BOLETIN CIENTIFICO

Asociación de Médicos Municipales de la CBA

Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud

Año 12 - Nº 56  Octubre 2007


Propuesta para la formación de equipo interdisciplinario en salud: facilidades e

inconvenientes


Autores

- Allegro, Fabián. Médico psiquiatra (hospital Piñero)

- Beltrán, Fernando. Médico veterinario (Instituto de Zoonosis Luis Pasteur)

- Benmergui, Silvia. Médica pediatra (hospital Ramos Mejía)

- Molina, José Luis. Médico veterinario (Instituto de Zoonosis Luis Pasteur)

- Oszlak, Claudia. Médica psiquiatra (hospital Torcuato de Alvear)

- Panelo, Adolfo. Médico psiquiatra (hospital Ramos Mejía)

- Perez, Isabel. Médica psiquiatra (hospital Torcuato de Alvear)


Introducción

Para abordar el tema de la interdisciplinaridad definiremos a la disciplina como el marco conceptual que tiene un objeto de estudio concerniente a su temática, con normas, metodología y extensión limitada; por su parte, el concepto multidisciplina hace referencia a la agrupación de disciplinas que no rompen sus límites. En este caso hay un mínimo grado de comunicación y no se establecen claramente los nexos entre las disciplinas; se lo considera como el menor nivel de colaboración disciplinaria.

Por otro lado, en la actividad interdisciplinaria varias disciplinas unen sus esfuerzos creando una nueva disciplina, compartiendo sus marcos conceptuales y dependiendo una de otras.

Finalmente en las transdisciplina se produce la desaparición de los límites entre las diferentes disciplinas, nivel máximo de coordinación, dando lugar a un nuevo paradigma. En razón de ello es que hay quienes sostienen que las interdisciplinas de hoy serán las disciplinas de mañana.

El desarrollo histórico de la ciencia produjo el cambio de los siguientes paradigmas:

- Metafísico-trascendente, lo que se ha llamado ontología comienza con Platón (siglo IV a.C.) quien postula que la realidad es trascendente en el mundo de las ideas y las formas. Mientras que Aristóteles sitúa que la materia y la forma están en el mundo sensorial. En la Edad Media, particularmente en lo que se ha dado en llamar el mundo cristiano (siglos I a IV d. C.) durante el Imperio Romano, surgieron dos movimientos sucesivos: la Patrís-tica, visión mística y platónica cuyo exponente fue San Agustín y posteriormente la Escolástica (siglo XII d.C.), una visión racionalista y aristo-télica, su representante fue Santo Tomás de Aquino. Durante el Renacimiento surgieron (siglos XV y XVI): Copérnico, Galileo Galilei y Kepler quienes postularon las bases de la revolución científica del siglo XVII.

- Mecanicista-reduccionista, René Descartes (siglo XVII) describe un universo mecanicista, desarrolla el método de la duda y fragmenta la realidad para estudiarla. Al poner en el centro la égida del sujeto eminente, coloca las bases del método científico.

Isaac Newton, desarrolla el meca-nicismo aplicado a las partículas, descubre la Ley de Gravitación Universal. En el transcurso de la modernidad surgieron importantes corrientes: el racionalismo, el empirismo, el idealismo, el positivismo, etc. Sin duda Kant produce una revolución copernicana en el campo del conocimiento. Se destacaron también el Marxismo político y científico, Maxwell y el electromag-netismo y finalmente Einstein con la teoría de Campo y de Relatividad, inició el camino de una nueva revolución.

- Holístico-ecológico, Edgar Morin (1960) propuso su teoría general de los Sistemas Complejos. El sistema complejo (o complejidad) es aquel compuesto por varias partes interco-nectadas o entrelazadas que no pueden ser separadas, conformado por un recorte de ese todo, cuyos vínculos contienen información adicional y oculta al observador. Como resultado de las interacciones entre elementos, surgen propiedades nuevas que no pueden explicarse a partir de las propiedades de los elementos aislados. Dichas propiedades se denominan propiedades emergentes. También en la década de 1960 Fritjof Capra integra la física cuántica con el hinduismo (Tagore), en la visión holística que trabaja en seis dimensiones: emocional, social, cognitiva, estética, corporal y espiritual. Surge un nuevo concepto integrador de salud y de equipo interdisciplinario de salud.

Decisión interdisciplinaria y bioética. Ética de la responsabilidad y política

de la hipertextualidad

“De todo esto es evidente que hay relaciones naturales. El hombre es por naturaleza un animal político. El impolítico por naturaleza, y no por azar, es o un ser inferior o un ser superior al hombre”, Aristóteles. Política.

Es sabido que el sentido que Aristóteles le daba a su ética estaba completamente dirigido a la dimensión del hombre como animal político. No podía haber ética sin el sostenimiento del carácter del hombre como habitante de una polis. No puede pensarse el problema del hombre en su singularidad sin estar en relación a los otros. Sin embargo, el pensamiento occidental queda tomado por los resortes del pensamiento metafísico bajo la supremacía de la razón, que establece las bases sólidas en el dominio del saber. Esa empresa comienza su camino por la vía del conocimiento pero ofrece grandes dificultades en el campo de la acción práctica al tratar de fundamentarse en principios que se constituyen como normativos para el accionar individual.

El cartesianismo significa el comienzo del imperio del sujeto moderno y el camino de la Ilustración que toma un impulso relevante con Kant. A partir de este autor, se establecen las bases de la arquitectura de los grandes sistemas que intentan promover las plataformas del imperio de la razón tanto en relación al conocimiento, como de la ética y la estética. Kant ha fundamentado la ética con todo rigor y su principio de universalización sigue siendo relevante aun para planteos éticos contemporáneos.

Pero la historia del pensamiento, vinculada paralelamente a la crisis que sufre el paradigma del sujeto de la modernidad, en el cual los “maestros de la sospecha” (según Ricoeur) Marx, Nietzsche y Freud tuvieron a su cargo el empuje inicial, continúa con Pierce (posteriormente Frege, Wittgestein, etc.) con una de las máximas revoluciones en el campo de la filosofía: el giro lingüístico.

El sujeto es considerado en su máxima expresión como susceptible, más allá de la representación, al discurso. Esto trae como consecuencia un doble efecto: por un lado acentuar la crítica sobre el carácter del sujeto racional y por otro lado el surgimiento de cuestiones relativas al problema de los discursos. Se comienzan a cuestionar los esquemas tradicionales de los valores preexistentes y ese cuestiona-miento llega al campo de la ética.

A partir de allí surgen teorías ético-filosóficas relevantes para una discusión actual del problema de la responsabilidad, se encuentran la ética weberiana de la responsabilidad por las consecuencias de las acciones humanas, la ética de Hans Jonas del principio de responsabilidad y la ética del discurso de Habermas y Apel.

Max Weber fue quien ha criticado exhaustivamente la ética kantiana y quien propuso superarla aportando la elaboración de una ética de la responsabilidad por las consecuencias de las acciones humanas. Weber plantea, a comienzos del siglo pasado, la necesidad de tener en cuenta las consecuencias de la acción como un elemento ético clave, y para ello establece la distinción entre “ética de la intención” y “ética de la responsabilidad”.

La ética del discurso se propone resolver dos cuestiones clave para toda teoría ética: el problema de la fundamentación y el problema de la aplicación de las normas. Por lo cual propone una parte A y una parte B.

La primera la tarea filosófica en la ética del discurso consiste en la fundamentación de los presupuestos de las normas fundamentales que constituyen las condiciones de posibilidad de los discursos, así como la exigencia de la realización de los discursos prácticos para la solución de los conflictos. La ética del discurso sostiene que los hombres en cuantos sujetos del discurso no pueden dejar de lado las posibilidades que ofrece dicha condición. Por eso se abre la posibilidad de hablar de corresponsa-bilidad como concepto correlativo a la teoría de los discursos que debe ser entendida como capacidad de aportar razones con el fin de fundamentar acciones y decisiones en el espacio dialógico e intersubjetivo que se promueve.

En la segunda se sostiene que una ética en relación a los discursos no puede respaldarse meramente en la decisión individual, puesto que para la determinación de una acción o decisión moralmente correcta no se puede renunciar al examen comunicativo e intersubjetivo de la validez universal del principio moral, o dejar de evaluar las consecuencias directas e indirectas de la acción, u obviar el cuestionamiento sobre las condiciones concretas de exigibilidad del principio moral en una determinada situación histórica concreta. Por eso es necesaria una contrapartida en la práctica de las acciones del discurso que promuevan las cuestiones relativas a la puesta en juego de las normas básicas que se construyen como funda-mentación del accionar ético pero que tienen que ser intersubjetivamente exploradas y validadas en un procedimiento discursivo orientado al consenso.

Implícitamente las éticas del discurso promueven la argumentación necesaria para toda ética que implique la articulación discursiva entre los hombres. Consideramos que este esquema es apto para dirimir cuestiones dilemá-ticas de la bioética. En la ética aplicada, como es el caso de la bioética, partimos de principios normativos que se constituyen casi como una petición de principios:

1. Beneficencia.

2. Equidad.

3. No maleficencia. Primun non nocere.

4. Autonomía de la decisión.

Sin embargo, en el entorno de aplicación su sentido puede ser cuestionable y dar lugar a interpretaciones diversas. Allí la ética de la convicción -como diría Weber- debe ceder su paso a la ética de la responsabilidad o, en otras palabras, a la posibilidad de afectación de las normas por el intercambio intersubjetivo bajo la total equidad discursiva que pueda ofrecer el campo interdisciplinario.

La fragmentación en las ciencias de la salud

La ideología de los profesionales de la salud, en general, está en contra de esta nueva estrategia, ya que el profesional médico supone ser el eje sobre el cual gira todo lo referente al campo de la salud.

El conocimiento y la formación académico médica es coherente con una concepción de la práctica en salud basada en la visión unicausal del proceso de salud/enfermedad. Sin duda, desde esta perspectiva, se hace imposible pensar el trabajo en equipo y mucho menos el trabajo intersectorial, ya que estos conceptos privilegian la participación en la definición y abordaje de las problemáticas de salud/enfermedad de otros profesionales de la salud ajenos a la medicina y de referentes de la misma comunidad.

Poder poner en práctica estos conceptos supone un cambio desde la visión

unicausal de la salud y de la forma de trabajar con ella, hacia una visión multicausal o pluricausal en donde todos los actores (profesionales y no profesionales) tienen algo que decir sobre la salud y sobre su salud.

La medician unicausal, llamada también medicina occidental, científica, moderna, cosmopolita, se caracteriza por disociar la enfermedad de todo lo que no sea orgánico. El abordaje de las demandas actuales implica no una mirada sesgada, sino distintas miradas y distintos niveles de análisis que converjan en una aproximación teórico práctica de la problemática salud/enfermedad.

Se presentan así nuevas formas de sufrimiento que “incitan a los profesionales de la salud a trabajar en equipos interdisciplinarios como así también a favorecer la participación comunitaria y el trabajo intersectorial” (Stolki-ner, 1999).

Se tiene la ilusión de que las patologías son abordables y curables desde una disciplina particular. Trabajar en equipo interdisciplinario requiere reuniones extras destinadas a la investigación teórica, a delimitar acciones a seguir y a diseñar formas de intervenir en la comunidad. Debe ser reconocido como parte del tiempo de trabajo. Esto es posible si el equipo tiene una mirada amplia respecto de la salud, en donde el médico no sea el único que puede decir algo sobre la salud y la enfermedad sino que ceda el saber y la palabra a otros profesionales y no profesionales.

La modificación permanente del campo de la salud, producida por cambios sociales, culturales y económicos obliga a una innovación en las formas de abordaje terapéutico, innovación posible a través de un trabajo conjunto. La creciente complejización de las nuevas formas de padecimiento humano ha llevado, incluso, a que los profesionales de la salud pidan auxilio a distintas disciplinas y sectores para dar respuesta a las demandas actuales en salud.

Resulta necesario resaltar lo obvio: un equipo interdisciplinario es un grupo. La reunión de un equipo de salud no garantiza un trabajo interdisci-plinario. La discriminación en un equipo de trabajo en cuanto a funciones, instrumentos, objetivos, dispositivos específicos, métodos, capacidad para producir efectos deseables e indeseables, reconocimiento de límites y responsabilidades, exige un alto grado de rigurosidad teórica.

Si para dar una adecuada respuesta a esta demanda el profesional necesita el aporte de otras disciplinas, la estrategia de constituir un equipo interdis-ciplinario es una alternativa válida. Tal como está estructurada culturalmente nuestra sociedad, ante el sufrimiento físico, la demanda está dirigida al médico, si este trabaja interdisciplinaria-mente no está eximido de la responsabilidad de la dirección de la asistencia que le compete.

Algunas reflexiones acerca de la interdisciplina

A menudo los encuentros ocasionales de profesionales o científicos que discuten en conjunto temas que los ocupan o el intercambio de información sobre conocimientos que puedan realizarse entre especialistas de otras disciplinas, son consideradas actividades interdisciplinarias Sin embargo, los procesos de información mutua y acumulativa no involucran todavía una interdisciplinariedad estricta entre los convocados. Asimismo, cuando las disciplinas utilizan ciertos modelos, procedimientos de investigación o aun conceptos de otras disciplinas tampoco hacen interdisciplina.

La orientación interdisciplinaria puede favorecer la integración y producción de conocimientos. Cuando cada disciplina está nítidamente identificada y estructurada podemos recién orientarnos a la interdisciplina. Por otra parte, la integración no se realiza exclusivamente a nivel de las disciplinas sino a través de los miembros del equipo de trabajo, que en grupos heterogéneos aportan prácticas convergentes. Estos intercambios disciplinarios implican además interacción, cooperación y circularidad entre esas áreas, con intercambio de instrumentos, métodos, técnicas, etc.

Esta claro que para que haya interdis-ciplina, los intercambios deben ocurrir durante la construcción conjunta del conocimiento y a partir de la formulación precisa de los problemas evaluados en su complejidad. Por lo tanto, el equipo de trabajo para constituirse como interdisciplinario debe plantearse:

- Trabajar en equipo cooperativamente.

- Poseer intencionalidad en las relaciones entre las disciplinas.

- El encuentro y el intercambio debe ser generado y provocado.

- Ser flexibles en cuanto a que entre los miembros del grupo se busquen nuevos modelos y métodos de trabajo y técnicas.

- Aceptar las diferentes posturas y miradas y reconocer las divergencias sin adoptar actitudes dogmáticas.

- Mantener la cooperación recurrente entre las disciplinas para lograr cohesión en el equipo. La cooperación ocasional, así como los encuentros fortuitos entre las disciplinas no es interdisciplina.

- Asegurar la reciprocidad, la cual está dada por la interacción entre las disciplinas.

Con todo ello, el trabajo en equipo interdisciplinario se constituye en una herramienta para ampliar la capacidad resolutiva y para enfrentar y, en lo posible, resolver problemas complejos.

Pese a todas las bondades del trabajo interdisciplinario, el mismo no está exento de dificultades. Puede ocurrir que algunos profesionales que se incorporen a un equipo, intenten tras-polar modelos de trabajo de los lugares de donde provenían, desconociendo así el trabajo que se venía realizando en ese equipo.

La falta de disponibilidad para el trabajo en equipo, el desinterés hacia las diversas opiniones, la dificultad para integrar las diferentes miradas, la descalificación hacia las disciplinas o la desvalorización de los profesionales, el surgimiento de rivalidades y competencias, obstaculizan, en mayor o menor medida, el trabajo interdiscipli-nario.

Otro obstáculo que puede surgir entre algunas disciplinas que integran el equipo se relacionan con predominio de una disciplina sobre otra y el temor a la invasión de campos.

La falta de espacio físico para el trabajo también puede obstaculizar el desarrollo del trabajo interdisciplinario. El trabajo en equipo permite un enriquecimiento personal, de la propia disciplina y de la tarea, como también del apoyo mutuo y la contención.

Integración en equipos

interdisciplinarios. Dificultades para del trabajo

El problema de la integración de un equipo interdisciplinario no sólo es un problema metodológico, es epistemológico y es también ético-político.

La integración de un equipo multidisciplinario trae aparejado el problema de la complejidad metodológica. Este es un problema que enfrenta en la actualidad la problemática del conocimiento científico.

El método del equipo interdisciplinario no puede proponer problemas de jerarquía entre los integrante sino, quizás, pensar en grados de saber, respetando la pluralidad. Para que un equipo multidisciplinario alcance una integración interdisciplinaria, es necesario que los profesionales no trabajen en compartimientos estancos sino formando una red y construyan entre todos un saber compartido.

La trayectoria de trabajo tanto con grupos formados por profesionales de la misma disciplina, como con equipos multidisciplinarios, nos permite diferenciar dos niveles de dificultad para alcanzar dicha integración: los provenientes de las disciplinas y las que provienen de los profesionales que ejercen dichas disciplinas.

En relación a las disciplinas, los obstáculos surgen en las situaciones en que cada disciplina se considera como una “isla académica”. Cada disciplina tiene sus propios modelos. Esta es una de las mayores dificultades de la interdisciplina: las disputas explicativas que se producen a partir de la definición de los problemas que realiza cada integrante de un equipo de salud. En este marco, cada profesional piensa y cree que el cuerpo de conocimientos de su propia disciplina es el que eficazmente explica el problema. Cada disciplina define su objeto de conocimiento y los términos de su problema, y a partir de allí va a tener en cuenta un conjunto de datos que pueden ser incompatibles con los de otras disciplinas,y provocan una lucha por plantear la legitimidad de su disciplina para abordar al problema en cuestión y poder soportar los espacios en que estas disciplinas no articula.

El trabajo en equipo implica repensar la territorialidad de nuestra práctica, reflexionando sobre ese lugar que nos otorga el saber. Flexibilizar los límites. Los límites entre las disciplinas no están prefijados. Tener actitudes y miradas descentradas reconociendo que la verdad de los conocimientos es parcial y provisoria. Debe haber cooperación aunque existan disidencias. Instrumentar la cooperación entre los profesionales para lograr una mirada ampliada, que permita organizar estrategias más adecuadas para abordar a los pacientes.

Como ya se dijo: la integración no se realiza exclusivamente a nivel de las disciplinas sino de miembros del equipo. La interdisciplina, en definitiva, no es un problema de encuentro o suma-toria de campos de saber, sino de interacción y reciprocidad simétrica.

Hospital de Día: ¿multidisciplina o interdisciplina?

Es un tipo de abordaje intensivo del paciente, una suerte de internación parcial. La tarea se aborda desde una organización que contempla tres áreas de intervención:

- Área comunitaria.

- Área grupal.

- Área individual.

Área comunitaria: en esta modalidad participa el grupo de pacientes en su totalidad así como el equipo completo de profesionales. Consiste básicamente en las asambleas comunitarias, asambleas multifamiliares y la organización de festejos ligados a algún evento en particular (día de la primavera, exposición de trabajos de talleres, festejo de fin de año, etc.).

Área grupal: aquí hay una oferta variada de espacios terapéuticos de los que participan los pacientes en forma total o parcial, coordinados por uno o dos profesionales y/o talleristas. El grupo de apertura de la semana, el grupo de cierre de la semana, los desayunos diarios, funcionan como organizadores temporoespaciales. Estos junto a las sesiones semanales de terapia ocupacional, grupo de medicación, trabajo social y músicoterapia constituyen el eje del organigrama semanal obligatorio. Por fuera de ellos, existen otros espacios terapéuticos grupales tales como los talleres de expresión plástica, lectura de diarios, recreación, cocina, etc. El paciente puede elegir su inclusión en los mismos, siempre avalado por la decisión del equipo tratante.

Área individual: consiste en los espacios terapéuticos en los que el paciente se encuentra con cada miembro del equipo tratante: psicoterapia; tratamiento farmacológico; entrevistas sociales, clínicas y familiares.

Constitución del equipo tratante

El equipo profesional de Hospital de Día está constituido por médicos psiquiatras, médico clínico, psicólogos, terapistas ocupacionales, musicoterapeutas, asistentes sociales, sociólogos, talleristas y enfermeras.

El paciente llega al Hospital de Día derivado desde otros servicios (consultorios externos, guardia, sala de internación) y/o institución, en tanto servicio intermedio. Para responder a este pedido, se recorta del equipo general un grupo que llamaremos equipo tratante o miniequipo.

Si bien no existe un discurso común a las disciplinas intervinientes, lo que amalgama al equipo multidisciplinario y por momentos produce efectos de interdisciplinariedad, es la posición ética del equipo respecto del tratamiento de la locura y la reevaluación caso por caso de los objetivos inicialmente nombrados de resocialización y rehabilitación.

Grado de conocimiento y percepción sobre interdisciplina

El objetivo del presente trabajo fue describir el grado de conocimiento y la percepción referente a la interdisciplina y el trabajo interdisciplinario que tienen los profesionales de la salud, para lo cual se realizó una encuesta no probabilística a una población compuesta por profesionales de distintos hospitales del subsector salud dependiente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con formación en diferentes disciplinas.

Se redactó la encuesta, compuesta de preguntas abiertas y cerradas dicotómicas. La muestra bajo estudio estuvo compuesta de 84 profesionales, de los cuales el 44,05% pertenecían a la profesión médica y el 65,95% restante a otras profesiones de la salud (veterinarios, psicólogos, trabajadores sociales y otras profesiones).

Del total de encuestados, 36 profesionales (42,86%) habían desarrollado dentro de su formación de grado conceptos referidos a la interdisciplina. En cuanto a qué entendían por interdisciplina, sólo nueve (10,71%) de los profesionales respondieron de manera verosímil a las definiciones clásicas, 46 (54,76%) definieron multidisciplina y es de destacar que 17 (20, 24%) confundieron interdisciplina con interconsulta.

Referente a la práctica de actividades interdisciplinarias, se analizaron 52 encuestas encontrando que se atendieron veinte pacientes (31,75 %) en el sector promoción y protección de la salud y nueve (14,29%) en vigilancia epidemiológica y educación para la salud.

En relación a los elementos favorecedores para el desarrollo de la interdisciplina identificados por los profesionales, el 50% de las respuestas se concentraron en: buena integración de los miembros de los equipos, alto grado de conocimiento de parte de sus integrantes de su disciplina, capacitación, visión global y comunicación.

Con respecto a los inconvenientes identificados por los profesionales, fueron desagregados en dos grupos: dependientes de la gestión e individuales o de grupo, resultando entre los primeros, falta de tiempo y falta de comunicación con diez respuestas (34.48%) respectivamente, entre las causas principales. Y en segundo grupo: disputa de poder con trece (39, 39%) y hegemonía del modelo médico con once respuestas (33,33%).

Se expresa la insuficiente preparación de grado recibida por los profesionales. Se visualizan claramente elementos favorecedores al trabajo interdisciplinario, los que deben ser potencializados desde la gestión. En cuanto a aquellos inconvenientes dependientes de la gestión que deben ser tenidos en cuenta dentro del marco institucional para ser solucionados, tanto los inconvenientes individuales como colectivos necesitan un amplio debate que excede los marcos de las instituciones de salud del Gobierno de la Ciudad y los objetivos planteados en el presente trabajo.

Conclusiones

La propuesta para poder lograr la interdisciplina es:

- Realización de ateneos conjuntos, ya que permiten una discusión completa y amplia, sin ataduras, de los casos tratados por el equipo.

- Son importantes también los cursos de capacitación conjunto, en los cuales las patologías sean tratadas con una visión amplia, con la colaboración de todas las especialidades y abiertos a todo el equipo, independientemente de la rama del saber a la cual se dedican

- Todas estas medidas deben trasladarse a la atención del paciente, objeto final de nuestro saber y quehacer al cual se debe aprender a observar como un todo y no como un ser mutilado y disgregado, logrando que toda la preparación anterior (ateneos, cursos de capacitación, encuentros, etc.) llegue a dar los frutos ante la problemática planteada por el sujeto que nos solicita ayuda.

La metodología de trabajo interdisciplinario para enfrentar situaciones complejas responde a la necesidad de lograr una síntesis integradora de los elementos de análisis provenientes de tres fuentes:

El objeto de estudio debe ser un sistema complejo no reducible a la yuxtaposición de fenómenos que respondan al dominio exclusivo de una disciplina. Los estudios disciplinarios correspondientes a aquella realidad compleja serán visualizados desde una disciplina específica. El trabajo interdisciplinario únicamente puede arribar a objetivos concretos con equipos compuestos por profesionales altamente calificados y fieles exponentes de las diferentes disciplinas fuertemente comprometidos a llevar un trabajo a largo plazo que posibilite crear un concepto e idioma en común. No existe trabajo interdisciplinario cuando un especialista de una determinada ciencia, sólo tiene “colaboradores” de las otras disciplinas.

Concluimos entonces, que la interacción entre los profesionales de la salud es un punto que ya no admite discusión y que debe imperiosamente ser incorporada como una práctica normal entre todos los profesionales que ejercen estas disciplinas. Esta práctica mejorará indudablemente la salud y calidad de vida del paciente.

Todo proceso de cambio es causante de crisis y dificultades; estamos ante un inminente cambio en las visiones de las ciencias de la salud, partiendo de nuevos enfoques. Las exigencias requeridas a los integrantes del equipo son: conocimiento, idoneidad, responsabilidad, compromiso, apertura mental, capacidad integradora, solidaridad y vocación de cambio. Los medios para lograrlo son: educación, capacitación profesional continua y apoyo institucional.


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