños al año. Durante los brotes más violentos, los hospitales infantiles pueden llegar a bloquearse, porque los pabellones se ven desbordados por la llegada de pacientes.

PELIGROS DE ORIGEN QUIMICO

A raíz de la producción y el uso cada vez mayor de sustancias químicas, hoy en día hay un gran número de riesgos de origen químico en los hogares, las escuelas, los patios de recreo y en la comunidad. Los contaminantes químicos que se liberan al medio ambiente proceden de emisiones industriales al margen de la reglamentación, del tráfico vehicular denso y de vertederos de desechos tóxicos. Unos 50.000 niños de edades comprendidas entre los 0 y los 14 años mueren cada año como consecuencia de intoxicaciones no intencionadas.

Los plaguicidas que se utilizan, se guardan y se desechan en condiciones poco seguras, pueden ser perjudiciales para los niños y para su entorno. Los productos de limpieza domésticos, el querosene, los disolventes, los productos farmacéuticos y otros productos químicos pueden resultar peligrosos si se guardan en recipientes inadecuados y en lugares de fácil acceso para los niños. Los niños pequeños son “exploradores naturales”: pueden ingerir esos productos y sufrir una intoxicación grave. Las consecuencias pueden ser mortales.

La exposición continuada a diversos agentes contaminantes presentes en el ambiente se asocia a daños causados a los sistemas nervioso e inmunológico y a trastornos del desarrollo y de la función reproductora. Esto se debe a que la exposición ocurre durante períodos de susceptibilidad especial en el niño o el adolescente, que está en plena etapa de crecimiento. Por ejemplo, los niños son muy vulnerables a los efectos neurotóxicos del plomo presente en la pintura y el aire, que puede reducir su coeficiente intelectual y provocar discapacidades para el aprendizaje. También son vulnerables a los efectos que produce en el desarrollo, el mercurio liberado en el ambiente o presente como contaminante en los alimentos. La mayor parte de las exposiciones a los productos químicos y contaminantes tóxicos se puede prevenir. Se dispone de varias herramientas y mecanismos para ayudar a determinar los riesgos de origen químico, crear ambientes más seguros y evitar la exposición de los niños.

TRAUMATISMOS NO INTENCIONADOS (ACCIDENTES)

Entre los traumatismos no intencionados se cuentan los traumatismos provocados por los accidentes de tráfico, las intoxicaciones, las caídas, las quemaduras y los ahogamientos. Se calcula que, en 2001, 685.000 niños menores de 15 años perdieron la vida a causa de traumatismos no intencionados. Alrededor de un 20% de todas las muertes por traumatismo no intencionado en todo el mundo ocurren en niños menores de 15 años.

Este tipo de traumatismos se encuentra entre las diez principales causas de muerte para este grupo de edad. En todo el mundo, las principales causas de muerte por traumatismos no intencionados entre los niños son los provocados por accidentes de tráfico (el 21% para este grupo de edad) y los ahogamientos (el 19%).

Los traumatismos no intencionados entre los niños son un problema de alcance mundial, pero en determinadas regiones del mundo los niños y los adolescentes se ven mucho más afectados. La gran mayoría de estos traumatismos ocurre entre los niños en los países de bajos y de medianos ingresos.

En las regiones de África, Asia sudo-riental y el Pacífico occidental se registran el 80% de todas las muertes infantiles por traumatismos no intencionados.

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PALUDISMO (*)

La destrucción del medio ambiente contribuye a que los insectos se multipliquen y aumente la incidencia del paludismo. Los niños son especialmente vulnerables a esta enfermedad

En los próximos diez años se podría prevenir la mitad de las defunciones por paludismo, una enfermedad que provoca más de un millón de la muerte al año. Es decir, 3.000 fallecimientos cada día de personas que no tienen a acceso a asistencia sanitaria y medicamentos que pueden salvarles la vida, y a mosquiteros tratados con insecticidas.

Cada año se declaran más de 300 millones de casos de paludismo; se registraron casi cinco veces más casos de paludismo que de tuberculosis, sida, sarampión y lepra juntos.

Una crisis mundial

El paludismo es un problema grave en más de la mitad de los países del mundo.

Ha resurgido recientemente en Asia central. En África representa el 10% de la carga de morbilidad.

Los niños, mAs vulnerables

Los niños y las mujeres embarazadas son especialmente vulnerables. En África, el paludismo es responsable de una de cada cuatro defunciones infantiles. Muchos niños mueren dentro de las 48 horas siguientes al primer síntoma. El embarazo cuadruplica el peligro de paludismo en la mujer y duplica su riesgo de fallecer.

El paludismo afecta sobre todo a los pobres, y golpea con especial virulencia durante la estación lluviosa, coincidiendo con la siembra y la cosecha.

Desde el punto de vista económico, reduce los ingresos de los agricultores. Diversos estudios demuestran que, en comparación con las familias sanas, las familias afectadas por el paludismo sólo pueden cosechar el 40% de sus cultivos.

En África se pierden miles de millones de dólares por los costos directos e indirectos que acarrea el paludismo. Con una pequeña parte de ese dinero se podría controlar la enfermedad.

La destrucción del medio ambiente contribuye a que los insectos que trasmiten enfermedades se multipliquen. Con la construcción de carreteras, la tala de bosques y la apertura de nuevas zonas mineras se están creando nichos ecológicos perfectos para que los mosquitos proliferen.

Sin pretenderlo, el desarrollo económico puede generar una fuerza de trabajo poco productiva y enferma. También el calentamiento del planeta y los cambios climáticos, como “El Niño”, contribuyen a propagar el paludismo a nuevos territorios.

Pasajeros asiduos

Mosquitos portadores del parásito del paludismo pueden viajar como polizones en vuelos internacionales de pasajeros o de carga. En Ginebra, Bruselas y Oslo se han producido recientemente brotes de paludismo originados en el aeropuerto.

En 1997 se registraron 12.000 casos de paludismo entre los europeos que realizaron viajes internacionales. Varios enfermaron gravemente y algunos murieron.

En los países no habituados al paludismo es frecuente que la enfermedad no se diagnostique hasta que ya es demasiado tarde.

La prevenciOn

El medicamento más barato, eficaz  y seguro para combatir el paludismo, la cloroquina, está perdiendo eficacia rápidamente. En algunas zonas del mundo el paludismo es resistente a los cuatro medicamentos más importantes de primera línea.

El paludismo rebrotó rápidamente después de las campañas masivas de rociado de insecticidas en las décadas de 1950 y 1960. Luego, dicha enfermedad logró eludir las estrategias terapéuticas basadas en un solo medicamento, como la cloroquina.

Una tragedia evitable

Las muertes por paludismo pueden reducirse a la mitad con soluciones que ya están a disposición. Se puede sacar mucho más partido de los medicamentos, los medios y las estrategias existentes. Al reforzar la asistencia sanitaria se puede hacer retroceder el paludismo.

PrevenciOn multiple

Mosquiteros tratados con insecticidas; control de los mosquitos; embarazos más seguros: las mujeres pueden tomar antipalúdicos y llevar adelante embarazos más seguros.

(*) Basado en la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud “Hacer retroceder el paludismo”.

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