BOLETIN CIENTIFICO

Asociación de Médicos Municipales de la CBA

Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud

Año 10 - Nº44 - Mayo de 2005


SUMARIO

Accidentes de transito, un problema sanitario


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ACCIDENTES DE TRANSITO, UN PROBLEMA SANITARIO

 

Dra. Susana Barbeito

Dr. Roberto Pereyra

Lic. Mirta Sánchez

Dr. Horacio Vaccaro

 

Sembramos una costumbre y cosechamos un hábito

sembramos un hábito y cosechamos un carácter

sembramos un carácter y cosechamos un destino

Bhagaban Sri - Sathya Sai Baba

 

RESUMEN

En la Argentina mueren anualmente casi 10.000 personas víctimas, de accidentes de tránsito. En la actualidad esta problemática es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una epidemia oculta. Esto nos alerta sobre que debemos tener conductas coherentes no sólo en la prevención sino también en educación a todos los niveles de la sociedad, comenzando con los niños y manteniendo campañas dedicadas a la educación vial sostenidas en el tiempo a fin de lograr resultados que disminuyan las altas tasas de mortalidad y morbilidad.

Se siguieron pautas estándar de salud pública y epidemiología para prevenir accidentes en cuanto al abordaje del tema. Se estableció que debían considerarse las acciones entre : a) huésped (humano); b) agente (vehículo); c) medio ambiente (ruta de circulación).

Se identificaron así los factores intervinientes antes, durante y después del accidente que generan las lesiones (debidas a múltiples causas que los provocan o los facilitan como el alcohol, drogas, fatiga, condiciones de seguridad del vehículo, mal señalamiento, iluminación y estado de los caminos). Como consecuencia se generan importantes gastos en rehabilitación por lesiones, severas tanto físicas como psíquicas.

El accidente (trauma) es una enfermedad prevenible, por eso debemos evitar las connotaciones de falta de previsión y control,  contraproducentes desde el punto de vista de la prevención. La siniestralidad vial es una enfermedad social, endémica, cuyo principal “agente patógeno” es la falta de educación en valores/cultura preventiva y en el comportamiento humano de la circulación por la vía pública. Sus consecuencias afectan el “tejido social”.

El funcionamiento de un Consejo de Seguridad Vial formado tanto por sectores oficiales como privados, muestran una gran voluntad, pero con escasos resultados en las estadísticas. Falta fuerza política para que las acciones y los controles sean efectivos.

 

INTRODUCCION

Los accidentes de tránsito constituyen una pesada carga para un país o comunidad en lo que respecta a pérdida de vidas humanas y discapacidades que ocasiona en la población económicamente activa.

Se producen diariamente en el mundo tres mil muertos por día y un número equivalente de familias afectadas, 15.000 discapacitados de por vida y 140.000 personas con trau-matismos corporales y emocionales irreversibles. Se puede definir esta situación como una epidemia que crece junto con el parque automotor y la falta de acción de las autoridades competentes.

En la Argentina mueren casi 10.000 personas, víctimas de accidentes de tránsito, según datos de 2003; con un récord de 31 diarias durante diciembre del mismo año. Si contabilizamos los 76.564 muertos de los últimos 10 años, es como si se cayera un avión con 140 personas a bordo todas las semanas.

Es la primera causa de muerte de argentinos entre 1 y 34 años. Las cifras de muertos son elevadísimas, comparadas con las de otros países, llegando a tener 8 o 10 veces más víctimas fatales que en la mayoría de los países desarrollados, en relación al número de vehículos circulantes. Esto no pareciera alcanzar para instalar el problema en la sociedad ni en la clase dirigente y considerarla una patología social, que requiere presupuesto, esfuerzo y dedicación como la lucha contra el cáncer o el sida. En la actualidad los accidentes de tránsito son considerados por la Organización Mundial de la Salud como una epidemia oculta.

“Los traumatismos causados por el tránsito se pueden prevenir, siempre y cuando se reconozca que constituyen un grave problema de Salud Pública, y los gobiernos y otras instancias adopten las medidas necesarias para prevenirlas” (Jong-Wook. Director General de la OMS).

El Dr. Jorge Florentino (jefe del departamento de Urgencias del hospital de Niños Ricardo Gutiérrez) propone desarraigar el popular término accidente de los ámbitos académicos, técnicos y populares, ya que el azar o el destino no intervienen en la producción de estos eventos. En el momento de los hechos, se dan muchas explicaciones (algunas reales, otras no tanto) pero que suelen poner siempre el acento en que la culpa del accidente está en "los otros". Rara vez se analiza la conducta en el tránsito en primera persona.

El trauma es una enfermedad prevenible, por eso debemos evitar las connotaciones de falta de previsión y control, que son contraproducentes desde el punto de vista de la prevención. Prevenir sigue siendo mejor y más económico que curar o lamentar. Recordemos que por cada peso que se invierte en prevención se ahorran cinco en concepto de tratamiento curativo. No podemos seguir escogiendo los tratamientos más largos, tristes y costosos.

 

DEFINICIONES

Accidente: suceso eventual o acción del que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas (Real Academia Española).

El accidente es un suceso eventual, inesperado y por lo general desagradable; la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo definió en 1958 como “un acontecimiento fortuito, generalmente desgraciado o dañino, o aun como acontecimiento independiente de la voluntad humana, provocado por una fuerza exterior que actúa rápidamente y que se manifiesta por un daño corporal o mental. Etimológicamente viene del latín accidens: que ocurre”.

Accidente de tránsito: es un suceso imprevisto ocurrido por la interacción inadecuada de los factores constitutivos del sistema vial (humano, vehículo, camino), que normalmente provoca grandes pérdidas humanas y materiales.

Trauma: daño intencional o no intencional causado al organismo por su brusca exposición a fuentes o concentraciones de energía mecánica, química, térmica o radiante que sobrepasan su margen de tolerancia, o factores que interfieren con intercambios de energía en el organismo, como la ausencia de elementos esenciales para la vida como el calor y el oxígeno (Modificado de Robertson, L.S, Injuries. Causes, control estrategies and public policy. Massachusetts, Lexington Books, 1983 - Comité de Prevención SAMCT).

Prevención: conjunto de acciones y medios -actos técnicos, educativos y sanitarios, medidas legales, ingeniería sanitaria, etc.- que tienen como objetivo la promoción, protección y recuperación de la salud individual y colectiva (Comité de Prevención SAMCT).

Cultura vial: es el comportamiento personal de acuerdo a principios morales y éticos que permite convivir en la vía pública, respetando al prójimo.

Educación vial: es el conocimiento e ilustración teórica de normas y símbolos que regulan el funcionamiento del tránsito vehicular.

Peatón: nuestro idioma es rico en vocablos para identificar a la persona que se desplaza caminando. Así tenemos los términos peatón, caminante, paseante, transeúnte, viandante. El vocablo que mayormente se utiliza entre nosotros, peatón, es en realidad un galicismo que proviene del francés piéton: soldado a pie.

“Peatón es la persona que anda a pie por la vía pública, incluyendo a los niños, impedidos o todas aquellas personas que circulan por la vía utilizando aparatos especiales, no comprendidos en las definiciones de vehículos”.

Educación vial del peatón: la educación vial de todos los usuarios de las vías públicas es de suma importancia. Tabasso, al destacar la importancia de la educación vial, señala que “la propia naturaleza técnica del Derecho Vial y de la actuación subjetiva dentro de él determinan que éste tenga una vertiente pedagógica ineludible”. Y en seguida sostiene que “el manejo en la vía pública -en su integral y compleja dimensionalidad- no es un elemento que se pueda, a esta altura de la evolución, adquirir osmótica e inconscientemente del contexto socia”, sino que es algo que requiere ser intencional y conscientemente “aprendido” tanto por el conductor como por el peatón.

Agrega el especialista que “la educación del peatón es fundamental y debe estar dirigida primordialmente a su concientización sobre el peligro concreto, inminente y enorme que lo rodea en la vía”.

En relación con el automovilista, la cuestión es muchísimo más delicada porque es quien introduce el mayor factor de riesgo en la vía, al grado que el automóvil, en sus manos, ha sido calificado como “arma mortal” (Weston) y “arma homicida” (Cal y Mayor).

La creación de carreras especializadas en seguridad vial o la incorporación de una cátedra de Derecho del Tránsito en las universidades del país, sería igualmente de gran ayuda.

Seguridad vial: es un conjunto de normas jurídicas, cuyo objetivo apunta a la protección de transeúntes y conductores, es decir de todos los usuarios de la vía pública. La finalidad es:

- Lograr la seguridad en el tránsito y la disminución de daños a personas y bienes.

- Educar y capacitar para el correcto uso de la vía pública.

- Dar fluidez al tránsito, tendiendo al máximo aprovechamiento de las vías de circulación.

- Preservar el patrimonio vial y vehicular del país.

- Disminuir la contaminación del medio ambiente proveniente de los automotores.

La prevención organizada permite establecer proyectos mediante estadísticas confiables.

 

FACTORES DE RIESGO

Deben considerarse las acciones entre :

- Huésped: humano

- Agente: vehículo

- Medio ambiente: ruta de circulación

 

A) Huésped

Alcohol: las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal; genera una falsa sensación de seguridad que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito. Por lo menos en uno de cada dos muertos en accidentes de tránsito en el mundo, está presente el alcohol. Los efectos del alcohol no desaparecen ni con la ingestión de café ni con la acción de darse un baño, ya que la eliminación del alcohol se produce a través de la oxidación, proceso que requiere tiempo y que no puede ser apresurado o influido, por lo que practicar este tipo de actividades sólo convierte al conductor en un hombre ebrio, pero despierto.

Las alteraciones empiezan a aparecer cuando la concentración de alcohol en la sangre sobrepasa de 0,15g%.  Esta concentración produce:

- Retardo en los reflejos.

- Disminución de la visión periférica. Por lo cual, es frecuente que originen arrollamiento, al no distinguir a las personas o colisiones con vehículos que viajan a su lado.

- Disminución del juicio crítico, de manera que no saben distinguir lo bueno de lo malo.

- Disminución de la sensibilidad general, que le oculta las vibraciones del vehículo; esto hace que conduzca a velocidades exageradas, cuando él cree que viaja lentamente.

En la actualidad no existe un mecanismo, fórmula o guía para saber cuánto alcohol uno puede beber y estar en los niveles permisibles para tomar el volante, ya que la cantidad de alcohol, el peso corporal, el sexo, la edad y el metabolismo varían entre persona y persona, por lo que se hace imposible saber cuál es la dosis perfecta para mantenerse cuerdo a la hora de manejar un vehículo a velocidades normales.

Medicamentos: la conducción de un vehículo coloca al conductor en la posición de usar todas sus facultades y funciones psíquicas, que se ven alteradas por el uso de algunos medicamentos por ejemplo psico-trópicos, sedantes, hipnóticos, antisicóticos, antitusivos, antialér-gicos, antihistamínicos, anticonvul-sivantes, etc.; muchos actúan sobre el sistema nervioso central, disminuyendo la destreza de movimientos.

Fatiga y sueño: al circular cansado es difícil mantenerse atento y eso lleva a cometer errores o, lo que es más peligroso, a asumir mayores riesgos. En ese sentido, las estadísticas oficiales indican que la fatiga y el sueño son la cuarta causa de accidentes de tránsito en el país.

Adolescencia: el adolescente se enfrenta a cambios “dramáticos” en su cuerpo, en sus vínculos, y a nivel intrapsíquico. “Dramáticos”, porque los logros evolutivos no son inocuos ni lineales, Granel establece que los accidentes se producen cuando el sujeto enfrenta un cambio que no está en condiciones de asumir, tal es la situación en cuanto a los cambios que debe enfrentar desde la pubertad con relación a su cuerpo, a su rol, a sus vínculos, a su sexualidad, etc.

 

B) Vehículo

Las medidas de seguridad fundamentales para los vehículos son:

- Uso del cinturón de seguridad

- Sostén para la cabeza

- Volantes que absorban la energía

- Parabrisas no astillable

- Encendido de las luces bajas durante el día

Transporte de niños: ubicación de los niños en el asiento trasero hasta los 10 años; silla de transporte del niño menor.

 

C) Medio Ambiente

Los factores de riesgo del medio vial y ambiental se clasifican en físicos, informativos y operativos:

Físicos

- Estado de la calzada, en lo que se refiere al ancho y estado de su superficie (pozos), relación inversa entre el ancho de la calzada y la frecuencia de accidentes.

- Disminución de la resistencia de la superficie al deslizamiento, como ocurre en los días de lluvia.

- Mal estado de las banquinas.

- Presencia de obstáculos fijos cercanos a la ruta, como postes o árboles.

Informativos

- Presencia de guardarrieles.

- Mal estado de las señalizaciones.

- Falta de demarcación.

- Propagandas distractivas.

- Falta de demarcación de los carriles.

- Falta de demarcación de velocidades máximas, pero también mínimas en las rutas.

- Presencia de polvo, niebla, humo.

- Presencia de animales sueltos.

Operativos:

- Mal funcionamiento, o ausencia de semáforos.

- Ausencia de cruces peatonales.

- Iluminación.

- Recurso de auxilio inmediato en caso de accidentes

 

IMPACTOS

Las consecuencias físicas, psíquicas, emocionales y económicas afectan de manera evidente a los individuos accidentados, pero también a su entorno familiar y afectivo y al conjunto de la sociedad. Por dramático que sea, el costo de los accidentes nunca es estrictamente individual ni familiar. Hay un fuerte costo social que se paga además por cada accidentado: actuación de equipos de emergencia, internación, tratamiento, derivaciones para diversos tratamientos, recuperación o discapacidades diversas, muerte.

Cuando se desarrolla un análisis profundo de las consecuencias de la siniestralidad vial de una sociedad, bajo la “lente” de la OMS uno descubre que en la consideración de esta verdadera “endemia social” existen numerosas víctimas físicas (muertos y heridos) y psíquicas. Las consecuencias son enormes en la afectación del “tejido social”. Muertos, heridos graves, disminuidos físicos, núcleos familiares destruidos, y muchísima gente afectada psíquicamente (en muchos casos de por vida) como víctima directa, colateral o “victimario” (la otra víctima).

Una de las formas de violencia social más representativa que enfrenta nuestra sociedad son los accidentes de tránsito.

Por cada fallecido en accidentes de tránsito, resultan:

- 3 personas con alguna discapacidad permanente.

- 75 personas con alguna discapacidad temporaria.

- 120 internaciones.

- 500 lesionados.

 

PREVENCION

Encarar la prevención es considerar supuestos básicos e imprescindibles:

- Conocimiento de la problemática para anticiparse a los acontecimientos.

- Educación, prevenir es siempre educar.

- Planificación progresiva, continua y sostenida en el tiempo.

- Evaluación continua, reformulación de estrategias.

Todo mensaje de prevención necesita ser recepcionado eficientemente para producir un cambio de comportamiento. Una de las maneras en que la prevención de accidentes de tránsito se manifiesta con mayor presencia son las campañas de prevención. Más que informar, comunicar es cambiar los hábitos o los comportamientos. Los planificadores sanitaristas deberían buscar el cambio en las políticas públicas, que son las que pueden aportar el soporte para que se adopten comportamientos más saludables y se arraiguen genuinamente en la sociedad. La prevención en salud tiene grandes implicaciones económicas y sociales; es en este campo donde se destina mucho dinero y programas específicos.

“El concepto de accidente como un hecho casual, no premeditado, imprevisible hace que la gente atribuya un accidente a:

- El accidente es producto del azar.

- El accidente es una fatalidad.

- No se pueden evitar todas las causas.

- Dios lo quiso así.

- Los accidentes son accidentes.

- Es el riesgo de vivir.

- Los sistemas de seguridad son incómodos.

- Es el destino de cada uno.

- A mí nunca me pasó nada.

- A mí no me va a pasar.

Esta forma de resignación conspira directamente contra la posible instrumentación de medidas de prevención”.

Un aspecto importante es la falta de conciencia y de conocimiento, es decir, la tendencia generalizada a creer que los accidentes siempre les ocurren a los demás. En este sentido, debería educarse a la gente para que evite la aceptación resignada de los riesgos y conozca el rol que debe cumplir en la vía pública para no correr peligro. Otro de los obstáculos es que la prevención de accidentes no se ha convertido aún en una cuestión de Estado. Botta Bernaus (XIII Congreso de Vialidad y Tránsito, octubre de 2001, Argentina), señaló que nuestro país tiene tendencia a legislar, pero escasa efectividad para exigir el cumplimiento de lo legislado: “Hay tal multiplicidad legislativa que existe una ley nacional, una provincial y una ordenanza municipal con diferentes contenidos. Tenemos pasión por incorporar cualquier medida que suene en el mundo como efectiva”.

El especialista dijo que las campañas de educación vial en nuestro país son esporádicas y con escaso fundamento científico. “Se elabora una campaña, se lanza y cuando se termina, el dinero desaparece, por ende no estamos colaborando esencialmente con la educación y la formación”.

Un Programa de Seguridad Vial comprende las siguientes etapas:

- Educación

- Normativa

- Prevención

- Control

- Sanción

Los traumatismos por accidentes de tránsito son uno de los principales problemas de salud pública y de desarrollo en el mundo, y afectan de forma desproporcionada a determinados grupos vulnerables de usuarios de la vía pública.

Es fundamental que los programas de prevención estén respaldados por un firme compromiso político. Corresponde a los gobiernos una función particular a la hora de crear las condiciones que favorezcan la seguridad vial. En la seguridad vial se pueden considerar unos pasos sucesivos que tienen por objeto, respectivamente, evitar los accidentes, evitar o disminuir las lesiones cuando se han producido; así pues, parece lógico diferenciar distintos tipos de seguridad vial, según el objetivo que se pretenda.

Dentro de la clasificación que utiliza la OMS cuanto trata de la prevención de las enfermedades, siguiendo los escalones que anteriormente diferenciábamos en cuanto a la seguridad vial y tomando como punto de referencia el accidente, se pueden diferenciar cuatro tipos de seguridad vial: primaria, secundaria, terciaria y cuaternaria.

Seguridad primaria: pretende evitar que se produzca el accidente, y lógicamente son medidas que actuarán antes que éste ocurra.

Seguridad secundaria: cuando se ha logrado evitar el accidente se trata de conseguir que no se produzcan lesiones o que sean lo más leves posibles. Estas medidas consisten fundamentalmente en evitar o proteger las partes lesivas del vehículo -volante, tablero, salientes, etc.-; o de la vía -obstáculos próximos, barreras, postes, etc-; conseguir que la energía liberada en el impacto se disipe -carrocerías con deformación progresiva-; evitar que los ocupantes queden atrapados -habitáculo indeformable-; y la utilización de mecanismos específicos de protección -cinturón de seguridad, bolsa de aire, casco en las mo-tocicletas, etc.Todas esta unidades muestran su operabilidad y utilidad mientras ocurre el accidente.

Seguridad terciaria: el accidente ha ocurrido y se han producido lesiones; este tipo de seguridad tiene como objetivo conseguir una atención rápida y eficaz de las mismas. Las medidas consisten fundamentalmente en aplicación de primeros auxilios a las víctimas -aunque para ello sería necesario que las técnicas básicas fueran conocidas por la totalidad de los ciudadanos-. Evacuación rápida de las víctimas a centros preparados para atender las lesiones existentes; medios de transporte suficientemente equipados y con personal capacitado; preparación de profesionales en estas materias; actualización de medios técnicos, etc. Estas medidas se ponen en marcha después de ocurrido el accidente.

En los accidentes de tránsito se ve, con relativa frecuencia, que pese a los esfuerzos realizados en la atención de las lesiones, no se consigue la restitución integral de las víctimas, al quedar diversas secuelas tras la curación de las lesiones, y, por ello, se hace precisa la existencia de la seguridad cuaternaria, cuyo fin es la recuperación de estas secuelas y la total reinserción social de los heridos.

Esta rehabilitación no debe entenderse exclusivamente desde el punto de vista físico, sino que muchas veces, dadas las características de las víctimas, -jóvenes y con un buen estado de salud previa al accidente- y lo que representa el accidente, será necesario una rehabilitación psíquica.

 

CONCLUSIONES

- Monitorear mejor las lesiones no fatales, detectar nuevos problemas y fijar prioridades.

- Promover la investigación de los problemas prioritarios y emergentes.

- Implementar programas y políticas más efectivas.

- Continuar los esfuerzos para reducir la conducción de personas alcoho-lizadas y disminuir las muertes y lesiones relacionadas con ello.

- En adolescentes, promover estrategias que desalienten el beber y otras conductas riesgosas como la velocidad, y alentar el uso de cinturones de seguridad.

- Extender la seguridad de los peatones, especialmente niños y ancianos, a través de soluciones de ingeniería que reduzcan la exposición al tránsito y permitan el cruce seguro de las calles.

- Alentar conductas responsables en los peatones, como por ejemplo: cruzar con luz verde, sobre senda peatonal, no utilizar telefonía móvil, mirar atentamente y respetar las señales de tránsito.

- Llevar a cabo investigaciones bio-mecánicas para comprender mejor las lesiones no fatales (cerebrales y médula espinal) como estrategia de prevención.

- Desarrollar un sistema amplio de vigilancia epidemiológica

Se necesita un plan sostenido que permita:

- Asumir la seguridad vial como una política de estado.

- Elaborar, implementar y efectuar el seguimiento de un programa de acción consensuado con el aporte de las organizaciones públicas y privadas con experiencia en el tema.

- Asignar recursos específicos para la actividad dentro del presupuesto nacional y auditar su utilización.

- Definir la autoridad efectiva de aplicación y coordinación.

La relatividad de los datos nos lleva a enfatizar la imperiosa necesidad de crear un registro unificado de trauma, dependiente de una entidad oficial pero con la participación de todos los sectores públicos y privados involucrados. Solamente mediante un registro centralizado se podrá conocer acabadamente nuestra realidad.


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