| Suplemento del Diario del
Mundo Hospitalario BOLETIN CIENTIFICO Asociación de Médicos Municipales de la CBA Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud Año 6 - Nº25 - Junio de 2001EL PERSONAL DE SALUD, LA ACTIVIDAD HOSPITALARIA Y LA PREVENCION DEL DAÑO LABORAL
EL
PERSONAL DE SALUD, LA ACTIVIDAD HOSPITALARIA Y LA PREVENCION DEL DAÑO
LABORAL Dr.
Jorge Cesarini Dr.
Juan José Pagani Dr.
Alfredo Rodríguez Acuña Dr. Nestor Rubén Wainszelbaum Agradecemos especialmente a las licenciadas
María Teresa Carabajal y Marta Eliascher, sin cuya colaboración generosa este
trabajo no hubiera sido posible Durante el Curso Superior de Salud
Pública (año 2001) nos preocupó el tema de la salud del personal
hospitalario. El llamado “burnout” es una entidad que describe los cambios físiológicos,
psicológicos y conductuales que pueden suceder al estrés laboral. En el amplio
contexto de este problema y durante ese año, profundizamos en el conocimiento
de esta temática. Como
parte de esta tarea, se elaboró un cuestionario para tratar de conocer aspectos
de la situación laboral del personal de salud de nuestros hospitales, para
detectar la existencia de factores que eventualmente pudieran ser determinantes
de enfermedad laboral. La
encuesta fue confeccionada especialmente para indagar aspectos demográficos,
institucionales, profesionales y personales de la relación del entrevistado con
su lugar de trabajo. Sobre 21 preguntas se ofrecieron 70 opciones de respuesta múltiple.
Se realizaron 160 cuestionarios en cuatro hospitales distintos dependientes del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Respondieron 61 médicos, 40 odontólogos
y 59 enfermeros, todos ellos personal estable que incluyó planta y guardia,
excluyendo residentes, concurrentes y becarios. Se registraron las encuestas en
una base de datos computarizada, para la determinación de frecuencias y el
entrecruzamiento de variables. Se utilizó el Test del Chi cuadrado como prueba
de significación estadística. Algunos
datos relevantes: el promedio de edad general de la población fue de 47,5 años,
el sexo femenino predominó en general en el 61,9% de los casos; entre los médicos
hubo un ligero predominio de los varones (Gráficos 1 y 2). La
media de antigüedad del personal fue de 17, 8, 19, 3 y 19,1 años
respectivamente para médicos, odontólogos y enfermeros. Frente
a la pregunta ¿Ud cree que la institución donde trabaja lo proteje
suficientemente? Sólo el 17,5% se sentía protegido (Gráfico 3). Dentro
de su área inmediata de trabajo, los tres grupos refirieron una relación
satisfactoria con el resto del personal (70%). La
actividad hospitalaria fue gratificante para el 50% de los odontólogos, 42,5%
de los médicos y 52,5% de los enfermeros. La
actividad formativa profesional en el último año resultó muy alta para los
odontólogos, con 80% de respuestas positivas, sólo en el 47,5% de los médicos
y en el 16,9% de los enfermeros (p<0,0001) (Gráfico 4). Los
enfermeros mencionaron la falta de propuestas como el principal motivo de dicha
falencia con el 47,5%, mientras los médicos repartieron las respuestas entre la
falta de propuestas, con el 27,8% y la falta de tiempo con el 22,9%. La
participación en ateneos fue nula o escasa en los enfermeros en 61% y 28,8%
respectivamente, con diferencias altamente significativas con respecto a médicos
y odontólogos en quienes era nula en el 16,4% y 25% respectivamente
(p<0,0001). La
exigencia laboral fue disímil en los tres grupos: 91,5% de los enfermeros, 75%
de los odontólogos y 68,9% de los médicos contestó que su trabajo era
exigente (p<0,05). El tipo de exigencia coincidió en el aspecto emocional en
el 50,8% de todo el conjunto sin diferencias significativas entre los grupos. El
aspecto físico de la exigencia fue mencionado sin embargo en el 30% de los
odontólogos y en el 25,4% de los enfermeros ( Gráficos 5 y 6). El
aspecto intelectual apareció en tercer término sin diferencias significativas
entre sectores (18.0%). Los
síntomas relacionados con la actividad laboral fueron encabezados con ansiedad
y tensión, distribuidos así: 60,5% para médicos, 50% para odontólogos y
50,1% para enfermeros. Las
cefaleas tuvieron un promedio general de 35,6% , siendo del 42,5% entre los
odontólogos. Los
síntomas cardiovasculares, como arritmias e hipertensión, fueron descrip-tos
en 26,4% de médicos y 26,3% de enfermeros, respectivamente (Gráfico 7). La
vida personal y familiar fue afectada a partir del trabajo en el 60,7% de los médicos,
el 52,5% de los enfermeros y 35% de los odontólogos, con una p<0,05 (Gráfico
8). La
atención de los pacientes resultó estimulante en el 62,4% de los médicos y
42,5% de los enfermeros, siendo agotado-ra en el 40,8% de estos últimos. Para
el 30,4% de los médicos la atención fue rutinaria. Esta pregunta tuvo la
peculiaridad de no ser respondida en un porcentaje de 37,5% de los odontólogos,
30,6% de los enfermeros y 9,6% de los médicos. En
respuesta a las mejoras sugeridas apareció comunicación y diálogo con un
promedio de 58,6%, oscilando entre 50,1%, 62,5% y 63,2% para enfermeros, odontólogos
y médicos, respectivamente. Se
mencionó capacitación profesional en forma pareja con un promedio general de
56,3% sin diferencias entre grupos. El
espacio físico fue reclamado en un 49,3% de los enfermeros y 51,2% de los médicos.
Los odontólogos resaltaron actividades culturales en un 42,5% e inglés y
computación en el 27,5% de las respuestas, a diferencia de los otros sectores
donde resultó irrelevante. En esta pregunta hubo escasos “no responde” (Gráfico
9). DISCUSION Observamos
que cada uno de los sectores: médicos, odontólogos y enfermeros comparten
aspectos comunes y diferentes en las respuestas obtenidas.Resultó llamativo el
alto promedio de edad en los tres grupos de profesionales, sugiriendo una falta
de incorporación de personal nuevo que permita el normal crecimiento y
desarrollo de la institución hospitalaria. Los tres grupos de profesionales (médicos, odontólogos,
enfermeros) respondieron en amplia mayoría no sentirse contenidos, protegidos
por la institución, situación que debería tomarse en cuenta por su
importancia tanto para el profesional como en relación a la atención de los
pacientes. Para
la mitad de la gente la, actividad en general fue gratificante. El
porcentaje de odontólogos que efectivamente puede realizar actividad for-mativa
resultó notablemente alta, contrastando con el virtual desamparo del sector
enfermería. No usamos esta palabra por capricho literario; son varias las
respuestas donde el sector enfermería aparece relegado, una clave importante
para las futuras propuestas y acciones a desarrollar. La participación en
ateneos fue casi inexistente para los enfermeros y baja en los otros sectores. La
exigencia del trabajo resultó alta en todos los casos y extrema en enfermería,
y el factor emocional aparece muy visible superando otro tipo de exigencia en
los tres grupos. La
poca relevancia que muestra la exigencia intelectual en las respuestas obtenidas
mostrarían también un posible camino de propuestas, un factor demasiado
ausente y de gran importancia desde el punto de vista de la prevención, tal es
el crecimiento de la racionalidad a través, seguramente, de la actividad
educativa permanente. Llamativamente,
los síntomas mencionados en relación a la actividad laboral privilegian
aquellos que nos remiten al estrés, tales como la ansiedad y la tensión, y se
convierten en un motivo de alerta con múltiples vías de acceso para su
abordaje. En
general según las respuestas, la actividad hospitalaria repercute negativamente
en la vida personal y familiar de los encuestados, escapando de los límites físicos
y temporales del trabajo. Damos mucha importancia a esta variable en tanto la
vida personal y familiar es el factor equilibrante de la salud mental de las
personas. La
atención a los pacientes resultó estimulante especialmente para los médicos,
y en menor medida para los enfermeros; sin embargo también fue agotadora en
elevado porcentaje en médicos y enfermeros. Llama
la atención que esta pregunta que alude a la relación con el paciente tiene un
“no contesta” notablemente alto en odontólogos y enfermeros, no así en los
médicos sugiriendo profundizar el tema de la relación médico-paciente con
esos grupos. Cuando se indaga sobre las mejoras sugeridas, aparece claramente la
necesidad de comunicación y diálogo, y de atención a la formación
profesional en los tres grupos. El reclamo de espacio físico aparece
relacionado con la situación coyuntural de cada sector. Parece
claro que algunas demandas aparecen ocultas por estas grandes necesidades
mencionadas anteriormente y así las actividades de tipo intelectual como otro
idioma, en este caso el inglés, y la informática son poco nombradas. Una
interpretación posible se relaciona con cierta falta de noticias sobre estos
aspectos, una demanda potencial a descubrir y proveer. Cada
sector tiene similitudes y diferencias compartidas: médicos y enfermeros,
enfermeros con odontólogos y médicos con odontólogos; el trabajo
interdis-ciplinario sería un estímulo no
sólo por sus aspectos creativos específicos sino por su valor preventivo y
terapéutico. No dudamos de que esta situación puede aplicarse a otros sectores
de la institución y hacia allí iremos con nuestras investigaciones futuras. PROPUESTAS PARA LA PREVENCION DE LA ENFERMEDAD LABORAL
DEL PERSONAL HOSPITALARIO Considerando
los antecedentes bibliográficos a propósito de la enfermedad laboral de los
profesionales de la salud y teniendo en cuenta la investigación realizada por
nuestro grupo sugerimos: 1) Nuclear en cada
institución a profesionales inquietos por el tema. 2) Promover ante las
autoridades la concientización del problema . 3) Crear un comité
intrahospitalario “de prevención , investigación y orientación de la
enfermedad laboral del personal de salud”. Dicho Comité, formado por un número
limitado de miembros pero comprometido con el tema, se ocuparía de las
actividades concernientes a: a) Expansión del
conocimiento hacia el resto del personal a través de distintas acciones de
Educación para la Salud tales como: conferencias, talleres, invitados
especiales, cine, etc. b) Actividad
preventiva: investigación en terreno; mejoramiento del diálogo institucional;
orientación individual; evacuación de consultas institucio-nales; actividades
culturales generales del personal, tanto como actores o espectadores; desarrollo
de cursos de contenido puntual coordinados con el resto del Hospital. c) Problemática
profesional: en conexión con otras áreas hospitalarias como el Comité de
Docencia e Investigación, recomendar la educación continuade acuerdo a la
urgencia de cada sector, por ejemplo enfermería. d) Problemática
personal: evacuación de consultas de orientación frente a problemas puntuales,
requiriendo la intervención de distintos sectores como Comité de Ética,
Servicio de Salud Mental, etc. e) Vigilancia epidemiológica. f)
Establecimiento de vínculos en red con otras instituciones y niveles del
Gobierno de la Ciudad para elaborar pautas de diagnóstico, registro y acciones
concretas en cualquier dirección. g) Establecer vínculos
para peticionar ante las autoridades. h) Investigación y
docencia. EXPRESIONES ESCRITAS EN EL CUESTIONARIO ESPONTANEAMENTE Escribieron
las enfermeras
·
“no participo de ateneos por falta de información para participar y
falta de comunicación”. ·
“trato de no llevar problemas a casa”. ·
“es agotadora la atención a pacientes por falta de más personal”. ·
“no hay intenciones por parte de la institución, cuando uno manifiesta
alguna iniciativa, se encargan de frustrarte”. ·
“no hay propuestas, y cuando las hay nunca se concretan”. ·
“es agotadora por haber poco personal. Se sobrecarga demasiado a nivel
responsabilidad y trabajo y espero que esta encuesta sirva para algo y se
haga”. ·
“el personal jerarquizado no crea ese tipo de actividades de formación,
ni escucha al personal de menor jerarquía”. ·
“por falta de información”. ·
“no hay actividad del comité de docencia para enfermería, no me fue
otorgada ninguna actividad en comisión, nunca!”. ·
“una siempre se sensibiliza, se sacrifica con algún paciente”. ·
“no hay clases ni charlas”. ·
“nunca proponen nada”. Escribieron
los médicos
.
“no hubo en el hospital actividad formativa relacionada con mi
especialidad”. .
“cada vez dispongo de menos tiempo y dinero para invertir en capacitación”. ·
“habitualmente en sevicio de guardia no se efectúa actividad
docente”. ·
“educación de la comunidad consu-mista de servicios de salud”. Escribieron
los odontólogos
·
“actividades formativas no se realizan porque las autoridades piden
producción”. · “por razones de servicio, falta de profesionales para la atención de los paciente. BIBLIOGRAFIA 1. Hipócrates: Juramento. Gredos Barcelona, 1990. 2. Bava A.J., Bochichio
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Maslach C. Jackson S. Maslach. Burnout inventory manual. 2nd ed. Palo Alto, CA: Consulting Psychologists Press,
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Rev.Asoc.
Med. Arg. 1997; 110:35-39. 9. Gatto M.“
¿Que está pasando con la salud del equipo de salud?”.
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224-228. Volver |