Suplemento del Diario del Mundo Hospitalario

BOLETIN CIENTIFICO

Asociación de Médicos Municipales de la CBA

Instituto para el Desarrollo Humano y la Salud

Año 8 - Nº34 - Abril de 2003


SUMARIO

Impacto de los contaminantes ambientales en la salud y el desarrollo de los niños


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Impacto de los contaminantes ambientales en la salud y el desarrollo de los niños

Por

Dra. Stella Maris Gil

Dr. Héctor Cairoli

Dra. Mabel Barzini

Dra. Graciela Chimera

Dr. Pablo Fronti

Dr. Ricardo Leone

Dr. Leopoldo Lonegro

Dr. Claudio Mazzeo

Dra. Isabel Plana

INTRODUCCION

“No hemos heredado el mundo de nuestros padres, sino que lo hemos tomado prestado de nuestros hijos”  

Para proteger la salud y velar por el bienestar de los niños es necesario enfrentarse a varios problemas y tendencias ambientales como el recalentamiento del planeta, el agotamiento de la capa de ozono, la contaminación del aire, los desechos peligrosos, la exposición a productos químicos tóxicos y plagui-cidas, el saneamiento insuficiente, la falta de higiene, el agua y los alimentos no aptos para el consumo, y la vivienda inadecuada.

La creciente preocupación popular por los efectos ocasionados por la contaminación medioambiental en la salud1,2 contrasta con la carencia de una formación médica académica sobre el tema en el pre y postgrado, y con la escasa información y divulgación en los libros de medicina general y pediátrica3, 4.

Las nuevas situaciones exigen una modificación en la prioridad de los objetivos de la Pediatría, adquiriendo cada vez mayor importancia la protección y la promoción de la salud, por lo que el pediatra ha de asumir, cada vez con más compromiso, estas funciones. Es necesario que la comunidad pediátrica cultive la conciencia para conocer mejor los efectos reales de la polución medio ambiental, diagnosticar correctamente las patologías asociadas, proteger adecuadamente a nuestros niños y mejorar la salud de las generaciones actuales y venideras.

En 1992 se lanzó el Programa 21, un plan mundial para “promover el desarrollo sustentable”, aprobado en Río de Janeiro, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED) durante la “Cumbre para la Tierra”.

Se declaró la prevención de la contaminación ambiental como un elemento vital de la sustentabilidad. Su principal intención es la protección de la infancia del mundo, la que representa los recursos intelectuales, sociales y económicos del futuro.

La prevención promueve la susten-tabilidad, ya que protege a los grupos vulnerables, afronta situaciones de riesgo para la salud y el medio ambiente, desarrolla recursos humanos, y educa y fortalece comunidades. Más de las dos terceras partes de la población infantil tienen su salud y sus vidas amenazadas por riesgos del medio ambiente en sus casas, en sus escuelas, en los lugares donde juegan y en donde trabajan1, 5.

A nivel mundial, el determinante más importante de la morbimortalidad infantil es la pobreza. Ésta genera diversos factores medioambientales negativos (biológicos, conductuales y psicosociales), que desencadenan en una salud deficiente y dan origen a numerosas enfermedades asociadas. Los hechos socio-económicos actuales nos brindan un ejemplo: los elevados índices de desocupación y la creciente pauperización generaron una nueva modalidad de subsistencia: el “neocirujeo”. Cada día, cerca de 40 mil personas (“desfile nocturno” de adultos, adolescentes y niños) se sumergen en las bolsas de la basura, no sólo en busca de cartón y papel sino de restos alimentarios que le permitan mitigar el hambre.

La indiferencia hacia estos grupos, o lo que es peor, la “pseudo organización” (vacunación, separación de residuos en bolsas de colores, etc.) supone un elevadísimo riesgo para su salud y la de todo el medio ambiente, favoreciendo la marginación, la ignorancia, la destrucción de la autoestima, la pobreza y la violencia.

Como se declaró entonces en la UNCED de 1992:  “el comercio de desperdicios, constituye un problema internacional, que contribuye gravemente a la intoxicación ambiental y requiere de soluciones de cooperación internacional”.

La carencia de una política sanitaria y ambiental atenta severamente contra el desarrollo sustentable, permitiendo que esta generación de “niños de la basura” sea víctima, con un potencial futuro: el de repetir situaciones y modelos culturales actuales.

El término “justicia ambiental”, creciente en los movimientos ambientalistas de los Estados Unidos, debería ser un reclamo internacional, un llamado a las conciencias gubernamentales y una lucha por los derechos a un ambiente más limpio y una vida más saludable.

SITUACION AMBIENTAL EN LA ARGENTINA

La cantidad de agentes ambientales con capacidad de afectar negativamente la salud de los niños crece mucho, tanto cuanti como cualitativamente.

Las autoridades de Salud de la Argentina han puesto poca atención en proteger a nuestra infancia. La causa probable de esta omisión es el desconocimiento, tanto del sector gubernamental como del no gubernamental, de los efectos que producen los contaminantes ambientales sobre la salud de los niños.

Existe una escasez notoria en la asignación de recursos económicos y una falta (y a menudo postergación) de decisiones para poder evaluar adecuadamente estas cuestiones. Las políticas emergentes de los conocimientos científicos son en general inconsistentes. Los lineamientos sanitarios en la Argentina, sobre todo en la última década, han descuidado estos tópicos. La mayor parte de los profesionales de la salud rechaza verse involucrados en procesos políticos; sin embargo, es desde este ámbito de donde deben partir la líneas rectoras.

La situación en nuestro país es muy compleja, sobre todo debido a la carencia y dispersión de datos en relación con la morbimortalidad de origen ambiental. Aun cuando se habla de investigación científica pediátrica en hospitales de alta complejidad, es posible observar que el tema ambiental permanece ausente en las actividades de aquellos. A modo de ejemplo, en un artículo reciente donde se mencionan 99 proyectos de investigación aprobados en un hospital pediátrico de alta complejidad del país, no se menciona ni un solo proyecto en salud ambiental6.

Todavía no existe plena conciencia acerca de la importancia en la calidad de vida en su impacto sobre la salud y el bienestar de los niños, no solamente para ellos sino para el conjunto social. Aspectos como salud, educación, trabajo, vivienda y saneamiento ambiental no son prioridades actuales. El ambiente físico y social en la niñez recibe poca atención y cada vez hay más sectores con pobreza y enfermedad, acentuada por las crecientes disparidades sociales.

Las acciones ambientales útiles como inmunizaciones, control de enfermedades diarreicas, intentos de control de enfermedades respiratorias, promoción de la lactancia materna y de la planificación familiar, son pasos útiles y necesarios pero insuficientes.

En la llamada Cumbre Mundial por la Infancia, en 1990, se fijaron 27 metas, que son básicamente objetivos ambientales como el acceso al agua potable y a los servicios sanitarios, reducción de la desnutrición, protección contra el riesgo y víctimas de guerras, etc8. Nuestro país adhirió a dicho manifiesto.

Mucho se ha dicho pero poco es lo que se ha hecho. Tal situación se repite a nivel mundial. En una publicación reciente del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas, el Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan remite un informe con un análisis detallado sobre el progreso logrado durante la última década en la ejecución del Programa 21, sentenciándolo como “un buen plan pero con una débil aplicación”, y presenta sugerencias sobre cómo la comunidad internacional puede volver a enfocar sus esfuerzos para alcanzar las metas dispuestas 9.

Al analizar la mortalidad infantil en América se ve una disminución en algunas naciones y un aumento en otras, entre las que figura Argentina. Los países que tuvieron más éxito son aquellos que apuntaron a modificar las variables ambientales perjudiciales como el analfabetismo, la maternidad precoz, condiciones de higiene, etc.

Los determinantes biológicos y psicoso-ciales plantean dificultades extraordinarias para su superación, ya que se relacionan con conductas de riesgo particulares, como ciertas dietas, hábitos, accidentes y violencia. A estos se agregan exposiciones ambientales variadas con posibles efectos sobre la salud y migraciones forzosas debido a situaciones insustentables en el lugar de origen, generalmente violentas y de las cuales los niños son las principales víctimas.

El área industrial de Dock Sud y su zona de influencia está ubicada al Sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el primer cinturón industrial del conurbano bonaerense y sus límites físicos son: el Riachuelo al Norte, el Arroyo Sarandí al Sur, el Río de la Plata al Este, la Avenida Roca al Oeste. Cuenta con una superficie aproximada de 40 km².

En esta área se encuentran radicados alrededor de 50 establecimientos industriales, entre los que se destacan por su envergadura: 2 refinerías de petróleo, 8 plantas de recepción y almacenaje de petróleo y sus derivados, 4 plantas de recepción y almacenaje de productos químicos, y 1 central termoeléctrica. Se suman a los rubros antes mencionados otros como: industrias de procesos, empresas de transporte, amarres, areneras, estaciones de servicio, además de otras fuentes como: el relleno sanitario Villa Domínico (CEAMSE) y el Canal Sarandí. También, dentro del área se encuentra un puerto que tiene un movimiento anual promedio de 2.700 buques. Cabe señalar que se trata de un área densamente transitada, con un movimiento automotor promedio de 5.550 vehículos por día en sus principales accesos.

Las actividades industriales y portuarias, sumadas al tránsito automotor antes mencionado, han hecho que el Dock Sud sea una de las áreas dentro del Gran Buenos Aires con mayores problemas de contaminación del aire.

Esta situación pone en riesgo la salud no sólo de los 38.977 habitantes (según censo INDEC, 1999), sino también de las aproximadamente 3.000 personas que trabajan en el área. En dicha zona, deben tenerse presente, además, las posibles influencias de reacciones químicas debido a vapores de aire cerca de superficies reactivas, condiciones micro meteorológicas inusuales, vegetación que sirve como sumidero de contaminantes, influencia de fuentes pequeñas de contaminantes cercanas (hornos, incineradores, etc.), influencia de obstrucciones cercanas que deforman la libre circulación del aire, etc.

En la zona urbana se deberían controlar las concentraciones de los contaminantes básicos emergentes de dichas industrias como: monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, ácido sulfhídrico, ozono e hidrocarburos.

Con el objeto de abordar la problemática antes expuesta y acordar acciones conjuntas, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Desarrollo Social firmó, el 19 de diciembre de 2000, un Convenio para el establecimiento de un Plan de Monitoreo Continuo del Aire para el Área del Polo Petroquímico Dock Sud, conjuntamente con la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Regional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Municipalidad de Avellaneda. En una segunda etapa se implementaría el Programa de Medición de Concentraciones de Gases Contaminantes y una Red de Monitoreo Continuo de Calidad de Aire.

Este plan ha quedado relegado por falta de recursos económicos y es insuficiente para solucionar integralmente la difícil y grave situación ambiental del Dock Sud.

Otra situación grave se presenta en la cuenca de Matanza-Riachuelo de 2.238 km2 de superficie, que atraviesa la Ciudad de Buenos Aires y 11 Municipios de la Provincia de Buenos Aires. Algunos datos de dicha cuenca son:

a) La población afectada es de 4.884.823 personas (13,5% de la población del país).

b) 500.000 de esas personas viven en villas.

c) Existen alrededor de 3.036 industrias, de las cuales 100 son las responsables del 83% de la contaminación del agua de origen industrial.

d) Los cursos de agua reciben 88.500 metros cúbicos de desechos industriales por día.

e) El 55% de la población de la cuenca carece de cloacas y el 35% no tiene agua potable.

f) Los ríos de la cuenca reciben 368.000 m3 de aguas residuales domésticas por día, y sólo el 5% recibe tratamiento sanitario previo.

g) Hay 42 basurales a cielo abierto.

h) Hay 67 barcos abandonados y 6 hundidos.

Seguramente, se podrían citar otros casos iguales a estos. Sabiendo que varias de las sustancias mencionadas anteriormente son peligrosamente tóxicas para el sistema nervioso y respiratorio, es imperativo “gestionar con enfoque de riesgo”, no sólo para identificar grupos más vulnerables sino principalmente para concentrar esfuerzos y recursos sobre los mismos, informarlos, educarlos, realizar controles periódicos en terreno y establecer un accionar conjunto con las autoridades a fin de establecer pautas sanitarias, prevención y promoción.

La postergación o distracción de los recursos económicos hacia otros fines presupone un costo mucho mayor a largo plazo, dadas las discapacidades crónicas que pueden originar las patologías resultantes de dichos contaminantes ambientales.

El rol de los médicos es fundamental; debemos capacitarnos adecuadamente para poder afrontar este desafío, aún cuando desde el punto de vista económico no sea atractivo. Tenemos la obligación de cuidar a los niños, de aliviar sus sufrimientos y de ayudarlos a transitar por esta existencia, estimulándolos de modo que sus vidas sean fructíferas y puedan desarrollar todas sus capacidades íntegramente.

VULNERABILIDAD PEDIATRICA

 La población pediátrica es especialmente vulnerable a la acción de los contaminantes medioambientales durante la época fetal y la 1ª infancia, debido a 3 razones3,4,11:

1) son más susceptibles porque los sistemas corporales se encuentran en período de desarrollo, presentando cambios rápidos en el crecimiento, variaciones en la inmadurez orgánica y tisular, y déficit en el sistema inmunitario,

2) están más expuestos a los peligros medioambientales porque proporcionalmente comen más alimentos, beben más líquidos y respiran más aire que los adultos por kilogramo de peso,

3) son más vulnerables por su inexperiencia en autoprotegerse, especialmente en los primeros años de vida donde pasan mucho tiempo al ras del suelo.

Los países en desarrollo sufren el 98% de todas las muertes en menores de 15 años y están asociadas a la pobreza. Esta denominada “crisis infantil” consiste en que cada día fallecen más de 40.000 niños por desnutrición y enfermedades infectocontagiosas, y cada año más de 150 millones sobreviven con enfermedades que alteran irreversiblemente su desarrollo físico y mental1,5.

La acción de los agentes del medio ambiente, biológicos y químicos que contaminan el aire, agua, alimentos y suelos constituye un factor etiológico importante de la “crisis infantil”, así como la imposibilidad de acceder a los recursos naturales básicos como agua potable, alimentos sanos y combustible en los hogares.

Cada niño se enfrenta con nuevos químicos perjudiciales para su salud. Casi 70.000 químicos se comercian a nivel internacional y la mayor parte de estos se diseñó en el último siglo.

Miles de compuestos adicionales son arrojados al ambiente, como los contaminantes derivados de la combustión o basuras. Los niños son expuestos rutinariamente a las mezclas de químicos sintéticos en el aire, el agua, la comida, la tierra, y en los productos ofrecidos al consumidor; la exposición a estas mezclas, la mayoría de las veces, no es supervisada ni regulada por los gobiernos.

IMPACTO EN LA SALUD INFANTIL

Las siguientes tendencias resultantes de diversos estudios epidemiológicos en los EE.UU. reflejan el impacto de la contaminación ambiental en la salud de los niños:

El 15% de la población del mundo consume el 80% de los recursos y genera el 75% de la contaminación5.

Mil millones de personas pasan hambre diariamente. Treinta millones de niños mueren anualmente de hambre, desnutrición, falta de saneamiento y falta de acceso a los servicios de salud. Cinco millones de estas muertes se deben a la contaminación de los alimentos o el agua5.

Se genera un millón de toneladas de residuos peligrosos todos los días, la mayor parte de estos son depositados en cualquier sitio y sin tratamiento previo.

Casi 5 millones de niños de EE.UU. padecen asma, y las proporciones han aumentado rápidamente en las últimas cuatro décadas12.

La proporción de cáncer en la niñez ha aumentado gradualmente, más rápidamente para la leucemia y tumores del sistema nervioso central13.

Las malformaciones congénitas continúan siendo la causa principal de mortalidad infantil. Casi 1 de cada 28 recién nacidos presenta algún defecto14.

Cerca del 17% de los menores de 18 años presenta algún trastorno menor en el desarrollo15.

Entre 3% y 5% de niños en los EE.UU. tienen Déficit de la Atención con Hiperactividad (ADHD) y la incidencia estaría en aumento. Las visitas a los médicos por consultas relacionadas con ADHD aumentó un 90% entre 1989 y 199616.

El sistema nervioso de más de un millón de niños está irreversiblemente dañado por la exposición al plomo, contenido principalmente en las pinturas deterioradas17.

Numerosos trabajos en animales de experimentación demuestran que los contaminantes derivados de la praxis médica generan una gran iatrogenia a corto, medio y largo plazo 18,19.

La actividad sanitaria frente a las agresiones ambientales y el niño

Una de las principales obligaciones de los pediatras es defender y proteger la salud de los niños ante cualquier amenaza medioambiental real o potencial 20, 21.

En los últimos años, los conocimientos y evidencias científicas de la relación e interacción entre los ecosistemas naturales y la salud humana, han propiciado una mayor conciencia y preocupación popular por la salud medioambiental. En 1993, la Organización Mundial de la Salud definió la salud medioambiental como “los aspectos de la salud humana, incluyendo la calidad de vida, que están determinados por la interacción de los agentes medioambientales físicos, químicos, biológicos, psíquicos y sociales”. También engloba “los aspectos teóricos y prácticos para evaluar, corregir, controlar y prevenir los factores medioambie-ntales que potencialmente afectan la salud de las generaciones presentes y futuras”22.

La mayoría de los pediatras, por su deficiente información en salud medioambie-ntal, que debería ser proporcionada por los organismos gubernamentales correspondientes y responsables del tema, desconocen los efectos adversos que producen los contaminantes generados por las actividades sanitarias sobre la salud infanto-juvenil.

La preocupación e inquietud de los médicos en aspectos preventivos, más allá de las tareas diagnósticas y terapéuticas, pretende disminuir y eliminar todo tipo de contaminación en las prácticas médicas, mejorando la calidad de asistencia a los usuarios y la seguridad de los trabajadores sanitarios con el máximo respeto del entorno social y natural donde están ubicados.

Los médicos tenemos el deber y la obligación de impulsar medidas de salud medioambiental como una de nuestras máximas prioridades profesionales, exigiendo a los organismos responsables que cumplan con la tarea encomendada.

FACTORES MEDIOAMBIENTALES EN PATOLOGIAS CRONICAS

Todos los año, en los Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA) prohíbe diversos químicos para proteger la salud o la calidad del medio ambiente, mientras al mismo tiempo se introducen miles de nuevos químicos al comercio internacional.

Hoy, como lo demuestran diversos estudios, casi 500 químicos sintéticos, la mayoría creados desde la Segunda Guerra Mundial, son perceptibles en los tejidos humanos.

A pesar de la implementación de algunos avances en las últimas décadas para reducir la exposición de los niños a los riesgos de químicos en países desarrollados, como la extracción del plomo de la nafta y de las pinturas, la prohibición de algunos propelentes para proteger la capa de ozono y la prohibición de algunos pesticidas como el DDT, la carga química actual en el ambiente está creciendo aceleradamente. Esta tendencia está propulsada por una población creciente, las economías en desarrollo, la guerra, el terrorismo, el crecimiento del comercio internacional, el creciente uso de energía, de químicos sintéticos, de los niveles del consumo humano, y la decisión política de los gobiernos de privilegiar la actividad económica por encima de la salud humana y ambiental.

Miles de sustancias peligrosas continúan siendo liberadas al aire, agua y tierra cada año, ya sea en forma intencional o por ser ingredientes de diversos productos del consumidor, como pesticidas, combustibles, pinturas y solventes. Muchos de estos hacen su impacto en las vidas de niños y mujeres embarazadas22, 23.

Los niños están expuestos habitualmente a las mezclas de carcinógenos, neurotoxinas, e irritantes respiratorios. La mezcla de químicos es tan compleja y variable que normalmente no es posible identificar un modelo consistente. En general, la inferencia causal epidemio-lógica para relacionar etiológicamente un contaminante con un efecto sobre la salud es multicausal, por eso es tan complejo de precisar. Los pesticidas son deliberadamente sustancias tóxicas, y muchos se clasifican como carcinógenos o neurotóxicos o amenazan la salud en otras maneras. El suministro de comida está cada vez más globalizado; el intercambio de alimentos entre naciones crece día a día. Estas tendencias aumentan la necesidad de una vigilancia contra la contaminación de la comida e introduce una diversidad de químicos nuevos en los ambientes de los niños.

Agua

Casi el 70% del cuerpo humano está compuesto por agua. Los niños consumen más agua que alimentos sólidos y es primordial asegurar su pureza. Está normalmente agregada a la fórmula alimentaria infantil, a los jugos artificiales y a los alimentos. Los niños pueden exponerse a los riesgos bebiendo agua o comida contaminada, inhalando vapores del agua con compuestos volátiles, o absorbiendo contaminantes por la piel mientras se bañan o llueve23, 25.

El arsénico en el agua para beber ha sido relacionado con riesgos elevados de cáncer de vejiga, riñón, piel, hígado, pulmón y colon en hombres y mujeres. La OMS informó que la contaminación con arsénico en el agua para beber posee un significativo riesgo para la salud pública. La exposición potencial ocurre a través del consumo de agua bebible contaminada con pesticidas arsenicales, depósitos minerales naturales o depósitos de químicos arsenicales inadecuados26.

Los lactantes pequeños y los recién nacidos son más sensibles a la formación de metahemoglobina porque incorporan grandes volúmenes de agua contaminada con nitratos o nitritos. Es fundamental mantener las napas subterráneas libres de contaminantes, ya que una gran proporción de la población bebe agua proveniente de pozos27.  La OMS recomienda para el agua potable valores de nitrato menores a 45 mg/l. En el Gran Buenos Aires se han encontrado pozos de agua con valores de hasta 1800 mg/l.

Aire

El aumento de incidencia de asma se asocia con la exposición de los niños al aire contaminado principalmente con dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y ozono. La EPA estimó que la probabilidad de que niños con asma sufran un ataque es un 40% mayor con aire contaminado que con aire limpio y en 1998 encontró que el 25% de los niños de EE.UU. viven en zonas donde se exceden los límites máximos de polución permitidos. En estas áreas el asma es más frecuente28.

Las fragancias de limpiadores, cosméticos, velas, inciensos, y desodorantes introduce muchos químicos adicionales sintéticos al aire en ambientes internos y aún no se determinó su efecto en la salud. Los calefactores pobremente ventilados y el tabaco también representan una seria amenaza para la salud respiratoria.

Los principales contaminantes del medio ambiente, se asocian a patologías crónicas, siendo las más importantes las:

. respiratorias,

. neoplásicas,

. neurológicas y

. las malformaciones congénitas.

EL DERECHO A SABER

En los EE.UU., los principales boletines informativos del gobierno muestran el derecho que tienen los hombres de conocer los riesgos que afectan la salud en relación con el aire, agua, comida, tierra y productos del consumidor. El público debe estar informado lo mejor posible, sobre todo los padres y las entidades que se ocupan de los niños. La democracia y la participación en los asuntos de gobierno sobre estos temas implica preservar la libertad individual.

La barrera primaria que impide el desarrollo de la calidad medioambiental es la ausencia de información y de protección por la ley de lo que se llama “propiedad confidencial y privada”. Algunas leyes demandan que el producto potencialmente riesgoso figure en la etiqueta. Otras obligan a denunciar los ingredientes artificiales (sabores, colores, pesticidas inertes), aunque algunos son ocultados como “información confidencial del negocio”. El secreto está, a menudo, protegido legalmente. Esto puede esconder situaciones peligrosas en un público confiado.

En nuestro país, la ausencia o debilidad de la legislación y la falta de control por parte de las autoridades han permitido el funcionamiento de actividades industriales, agrícolas y comerciales que aportan una importante carga de contaminantes al medio ambiente. Esto condujo a la contaminación del aire, el agua o los alimentos en niveles que pueden estar afectando nuestra salud.

Cantidades enormes de pesticidas y de ingredientes inertes son liberadas en el aire y en los interiores de escuelas y hogares anualmente, aun con los niños presentes. Los ocupantes de estos edificios no son notificados pertinentemente de los riesgos a los que están expuestos.

El público tiene derecho a saber sobre los riesgos medioambientales. El gobierno debe rastrear los productos para no contrariar los derechos individuales. Es necesaria la vigilancia epidemiológica de enfermedades como el asma, el autismo, los trastornos del aprendizaje y el cáncer para hallar la relación causal entre estas y los factores ambientales.

Cada vez son más las personas conscientes que exigen que se respete su derecho a vivir en un medio ambiente sano. Si aspiramos a un futuro libre de contaminación, tenemos que estar dispuestos a cambiar nuestros estilos de vida y a aprender a expresarnos como ciudadanos organizados para defender nuestros derechos; derechos que nos otorga la misma Constitución Nacional y que el Estado tiene la obligación de garantizar.

ROL DE LA PEDIATRIA EN EL DESARROLLO SUSTENTABLE

El desarrollo sustentable es el concepto clave que ha emergido como guía de desarrollo de políticas sobre el medio ambiente. Fue definido por la Comisión “Brundtland” (una comisión sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas en 1987) como: “Aquel tipo de desarrollo que reconoce nuestras necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones y el reconocimiento de sus necesidades”.

Esta definición básica significa que el desarrollo económico debe darse de una manera que no conduzca al agotamiento de los recursos naturales, y por lo tanto ponga en riesgo el crecimiento económico futuro. Es el tipo de desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer a las futuras. También la Comisión declara la “indivisibilidad de la protección medioambiental y el Desarrollo Sustentable”, que consiste en la existencia de una firme interrelación e integración entre el medio ambiente, la economía y la salud. La Agenda 21 plasma y ratifica estos principios en acuerdos específicos para enlazar el medio ambiente con el progreso.

Así es como los médicos tenemos el deber y la obligación de impulsar medidas de salud medioambiental como una de nuestras máximas prioridades profesionales.

Siguiendo los preceptos para fomentar el desarrollo sustentable se cumplen dos funciones esenciales:

brindar protección a generaciones de infantes: El concepto de desarrollo sustentable implica una preocupación para las futuras generaciones. A través de la reducción o eliminación de la exposición a los contaminantes ambientales o ejerciendo el control al menos de una fuente de exposición, se protege no sólo a los infantes de riesgo en el presente sino a generaciones futuras;

• incrementar la calidad de vida y la productividad: La prevención de la contaminación ambiental beneficia a la sociedad y contribuye a la sustentabilidad de muchas maneras al proteger a grupos vulnerables y promover la salud de la humanidad, desarrollando recursos humanos y estableciendo metas importantes para la salud.

Este concepto ha dado lugar a una nueva visión dentro de la salud pública a nivel mundial, surgiendo los hospitales o centros de salud sustentables que vinculan su accionar en aspectos preventivos, más allá de las tareas diagnósticas y terapéuticas.

En el campo pediátrico, se dio origen a una nueva especialidad: la del a Pediatría Ambientalista, que se encarga de diagnosticar y tratar las patologías relacionadas con residuos peligrosos, pero que fundamentalmente se compromete en promover la eliminación de la contaminación del medio ambiente, protegiendo la salud de los niños, uno de los sectores poblacionales más vulnerables. A esto se lo denomina Atención Primaria Ambiental. En nuestro país no se ha desarrollado aún esta especialidad.

La misión de la pediatría ambientalista comprende:

1. el establecimiento de la enseñanza obligatoria en este tema en la preparación de futuros pediatras, ya sea en los sistemas de concurrencias o residencias hospitalarias e instituciones pediátricas, así como su introducción en los cursos de formación continua,

2. la promoción local, regional y nacionalmente de los principios del desarrollo sustentable,

3. el compromiso en la actividad personal y profesional con los principios del desarrollo sustentable,

4. el desarrollo de métodos apropiados de investigación para evaluar el impacto en la salud de las políticas sobre medioambiente de la infancia.

La filosofía y espíritu de los servicios o unidades ambientalistas en el ámbito pediátrico que existen a nivel mundial, pretende:

a) propiciar, fomentar y coordinar el trabajo y el esfuerzo de amplios sectores sociales para evitar y eliminar la contaminación ambiental,

b) concientizar a los pediatras para tutelar y cuidar la salud de uno de los sectores poblacionales más vulnerables, ya que como sanitaristas están obligados a involucrarse cada vez más en el diseño estructural y funcional de todas las instalaciones sanitarias, para ofrecer a los niños la mayor calidad de vida con la menor iatrogenia y, al mismo tiempo, un mundo más sano y sustentable,

C) reclamar la necesidad de constituir grupos de trabajo de salud medio ambiental pediátricos.

EL COMPROMISO EN EL MUNDO

Diversos movimientos en el mundo se están comprometiendo cada vez más con el desarrollo sustentable.

En el marco Internacional, un ejemplo es la Prevención del Envenenamiento por Plomo, que contribuye a los objetivos de Sustentabilidad y del Programa 21.

Por otro lado, la cantidad de enfermedades pediátricas de origen ambiental que sufren los países de Asia y el Pacífico han promovido a través de la OMS, la Declaración de Bangkok (Tailandia) en marzo de 2002, reafirmando “el compromiso para promover la protección de la salubridad del entorno del niño”.

En dicha declaración se refuerza la necesidad de poner en marcha planes de acción para:

- promover un saneamiento adecuado, asegurar el acceso a agua y aire limpios, alimentos inocuos y una vivienda apropiada;

- promover el reconocimiento, evaluación y estudio de los factores que repercuten en la salud y el desarrollo de los niños a través de estudios epidemioló-gicos;

- promover la educación de los niños y los padres respecto de la importancia del entorno físico y de su participación en las decisiones que afectan a sus vidas, e informar a los padres, maestros y trabajadores sociales, así como a la comunidad en general, sobre la necesidad de que todos los niños gocen de un entorno seguro, saludable y estimulante;

- promover políticas de salud ambiental que protejan a los niños.

CONCLUSIONES

Los efectos de la contaminación ambiental sobre la salud humana constituyen uno de los aspectos más novedosos de la medicina moderna. Existen varios organismos internacionales que se ocupan de estos problemas y la OMS considera indispensable la evaluación del impacto ambiental en el desarrollo y la salud del niño para establecer medidas protectoras adecuadas.

Actualmente, se permite el uso de más de cientos de miles de químicos en el mundo y en la mayoría de estos compuestos se conoce poco acerca de los efectos en la salud de los niños. La pobreza puede complicar los efectos adversos de la exposición a tóxicos debido a que frecuentemente se asocia a malas condiciones de vivienda, desnutrición y falta de acceso a sistemas de salud, lo que hace que esto sea un problema mayor en los países en desarrollo.

La población pediátrica, especialmente durante la época fetal y 1ª infancia, es muy vulnerable a los contaminantes medioambientales. Todos estos factores impactan negativamente en la supervivencia y desarrollo de niños y niñas. Sin embargo, la divulgación de la información es escasa, la formación en el pregrado y postgrado es casi nula, y el compromiso de las autoridades sanitarias es insuficiente, lo cual dificulta aún más el establecimiento de medidas de prevención que eviten la aparición de enfermedades relacionadas.

A pesar de estas carencias, la incorporación en la última década del concepto de desarrollo sustentable ha originado una nueva concepción en el ámbito de la salud pública a nivel mundial, surgiendo servicios hospitalarios o centros de salud especializados en pediatría ambientalista, comprometidos en la investigación y realización de programas y planes para promover la protección de la salud del medio ambiente del niño.

Los pediatras deben ejercer un protago-nismo activo para que se establezcan políticas de protección ambiental a fin de velar por el adecuado crecimiento y maduración de los niños, para desarrollar todas sus capacidades íntegramente, sin incurrir en daños neurológicos, trastornos inmunológicos, daños repro-ductivos o aumento del riesgo de contraer cáncer como consecuencia de la exposición a un ambiente insano.

No existe otra causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana.

PROPUESTA FINAL

Ante la falta de iniciativa de las autoridades locales y nacionales, las asociaciones gubernamentales y algunas no gubernamentales, la carencia de información y conocimientos del personal sanitario y trabajadores de la salud, la ausencia de una base de datos sobre patología por causas medioambientales en la infancia, comenzando por el registro adecuado en las historias clínicas pediátricas, falta de conciencia ecológica de la población en general, falta de asignación de recursos para la difusión de los riesgos medioambientales a que estamos expuestos, proponemos desde nuestro lugar de trabajo la creación de una Unidad Pediátrica Ambiental dentro del hospital general de niños Pedro de Elizalde, con los siguientes objetivos:

- promover el reconocimiento, evaluación y estudio de los factores que repercuten en la salud y el desarrollo de los niños;

- desarrollar y poner en práctica estudios de investigación multidisciplinarios y cooperativos en asociación con otros centros y crear una base de datos;

- incorporar el tema de la salubridad del entorno del niño en la capacitación de los miembros del equipo de salud y otros profesionales;

- conseguir apoyo institucional y de las autoridades locales y nacionales para actividades de investigación, acopio de datos, educación, intervención y prevención;

- obtener el reconocimiento de las autoridades científicas sobre la importancia de crear la pediatría ambientalista como una subespecialidad;

- solicitar a las autoridades de las distintas universidades médicas la incorporación de la medicina ambiental dentro de la formación de pregrado;

- impartir enseñanzas sobre salubridad ambiental a través de iniciativas en escuelas y de educación para adultos;

- incorporar asignaturas de salud y medio ambiente en todos los programas de estudio escolares;

- entrenar a los niños para que puedan identificar los riesgos potenciales y sus soluciones;

- implementar cursos sobre salubridad ambiental a educadores, trabajadores sociales y administradores de escuelas y médicos en formación;

- generar información gráfica sobre la vulnerabilidad especial de los niños a las amenazas ambientales y sobre las medidas prácticas que se puedan adoptar para protegerlos y hacer llegar esa información a las familias y comunidades;

- promover la protección y el fomento de la salubridad del entorno del niño en todos los niveles, incluidos los niveles político, sanitario, y el ámbito educativo;

- promover la creación de una red de Pediatría Ambientalista en la Ciudad Autónoma de Bs. As.

BIBLIOGRAFIA

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9. Cumbre de Johannesburgo. Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sustentable. http://www.cinu.org.mx/eventos/conferencias/johannesburgo/documentos.htm

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20. Sociedad Valenciana de Pediatría Grupo de Trabajo de Salud Medioambiental. http:// www.socvaped.org/enlaces/saludmedioambiental

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26. Curci, Osvaldo H. Toxicología. Bs.As. López Libreros Editores 2da edición,1994.

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Otros sitios en Internet para buscar información sobre contaminación ambiental:

www.medioambiente.gov.ar

Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental (SDSyPA)

 

www.farn.org.ar

Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)

 

www.epa.gov

EPA, Environmental Protection Agency.

Sitio de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

 

www.greenpeace.org.ar

Noticias sobre actividades y campañas de la oficina de Greenpeace Argentina

 

www.ipen.org

International POPs Elimination Network es una red global de organizaciones no gubernamentales de interés público que impulsan una Plataforma para la Eliminación de COPs (Contaminantes Orgánicos Persistentes)

 

www.childenvironment.org

 

www.isde.org

International Society of Doctors for the Environment (ISDE) es una organización no gubernamental ambiental integrada por médicos

 

www.who.int/peh/geenet/index.htm

GEENET. Red conjunta PNUMA, Productos Químicos/OMS, Ginebra, Suiza

 

http://www.atsdr.cdc.gov/atsdrhome.html

ATSDR. Agencia para Sustancias Tóxicas y Registros de Enfermedades

 

http://www.epa.gov/iriswebp/iris/index.html

IRIS (Integrated Risk Information System) es una base de datos sobre efectos en la salud humana por exposición a varias sustancias encontradas en el ambiente.

 

http://www.who.int/pcs/pubs/pub_ehc.htm

(EHCs). Criterios sobre salud ambiental de la Organización Mundial de la Salud

 

http://toxnet.nlm.nih.gov/

TOXNET, Red de Datos sobre Toxicología

 

http://www.cepis.ops-oms.org/

CEPIS. Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente. Es el centro de tecnología ambiental de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

 

http://www.iarc.fr/

IARC. Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer. Es parte de la Organización Mundial de la Salud.

 

http://www.niehs.nih.gov/external/search.htm

Instituto Nacional de las Ciencias de Salud Ambiental.

 

http://www.un.org/esa/sustdev/agenda21sp/riodeclaration.htm

Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.

 

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