BOLETIN DE  TEMAS DE SALUD
de la Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires

Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

Año 9 Nº75 Marzo de 2002 
Coordinación:
Dr. Alberto Tolcachier


INDICE

Cambios atmosféricos de escala global y salud

Efectos potenciales del cambio climático

Aumento de la radiación solar ultravioleta


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Cambios atmosféricos de escala global y salud
 

Cambio climático,antecedentes
La idea de que el clima influye sobre la salud es tan antigua como la medicina misma. Ya Hipócrates (460-377 AC) en su obra Aires, aguas y lugares sostenía que “se debe comenzar el estudio de la medicina considerando la relación entre las estaciones y la enfermedad”. También sostuvo: “Los años en que prevalece el tiempo seco son más sanos y tienen menor mortalidad que los de tiempo húmedo (...) el tiempo lluvioso favorece las fiebres prolongadas, la gangrena, la epilepsia, la apoplejía y las anginas (...) el tiempo seco es favorable a la consunción, trastornos artríticos, disentería e inflamación de los ojos”.
Hipócrates reconocía en las diferentes condiciones del clima efectos negativos o positivos sobre la salud: “Los vientos del norte (frescos), los relaciona con la tos, trastornos de la garganta, constipación y dolores. A la vez son fortificantes, tonifican el cuerpo y mejoran el oído (...) los vientos del sur (calurosos), embotan el oído, reducen la visión, y predisponen a la debilidad y la ociosidad. También aflojan los intestinos, y causan dolor de cabeza y vértigos (...) durante los cambios de tiempo algunas personas reaccionan en forma opuesta entre sí, según su constitución física y temperamento”.
Los efectos potenciales del cambio climá-tico sobre la salud humana se clasifican esquemáticamente en: directos, de fácil detección e indirectos, más difíciles de predecir. Algunos son muy diversos y difusos, como los problemas de salud pública por el aumento de nivel de los mares, que darán por resultado migraciones con consecuencias laborales y económicas.
El cambio climático pone en jaque la producción alimentaria en el mundo, se pierden 25.000 millones de toneladas de tierra fértil todos los años. ¿Podrá el mundo alimentar el doble de la población actual? Más aún: ¿podrá mejorar la performance actual, considerando que en la actualidad 50.000 personas mueren todos los días por hambre, desnutrición o enfermedades asociadas? El impacto sobre la producción agrícola será probablemente el más importante de los efectos del calentamiento global sobre la salud humana.

AGOTAMIENTO DE LA CAPA DE OZONO
El secreto del éxito de la Tierra para desarrollar vida en su superficie es su capacidad de perfeccionar en lentas etapas mecanismos de protección contra la radiación nociva del sol, y aprovechar al mismo tiempo su energía generadora de vida. Estas propiedades han sido alteradas en los últimos 50 años. Las emisiones a la baja atmósfera de ciertos gases considerados virtualmente inertes, como el dióxido de carbono y los clorofluorocarbonos, han ocasionado dos cambios de impacto planetario: el aumento del llamado efecto invernadero y el adelgazamiento del escudo estratosférico de ozono. Los efectos del agujero de ozono sobre la piel son importantes: causa 2.000.000 de cánceres no melanoma y 200.000 melanoma malignos. En caso de reducirse un 10% el grosor de la capa de ozono, con las actuales tendencias, se deberá esperar a nivel mundial un aumento anual de 300.000 cánceres no melanoma y 4.500 melanomas malignos.
En los cambios globales, que afectan tan directamente a la salud de las poblaciones, ha tenido importancia central el accionar del hombre. La predicción, las medidas preventivas y la voluntad política son imprescindibles, así como también lo son las acciones interdisciplinarias e intersectoriales, para mitigar el impacto del cambio climático sobre la salud humana.
En esta edición del Boletín de Temas de Salud, presentamos un análisis sobre los principales efectos sobre la salud de los cambios climáticos, incluido un pormeno
... 

volver


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Efectos potenciales del cambio climático


Las consecuencias sobre el hombre son variadas y muchas veces difusas. Los cambios climáticos afectan desde la producción alimentaria hasta las migraciones y conflictos sociales. Además de aumentar la transmisión de ciertas patologías, crece la incidencia de las llamadas enfermedades meteorotrópicas

Los efectos potenciales del cambio climático sobre la salud humana pueden clasificarse esquemáticamente en: directos, de fácil detección, como el aumento de la mortalidad asociada a olas de calor cada vez más frecuentes e intensas; e indirectos, más difíciles de predecir, como son los cambios en las características de las poblaciones de mosquitos o en los patrones regionales de producción alimentaria. Algunos son muy diversos y difusos, como los problemas de salud pública vinculados al aumento de nivel de los mares, que darán por resultado migraciones y conflictos con importantes consecuencias laborales y económicas entre los afectados.

PRINCIPALES EFECTOS
Una lista de los principales efectos probables incluye:
1. Los efectos potenciales nocivos de las olas de calor estivales. Diversos modelos de predicción indican que hacia el 2050, numerosas megalópolis experimentarán por esta causa miles -muchos miles- de muertes todos los años. Pero estos estudios no consideran el crecimiento de la población (es decir, no toman en cuenta que habrá más habitantes en la Tierra); el envejecimiento demográfico (los ancianos son más susceptibles); la urbanización creciente (la ciudad es en sí misma una isla de calor); ni otras variables interactuantes, como los efectos en salud de ciertos contaminantes del aire, cuya formación se ve favorecida por temperaturas más altas.
2. Este efecto tendrá su contracara: menor morbimortalidad por frío. En los inviernos aumenta la incidencia de gripes, neumonías y otras enfermedades respiratorias transmisibles, favorecidas por el confinamiento en lugares cerrados y poco ventilados. La mortalidad es hoy entre 10% y 25% mayor en invierno que en verano, en especial en pacientes cardiocirculatorios; sin embargo la brecha tenderá a acortarse.
3. Algunos contaminantes del aire urbano, como los oxidantes fotoquímicos -especialmente el ozono- verán facilitadas las reacciones que conducen a su formación. El ozono es un veneno. La exposición prolongada -incluso a niveles bajos, inferiores a las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- producen alteraciones estructurales en la vía aérea. La población alérgica y asmática será la más afectada.
4. Los aeroalergenos -tanto los domiciliarios como los exteriores- modificarán sus patrones de comportamiento y aumentará la morbilidad de las enfermedades alérgicas. Los mapas y calendarios polínicos cambiarán. Las esporas de ciertos hongos se desarrollan mejor en climas más cálidos; ciertos ácaros del polvo doméstico, como la Blomia tropicalis, otrora de las casas de Brasil, ya está instalada en nuestros dormitorios y compartimos con ella nuestras noches. Cada vez hay más alérgicos sensibles a la ella.
5. También se extenderá el mapa de las enfermedades trasmitidas por vectores, como los del paludismo (Anopheles), del dengue (Aedes) o del chagas (Triatoma).
Un vector es un artrópodo que transmite el agente causal de una enfermedad, de una persona enferma a una sana. Su fisiología es termodependiente. La temperatura y la humedad altas aceleran los procesos metabólicos. Por lo tanto, necesitan alimento más frecuente y aumentan la producción de huevos. También modifican la distribución geográfica. Si la humedad baja, se alimentan más frecuentemente para compensar la deshidratación.
El aumento de precipitaciones e inundaciones tiene enorme importancia. Los mosquitos y ciertas moscas tienen estadios larvarios en agua. Los lugares de desarrollo dependen del grado de evaporación, de la percolación, inclinación del terreno, etc. El Aedes se ha adaptado a las urbes y requiere pequeños depósitos de agua en la vivienda. Muy poca gente sabe reconocerlo y casi nadie ha implementado en su vivienda medidas de control y prevención.
Adicionalmente, la distribución de vectores se ve también modificada por los cambios en el equilibrio de los sistemas ecológicos. Así, por ejemplo, la supervivencia de ácaros depende de la flora y fauna locales, que proveen el microclima para vivir y huéspedes de los cuales alimentarse. Se constató la de-saparición de especies de anopheles de áreas deforestadas al desaparecer la fauna y flora de la que dependían.
En otros casos se favoreció la entrada de una especie (An punctulatus) y ocurrió un paludismo “antropogénico”. Las prácticas agrícolas de irrigación afectan también la abundancia de vectores y víboras.
La expansión térmica de las aguas conllevará la elevación del nivel del mar e inundación de las costas. Puede ocurrir un aumento de especies vectoriales que desarrollan en aguas salobres.
6. Pero los impactos en salud por elevación del nivel del mar incluirán seguramente problemas más serios: pérdida de tierras costeras usadas para agricultura, pérdida de caladeros, salinización del agua dulce, etc. Los daños a la infraestructura de la costa abarcan: drenaje de aguas residuales, sistemas de saneamiento, estructuras portuarias, sistemas de navegación, etc. Cabe esperar pérdidas de fuentes de trabajo; desplazamientos y migraciones de poblaciones, con enormes implicancias económicas, sociales y psicológicas.
7. El calentamiento global tendrá también un impacto enorme en la producción agrícola, especialmente en regiones tropicales. El calor tendrá tal vez un efecto equívoco sobre la producción de granos, porque acelera la maduración de la espiga pero reduce su tamaño final.
El dióxido de carbono tiene un efecto fertilizante; el trigo, la soja, el arroz y la papa podrán beneficiarse, pero algunos cultivos de subsistencia como, por ejemplo, el mijo, el sorgo o el maíz resultan menos respondedores.
8. El aumento de precipitaciones, inundaciones y erosión de la tierra serán los factores más vulnerantes. Se pierden 25.000 millones de toneladas de tierra fértil todos los años.
¿Podrá el mundo alimentar el doble de la población actual? Más aún: ¿podrá mejorar la performance actual, considerando que en la actualidad 50.000 personas mueren todos los días por hambre, desdesnutrición o enfermedades asociadas? El impacto sobre la producción agrícola será probablemente el más importante de los efectos del calentamiento global sobre la salud humana.
9. Como si fuera poco, las enfermedades de transmisión hídrica también tenderán a aumentar. La mayor temperatura favorece el desarrollo de bacterias causantes de diarreas (Escherichia coli, Vibrio cholerae, Salmonella typhi, Shigella sp, etc.) y aumenta la sed. Agua contaminada y sed son una mala combinación. Adicionalmente, el mismo ciclo fecal-oral que se produce por tomar agua contaminada con bacterias, puede ocurrir por no tener agua para lavarse. Por falta de lavado pueden ocurrir también enfermedades ectoparasitarias, como la escabiosis o la pediculosis.
Son situaciones cada vez más comunes en los grupos pobres. ¿Puede un grifo común abastecer a todo un barrio? ¿Puede una letrina común -ubicada tal vez a 200 metros de la vivienda- ser usada por todo un barrio, y permanecer además higiénica? Con las inundaciones -cada vez más frecuentes- las letrinas rebosan. Y para completar el cuadro, aumenta el peligro de leptospirosis y otras enfermedades pestilenciales, por presencia de roedores que acuden a la cita.
10. Hay más. Los climatólogos pronostican un aumento en la frecuencia de desastres naturales: tormentas, precipitaciones, inundaciones, huracanes, aludes, olas de calor o de frío, etc. Aumentará el riesgo de muerte, de heridos y de hambre en las zonas asoladas, así como la demanda de socorrismo y de atención social, médica y sanitaria para las víctimas. Aumentarán los desplazamientos masivos hacia zonas menos peligrosas y también la incidencia de problemas psicosociales de todo tipo en los desplazados. ¿Quedará una vez más desbordada nuestra capacidad de previsión?
11. Para concluir, no sólo las condiciones climáticas afectan la salud, también los cambios meteorológicos bruscos tienen influencia sobre ella. Hay personas que se comportan como predictoras de los cambios del tiempo. Se han desarrollado modelos biometeorológicos y heliogeofísicos de uso médico. Se habla de meteorotropía negativa cuando los síntomas sobrevienen con menor frecuencia durante un fenómeno meteorológico dado, que lo que corresponde a una proporción normal (el fenómeno meteorológico ejerce un efecto benéfico sobre la salud); y se habla de meteorotropía positiva cuando la condición atmosférica influye negativamente sobre la salud. Aumentará la incidencia de enfermedades meteorotrópicas, por lo que médicos y meteorólogos deberían trabajar unidos. Un buen pronóstico de eventos atmosféricos inminentes, asociado a medidas preventivas puede frenar la morbimortalidad de numerosas enfermedades meteorotrópicas.
Se requieren acciones interdisciplinarias e intersectoriales en todos los niveles para mitigar el impacto del cambio climático sobre la salud humana.

volver


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Aumento de la radiación solar ultravioleta


Las propiedades que le permitieron a la Tierra ser un planeta vivo han sido alteradas en los últimos 50 años. Las emisiones de ciertos gases considerados virtualmente inertes hacia la baja atmósfera, han ocasionado dos cambios atmosféricos de impacto planetario: el aumento del efecto invernadero y el adelgazamiento del escudo estratosférico de ozono. Una de sus consecuencias más graves, es sobre la salud humana

El secreto del éxito de la Tierra para desarrollar vida en su superficie -la biósfera- ha sido su capacidad de ir perfeccionando en lentas etapas mecanismos de protección contra la radiación nociva del sol, y aprovechar al mismo tiempo su energía generadora de vida.
Estas propiedades, que le permitieron a la Tierra ser un planeta vivo, han sido alteradas en los últimos 50 años. Las emisiones a la baja atmósfera de ciertos gases considerados virtualmente inertes, como el dióxido de carbono y los clorofluorocarbonos, han ocasionado dos cambios atnosféricos de impacto planetario: el aumento del llamadoefecto invernadero y el adelgazamiento del escudo estratosférico de ozono.
La intervención humana sobre el delicado balance de la naturaleza está dejando su impronta. En 1985, ocurrió el sorpresivo descubrimiento de la drástica reducción de ozono en la estratosfera antártica. Ningún científico lo había predicho. Se acuñó entonces el concepto agujero de ozono, que causó alarma y provocó transformación en la opinión pública y en escenarios político-científicos. Se demostraba que eran posibles cambios atmosféricos inesperados a gran escala, y que tales cambios en vez de ser graduales podían ser abruptos. Se patentizó además, la magnitud del riesgo producido por un experimento global no planificado que involucra a la humanidad y a la vida en general.
Han pasado más de dos décadas. Y como viene ocurriendo desde entonces, las emisiones antropogénicas sometidas a la dinámica propia de la atmósfera terrestre, originan en la estratosfera una nueva reducción en el escudo protector de ozono durante cada primavera del hemisferio austral. Durante el año pasado también se produjo en el polo, un virtual agujero en la capa de ozono que se extendió hasta rondar los 30 millones de km2.
Pero ¿qué implicancia tiene esto sobre nuestras vidas? ¿Hay algún motivo médico o no médico para preocuparse?

EL AGUJERO DE OZONO
¿Qué es el ozono? El ozono (O3) es una forma alotrópica del elemento oxígeno (O), que posee tres átomos en cada molécula en lugar de dos, como ocurre con las moléculas de oxígeno (O2). Si bien el ozono natural representa apenas una millonésima parte de la atmósfera terrestre, configura una capa alrededor de la Tierra, realmente protectora de toda la ecología planetaria, atenuando y regulando la radiación solar ultravioleta.
La verdad es que no existe el agujero de ozono, o -en todo caso- es un agujero virtual. En forma estacional, entre los meses de agosto y noviembre, desde mediados de los 70, se viene observando en la alta atmósfera -sobre el polo Sur- una región circular u ovoidal, con valores en la concentración de ozono notablemente bajos. Se llega a destruir más del 50% del ozono total y más del 95% del encontrado a alturas de 15-20 km.
El agujero de ozono ha evolucionado desde su detección, mostrando una mayor depleción y una mayor extensión en cada episodio anual, aunque siempre limitado a su duración: desde que termina la noche polar (fin de agosto) hasta principios de diciembre.

LA RADIACION ULTRAVIOLETA
Las radiaciones solares no ionizantes incluyen luz ultravioleta, luz visible, luz infrarroja y otras. Estas emisiones se miden por su longitud de onda, que se expresa en nanómetros. La luz UV es de interés especial por su alta energía en fotones de este espectro. Dada su poca penetración, los efectos se reducen a tejidos superficiales.
Desde el punto de vista de los efectos biológicos, protección y propiedades físicas se subdivide el espectro de UV (100-400 nm) en tres regiones:
UV-A: (315 a 400 nm). También denominada luz negra. Puede producir fluorescencia en diferentes sustancias. Las llamadas lámparas solares de bronceado se ubican en esta región. La UV-A es la de mayor longitud de onda, la que más intensamente alcanza la Tierra, y la que más profundamente puede penetrar en los tejidos, aunque sus efectos no son tan dañinos como las UV-B.
UV-B: (280 a 315 nm). También llamada región de eritema de la piel. La mayor parte de efectos biológicos y potencial daño procede de esta región. Los UV-B son biológicamente dañinos, y la casi totalidad es absorbida por el escudo de ozono.
UV-C: (100 a 280 nm). También llamada región germicida por ser producida por lámparas germicidas y arcos de soldadura. Todos los UV-C, de muy corta longitud de onda, se absorben por la atmósfera y no alcanzan la superficie terrestre.
La troposfera y la superficie terrestre sólo reciben radiación solar en la longitud de onda (LO) por encima de 290 nm. En la estratosfera, la radiación da LO menor, especialmente entre 200 y 242 nm es absorbida por oxígeno; sus moléculas se disocian y favorecen la formación de la capa de ozono. El propio ozono absorbe radiación en el espectro que se extiende desde los 400 nm (violeta) hasta 750 (rojo). Una reducción de la capa de ozono significa mayor radiación de ultravioleta, el rango de 290-310, alcanzando la superficie y provocando efectos sobre el biota y la salud.

LA IMPRONTA ANTROPOGENICA
El agujero de ozono es un fenómeno causado por el hombre.
Los clorofluorocarbonos (CFCs) son productos químicos, cuyas emisiones y concentraciones en la atmósfera han aumentado muy rápidamente desde que se introdujeron y desarrollaron en la década del ‘30. Por entonces, las heladeras usaban amoníaco como refrigerante. Su reemplazo contribuyó a difundir la refrigeración y el acondicionamiento del aire. Más tarde se usaron también como propelentes en aerosoles, primero para rociar insecticidas sobre larvas de mosquito, y luego para dispersar prácticamente todo: lustramuebles, atomizador para el cabello, desodorantes personales y ambientales, antiasmáticos y otras drogas de uso médico, etc.
Además, son usados como disolventes y soplantes en la producción de espuma de poliuretano y para aislamiento entre paredes. A principios de los 60, la producción industrial de CFCs prosperaba ya en todo el mundo, y desde entonces -y a pesar de las restricciones internacionales- su uso no ha cesado.
El empleo obedece a lo que al principio parecía una excelente propiedad: son inertes en la baja atmósfera y carecen de toxicidad directa para los organismos vivientes.
En 1974 se advirtió que su carácter inerte capacitaba a los CFCs para llegar inalterados hasta la estratosfera. Se comprobó que quedaban allí sometidos a una intensa radiación UV que rompía sus moléculas y liberaba átomos de Cloro (Cl).Estos podían destruir el O al catalizar su conversión en O2 molecular. Se sabe hoy que cada átomo de Cl elimina miles de moléculas de O3.
Como el promedio de descomposición catalítica de los CFC es menor que el de la emisión, las concentraciones de estos compuestos continuarán aumentando. Aún cuando las emisiones cesaran hoy mismo, las reacciones químicas que producen la destrucción del ozono estratosférico, continuarían durante por lo menos un siglo. Los compuestos permanecen en la atmósfera todo ese tiempo, y seguirán difundiéndose hasta la estratosfera desde su reserva troposfé-rica mucho después que hayan cesado las emisiones.
Los CFCs no son la única fuente de emisión de cloro que depleciona ozono.
En 1971, tres años antes de que F.S. Rowland y M. Molina demostraran que los CFCs eran llevados a la estratosfera por movimientos convectivos, H. S. Johnston, de la Universidad de Califor-nia (Berkeley), describió que las emisiones de los aviones supersónicos, volando en la estratosfera inferior, emitían cantidades de óxido nítrico capaces de dañar la capa de ozono.
También la NASA calcula hoy que, cada vez que un trasbordador espacial se lanza a la atmósfera, se depositan en ella 75 toneladas de cloro. El escudo de ozono ha sido también atacado por las explosiones nucleares.

LA PROYECCION MEDICA
La UV-B produce sobre la piel humana efectos:
Inmediatos, como eritema solar o pigmentación, y tardíos, que emergen sólo después de un período de latencia de algunos años o décadas.
Estos últimos, particularmente importantes, se subdividen en dos categorías:
a.- Envejecimiento prematuro de la piel (elastosis actínica).
b.- Estados precancerosos y carcinomas cutáneos. La incidencia de estos últimos depende claramente de la dosis.
Existen dos mecanismos diferentes que pueden conducir al desarrollo de un cáncer de piel:
- Exposición acumulativa a lo largo de la vida, que se suele asociar con una gran probabilidad de carcinomas de células básales o de células escamosas después de los 50 años. Las extrapolaciones han mostrado que un 1% de reducción en la capa de ozono, aumenta la efectividad de la radiación en un 2%, y que esto a su vez aumenta la incidencia de carcinoma de células básales en un 4% y el de escamosas en un 6%. Si las concentraciones de ozono se reducen en un 10%, la incidencia de carcinomas de células básales aumentará un 50% y el de células escamosas un 80%.
- Exposición al sol infrecuente, breve y máxima, productora de quemaduras, especialmente durante la infancia -antes de los 15 años- incrementan el riesgo de desarrollar melanoma después de los 30. Existe un importante período de latencia entre la exposición y la aparición del tumor que se supone no inferior a los 20 años, hecho avalado por la baja frecuencia en menores de 20. Dado que la exposición en los primeros años de vida produce mayor daño, el riesgo para las generaciones futuras es creciente.
Las moderadas estimaciones del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), indican que el nivel actual de adelgazamiento de la capa de ozono causa anualmente más de 2.000.000 de cánceres no melanoma y 200.000 melanomas malignos. En caso de reducirse un 10% el grosor de la capa de ozono, con las actuales tendencias y comportamientos, se deberá esperar un aumento anual de 300.000 cánceres no melanoma y 4.500 de melanoma maligno a lo ancho del mundo.
La exposición a radiación ultravioleta puede también causar lesión ocular. Los tipos de daño más comunes son:
- Ceguera del esquiador, una lesión aguda y directa de la córnea, que ocurre en personas que han estado sujetas durante unos pocos días a altos niveles de exposición en regiones nevadas.
- Cataratas, causadas por exposición acumulativa a radiación UV-B y UV-A.
Si la intensidad de la UV-B sigue en aumento, habrá un incalculable aumento de la incidencia de ambos tipos de lesiones.
Adicionalmente, la radiación UV afecta al sistema inmune: el poder defensivo contra ciertas virosis como el herpes simple, se verá alterado si la UV sigue aumentando. Los daños inmunológicos por radiación UV excesiva resultan de difícil estimación.
Entre 12 y 15 millones de personas en el mundo están ciegas por cataratas. La OMS ha estimado que hasta un 20% de las cataratas -unos tres millones por año- ocurren por exposición a la luz UV solar. Sólo en EUA se operan 1.200.000 cataratas por año, a un costo de más de 3.000 millones de dólares.
La falta de ozono en la alta atmósfera es un problema grave de salud pública.
Así lo han entendido algunos países europeos, donde se desalienta el veraneo en las playas, los locutores ya no aparecen por TV bronceados, y se comercializan cremas solares con factor de protección 100.
Para favorecer el desarrollo de cáncer cutáneo es necesaria la interacción de factores concurrentes exposicionales y predisposicionales. No todas las pieles son igualmente sensibles a la acción de la radiación ultravioleta (ver cuadro Tipos de piel, página 7).
En algunos países, lo concerniente a las altas incidencias de cáncer cutáneo y daño ocular han conducido al desarrollo de campañas educativas para concientizar a la gente de protegerse contra la exposición UV excesiva del sol.
Todo el mundo puede y debe disfrutar de actividades al aire libre durante el verano, en horarios a la mañana temprano y a la caída del sol, pero existen muy buenas razones para adoptar medidas de protección en horarios cercanos al mediodía solar.
La sombra es un método útil para proteger la piel, pero sólo protege al ojo cuando la persona mira hacia áreas con sombra. La mayoría de los natatorios carecen de espacios con sombra. Los padres deben reducir a lo mínimo la exposición de sus niños para frenar el desarrollo de cáncer de piel en etapas ulteriores de la vida, especialmente si el niño tiene pecas.

EFECTOS NO MEDICOS DEL
AUMENTO DE LA RADIACION
ULTRAVIOLETA
Sólo el ser humano puede protegerse -y hasta cierto punto- de la radiación UV. Las plantas y los microorganismos estarían a mayor riesgo, e indirectamente afectan también al hombre. La depleción del ozono en la Antártida ha producido la penetración de radiación UV en el océano a mayor profundidad de lo esperado, destruyendo al fitoplancton. Esto altera desde su inicio la cadena trófica y -lo que es peor- reduce la capacidad respiratoria del planeta, ya que el 70% de la masa verde fotosintética oxigenadora del planeta es el fitoplancton.
La destrucción del ozono se vincula también al calentamiento global. Además de actuar como protector del biota, el ozono es también un importante estabilizador del clima. La tropósfera es calentada por irradiación de la superficie terrestre. Los movimientos convectivos del aire, que sube, se enfría y baja, son los causantes de vientos, nubes y, en general, del clima. La estratosfera, en cambio, se calienta por la absorción de radiación ultravioleta por el ozono. Si se reduce la cantidad de ozono, las capas superiores de la atmósfera se enfriarán, y llegará más sol a la superficie, calentándola y desestabilizando su clima.
Por otra parte, los CFCs son por sí mismos eficientes absorbedores de radiación infrarroja.

LAS ACCIONES INTERNACIONALES
El Protocolo de Montreal del 16 de septiembre de 1987, firmado por 107 países, fue la culminación de los acuerdos y negociaciones preliminares iniciados en convenciones previas.
El Protocolo de Montreal contenía un exhaustivo catálogo para suspender la producción y el consumo, como así también medidas de control en la fabricación, exportación e importación de productos químicos que deterioran la capa de ozono.
Las enmiendas posteriores al Protocolo requirieron cortes drásticos en el uso de CFCs, halones y otras sustancias implicadas. Las naciones del mundo deberán seguir colaborando para impedir una mayor amenaza a la capa de ozono, tal como lo pide el Programa 21 adoptado por la Cumbre para la Tierra en Río de Janeiro, en junio de 1992.
Si se cumple el calendario previsto, tal vez hacia el 2030 la capa de ozono comenzaría a reconstituirse, y sólo hacia el 2100 se alcanzarían valores normales nuevamente. Mientras, habrá que esperar que en las próximas décadas el agujero de ozono continúe creciendo.
Por la ley 24.040, la Argentina ratificó su compromiso de limitar las emisiones en el tiempo. La historia de esfuerzos internacionales respecto de la capa de ozono es a la vez alentadora e inquietante. Es un ejemplo de logro en materia de convenios internacionales. Sin embargo, desde que se decidió alertar a la comunidad internacional convocando a una conferencia internacional, pasaron nueve años para concretar la de Viena, otros cuatro para la de Montreal, otros tres para la de Londres, y dos más para la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro.
Este año se realizará en Johannesburgo la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, ya conocida como Río+10, para evaluar los avances y retrocesos desde Río 92. Durante ese tiempo el volumen de CFCs en la atmósfera se duplicó.
La complacencia tendrá un costo sanitario y ambiental invaluable.

 

 volver


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Grupos y paises vulnerables

Para orientar mejor los recursos y programas contra el hambre es necesario identificar a los países y grupos que padecen con mayor magnitud el problema. En esta nota presentamos un análisis tomado de estudios realizados por la FAO

Para determinar con precisión a las personas más afectadas por el hambre, de manera que puedan orientarse mejor los recursos, la FAO divide a los países en cinco grupos, en función de la privación de alimentos. Estos grupos se basan en un cálculo que combina la prevalencia del hambre (proporción de la población que está subnutrida) con la magnitud del hambre (número medio de kilocalorías que faltan en la alimentación de las personas subnutridas).

Los países en donde la prevalencia del hambre es más alta y su magnitud mayor constituyen el grupo 5, que comprende 18 países de África, así como Afganistán, Bangladesh, Haití, la República Popular Democrática de Corea y Mongolia. Estos países se enfrentan con las mayores dificultades para alimentar a su población, debido a la inestabilidad y los conflictos, a sistemas de gobierno insatisfactorios, condiciones atmosféricas inciertas, pobreza, resultados agrícolas inadecuados, presión demográfica y ecosiste-mas frágiles. Reducir la magnitud del hambre de la población en esos países puede que sea un objetivo más realista que eliminarla por completo.

En el otro extremo están los países del grupo 1, en los que tanto la prevalencia del hambre como su magnitud son reducidas. Son 52 países, que comprenden a los industrializados, a 11 países en transición y a 15 en desarrollo con ingresos relativamente altos, que disfrutan de una situación de paz y prosperidad económica.

GRUPOS VULNERABLES

Además de no obtener carbohidratos, proteínas y grasas suficientes para llevar una vida activa y sana, las personas que sufren subnutrición crónica carecen también por lo general de minerales y vitaminas esenciales. Las carencias de hierro, yodo, vitamina A y calcio son habituales en los países en desarrollo y provocan una serie de problemas de la salud. La obesidad está aumentando también, y con ella la amenaza de graves riesgos para la salud, entre los que se incluyen: cardiopatías, hipertensión y diabetes. Para enfrentar esta serie de problemas, la FAO recomienda la elaboración de perfiles de los grupos vulnerables, como un medio para identificar quién sufre hambre en una población determinada y por qué.

Un sistema de clasificación especialmente útil es el que se basa en los medios de subsistencia. Cada una de los 826 millones de personas que sufren hambre crónica en el mundo se enfrenta con una situación y un conjunto de problemas singulares: para algunas, la alimentación está limitada a una sucesión monótona de alimentos feculentos que los expone a carencia de vitaminas o nutrientes; otras sufren las consecuencias de las variaciones estacionales en la disponibilidad de alimentos, problema especialmente grave para los niños que están creciendo. Dentro de una sociedad puede haber grupos, como por ejemplo la población nómada, o ciertos miembros de la familia como las mujeres, más vulnerables a la inseguridad alimentaria.

En los hogares donde la seguridad alimentaria es precaria, la mujer es a menudo más vulnerable que el hombre a la malnutrición. La mujer tiene más necesida de vitaminas y minerales en proporción con el aporte calórico total, y cuando está embarazada o amamantando, sus necesidades aumentan aún más. Una forma de evaluar la situación nutricional de las mujeres es utilizar el índice de masa corporal (IMC). Las mujeres con un IMC bajo están más expuestas a complicaciones durante el parto y a alumbrar niños con insuficiencia ponderal.


BENEFICIOS ECONOMICOS DE COMBATIR EL HAMBRE

La reducción del hambre no sólo tiene una justificación humanitaria sino también un fundamento económico sólido. El costo económico del hambre y de la malnutrición, puesto de manifiesto en la pérdida de productividad, las enfermedades y las muertes, es extraordinariamente elevado. La subnutrición reduce considerablemente la capacidad física, el desarrollo cognitivo y los logros en el aprendizaje, lo cual da lugar a una menor productividad. No sólo arruina la vida de las personas y las familias, sino que también reduce la rentabilidad de la inversión en el progreso social y económico.

Esta idea está corroborada por un estudio reciente patrocinado por la FAO, en el que se examinaron 110 países entre 1960 y 1990. En el estudio se utilizan técnicas estadísticas para investigar las vinculaciones entre el crecimiento económico y el bienestar nutricional. La investigación puso de manifiesto que si todos los países con un suministro de energía alimentaria (SEA) medio por debajo de las necesidades mínimas en 1960 hubieran eliminado el hambre elevando el SEA medio per cápita a 2.770 kilocalorías al día, la tasa de crecimiento de su PBI hubiera sido considerablemente mayor. Este crecimiento puede ser bastante grande. Por ejemplo, el PBI  en el África subsahariana podría haber alcanzado niveles de 1.000 a 3.500 dólares.

Fuente: El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo (FAO).

Volver


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


EL CAMPO DE LA MALNUTRICION

Abarca toda la gama de problemas que se presentan cuando la ingestión de energía dietética y/o nutrientes es insuficiente, excesiva o desequilibrada

La FAO señala que la malnutrición abarca toda la gama de problemas que pueden presentarse cuando la ingestión de energía dietética y/o nutrientes es insuficiente, excesiva o simplemente desequilibrada.

En uno de los extremos de la escala de la malnutrición energética se encuentra la subnutrición que se describe en términos de macronutrientes. Se utilizan para identificar el problema: el bajo aporte de energía dietética, la emaciación2, el retraso del crecimiento, la falta de peso y el bajo índice de masa corporal (IMC).

En el otro extremo se debe ubicar la supernutrición, que provoca exceso de peso y obesidad. Un alto IMC es el indicador del problema. La obesidad, fenómeno bien conocido en los países desarrollados, está aumentando entre los nuevos habitantes urbanos del mundo en desarrollo. No se ha prestado mucha atención al problema en los países en desarrollo, debido a que son más acuciantes los problemas planteados en el otro extremo de la escala. Sin embargo, las consecuencias de la obesidad  -que reduce la productividad e incrementa el riesgo de cardiopatías, hipertensión, diabetes y algunos cánceres- pueden ser tan graves como las de la falta de peso. Es preciso también afrontar el problema mundial de la obesidad.

Una dieta desequilibrada en cantidad de macronutrientes, que son los componentes alimentarios que aportan energía, es también causa de preocupación aun cuando el aporte energético total sea suficiente.Sin embargo, la gama saludable del aporte de los macronutrientes, expresada en porcentaje de energía total, puede ser amplia: 55%-75% de carbohidratos, 15%-35% de grasas y 10-15% de proteínas. Al espectro del aporte energético se sobrepone el problema mundial de la malnutrición en micronu-trientes. Los micronutrientes –minerales y vitaminas– son necesarios para un crecimiento, desarrollo y actividad adecuados. Las carencias son especialmente comunes entre las mujeres en edad reproductiva, y los niños y adultos con problemas que afectan el sistema inmunitario, como los enfermos de sida. Las carencias de micro-nutrientes afectan invariablemente a personas cuyo aporte energético es bajo, pero también a las que consumen demasiada energía.

Las carencias de micronutrientes más frecuentes son: la anemia por carencia de hierro que afecta a 1.500 millones de personas, sobre todo mujeres y niños; los trastornos por carencia de yodo que afectan a unos 740 millones de personas en todo el mundo; la ceguera por carencia de vitamina A que afecta a unos 2.800 millones de niños menores de cinco años; la carencia de calcio en mujeres embarazadas y lactantes que puede afectar al desarrollo de sus hijos y se presenta como osteoporosis más adelante en la vida; la grave carencia de vitamina C, el escorbuto constituye un problema, sobre todo en poblaciones de refugiados y que viven en la miseria. Se considera que más de 200 millones de personas padecen carencia de vitamina A.

El IMC es una norma antropométrica que se calcula dividiendo el peso (en kilogramos) por el cuadrado de su altura (en metros). La FAO, la Organización Mundial de la Salud y el Grupo Consultivo sobre Energía Dietética establecen los límites de 18,5 para la falta de peso y 25 para el exceso de peso, aunque no todos los especialistas están de acuerdo. Algunos consideran que deberían establecerse límites basados en grupos de referencia específicos de cada país, para reflejar las diferencias en la altura y masa muscular. 

1 Basado en el documneto de la FAO: El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo.

2 Bajo peso para la estatura, debido en general a pérdida de peso asociada con un período reciente de inanición o de enfermedad.


Nota

Para mayor información se puede visitar el sito web de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): www.fao.org

Volver