BOLETIN CIENTIFICO

Asociación de Médicos Municipales de la CBA

Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud

Año 8 - Nº36 - Agosto de 2003


SUMARIO

Mobbing: un nuevo reto para el equipo de salud


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


MOBBING: UN NUEVO RETO PARA EL EQUIPO DE SALUD

María Amato

María L. Celadilla

Silvia Janku

Marta Leale

Helena Salerni

Buenos Aires, julio de 2003

“Ocúpense de los medios y el fin se ocupará de sí mismo”

Gandhi

INTRODUCCION

En el ámbito laboral, donde trascurre una buena parte de nuestras vidas, el acoso moral es una de las grandes amenazas individuales a la que todos estamos expuestos. En los grupos de trabajo pueden surgir confrontaciones entre sus integrantes, pero ello no constituye mobbing. Para que se constituya como tal, es necesario que se ejerza sobre el o los acosados una violencia psicológica extrema, sistemática (al menos una vez por semana) y durante un tiempo prolongado (más de seis meses). Este fenómeno es importante porque produce graves consecuencias sobre las víctimas y el entorno, y ocasiona incremento de los costos. Sin embargo, el abordaje del problema no resulta fácil porque el acosado calla, el acosador no siente culpa y por lo tanto no cambia, el entorno se muestra indiferente, y no existe legislación adecuada (los proyectos de ley no se sancionan o tardan en hacerlo).

El mobbing tiene múltiples sinónimos: acoso moral, acoso psicológico, hostigamiento, psicoterror, persecución encubierta, intimidación en el trabajo, maltrato psicológico, violencia psíquica, etc. Sin embargo, el concepto es más profundo y muy importante para la relación laboral. Una de las varias definiciones expresa: “El mobbing es una modalidad de acoso, laboral o no, que se produce sobre una o más personas, con fines intimidatorios, a través de una agresión sistemática, intermitente y sostenida en el tiempo, orientada a provocar la exclusión social o el abandono del puesto de trabajo y/o de las expectativas personales o profesionales”. Este concepto fue introducido por Leymann a fines del siglo pasado, al evidenciar conductas laborales persecutorias y coactivas, que terminaron con la renuncia o la muerte de trabajadores brillantes y cumplidores.

El mobbing es un proceso de destrucción por una serie de actuaciones hostiles que, aisladamente, podrían parecer anodinas, pero cuya repetición constante tiene efectos perniciosos. Su abordaje es dificultoso por la ausencia de un consenso claro y porque se define por sus efectos sobre la víctima, las consecuencias negativas y la persistencia de la agresión, desestimando los perjuicios de períodos más breves de acoso y las intenciones perversas del acosador. Asimismo, son elementos que identifican al fenómeno: a) la continuidad: la exposición no es temporalmente puntual, sino prolongada en el tiempo; b) el sujeto: suele ser una sola persona; c) la finalidad: es la destrucción, aislamiento, marginación y exclusión de la víctima; d) las conductas: dirigidas a atacar diversos aspectos del acosado como su dignidad, capacidad profesional, vida privada e incluso cualidades físicas y morales; e) la manifiesta injusticia de la situación y de las conductas.

PREVALENCIA Y COSTOS

Numerosos estudios registran la prevalencia de mobbing y los costos que ocasiona. El 9% de 21.500 personas encues-tadas para conocer las Condiciones de Vida y Trabajo en la Unión Europea, refirieron padecerlo (OIT, diciembre de 2000) así como el 16% de los trabajadores españoles económicamente activos (Alcalá de Henares, Madrid). Suecia registró mayor riesgo en los trabajadores del sector salud (24%) y servicios sociales (23%), coincidiendo con los informes del National Institute for Occupational Safety and Health de Estados Unidos. Las personas más expuestas son: trabajadores jóvenes, mujeres, discapacitados, inmigrantes y empleados de sectores de riesgo.

La pérdida generada por licencias médicas secundarias a mobbing fue de 800.000 euros, para burnout de 400.000 y de 300.000 para las malas relaciones laborales (Pastrana). El costo calculado para una empresa alemana de 1.000 empleados es de alrededor de 200.000 DM anuales.

CALDO DE CULTIVO ADECUADO: LAS CONDICIONES DE TRABAJO

Las condiciones actuales de trabajo constituyen el caldo de cultivo ideal para el mobbing: mensajes con valores cotizados y premios a las acciones antiso-lidarias. Tal como lo expresa Delibes: “La civilización nos ha llenado el estómago y nos ha vaciado el corazón”. Vartia demostró que el ambiente laboral de los acosados suele ser competitivo; con altos niveles de exigencia psicológica, con un estilo de gestión autoritario, resolución vertical de las diferencias de opinión, y sin participación en la forma de encarar las tareas o los temas de interés empresarial, los individuos están in-mersos en la preocupación de alcanzar sus propios intereses. Los factores favorecedores de acoso moral son el exceso de trabajo, la falta de autonomía, la monotonía y la incertidumbre.

Los grandes cambios político-económicos y socioculturales de la última década determinaron sentimientos generales de vulnerabilidad, incertidumbre y exclusión social, de los que el médico no es ajeno, así como el incremento de la violencia física y psicológica, alcoholismo, drogadicción, etc. Este es el producto de la globalización con su enfoque neoliberal, privatización de los servicios imprescindibles, ausencia o escasez de recursos económicos para acceder a los mismos, desregulación, desprotección, desempleo, pobreza extrema, miseria e inseguridad social. En Argentina, a pesar del desarrollo económico, la pobreza aumentó por la desigual distribución de la riqueza. 

EL MEDICO Y LA EVOLUCION DE SU ENTORNO

Debemos analizar varios aspectos:

- La medicina y su contexto sociopolítico actual. Los cambios ocurridos cuestionaron las formas de ejercicio técnico y los valores y atributos de la práctica médica. El poder se redimensionó, se reorientó la autoridad técnica, se redistribuyeron sus competencias y se transformó la medicina. Cambió la relación del médico con el saber y el uso de la tecnología, con el paciente y con el equipo de trabajo. La medicina, con sus dos modelos (liberal o privado y asistencial socioepidemioló-gico), coexisten en clara contradicción: los profesionales médicos siguen apegados a viejas fórmulas relacionadas con la práctica “liberal” cuando todos los indicadores marcan el quiebre de esta situación. Paralelamente, aparece una medicina fuertemente tecnificada y más cara, cuyos costos son solventados por organizaciones que se interponen entre el paciente y el médico: el tercero pagador, conduciendo a consecuencias tan nefastas como el redimensionamiento de la relación médico-paciente y la pérdida de la condición del médico como trabajador independiente y jerarquizado.

- Hospitales públicos frente a la crisis. El hospital debió adecuarse para satisfacer las demandas crecientes de los sectores empobrecidos, desempleados y sin obra social, abandonando las estrategias de prevención (OMS 2000). Se ve, asimismo, afectado por la escasez o falta de insumos y el déficit en el mantenimiento de equipos. En resumen, inadecuación entre las posibilidades de la oferta con relación a la demanda de salud.

- Contexto profesional en el hospital público. El médico es un trabajador dependiente que cumple no sólo con el rol que le fue asignado sino que, además, se ve obligado a realizar otras tareas (administrativo, telefonista, asistente social, etc.) en un espacio físico poco confortable, sobrecargado por el incremento de la demanda, la escasez de recursos y tecnología, y amenazado, además, por los juicios de mala praxis. El médico es víctima de los “juegos de poder”, la competitivi-dad, la ausencia de motivación y de un sistema de recompensas y castigos. El estrés se acrecienta frente a la pérdida del poder adquisitivo por reducción de los salarios y de la oferta de empleo, sin embargo no se rebela, muy por el contrario se adapta, se “conforma”, se “enferma” ante esta situación.

- El profesional en las empresas privadas. En su consultorio “privado” el médico se enfrenta a dos problemáticas diferentes: a) la doble lealtad, ante los terceros pagadores y el paciente, y los conflictos generados por el desarrollo de la actividad médica y b) el profesionalismo, como base de la calidad en la prestación de servicios de salud y el delicado equilibrio entre la eficiencia y la equidad.

TIPOS DE ACOSO

a) Ascendente: uno o varios de los subordinados agreden a otro con cargo jerárquico superior. b) Horizontal: el acosador es un compañero con el mismo nivel jerárquico. c) Descendente: (más frecuente) un superior acosa a un subordinado con desprecios, falsas acusaciones o incluso insultos.

FASES DEL MOBBING

Existen cinco fases: fase 0 de atracción-seducción: sin ella no puede producirse mobbing; el acosador aún no ha manifestado todo su potencial violento y queda enmascarado por la seducción que ejerce sobre la víctima y su entorno. Fase 1 o de conflicto: numerosos expertos definen el mobbing sólo a partir de esta fase, que puede pasar desapercibida. La nula o inadecuada resolución del conflicto determina el desarrollo de mobbing. Fase 2 o de acoso moral en el trabajo (acoso propiamente dicho): se produce como consecuencia de comportamientos repetidos, durante largo tiempo y con propósitos hostiles y la intención de perjudicar, castigar y agredir psicológicamente a la víctima. Fase 3 o del entorno: la respuesta del mismo determinará la resolución rápida o la perpetuación del acoso. Fase 4 o de la actuación de la empresa o institución: el acoso puede producirse por la deficiente planificación de las tareas, o bien formar parte del “hacer” empresarial. Fase 5 o de la marginación: culmina con la exclusión del acosado del trabajo (renuncia, despido, jubilación anticipada, retiro voluntario, invalidez, enfermedad psiquiátrica, etc.) y, ocasionalmente, con su muerte (suicidio, accidentes laborales mortales, etc.). Nueva Fase o de la recuperación: el conocimiento de las consecuencias del acoso, la difusión del tema a través de los medios y la aparición de las asociaciones de lucha contra el mobbing, posibilitaron el cambio de actitud de jefes y compañeros que se niegan a ser cómplices y abren la posibilidad de lograr la recuperación física y psicológica del acosado.

ESTRATEGIAS DE ACOSO

 Leymann, definió cinco tipos básicos de actividades de acoso con distintos efectos sobre los acosados, a saber: 1) Reducir las posibilidades de la víctima de comunicarse adecuadamente con otros, incluido el propio acosador: imposibilitar su comunicación, impedirle expresarse, interrumpirle al hablar, insultarla, criticarle sus trabajos y su vida privada, aterrorizarla con llamadas telefónicas, amenazarla verbalmente o por escrito, rechazar su contacto e ignorar su presencia. 2) Evitar que tenga la posibilidad de mantener contactos sociales: no hablarle, aislarla y negar su pre-sencia física. 3) Desacreditar o impedir que mantenga su reputación personal o laboral: calumniarla, ridiculizarla, atribuirle una enfermedad mental, atacar su vida privada o sus creencias políticas o religiosas, sus orígenes y nacionalidad, obligarla a realizar tareas humillantes; controlar su trabajo sin equitatividad o en forma malintencionada; cuestionar sus decisiones, injuriarla o acosarla sexualmente. 4) Reducir la ocupación de la víctima y su “empleabilidad” mediante el descrédito profesional: no asignarle trabajo alguno o sobrecargarla con el mismo, darle tareas totalmente inútiles y/o absurdas, humillantes, inferiores a su capacidad o competencia profesional, o aquellas que exijan una experiencia superior a las competencias que posee, intentando desacreditarla. 5) Dirigidas a afectar la salud física o psíquica de la víctima: obligarla a realizar trabajos peligrosos o nocivos para la salud; amenazarla, agredirla físicamente sin lesiones graves o sexualmente.

PERFIL DEL ACOSADOR

Piñuel y Zabala define al acosador como un individuo con una personalidad psicopática, con alteración del sentido moral y ausencia de culpabilidad: cobarde, mentiroso compulsivo, con gran capacidad de improvisación, mediocre y con complejo de inferioridad; que además necesita del secreto, la vergüenza de la víctima y los testigos mudos. Un mediocre inoperante activo (MIA, González de Rivera). 

PERFIL DEL ACOSADO

Diversos autores han tratado de caracterizar la personalidad del acosado. Para Piñuel y Zabala son personas con elevada ética, honradez, rectitud, y sentido de justicia; autónomas, independientes y con iniciativa; altamente capacitadas por su inteligencia y aptitudes; populares, líderes naturales o con carisma para liderar y con un alto sentido cooperativo y de trabajo en equipo. Otros autores las clasifican en a) Envidiables: personas brillantes y atractivas, que se consideran peligrosas o competitivas y con las cuales el acosador se siente cuestionado por su sola presencia; b) Vulnerables: con alguna peculiaridad o defecto, o simplemente depresivos, necesitados de afecto y aprobación y que son vistos como una “presa fácil” e inofensiva; c) Amenazantes: son activos, eficaces y trabajadores, ponen en evidencia lo establecido y pretenden imponer reformas o implantar una nueva cultura, haciendo sentir al acosador cuestionado y en peligro de perder su liderazgo.

En este apartado es fundamental diferenciar el concepto de víctima de mobbing del denominado “victimismo”, persona que se autocompadece permanentemente y que no sufre en realidad de acoso.

EFECTOS SOBRE EL ACOSADO

El mobbing tiene efectos en cinco niveles diferentes: 1) físico: alteraciones cognitivas y de hiperreacción psíquica, síntomas psicosomáticos de estrés, de desajuste del sistema nervioso autónomo, trastornos del sueño, etc.; 2) psicológico: estrés postraumático, crisis nerviosa, síndrome de fatiga crónica, cambios en la personalidad (obsesión, depresión, resignación) o llegar al suicidio. 3) familiar, social y de las interre-laciones: exclusión y rechazo de los compañeros, intentos de convencerlo para acatar la situación, incomprensión familiar, ruptura de las relaciones, abandono del cónyuge, aislamiento total en lo familiar y social. 4) laboral: su ámbito se encuentra minado por el acosador, no puede desempeñar su trabajo adecuadamente, pedir un traslado o buscar otro. Queda atrapado en una situación profesional imposible; se reduce su autoes-tima y merma la calidad del trabajo por las continuas manipulaciones y acusaciones. 5) económico: reducción del salario por licencias prolongadas, renuncia, retiro voluntario, despido, incapacidad laboral parcial o total; dificultad para conseguir otro empleo y hacer frente a los compromisos económicos y gastos de procesos legales, etc.

Cuando el acosado consulta por un problema de salud, con frecuencia es erróneamente abordado, ya sea porque no refirió al médico la existencia del acoso o porque el profesional desconoce el tema y no lo indagó correctamente. En los hospitales este fenómeno llevaría a la pérdida de la productividad, la sobrecarga de trabajo del resto del equipo y a una práctica asistencial de calidad inadecuada. Sin embargo, no existen estudios definitorios para conocer la situación real del mismo y su impacto en el ámbito hospitalario, debido a que estos hechos no son analizados con la debida seriedad y que los acosados raramente los denuncian. ¿Qué puede hacer el acosado para defenderse?: reconocer el problema, denunciar el acoso psicológico, buscar aliados, ser valiente y luchar sin odio y sin violencia. 

LEGISLACION Y ALGO MAS

Numerosas investigaciones y estudios han abordado las “condiciones de trabajo” desde el punto de vista de la seguridad y la salud en el mismo, por ejemplo: la Rerum novarum de León XIII (1891) defendió la dignidad y el respeto de la persona en el trabajo. Luego de la Segunda Guerra Mundial, el derecho al trabajo fue reconocido en todas las declaraciones internacionales de derechos (Declaración de Filadelfia, 1944). La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), reconoce el derecho al trabajo y a las condiciones satisfactorias del mismo (artículo 23); tres países de la Unión Europea tienen legislaciones vigentes sobre este problema del acoso: Suecia (1993), Francia (1999) y Bélgica (2001), etc. Nuestra legislación no contempla la solución definitiva de los problemas que surgen con los nuevos modelos de gestión importados por la globalización. Sin embargo, existe un proyecto de ley de la senadora Beatriz Raijer (Proyecto de ley 98/01 sobre violencia laboral en la República Argentina. Senado de la Nación) que, sin lugar a dudas, constituye el primer paso en el camino de una solución o por lo menos de la reducción de la violencia a la que se expone a diario el trabajador, que en nuestro enfoque particular es el trabajador de los servicios de salud.

TEST PARA DETECTAR ACOSO MORAL EN EL EQUIPO DE SALUD DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

Objetivo: registrar la existencia de acoso moral en el trabajo entre los integrantes del equipo de salud, mediante la aplicación del test para saber si sufre mobbing (Iñaqui Piñuel y Zabala).

Diseño, población y métodos: estudio preliminar, descriptivo y de corte transversal, en una muestra no probabilística e intencional. Al cuestionario original se le incorporaron una serie de ítems tendientes a conocer el sitio de trabajo y algunos datos personales necesarios para el análisis. Se consideró “test positivo” cuando los encuestados hubieran circulado como padecida una o más de las situaciones relatadas.

Se distribuyeron 150 cuestionarios autoadministrables durante junio de 2003 (11% a asistentes a los cursos de la Asociación de Médicos Municipales, 49% al personal de salud de dos hospitales generales de agudos y 30% a otros integrantes del equipo de salud mediante el uso del correo electrónico). Porcentaje de rechazo (no respuesta) 5,3%.

Resultados: se analizaron 142 encuestas. La edad media de los encuestados, su mediana y el modo fue de 46 años (25 a 67); 95 mujeres y 47 varones; 79,6% (n=113) médicos de diferentes especialidades y 20,4% (n=29) personal no médico. Según el lugar de trabajo, los encuestados se desempeñaron exclusivamente en: hospital público 37% (n=53), medicina prepaga: 10% (n=14) u obra social: 9% (n=12); o en hospital público más: a) consultorio particular: 24% (n=34) o b) obra ocial: 20% (n=29).

Un 29,6 % (n=42) de los tests fue positivo. El acoso moral se padece en el hospital público 22% (n=116). Ninguno lo padeció en su ámbito personal ni consultorio particular. El sexo femenino (34%) y el personal no médico (41,5%) fue el mayoritariamente acosado (gráfico 1). La frecuencia de respuestas positivas del test demuestra que las estrategias de acoso más utilizadas son: desvalorización, minusvaloración, desaliento de la iniciativa, deterioro de la imagen, exageración del error y el uso de consignas cambiantes. En el cuadro 1 se detallan las estrategias más utilizadas en relación personal médico/no médico registradas en el presente estudio En el cuadro 2, las 10 situaciones que con mayor frecuencia fueron marcadas como “padecidas”.

La comparación con el test de “Las cinco maniobras principales para destruir un buen profesional” (Leymann), muestra que nuestros resultados se corresponden en orden decreciente de frecuencia con las categorías: C (desacreditar o impedirle mantener su reputación personal o laboral) y D (reducir su ocupación y su empleabilidad mediante la desacreditación profesional), y en menor medida con la A (reducir las posibilidades de comunicarse adecuadamente con otros, incluido el propio acosador) y en la B (evitar que tenga la posibilidad de mantener contactos sociales).

Nuestros resultados no son comparables con otros estudios, pues difieren en el diseño, la cultura y las características del trabajo sanitario en Argentina. No obstante, hemos evidenciado la existencia de acoso moral al igual que fuera registrado en Suecia (24% de los trabajadores del sector salud y 23 % de los de servicios sociales) y validados por los informes del National Institute for Occupational Safety and Health de Estados Unidos (mayor riesgo de sufrir situaciones de violencia en el personal de salud). Por lo tanto, este podría ser el punto de partida para diseñar nuevos estudios que permitan registrar la prevalencia de mobbing en nuestro medio y analizar el peso de otras variables que puedan estar involucradas en el desarrollo del mismo.

Conclusiones: a) Se registró un alto porcentaje de acoso moral en el trabajo; b) mayoritariamente, ocurre en el hospital público; c) proporcionalmente, es mayor en personal no médico y del sexo femenino; d) El acoso moral es solapado o encubierto, sin agresiones físicas o psíquicas directas, a excepción de un caso de acoso sexual; e) La estrategia más utilizada fue la intimidación, con algunas diferencias: el personal médico fue sometido a estrategias tendientes a desacreditar su imagen profesional y a desalentarlo profesionalmente y, al no médico se lo limita en la comunicación con el resto del personal, se le dan consignas cambiantes y se lo sobrecarga de trabajo.

PROPUESTA

1) Diseñar una política por escrito para prevenir, detectar o erradicar el mobbing y mejorar las condiciones laborales. Crear un Comité de Riesgo, con la formación e información necesarias para efectuar un diagnóstico de situación, determinar cuál es la fase de acoso imperante y los factores de riesgo en los distintos servicios. Este Comité deberá trabajar en equipo multidisciplinario e interdisciplinario, permitiendo la incorporación de personas motivadas; 2) Capacitar a todo el equipo de salud, mediante charlas, talleres, jornadas, folletería, etc; 3) Implementar estrategias de prevención y educación continua: mejorar los sistemas de liderazgo y conducción; facilitar la formación de los jefes en la mediación y el manejo de la dinámica grupal; asesorar a jefes y afectados sobre la mejor manera de resolver situaciones violentas o agresivas; abordar los conflictos en forma inmediata o a corto plazo través de la intervención de un equipo multidisciplinario o terapia grupal; crear la interrelación con comités de otros hospitales, autoridades de Salud Pública, gremios y directivos del hospital.


SINTESIS BIBLIOGRAFICA

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(Nota: Se recomienda la lectura de las 174 citas bibliográficas de la monografía original, disponible en el Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud, Pacheco de Melo 2034, Capital Federal. Tel. 4805-1723).

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